Si el mundo y sus líderes van a entender y actuar según el Mensaje de Fátima
a tiempo, entonces...
No le tire al mensajero
Hemos recibido muchas llamadas telefónicas y cartas aquí en The
Fatima Crusader (La Cruzada de Fátima) suplicando
al Padre Gruner hablar alto sobre la pretensión
de que está "suspendido"del Santo Sacerdocio.
Aplaudo y animo a aquellos que entre ustedes han visto a través
de esta fachada de "suspensión" sobre la que
no ha sido dado ningún motivo. Estamos agradecidos que
usted haya pedido información para poder defender al Padre
Gruner contra este esfuerzo de destruir su buena reputación
con el objetivo de destruir la credibilidad del Mensaje de Fátima
mismo.
The Fatima Crusader ha entrevistado al Padre Gruner para que usted
pueda oír su visión del caso de primera mano. Esperamos
que esta entrevista le ayudará contestar a los detractores
del Padre Gruner. Para facilitar la lectura, las preguntas de
la editora están en negrita.
Rezaremos por usted, y que Dios y Nuestra Señora lo bendiga!
Sra. Coralie Graham, Editora
Padre Gruner, durante años, ha habido una campaña para
intentar presentarlo como un sacerdote "suspendido".
¿En realidad, está suspendido?
No, en breve, para responder a su pregunta, no estoy suspendido. Nunca he
estado suspendido.
Soy y he sido un sacerdote católico de buena reputación durante
25 años. Pero, por lo menos según un reporte que he visto,
he estado "suspendido" desde 1996. Esa pretensión es
muy curiosa, considerando que el secretario personal del Papa, el Obispo
Stanislay Dziwisz, quien ha estado sirviendo a Su Santidad personal y
fielmente durante más de 25 años, me escribió una
carta muy amistosa el 24 de agosto del 2001, extendiendo su bendición
y oraciones personales por el éxito de la conferencia sobre de
apostolado de Fátima en Roma que tuvo lugar en octubre del 2001,
la cual presidí. El secretario personal del Papa (quien me ha
hablado por teléfono) no escribiría tal carta si hubiese
sido "suspendido"
durante los últimos cinco años. Y que Dios lo bendiga por
enviar aquella carta cuando lo hizo.
¿Mas que dice sobre el anuncio, de la Oficina de prensa del Vaticano,
de que ha sido suspendido por el Obispo de Avellino desde
1996 una noticia firmada por el Cardenal Castrillón
Hoyos y el Arzobispo Csaba Ternyak de la Congregación
del Clero?
Está refiriéndose al anuncio del 12 de septiembre del 2001 solo
un día después de los ataques terroristas contra América.
Esta noticia fue, supuestamente, promulgada por "un mandato de una
autoridad más alta" que ni siquiera es nombrada. En todo
caso, el Cardenal Castrillon Hoyos y el Arzobispo Ternyak podrían
decir que estoy suspendido, pero nunca me lo han dicho a mí directamente
desde mayo pasado, cuando respondí a su pretensión de que
estaba
"suspendido". Ellos nunca repito nunca, me respondieron
directamente de cualquier manera que sea. ¿Quién me suspendió?
Y¿por qué motivo? La ley de la Iglesia requiere que esta
información sea dada.
¿Qué dijo su respuesta?
El único fundamento supuesto para mi "suspensión"
es que "fallé" en encontrar otro obispo para incardinarme
fuera de Avellino, y como consecuencia de este fallo dicen que ahora
debo obedecer la orden de regresar a Avellino como residente permanente.
Entre otras cosas, mi respuesta remarcó que, en primer lugar,
no podría ser suspendido por "fracasar" en encontrar
otro obispo ya que fueron miembros de la Congregación del Clero,
actuando bajo ordenes del Secretario de Estado, quienes impidieron los
ofrecimientos de incardinación de por lo menos otros tres obispos,
y después se mandó al Obispo de Avellino no dejarme transferir.
¿Cómo puede ser castigado un sacerdote por fallar en hacer
algo que sus propios acusadores le impidieron hacer? La ley de la Iglesia
es más misericordiosa que mis acusadores. [Can. 1321] La ley de
la Iglesia dice que nadie puede ser castigado por no poder hacer lo imposible.
Mis acusadores hicieron imposible para mí el transferirme fuera
de Avellino. No pueden castigarme por no hacer lo que me han hecho imposible
hacer.
