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La Cruzada de FŠtima

Una nueva Fátima para
una nueva Iglesia

La dirigencia neocatólica se acopla a la revolución post conciliar para revisar el mensaje de Fátima PARTE II
por Christopher A. Ferrara

The Wandererayuda de nuevo a la revolución

Como he notado en esta publicación y en otras, siempre que haya una innovación en la Iglesia que los revolucionarios conciliares necesitan consolidar, The Wanderer está muy contento de complacerlos. La nueva misa, el nuevo ecumenismo, el nuevo diálogo interreligioso, la nueva evangelización; todo lo nuevo siempre ha sido defendido vigorosamente por The Wanderer en contra de las objeciones de los católicos fieles. Ahora, fiel a su estilo, The Wanderer está haciendo todo lo posible para imponer a los fieles el nuevo mensaje de Fátima.

En su edición del 30 de octubre The Wanderer trae un artículo por un tal Steve Mahowald pregonando otra “entrevista” privada más con la hermana Lucía, en la cual ella presuntamente (e inexplicablemente) abjura de su constante testimonio, anterior a 1989, de que en la consagración de Rusia pedida por Nuestra Señora de Fátima, es necesario que se mencione a Rusia.


I: DECLARACIONES ANTERIORES DE LA HERMANA LUCÍA

Recordemos aquí algunos ejemplos de estos testimonios:

Entrevista de la hermana Lucía en Sol de Fátima, publicación oficial de Blue Army en España, en septiembre de 1985:

Pregunta: Juan Pablo II invitó a todos los obispos a unirse a la consagración de Rusia, que se iba a hacer en Fátima el 13 de mayo de 1982, y que iba a renovar al final del Año Santo en Roma el 25 de marzo de 1984, delante de la estatua original de Nuestra Señora de Fátima. ¿Por lo tanto él no hizo lo que se le pidió en Tuy?
Hermana Lucía: No hubo participación de todos los obispos y no hubo mención de Rusia.
Pregunta: ¿De modo que la consagración no se hizo como lo pidió Nuestra Señora?
Hermana Lucía: No. Algunos obispos no le dieron importancia a este acto.
Declaración de la hermana Lucía al Nuncio Papal en 1983:

Precisamente porque en el intento de consagración de 1982 no se hizo mención de Rusia (y los obispos no participaron), la hermana Lucía dijo al Nuncio Papal de Portugal, el 19 de marzo de 1983, que el acto de consagración de 1982 era insuficiente porque Rusia no fue el objeto de consagración y los obispos no participaron en una ceremonia pública y solemne consagrando Rusia. Ella concluyó: “La consagración de Rusia no se ha hecho como lo pidió Nuestra Señora. No me era posible declararlo antes porque no tenía permiso de la Santa Sede”.1

Testimonio de la hermana Lucía al Padre Umberto publicado en L’Osservatore Romano:

El 12 de mayo de 1982, el día antes del intento de consagración de 1982, L’Osservatore Romano (edición italiana) publicó una entrevista de 1978 hecha a la hermana Lucía por el Padre Umberto Maria Pasquale, un sacerdote salesiano, que fue “el confidente de la vidente de Fátima desde 1939”.2 Durante esta entrevista, que tuvo lugar el 5 de agosto de 1978, la hermana Lucía le dijo al Padre Umberto, en términos precisos, que Nuestra Señora no había pedido la consagración del mundo en general, sino la de Rusia específicamente, y sólo Rusia:

En cierto momento le dije: “Hermana, me gustaría hacerle una pregunta. Si no puede responderme, déjela. Pero si puede responderla le estaría muy agradecido... ¿Alguna vez Nuestra Señora le habló de la consagración del mundo a su Corazón Inmaculado?-¡No, Padre Umberto! ¡Nunca! En 1917 Nuestra Señora prometió en la Cova da Iria: Vendré a pedir la consagración de Rusia... En Tuy, en 1929, como ella había prometido, Nuestra Señora volvió para decirme que había llegado el momento de pedirle al Santo Padre la consagración de aquella nación (Rusia)”.3

Carta manuscrita de la hermana Lucía al Padre Umberto confirmando su testimonio:

Después de esta conversación, el Padre Umberto le pidió a la Hermana Lucía que pusiese su aclaración por escrito. Su nota manuscrita fue publicada por primera vez en un panfleto de 1980, elaborado por el Cavaleiro da Imaculada, determinando, más allá de toda duda, que la consagración “del mundo” no basta para satisfacer el pedido de Nuestra Señora en Fátima, como la misma hermana Lucía diría más tarde después de ambas ceremonias de consagración, la de 1982 y la de 1984.

He aquí una copia reproducida fotográficamente de la nota de la hermana Lucía al Padre Umberto, fechada el 13 de abril de 1980.


A continuación una traducción de la nota escrita por la hermana Lucía al Padre Umberto, del 13 de abril de 1980.

