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La Cruzada de FŠtima

El santo icono de Tuy

por el Dr. Peter Chojnowski

Esto es un extracto editado de la conferencia del Dr. Chojnowski:
“El santo icono de Tuy: símbolo de renovación universal”

Realmente es una tarea increíble hablar de estos temas estando en el lugar donde ocurrieron estos hechos, estas grandes apariciones. Es una tarea formidable y me encuentro frente a una audiencia muy intimidante, de modo que intentaré ser valiente y exponer el tema lo mejor que pueda.

Agradezco mucho haber tenido que preparar estas disertaciones sobre la aparición en Tuy y el Icono de la Trinidad Redentora, como se le llama a la visión, porque me ayudó a clarificar mi propia comprensión de Fátima. Muy a menudo Fátima se convierte en una devoción para muchos. Los primeros sábados se vuelven parte opcional de la devoción. Vemos también que muy frecuentemente Fátima pierde su intensidad, su necesidad, por supuesto esto no es una falla de la Virgen, ni es una falla de Sor Lucía. En realidad, cuando se consideran las apariciones en sí mismas, cuando se consideran los mensajes que hemos recibido de la Virgen y de Nuestro Señor, inclusive justo aquí en Tuy y en Rianjo, vemos que hay una obligación ligada a la devoción de Fátima, que tiene que ver con las devociones del primer sábado y que está relacionada con la consagración de Rusia. Quiero enfatizar desde un inicio, y lo voy a recalcar también al final, que cuando se estudia el tema de Fátima, se percibe que no se trata de una devoción simplemente, sino de una obligación.  Esto se ve de modo muy profundo al examinar la aparición que Sor Lucía tuvo en Pontevedra, sólo unos cuantos kilómetros de aquí. La descripción de esta visión aparece en las cartas a su confidente. He aquí su mensaje, el contenido de la revelación de Pontevedra: Nuestro Señor está profundamente disgustado con las ofensas contra su Santísima Madre y no puede tolerarlas más. Debido a esos pecados, debido a los ultrajes y blasfemias que causan tanto sufrimiento al amantísimo Corazón del Hijo, muchas almas han caído en el infierno y muchas otras están en peligro de perderse. Nuestro Señor promete salvarlos en la medida que se practique esta devoción con la intención de desagraviar el Corazón Inmaculado de María.

Cuando se estudia el tema Fátima, se percibe que no se trata simplemente de una devoción, sino de una obligación.

Percibimos aquí algo que es muy severo; vemos que Nuestro Señor señala que la Virgen, como Reina del Cielo, como Madre de la Iglesia, como Madre de Dios, tiene una cierta dignidad que es objetiva y que debe ser respetada. Estamos obligados a rendirle tributo, estamos obligados a comportarnos con ella como corresponde. Estamos obligados a honrarla como Reina y Madre.

Tenemos aquí una obligación y la obligación se caracteriza por la advertencia de un gran castigo a aquellos que no honran a Nuestra Señora como le es debido. Hay profundas consecuencias para todos aquellos que le blasfeman, que olvidan su condición de Madre de Dios, que profanan sus imágenes. Nuestro Señor incluso dice que muchos ya han caído en el infierno. La Virgen dice que muchos ya han caído en el infierno a causa de lo que han hecho; a causa de las blasfemias que han proferido. Son palabras severas y percibimos de inmediato que Fátima y las apariciones de Pontevedra y Tuy tienen cierto carácter obligatorio para la raza humana. ¿Cuál es esta obligación? En Pontevedra descubrimos que el honor a la Virgen es obligatorio para todos.La Virgen dice que hay que hacer reparación por los que han blasfemado para salvar sus almas del infierno.

Cuando Sor Lucía salió de Pontevedra el 16 de julio de 1926, rumbo al noviciado aquí en Tuy, para recibir el hábito de las Hermanas Doroteas, no olvidó la misión que le encomendó la Virgen de practicar estos actos de reparación los primeros sábados y también de transmitir esta devoción a los demás. Unos años antes de 1929, le fue posible comunicar esta devoción a la casa jesuita que había aquí en Tuy y comenzaron a practicarla; también la transmitió a la pequeña comunidad de familias que rodeaba el convento y comenzaron a practicar esta devoción. Ella siempre supo del cariz obligatorio que comportaba. Sor Lucía era siempre consciente de su obligación de difundir esa devoción. Tenía la obligación de difundir la devoción al Inmaculado Corazón de María.