En segundo lugar, mi respuesta también observó que a pesar
de la interferencia de mis acusadores, el Arzobispo de Hyderabad siguió adelante
y promulgó un decreto incardinandome, escribiendo en su decreto
que "fuerzas malas han conspirada destruir su obra de amor" Tiene
razón. El Arzobispo más tarde confirmó este decreto
a pesar de todos los intentos de intimidarle para retractarlo. Mis acusadores
no tienen contestación a esta incardinación en Hyderabad;
simplemente fingen que no existe, para poder pretender que "fracasé" en
encontrar otro obispo y que debo "regresar"a Avellino. Además
de esto, ya que estoy incardinado en otra diócesis, el Obispo
de Avellino, el Obispo Forte, no tiene jurisdicción sobre mí.
Por tanto, la orden del Obispo Forte no puede ser fundamento para suspenderme.
En tercer lugar, mi respuesta afirmó que, como un sacerdote teniendo
59 años, sin visa de entrada, no puedo ser mandado
"regresar" a Avellino para morar allá como extranjero
ilegal. La ley de la Iglesia reconoce y acata la ley civil de inmigración.
El Canon 22 me manda obedecer la ley civil italiana en todos los asuntos
concernientes, morando permanentemente como residente en Italia, y la
ley italiana dice que no puedo ir, hasta que el obispo me respalde con
ciertas garantías escritas, incluyendo su promesa de apoyo económico,
cubrimiento medico, y un plan de subsidio de vejez. Solo, así,
el Obispo de Avellino, Su Excelencia Reverendísima Antonio Forte,
podría proveerme con la documentación apropiada ante los
funcionarios civiles italianos.
El obispo nunca lo ha hecho, aunque le he escrito dos veces (oct. 1999 y
sept. 2000) para enterarme de si procede alguna vez proveer estos documentos.
Por tanto, la orden de regresar a Avellino (i.e. inmigrar a Italia) es
imposible obedecer. Como es imposible obedecer, no puedo ser suspendido
por no obedecerla. Además de esto, el Obispo no me ha apoyado
económicamente de ninguna manera. ¿Por qué? Porque
él mismo no tiene deseo de que "regrese" a Avellino.
He estado enviando estos tres puntos fundamentales en cartas sucesivas durante
años, las que el Vaticano ha recibido.
La respuesta de mis acusadores a estos tres puntos fundamentales es el silencio
total.


| El secretario personal del Papa de 25 años
escribe al Padre Gruner y le envía
su bendición personal a la Conferencia
sobre Fátima del Apostolado. Vea
abajo la traducción en Castellano. |
Castel Gandolfo, el 24 de agosto del 2001
"Reverendo Padre,
"En su carta del 10 de julio pasado me ha invitado participar en
la quinta conferencia para la Paz mundial la cual tendrá lugar
en Roma del 7 hasta el 13 de octubre.
"Le agradezco vivamente y hasta ahora estoy esperando que esta reunión
que trata de un tema tan importante como la Paz mundial será coronada
con gran
éxito.
"No podré estar presente en el suceso porque en aquélla época
el sínodo de obispos se estará
realizando aquí en el Vaticano.
"Con un cordial saludo y con el deseo que el Señor, por medio
de la intercesión de Nuestra Señora de Fátima, concede
a todos ustedes, todo bien deseado.
(firmado)
(Obispo)
+ Stanislaw Dziwisz
¿En realidad les ha dicho que no está
suspendido?
Sí, les he dicho! He gastado innumerables horas escribiéndolos
durante años. Confirman la recepción de mis cartas pero
o no las entienden o están actuando contra mí a causa de
malicia o debilidad. En el anuncio de mi "suspensión" el
12 de septiembre otra vez, déjeme acentuar, su acusación
es manifiestamente sin fundamento y ni siquiera tampoco intentaron darle
un motivo
simplemente hacen caso omiso a mis últimas cartas entregadas
a ellos, detallando las fallas fundamentales en su acción contra
mí, las cuales precisamente ya he mencionado. Estoy esperando,
(desde septiembre de 2000) hace más de un año, alguna respuesta
del Obispo Forte; Estoy esperando desde los finales de Mayo (2001) una
respuesta, del Arzobispo Ternyak y del Cardenal Castrillón Hoyos,
de la carta que les escribí.
Todo lo que recibí de los dos personajes nombrados fue una confirmación
breve de que recibieron mi carta pero ninguna respuesta a la substancia
de mi refutación, ni alguna respuesta al documento relatorio,
bien raciocinado, claro y respetuoso de 70 páginas que mi abogado
anexó en conjunto con mi carta de cuatro páginas. Silencio
resonante es la única respuesta.