Reverendo Padre Umberto,

Respondiendo a su pregunta aclaro: Nuestra Señora, en Fátima, en su pedido, sólo se refiere a la consagración de Rusia. En la carta que escribí al Santo Padre Pío XII, por indicación de mi confesor, pedí la consagración del mundo con la mención explícita de Rusia. Devotamente suya en unión de oración. Coimbra, 13 de abril de 1980. (Firmado por la hermana Lucía)

Aquí la hermana Lucía, de su puño y letra, confirma para toda la Iglesia que la consagración del mundo es ajena al mensaje de Fátima, y representa una sugerencia de su confesor, como mucho. Esta sugerencia parece haber surgido de una orden del Obispo de Gurza a la hermana Lucía para que enviara a Pío XII una petición para la consagración del mundo (en adición a la de Rusia), en su carta del 2 de diciembre de 1940.4 Lo que esto parece demostrar es la buena voluntad de la hermana Lucía, bajo el yugo de la “obediencia”, de dejar de insistir clara e inequívocamente sobre lo que Nuestra Señora pidió específicamente.

Declaración de 1982 de la hermana Lucía al Nuncio Papal:

El 21 de marzo de 1982, la hermana Lucía se encontró con el Nuncio Papal de Portugal, Rvdmo. Sante Portalupi, precisamente para discutir cómo debería realizarse la consagración que el Papa había planeado para el 13 de mayo de ese año. El Nuncio fue informado del siguiente modo:

La hermana Lucía explicó que el Papa debe elegir un día en el que Su Santidad ordena a los obispos de todo el mundo de hacer una ceremonia pública y solemne de reparación y de consagración de Rusia, cada uno en su propia catedral y al mismo tiempo que el Papa...5

Declaración de 1957 de la hermana Lucía al Padre Fuentes:

El 26 de diciembre de 1957, la hermana Lucía dio el siguiente testimonio al Padre Fuentes, el vicepostulador de la causa de Jacinta y Francisco:

Padre, la Santísima Virgen está muy triste, porque nadie le hace caso a Su Mensaje, ni los buenos ni los malos: los buenos, porque continúan en su sendero de bondad, pero sin darle ninguna importancia al Mensaje… Dígales, Padre, que la Santísima Virgen nos ha dicho repetidas veces – tanto a mis primos Francisco y Jacinta como a mí – que “muchas naciones desaparecerán de la faz de la tierra, que Rusia será el castigo del Cielo para todo el mundo, si antes no obtuviésemos la conversión de esa pobre nación”.6

Testimonio de la hermana Lucía al historiador William Thomas Walsh:

El 15 de julio de 1946, William Thomas Walsh, eminente autor e historiador, entrevistó a la hermana Lucía para su libro Nuestra Señora de Fátima, que vendió más de un millón de copias. Walsh le hizo preguntas precisas sobre los requisitos para la consagración de Rusia, en vistas de la reciente consagración del mundo al Corazón Inmaculado, hecha por Pío XII en 1942, una ceremonia que la hermana Lucía claramente no juzgó adecuada para el cumplimiento de la petición de Nuestra Señora:

Finalmente llegamos al importante tema del segundo secreto de julio, del cual tantas y tan diferentes versiones, contradictorias entre sí, se han publicado. Lucía dejó en evidencia que Nuestra Señora no pidió por la consagración del mundo a su Corazón Inmaculado. Lo que ella pidió específicamente fue la consagración de Rusia. Ella no hizo ningún comentario, por supuesto, sobre el hecho que el Papa Pío XII había consagrado el mundo, no Rusia, al Corazón Inmaculado en 1942. Pero dijo más de una vez, con énfasis deliberado: “Lo que Nuestra Señora quiere es que el Papa y todos los obispos en el mundo consagren Rusia a su Corazón Inmaculado en un día especial. Si se hace esto, Ella convertirá Rusia y habrá paz. Pero si no se hace esto, los errores “de Rusia se esparcirán por todas las naciones del mundo”.


II: LA ÚLTIMA CLAUDICACIÓN “DE LA HERMANA LUCÍA”

El artículo de Mahowald es el último en una serie de pruebas de laboratorio que han salido del convento de Coimbra desde 1989, cuando cartas, generadas por computadora, supuestamente de la hermana Lucía al Sr.  Noelker y muchas otras declarando por primera vez que la consagración del mundo de 1984 fue una consagración de Rusia (cosa contraria a la misma razón). La carta de Noelker en particular fue rápidamente puesta al descubierto como una falsificación, porque afirmaba que Pablo VI consagró el mundo al Corazón Inmaculado durante su visita a Fátima en 1967, cuando de hecho Pablo VI no consagró nada en absoluto. La hermana Lucía, que estuvo presente en toda la visita papal, no habría cometido tal error. Por otro lado, una anciana monja, que escribió hasta sus voluminosas memorias a mano, difícilmente cambiaría repentinamente a un procesador de texto para escribir una nota de media página al Sr. Noelker. Con todo, curiosamente suficiente, la carta de Noelker (identificada sólo con la fecha) fue la única evidencia que el Vaticano citó en su comentario del 26 de junio de 2000, sobre el tercer secreto, para apoyar su afirmación de que la consagración se había hecho en 1984. A la misma hermana Lucía nunca se le pidió que diera testimonio sobre este punto; ni siquiera para autentificar la ya desenmascarada carta de Noelker.