No sólo la devoción al Inmaculado Corazón de María, Sor Lucía también observaba con fidelidad la devoción recomendada por Santa Margarita María, la devoción al Sagrado Corazón. De hecho aquella noche de la visión en Tuy, el 13 de junio de 1929, de las 23 horas del jueves a medianoche del viernes, practicaba la devoción al Sagrado Corazón recomendada por Santa Margarita María como tenía costumbre de hacer cada semana. He aquí el relato de Sor Lucía de lo que le sucedió aquella noche, en esta misma ciudad. ¿Qué narra este relato? He aquí sus palabras que nos hacen temblar:

“Estando sola una noche (para una hora santa) me arrodillé delante del comulgatorio de la capilla para rezar el ángelus, estando postrada. Sintiéndome cansada, me levanté y me puse de rodillas y continué rezando con mis brazos en cruz. La única luz venía de la lámpara del sagrario. De repente una luz sobrenatural iluminó toda la capilla y sobre el altar apareció una cruz de luz que se extendía hasta el techo. En la parte más brillante, la parte superior de la cruz, se veía el cuerpo de un hombre desde su rostro hasta la cintura; sobre su pecho había una paloma que brillaba de la misma forma. Clavado en la cruz estaba el cuerpo de otro hombre. Debajo de la cintura, suspendido en el aire, se veía un cáliz y una hostia grande sobre la cual caían algunas gotas de sangre del rostro del crucificado y de la herida de su pecho. Esas gotas se escurrían sobre la hostia y caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz estaba Nuestra Señora con su Corazón Inmaculado en la mano”.

(Sor Lucía dice que Nuestra Señora de Fátima apareció con su Corazón Inmaculado - y cabe notar - “sin espada ni rosas sino con una corona de espinas y llamas”. Veremos después la importancia de este hecho).

De modo que bajo el brazo derecho de la cruz está Nuestra Señora. Es un magnífico retrato de la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo en la Cruz, y el Espíritu Santo en el seno del Padre. Está Nuestra Señora, bajo el brazo derecho de la cruz y cerca de ella está el cáliz y la hostia. Y hay gotas de sangre de Nuestro Señor, del Cristo crucificado, que caen sobre la hostia y luego en el cáliz. Esta es la imagen hasta el momento.
Esta es la visión hasta aquí, esta luminosa visión que iluminaba toda la capilla. Entonces ella dijo:

“Bajo el brazo izquierdo (de la cruz) habían grandes letras, como si fueran de agua cristalina cayendo sobre el altar, que formaban estas palabras: Gracia y Misericordia”

Esto salía del lado izquierdo de la cruz; caían esas letras cristalinas como si fueran aguas cristalinas, como aguas bautismales perfectamente limpias, las palabras: Gracia y Misericordia. Esta es la visión de Tuy. Y también vemos la humildad de la vidente. Sor Lucía dice: “Entendí que era el misterio de la Santísima Trinidad que se me había mostrado, y recibí luces en relación a este misterio que no me está permitido revelar”.

De este modo fue la aparición y la apariencia.  Me gustaría simplemente hacer una observación aquí antes de discutir el mensaje. Cuán perfecto retrato de los fundamentos de la fe, de la fe católica. Cuán perfecto retrato de la Santísima Trinidad en el acto redentor del Santo Sacrificio de la Misa. Todo lo que Dios le ha pedido al hombre para creer, todo lo que Dios le ha pedido al hombre para hacer, está presente en esta aparición. Luego Sor Lucía habla del mensaje que se propagará por todo el mundo y creará un terremoto en todo el mundo. Sor Lucía dice: “Entonces Nuestro Señor me dijo:

‘Ha llegado el momento en que Dios le pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, llevar a cabo la consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado, prometiendo salvarla por este medio’”.

El segundo pedido es este, parece diferente, parece como si le fuese extraño, pero el segundo pedido es perfectamente parte del primer pedido, van juntos.

¿Cuál es este segundo pedido? La Virgen dice:

“Son tan numerosas las almas que la justicia de Dios condena a causa de los pecados cometidos en mi contra que vengo para pedir reparación. Haz sacrificios tú misma por esta intención y reza”.

De modo que tenemos dos puntos y dos pedidos. ¿Cómo se relacionan? ¿Cuál es la relación entre la consagración de Rusia y esos Actos de Reparación que debían realizarse?

Sor Lucía dice en una carta de 1930 en la que le escribe a su confesor. Ella dice cómo se conciertan ambas cosas: “el Señor promete finalizar la persecución de Rusia si el Santo Padre en persona lleva a cabo un solemne acto de reparación y consagración de Rusia al Sagrado Corazón de Jesús y María, así como también dando la orden a todos los obispos del mundo para que hagan lo mismo. El Santo Padre debe prometer que al finalizar la persecución aprobará y recomendará la práctica de la devoción reparadora ya descrita”.

De modo que después de que Rusia sea consagrada, después de que las persecuciones terminen, entonces el Papa deberá recomendar esta devoción de reparación, que consiste en los cinco primeros sábados, en la devoción al Corazón Inmaculado de María y los cinco sábados llevados a cabo como actos de reparación por los pecados. Entonces la Virgen dice categóricamente: “Al final triunfará mi Corazón Inmaculado, el Santo Padre me consagrará Rusia. Se convertirá y le será dado un período de paz al mundo”. Este es el mensaje, esta es la imagen, este es el Icono de Tuy.




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