Obviamente, la responsabilidad de escribir nuevamente no recae ahora sobre
mí. Están atacándome en público y no me dejan
otra opción que defenderme en público, como la ley de Dios
provee. Supongo que pueda enviarles una traducción italiana de
esta entrevista (una vez que la publique), pero sospecho que ésta
también sería despreciada, junto con toda mi correspondencia
y los pedidos de clarificación previa.
He gastado ya demasiado tiempo, y muchos centenares de páginas escritas
a maquina de refutaciones completas, concisas, claras, y muy propias
contra las falsedades, engaños, y acusaciones forjadas que han
lanzado contra mí durante varios años ninguna de
las cuales, incidentalmente, fueron mencionadas en el anuncio del 12
de septiembre.
¿Entonces usted está convencido de que la
"autoridad más alta" a que se están refiriendo
no es el Papa?
Sacerdotes y obispos que habitualmente leen documentos del Vaticano saben
que no es el Papa. Como el Padre Paul Kramer, que vivío en Roma
durante muchos años, recientemente explicó:
"Este termino una autoridad más alta no significa
el Papa. No es el Papa porque normalmente la fraseología corriente
en documentos curiales diría por orden del Soberano Pontífice o
una frase semejante la cual claramente indica que es el Papa y solo el
Papa. La frase una autoridad más alta
nunca se usa para indicar al Papa"
¿De alguna manera, cómo podría significar el Papa? El
secretario personal del Papa no podría estar enviándome
expresiones vivas de apoyo si el Papa mismo deseara declararme "suspendido." No
es lógico sencillamente. Está claro de este hecho solo
que el Papa no es la persona que está ordenando al Cardenal Castrillón
Hoyos. Puede leer la carta del Bispo Dziwisz por si mismo. (Nota del
editor: Vea la reproducción fotográfica de la carta original
y la traducción castellana de ella arriba.)
Esto tiene que ser la primera vez que pasa en la historia de la Iglesia; que
la suspensión de un sacerdote, sin ningún motivo aducido,
es anunciada a toda la Iglesia por orden de una "autoridad más
alta" sin nombre.
El Cardenal Castrillón Hoyos y el Arzobispo Ternyak se refieren
a un juicio definitivo de la Signatura Apostólica.
¿Qué responde usted a aquella declaración?
Simplemente, tanto la enseñanza moral católica como la ley
de la Iglesia dicen que nadie puede ser castigado si en realidad
no ha hecho nada malo. Un sacerdote no puede ser declarado "suspendido" sin
algún motivo a pesar de lo que a algún personaje,
o personajes en la Signatura Apostólica, les estén
atribuyendo haber dicho. Aunque si en realidad lo dijeron y aún
si lo llamaron un
"juicio definitivo", aquella declaración no significa
nada.
En breve, mi respuesta es una negación categórica de la "sentencia
definitiva" de la Signatura Apostólica. Soy un sacerdote
católico de buena reputación delante de Dios y los hombres.
No estoy suspendido a divinis. Ya que algunas personas que
me escriben están confundidas sobre la significación de
los términos, déjeme explicar: Una suspensión a
divinis es un castigo que solo puede ser infligido por infracciones
ciertas y reales. La pena de suspensión o su nombre completo,
suspensión a divinis prohíbe un sacerdote
católico de realizar ciertas funciones sacerdotales.
Nunca he sido suspendido a divinis. Como ya he explicado, no
hay ninguna base para cualquier suspensión más que un "fracaso" en
hacer algo que mis acusadores mismos me impidieron hacer. No he cometido
ninguna falta contra la Fe o la moral, ni violado cualquier ley de la
Iglesia ni desobedecí a algún precepto legitimo. Si lo
hubiera hecho, el anuncio del 12 de septiembre habría especificado
las faltas que supuestamente había cometido. No hay ninguna.
¿Ha sido informado del supuesto juicio definitivo de la Signatura?
No, nunca me han dado cualquier documento oficial "en forma debida" que
me diga lo que haya sido reportado por la Signatura. Esto es irónico,
considerando que ellos son tan insistentes en la propia forma en lo que
a mí respecta en el caso. Por ejemplo, me obligaron a una fecha
señalada muy estricta en una ocasión cuando (por culpa
de uno de sus propios abogados, aprobado por el tribunal, el que yo estaba
forzado a emplear) estuve algunos días hasta tarde afinando mi
demanda . Rechazaron mi respuesta porque no lo había cumplido
en la fecha señalada por ellos (hecha por hombres) aunque fue,
en efecto, el error del propio tribunal, ciertamente no el mío.