El artículo de Mahowald no es más convincente que la carta de Noelker. Ante todo, como todas las otras retractaciones del invariable primer testimonio de la hermana Lucía, que se han informado, en relación a la consagración de Rusia, el artículo comienza sin ni siquiera intentar explicar por qué la hermana Lucía habría contradicho repentinamente todo lo que ella había dicho antes. Cualquier investigación razonable en este tema debería buscar primero una explicación del cambio de opinión, pero, por extraño que parezca, nunca se la piden los creadores de la última claudicación de “la hermana Lucía”. ¿Por qué nunca le piden explicaciones a la hermana Lucía en relación a sus anteriores declaraciones? La respuesta es obvia: No se podría contar con que la hermana Lucía mantuviese la posición que actualmente se le atribuye si fuese presionada a hacer compatible dicha posición con sus primeros testimonios. Ella podría decir algo embarazoso como: “Bajo obediencia he llegado a ver que mi opinión en este tema estaba errada”. En otras palabras, un examen apremiante de la contradicción bien podría revelar que la hermana Lucía ha sido intimidada para obtener de ella la retractación.

El último testigo desinteresado

Mahowald nos presenta aún otro testigo desinteresado del cambio de posición de la hermana Lucía. Como informa Mahowald, el Dr. Frederick T. Zugibe dio una conferencia sobre los aspectos médicos de los sufrimientos de Jesús, desde Getsemaní hasta el Calvario, en el convento de Coimbra.  Después la hermana Lucía presuntamente le dijo, durante un encuentro informal, que la consagración del mundo de 1984, hecha por el Papa en el Vaticano, bastaba para la consagración de Rusia. La declaración precisa de la hermana Lucía, que supuestamente hizo al Dr. Zugibe a través del traductor (lo trataré un poco más adelante), es la siguiente: “Fue hecha. El Santo Padre lo quería. Fue hecha, y usted se lo puede contar a todos sus amigos”.

Sin embargo, como todos los otros supuestos testigos de este nuevo testimonio, el Dr. Zugibe no hizo ningún esfuerzo por obtener una explicación de la hermana Lucía de por qué ella había dicho lo contrario por tanto tiempo. Como el Dr. Zugibe dijo al editor de The Remnant: “No me dediqué a la cuestión porque yo no estaba allí para entrevistar a la hermana Lucía sino para presentar mi conferencia”.

El no “dedicarse a la cuestión” del doctor es muy curioso dadas las circunstancias de su aducido encuentro con la hermana Lucía. Ante todo, en el artículo de Mahowald, el Dr. Zugibe narra su examen forense de una fotografía de la hermana Lucía a instancia de nada menos que Carlos Evaristo, su traductor para la “entrevista” en cuestión.

Según el Dr. Zugibe, Evaristo “tenía una foto suya con ella [hermana Lucía]. Él pensaba que no era la hermana Lucía” y le pidió al Dr. Zugibe de realizar un “estudio antropomórfico” de la fotografía para ver si representaba realmente a la hermana Lucía. Es bastante sorprendente que Evaristo, que afirma haber realizado dos entrevistas con la hermana Lucía (en 1992 y 1993, que trataré más adelante), ni siquiera estaba seguro de que la mujer que aparece a su lado en la fotografía fuese la hermana Lucía, ¡aun cuando afirma haberla entrevistado dos veces!

De modo que Zugibe sabe de las sospechas en torno a ciertas “entrevistas” con la hermana Lucía en su convento. Dijo efectivamente que fue comprometido por Evaristo para determinar si el mismo Evaristo había sido engañado por un impostor de la hermana Lucía. Además, por su propio testimonio, Zugibe conoce la gran controversia en torno a si la consagración de Rusia se ha completado, por el hecho que declara a Mahowald que: “Se lo voy a decir a muchas personas”, respecto de lo que supuestamente la hermana Lucía le dijo en relación a esta gran controversia.

Comportamiento extraño

En tales circunstancias es difícil de creer que Zugibe no se “dedicase a la cuestión” de la consagración de Rusia, cuando tenía la oportunidad perfecta de hacerlo por medio de algunas preguntas sencillas de seguimiento, como por ejemplo: “Pero, hermana Lucía, usted ha dicho antes en muchas ocasiones que la consagración del mundo no bastaba para cumplir con la petición de Nuestra Señora de la consagración de Rusia. ¿Qué hizo que cambiase su testimonio?”

El no dedicarse a la cuestión es un comportamiento muy extraño para un experto forense, entrenado en investigación, que enumera entre sus credenciales su afiliación a la National Association of Medical Examiners y su asociación con la National Association of Medical Examiners. ¿Dónde estaba el olfato de médico examinador delante de circunstancias sospechosas, su inquisitiva mente científica, su curiosidad natural, cuando se confrontó con el cambio de testimonio de la hermana Lucía? También la curiosa falta de interés de “dedicarse a la cuestión” del Dr. Zugibe - porque, después de todo, él estaba en Fátima solamente para dar una conferencia sobre la Crucifixión - difícilmente cuadra con su intención manifiesta de decirlo a “muchas personas” en relación a la cuestión en sí misma, como si fuese una gran revelación que todos deberían saber.

Todo esto supone, en razón del argumento, que la traducción hecha para el Dr. Zugibe fuese precisa y completa. Pero hay buenas razones para dudarlo también.

Carlos Evaristo, el “traductor conceptual”

Las supuestas declaraciones de la hermana Lucía al Dr. Zugibe se basan, por supuesto, solamente en el traductor en el que el doctor fue forzado a confiar. Como el doctor ha confirmado desde entonces, el traductor fue el Sr. Evaristo.

El Sr. Evaristo es un individuo más bien misterioso, que hace algunos años emigró de Canadá a Portugal y de algún modo se ha ingeniado para lograr un acceso sin restricciones a la hermana Lucía, cuando todos los demás necesitan el permiso del Vaticano.  Evaristo no tiene título universitario, ni ninguna certificación como traductor. Se llama a sí mismo “historiador” y “periodista”, aún cuando no tiene ni título en historia o algún tipo de empleo con algún periódico determinado. En un tiempo trabajó para el apostolado del Padre Gruner en Portugal como asistente administrativo de nivel inferior.

En su defensa de la credibilidad de su “entrevista” con la hermana Lucía, el Dr. Zugibe cita copiosamente una trascripción hecha en inglés por Evaristo de la retractación que supuestamente hizo la hermana Lucía en 1992 de su testimonio en relación a la consagración de Rusia. Pero, enfrentado a la creciente crítica pública de las absurdas declaraciones atribuidas a la hermana Lucía en la “transcripción” de 1992, Evaristo fue forzado a admitir que fue una invención. En un fax enviado a las oficinas centrales del apostolado del Padre Gruner, Evaristo admitía: “El diálogo no fue grabado en ese momento. No se tomaron apuntes... Aunque yo pueda tener una mala memoria, esa reconstrucción de lo que se dijo no fue hecha por mí en su mayoría. Yo solamente la pasé a máquina”.7 Pero, como hemos puesto de relieve en la última edición de The Remnant, había sólo una persona más de habla portuguesa que fue testigo de la conversación, el Padre Francisco Pacheco; él informó lo siguiente a las oficinas centrales del Padre Gruner:

“Yo fui el traductor oficial de ese encuentro, que duró dos horas. Categóricamente afirmo que el fascículo titulado Dos horas con la hermana Lucía, publicado por Carlos Evaristo, contiene mentiras y medias verdades y no debe creérsele. La primera vez que se me mostró una copia, en enero de 1993, inmediatamente contacté a Carlos Evaristo y le dije personalmente que no publicase el fascículo a causa de las flagrantes mentiras que había puesto en él... Confío en que esto terminará con la confusión causada por Carlos Evaristo y su notorio panfleto”.8
    Evaristo cavó una tumba todavía más profunda con su panfleto titulado Todo comenzó con dos horas con la hermana Lucía, en que publicó nuevamente la misma “transcripción” de 1992 con este risible descargo de responsabilidad: “Esto no es una traducción literal. Es una traducción conceptual. El lenguaje usado en este documento se basa en el diálogo portugués en sí...”9

El hecho que Evaristo haya presentado al público una reconstrucción “conceptual” como una transcripción literal de su “traducción” personal todo lo dice respecto de la formalidad de Evaristo como traductor de la hermana Lucía. Sin embargo es este mismo traductor en que el Dr. Zugibe y The Wanderer confían para decirnos lo que actualmente cree la hermana Lucía.

Ocultando el nombre del traductor

Cuando el editor de The Remnant, Michael Matt, preguntó a Mahowald por qué el no había revelado el nombre o proporcionado las credenciales del traductor del Dr. Zugibe, éste respondió: “No lo hallé pertinente”. ¿No lo halló pertinente? En un tribunal de justicia un traductor debe hacer por separado un juramento respecto de la veracidad de su traducción, precisamente a causa del posible mal comportamiento del traductor. En este caso estamos tratando con un notorio revisionista de Fátima que ya admitió una falsa traducción de supuestos comentarios de la hermana Lucía, y a pesar de esto ni Mahowald ni The Wanderer consideraron adecuado mencionar su nombre.