Puede entender entonces por que yo, también, tengo un derecho de insistir
que sigan las reglas que ellos mismos han puesto. No pueden cambiar sus
reglas en el medio de la corriente simplemente para satisfacer a mis
perseguidores. Y aún más importante, tengo que cumplir
la ley de Dios, aún si otros no lo hacen.
¿Qué declaración final y breve puede hacer para
contestar a sus acusadores?
Soy un sacerdote de la Diócesis de Hyderabad desde 1996 y estoy sujeto
a aquel obispo SOLO! Eso resuelve la cuestión. Pero mi incardinación
es ignorada por mis acusadores. Sin embargo, si no estuviera incardinado
en Hyderabad sino en Avellino, los hechos y la ley están absolutamente
claros que es legalmente imposible para mí
bajo las circunstancias actuales moverme a Italia. Nadie disputa esto ni
el Cardenal Castrillón Hoyos, ni el Arzobispo Ternyak, ni la Signatura
Apostólica, ni el Cardenal Sodano, ni el Obispo Forte, ni siquiera
el Papa. Nadie disputa estos hechos.
Como he declarado previamente, la ley de la Iglesia provee, como también
la ley de Dios, que nadie está obligado a hacer lo imposible.
Por tanto, desde que es imposible obedecer, no puedo ser suspendido por
no obedecer.
Padre, hemos recibido muchas cartas de apoyo de nuestros lectores desde
el 12 de septiembre. Sin embargo, con más de un
millón de personas leyendo The Fatima Crusader,
es comprensible que algunos nos han escrito para preguntar: ¿Por
qué continua de hablar alto sobre esto por
qué no simplemente aguantarlo en silencio?
Personalmente, podría hacer caso omiso a estos ataques pero es mi
obligación defender el apostolado, el cual realmente es el blanco
de estos ataques. Simplemente no puedo dejarlos silenciar nuestra comunicación
de aquellas cosas que la Madre de Dios confió a la Iglesia entera un
mensaje urgente para el mundo. El Mensaje de Fátima es la única
manera para traer la paz al mundo y es sumamente urgente especialmente
ahora, como todos nosotros podemos ver que "Ground Zero" en
Nueva York podría ser el inicio de lo que llegara a ser el comienzo
de la Tercera Guerra Mundial y la profetizada
"aniquilación de varias naciones" sobre la cual Nuestra
Señora de Fátima nos advirtió.
Es mi deber de hablar alto. Si pudiera hacer solo lo que me complace, estuviese
muy contento mantener mi silencio. Sin embargo, las vidas de muchos millones
de personas están en peligro. Varias naciones serán aniquiladas
si los pedidos de Nuestra Señora no son atendidos a tiempo. Es
una carrera contra reloj la salvación de millones de almas
cuelga en la balanza. La verdad nos librará, pero el silencio
por mi parte, podría causar la esclavitud de usted, sus lectores
y todos sus seres queridos. No puedo quedar callado. Si nadie escucha
y no obedecen a Nuestra Señora a tiempo, naciones enteras ciertamente
serán aniquiladas y todo el mundo esclavizado, pero por lo menos
puedo morir con una consciencia clara.
Gracias, Padre Gruner, por esclarecer estos asuntos.
Nota del Editor: A través la historia aquellos que deseaban
silenciar un mensaje han intentado matar al mensajero si no literalmente,
al menos por asesinato de carácter. Rezamos por el Padre Gruner,
y pedimos a nuestros lectores juntarse con nosotros en rezar un Rosario
por la intención de que el Padre Gruner continúe manteniéndose
firme mientras este apostolado conduce, bajo el manto de Nuestra Señora,
a la paz del corazón, a la paz del alma, la paz en nuestros países
y paz en todo el mundo.
Su usted tiene cualquier preguntas adicionales para el Padre Gruner sobre
este asunto, por favor envíelos a la atención de la Editora.
Copias de la documentación anotada en esta entrevista, incluyendo
la carta del secretario personal del Papa, estan disponibles a solicitud
con un sobre sellado con el nombre y dirección de uno mismo. Llamenos
o envíenos un fax o escriba a la editora de The Fatima Crusader o
envíenos un e-mail a info@fatima.org o
visítenos en el Internet a www.fatima.org donde parte de la documentación
está ya disponible.
La Cruzada de Fátima
En E.U.A.: C/O Servants of Jesus and Mary
17000 State Rt 30
Constable, NY 12926-9989
En CANADÁ: 452 Kraft Rd, Fort Erie, ON L2A 4M7
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