¿Cómo es posible que, de entre todo el mundo, Carlos Evaristo resultara estar por el convento de Coimbra para la sesión informal de preguntas y respuestas después de la conferencia del Dr. Zugibe? ¿Cómo es que justamente Evaristo fuese el traductor de esa cuestión clave para la hermana Lucía, en relación a la consagración de Rusia? ¿Y cómo es que se le permitió libremente a Evaristo y al doctor preguntarle a la hermana Lucía sobre ese tema, cuando por otro lado ella es tratada como si fuera parte del Programa Federal de Protección al Testigo?

Hasta el Arzobispo Bertone tuvo que obtener el permiso10 del Cardenal Ratzinger para llevar a cabo su propia entrevista secreta, sumamente sospechosa, de la vidente, revelada dos meses después del hecho; de esta entrevista se divulgaron 44 palabras sobre el tema, de una conversación de aproximadamente 14.000 palabras. (Jamás estuvo disponible ninguna trascripción de la entrevista de Bertone). Sin embargo, se supone que Evaristo puede moverse libremente en el convento y “traducir” los improvisados comentarios de la hermana Lucía, siendo un visitante laico, en un tema que Roma trata como un secreto de estado del Vaticano.

Obviamente, lo que tuvo lugar durante la visita al convento del Doctor Zugibe fue un tercer intento de Evaristo, muy probablemente con la anuencia del Vaticano, de persuadir al mundo que la hermana Lucía había privadamente retractado su permanente testimonio público en relación a la consagración y conversión de Rusia.

A aquellos que pudieren decir que esta es solamente una fantasía tradicionalista paranoica, le respondería: Bien, calmen nuestra “paranoia” poniendo a la hermana Lucía delante de un micrófono permitiendo a la prensa hacerle preguntas. O, como mínimo, permitan a un voluntario hacer una entrevista con preguntas inquisitivas a la hermana Lucía, poniendo a disposición del público una transcripción no editada de toda la entrevista. Por supuesto, el Vaticano nunca permitiría algo de este tipo. ¿Qué nos indica esto respecto a la confianza del Vaticano en el supuesto cambio de testimonio de la hermana Lucía?

No, no se hizo, y usted se lo puede contar a todos sus amigos

Cabe notar aquí la curiosa elección de la fraseología en la declaración atribuida a la hermana Lucía en la última “traducción” de Evaristo: “[la consagración] fue hecha. El Santo Padre lo quería”. La frase sugiere que el Santo Padre en realidad no realizó la consagración de Rusia -que, después de todo, nunca mencionó durante la ceremonia de 1984– como si pensara que su omisión podría ser remediada por medio de su intención interna, no manifestada externamente.

Esta es, de hecho, precisamente la teoría que “la hermana Lucía” anunció por primera vez en el panfleto desenmascarado de Evaristo de 1992: “La intención del Papa se dirigía a Rusia cuando dijo ‘aquellos pueblos...’ en el texto de la consagración de 1984... Dios bien sabe que el Papa tenía la intención de decir ‘Rusia’ en la consagración. Lo importante es su intención, como cuando un sacerdote tiene la intención de consagrar una hostia”.

La verdadera hermana Lucía sabría -y he aquí otra razón por la que sospechamos de toda la “entrevista” con Evaristo- que un sacerdote no puede consagrar el Santísimo Sacramento con la mera intención de hacerlo, sin decir las palabras adecuadas. Este es el punto fundamental: la palabra adecuada para la consagración de Rusia es Rusia.

La frase superflua de “aquellos pueblos” a la se refiere la “hermana Lucía” proviene de un comentario espontáneo de Juan Pablo II, añadido a su texto de la consagración del mundo al Corazón Inmaculado que pronunció en la Plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984: “Ilumina especialmente aquellos pueblos de los que tú esperas nuestra entrega y consagración”.11 El comentario espontáneo del Papa implica que sabe que él no había consagrado Rusia en esa ocasión, y que la consagración se haría en el futuro.

Varias horas más tarde, la inferencia se volvió explícita cuando el Papa, arrodillado delante de Nuestra Señora de Fátima, le dijo en presencia de 10.000 testigos: “Deseábamos elegir este domingo, el tercer domingo de cuaresma de 1984 - aún dentro del Año Jubilar - para el acto de entrega y consagración del mundo, de la gran familia humana, de todos los pueblos, especialmente de aquellos que tienen una necesidad muy grande de encomendarse y consagrarse, de aquellos pueblos de quienes tú esperas nuestro acto de entrega y consagración”.12

Horas después de la consagración del mundo, la velada referencia del Papa a Rusia - “aquellos pueblos” - describía una nación aún esperando la consagración pedida por Nuestra Señora de Fátima. Peor aún, la formula de consagración de 1984 ni siquiera mencionó “aquella nación” como necesitando ser consagrada, sino más bien “aquellos pueblos”, un doble velo sobre el objeto de consagración.  

¿Por qué esta aversión extraña de mencionar a Rusia en la consagración de Rusia? Actualmente sabemos que el Papa fue advertido específicamente, por miembros de su curia, de evitar la mención de Rusia en cualquier tipo de ceremonia de consagración.

En la edición de noviembre de 2000 de Inside the Vatican, se le atribuye haber dicho a un destacado cardenal, identificado solamente como “uno de los más cercanos consejeros del Papa” (más tarde supe que era el Cardenal Tomko), que “Roma teme que la ortodoxia rusa pueda considerar una ‘ofensa’ que Roma haga una mención específica de Rusia en una oración de ese tipo, como si Rusia estuviese especialmente necesitada de ayuda cuando todo el mundo, incluyendo el occidente post-cristiano, experimente profundos problemas....”

El mismo Cardenal consejero añadió: “Cuidado que no nos volvamos demasiado literales”. Entonces The Wanderer, haciendo eco de la “línea del partido” vaticana, nos pide creer que Rusia fue consagrada en una ceremonia en la que toda mención de Rusia fue deliberadamente omitida, ¡precisamente para que los rusos no pudieran reconocer su país como objeto de consagración!

Poniendo a un lado las últimas declaraciones supuestas de la hermana Lucía respecto de los requerimientos de una válida consagración de Rusia, esto es una cuestión de simple sentido común, de la comprensión básica del sentido de las palabras. Consagrar significa “Hacer sagrado a alguien o algo: consagrar una iglesia” (Diccionario de la Lengua Española-RAE).

Imagine un obispo que insiste en consagrar una nueva iglesia consagrando toda la diócesis sin mencionar la iglesia, siguiendo la teoría de que la iglesia es parte de la diócesis. O imagine un obispo que se rehúsa a consagrar las manos de un nuevo ordenando, prefiriendo consagrar todo el cuerpo porque, después de todo, las manos son parte del cuerpo. Uno podría acertadamente poner en duda la aptitud mental del obispo. Que la consagración de una cosa necesita la mención de la cosa consagrada no es una proposición que la gente racional debería debatir. De todos modos The Wanderer está determinado a intentarlo.

The Wanderer “explica” el fracaso de la conversión de Rusia

Pero si la consagración del mundo de 1984 fue una apropiada consagración de Rusia, ¿por qué Rusia no ha experimentado la conversión religiosa prometida por Nuestra Señora como fruto de tal consagración? Siempre listo para defender la “línea del partido”, no importa cuán estúpido pueda parecer con ello, The Wanderer nos pide creer que la hermana Lucía ahora dice que Nuestra Señora de Fátima no habló de conversión religiosa cuando profetizaba: “Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá”.

Sin embargo, en este punto lo único que pudo hacer The Wanderer es citar la declaración del Dr. Zugibe: “Las hermanas [N.B. no la hermana Lucía, sino las otras hermanas que asistieron] dijeron que la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María dio a las personas el derecho de autodeterminación, para poder tomar sus propias decisiones. En otras palabras, [Rusia] se abrió de modo que pudieran ir a la Iglesia, pudieran confesarse... tienen libertad para salvar su alma, para hacer lo que quieran. Esto se abrió para ellos. No una enorme o gran santidad que puedas ver - la gente tiene una impresión errada de esto... sino que se abrió a una libertad religiosa en la que pueden hacer su propia libre elección.

Entonces, de acuerdo con The Wanderer, la profecía de Fátima no tiene nada que ver con “una gran santidad que puedas ver”, sino solamente con “libre elección”. Nuestra Señora de la Libre Elección es la substituta de The Wanderer para Nuestra Señora de Fátima. De hecho, la “libre elección” de la abrumadora mayoría de los católicos rusos, desde la “caída del comunismo”, ha sido abandonar la práctica de su religión. Según la revista 30 Days, las estadísticas recogidas de cada parroquia rusa muestran que “los católicos que asisten a la iglesia, al menos 1 a 2 veces al año, no son más de 45.000, dispersados en 258 parroquias registradas” en toda Rusia.13 Cerca de 20 años después de la “consagración de Rusia” de 1984, menos de la décima parte del uno por ciento de la población rusa asistía a misa dos veces al año.

Como si esto no fuese suficientemente malo, ahora hasta el Vaticano está protestando respecto de la sistemática opresión sobre la minúscula minoría católica rusa propiciada por el régimen de Putin, quien trabaja estrechamente con el Patriarca Ortodoxo Ruso Alexis II, quien, al igual que Alexis Ridiger, fue un agente de la recién rebautizada KGB antes de su repentino ascenso al Patriarcado de Moscú.14 (La Duma, dominada por los comunistas, acalló una investigación sobre el pasado de Alexis en la KGB). El régimen de Putin ha expulsado de Rusia a miembros claves de la jerarquía católica (incluyendo Jerzy Masur, Obispo de Siberia, donde residen la mayoría de los católicos), al tiempo que impone pesadas restricciones legales en las pocas parroquias católicas que tienen la permisión de existir.

Y en el mundo, fuera de las oficinas de The Wanderer, todos saben que Putin se ocupa de re-stalinizar la sociedad rusa, apoderándose del control de los medios de comunicación, declarando ilegal la formación de partidos políticos de base popular, y eliminando sus más poderosos oponentes políticos, inculpando cada uno de ellos con cargos criminales falsos.

Esta situación abismal es lo que The Wanderer ahora está tratando de hacer pasar a sus lectores por “la conversión de Rusia”. Seguramente esto representa el punto más bajo del largo descenso de The Wanderer del rango más alto que ocupaba en el periodismo católico. Este periódico, tan respetado en su día, ya no puede caer más bajo en su búsqueda de carne de cañón para su campaña en contra de Fátima.

La Fátima post-conciliar

The Wanderer afirma que la hermana Lucía dice ahora que la conversión de Rusia significa nada más que “libre elección”, tesis surgida en primer lugar en el panfleto de 1992 de Evaristo, donde se lee esta “traducción conceptual”:

Evaristo: ¿Pero la conversión de Rusia no se interpreta como la conversión del pueblo ruso al catolicismo?

“Hermana Lucía”: Nuestra Señora nunca dijo eso. Hay muchas malas interpretaciones al respecto. El hecho es que la Rusia comunista, el poder ateo, impedían a las personas hacer ejercicio pleno de su fe. Las personas tienen ahora la opción individual de permanecer como están o de convertirse.

En otras palabras, según la “hermana Lucía” de Evaristo, cuando la Madre de Dios habló de la conversión de Rusia, ella quería decir nada más que la libertad del pueblo ruso para no convertirse, si así lo decidieran (y de hecho han elegido así). La “traducción conceptual” de Evaristo pone un sinsentido similar en boca de la hermana Lucía, en relación al “período de paz” que prometió Nuestra Señora como resultado de la consagración de Rusia:

“Hermana Lucía”:Pero la paz, a la que la Virgen se refiere en la profecía, hace referencia a guerras y persecuciones que los errores del ateísmo comunista estaban causando sobre todo el mundo...

Evaristo: Es importante captarlo correctamente... dado que es por esto que muchas personas no entienden y piensan que la paz del mundo debe ser instantánea....

“Hermana Lucía”: La Virgen habló de la paz en relación a las guerras promovidas por los errores... por los errores del comunismo ateo en todo el mundo... Sí, ateísmo... y por tanto esta es la más grande herejía que existe y se disemina a causa del comunismo ateo... pero podría existir un comunismo que no fuese ateo. Pero se refiere al comunismo ateo que produjo muchas guerras en todo el mundo. [los puntos suspensivos aparecen en el original]

Evaristo: ¿Por qué no hay paz en Rusia hoy en día? ¿Por qué?

“Hermana Lucía”: Porque las guerras actuales casi no se derivan del ateísmo sino que son guerras civiles.

De modo que la “hermana Lucía” de Evaristo nos informa que la paz del Reino de María, subsiguiente a la conversión de Rusia y al triunfo de su Corazón Inmaculado, significa solamente que no habrán allí más guerras “promovidas por el ateísmo”, pero que todas las demás guerras continuarán sin disminuir; incluyendo la guerra en contra de los nonatos, que ha cobrado más de 600 millones de víctimas desde la “consagración” de 1984.

¿Cómo hace la “hermana Lucía” de los panfletos de Evaristo - ahora en las páginas de The Wanderer - para reconciliar el ateísmo práctico de la sociedad rusa con la profecía de la conversión de Rusia? Según la “traducción conceptual” de Evaristo, esta es la propuesta de la “hermana Lucía”: “...el ateísmo existe aún pero pienso que no es más el ateismo que quería destruir la fe, la Iglesia, Dios, y todo lo que es sobrenatural”. En otras palabras, la “conversión” de Rusia significa solamente una forma más benigna de ateísmo, un ateísmo que no niega a las personas su “libertad de elección”. Esto es lo que Evaristo y The Wanderer presentan a los católicos como la profecía celestial de la Madre de Dios.

Sería bueno resumir, a modo de conclusión, el nuevo mensaje de Fátima derivado de los nuevos significados dados a las palabras claves por la “hermana Lucía” que habla en los panfletos de Evaristo y en las páginas de The Wanderer:

La consagración de Rusia no requiere que la misma Rusia sea consagrada.

La conversión de Rusia no implica su conversión a la religión católica, o siquiera a cualquier otra religión.

El período de paz que Nuestra Señora prometió al mundo si Rusia era consagrada no tendrá efecto real en la situación bélica, incluyendo la guerra mundial contra los no nacidos.

Demasiado convenientemente esta nueva versión de las promesas del Mensaje de Fátima no nos promete nada mejor que el mundo exactamente en la misma condición en que lo encontramos hoy en día. Por alguna asombrosa coincidencia, el nuevo mensaje de Fátima se acomoda perfectamente al régimen pluralista del Nuevo Orden Mundial, tanto como el programa de la Nueva Iglesia del Vaticano para el ecumenismo y diálogo interreligioso. ¡Sí, parece que Nuestra Señora de Fátima vino a prometernos nada más que el status quo post-conciliar! Y ahora, de acuerdo con el modo con que Evaristo y The Wanderer ven las cosas, los católicos deberíamos regocijarnos en el cumplimiento de las promesas del Cielo.

Lejos, lejos de Fátima

Uno difícilmente necesita demostrar que después de décadas de deriva post-conciliar, la mayoría de la jerarquía católica, sin excluir el aparato vaticano, está muy lejos de la simple fe católica expresada por la Madre de Dios en Fátima.

Estos hombres se avergonzarían inclusive de recitar las palabras que ella confió a los tres pastorcitos, cuando ellos se arrodillaron con temor humilde delante de Nuestra Señora de pie en la encina. Es mejor dar a las palabras de la Virgen nuevos significados para volverlos inocuos e inofensivos para los irritables oídos post-conciliares. Para esta tarea parece que el Vaticano misteriosamente da acceso irrestricto a la última vidente sobreviviente de Fátima a un desconocido seglar llamado Evaristo, de modo que él pueda hacer circular las noticias del último cambio inexplicable de opinión que ella tuvo. Pero los católicos que querrían hacer preguntas más inquisitivas son siempre de algún modo bloqueados en la puerta del convento.

Esta es, de hecho, una Nueva Fátima para la Nueva Iglesia del Nuevo Orden Mundial que The Wanderer insta actualmente a sus lectores a abrazar, junto con todas las otras insanas novedades que el periódico decadente ha defendido por años. Pero esto es lo único que podemos esperar de The Wanderer, que ha publicado montañas de trivialidades locales de la crisis post-conciliar, mientras de alguna manera se perdía la gran historia tan acertadamente descrita por el Cardenal Luigi Ciappi en su referencia al tercer secreto, que él había leído en su función como teólogo personal del Papa: “la gran apostasía en la Iglesia comenzará desde lo más alto”.15

¿La hermana Lucía ha realmente retractado el testimonio que dio anteriormente al mundo? ¿Ella está ahora realmente de acuerdo con que el Mensaje de Fátima era, después de todo, mucho ruido y pocas nueces? ¿Ha sido falsificado su nuevo testimonio en la traducción, o es el producto de una coerción, extraída de ella bajo el yugo de la obediencia? Al fin y al cabo, las respuestas a esas cuestiones no son importantes. Porque no importa lo que la hermana Lucía pueda decir hoy en día, las promesas de la Virgen hablan por ellas mismas. Son a esas promesas, según el sentido común que expresan las palabras, a las que la mentalidad católica adhiere con esperanza y expectación.   Y cualquier tonto puede ver que las promesas de la Madre de Dios en Fátima están lejos de cumplirse.

Notas a pie de página:

  1. Reportado dentro de un artículo del Padre Caillon del Centre Saint Jean 61500 Sees, (Orne) Francia. Este artículo fue publicado por el periódico mensual Fidelite Catolique, C.P. 217-56402, Auray Cedex, Francia. Traducción inglesa de The Fatima Crusader, edición no. 13-14, (octubre-diciembre de 1983), pág. 3.

  2. Kramer, Padre Paul, The Devil’s Final Battle, Missionary Association, (Buffalo, NY: 2002), págs. 270-271.

  3. L’Osservatore Romano, edición italiana, 12 de mayo de 1982.

  4. Frère François de Marie des Anges, Fatima: Tragedy and Triumph, Immaculate Heart Publications, edición inglesa, 1994, págs. 218-219.

  5. Artículo del Padre Pierre Caillon, Fidelite Catholique, abril de 1983, C.P. 217-56402, Auray Cedex, Francia.

  6. The Whole Truth About Fatima, Vol. III, The Third Secret, edición inglesa, por Frère Michel de la Sainte Trinité, 1990, Immaculate Heart Publications, EEUU, págs. 504-505.

  7. Transmisión de fax de Carlos Evaristo a Coralie Graham, 23 de noviembre de 1992.

  8. Carta del Padre Francisco Pacheco, O.C.C. Postal, 60.033-790-Fort-CE-Brasil, publicado en The Fatima Crusader magazine, edición no. 46, enero de 1994, pág. 15.

  9. Evaristo, Carlos, It All Started with Two Hours with Sister Lucy, 1993, pág. 4.

  10. “El Arzobispo Bertone se encontró con sor María Lucía en el convento de Coimbra, Portugal, el 17 de noviembre de 2001”, L’Osservatore Romano (edición italiana, 21 de diciembre de 2001).

  11. L’Osservatore Romano, edición italiana, 27 de marzo de 1984, págs. 1 y 6. Ver también L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de abril de 1984, pág. 10.

  12. Avvenire, 27 de marzo de 1984, pág. 11.

  13. “More Power and Less Believers”, 30 Days, no. 9, 2003, pág. 31.

  14. Moscow Times, 26 de junio de 2001.

  15. Comunicación personal al Profesor Baumgartner en Salsburgo.



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