La última entrevista irrestricta
de la Hermana Lucía
La siguiente es la transcripción escrita de la charla que diera
el notable experto sobre Fátima, Reverendo Padre Nicholas
Gruner el 9 de octubre de 2006 a cientos de obispos, sacerdotes
y laicos asistentes a la conferencia, La última oportunidad
de obtener la Paz Mundial dada en Tuy, España. En
esa charla, el P. Gruner da un relatado de la famosa entrevista
del Padre Agustín Fuentes con la Hermana Lucía,
la última sobreviviente de los videntes de Fátima,
el 26 de diciembre de 1957. Fue en esta histórica entrevista
que la Hermana Lucía dijo “La Santísima Virgen
está muy triste porque nadie hace caso a Su Mensaje.”
por el Padre Nicholas Gruner, S.T.L., S.T.D. (Cand.)
Hoy quiero compartir con ustedes algunos pensamientos sobre la histórica
entrevista entre la Hermana Lucía y el Padre Agustín Fuentes
en diciembre de 1957. Fue en esta entrevista profética donde se
reveló, al menos en parte, el núcleo del Secreto de Fátima.
El Padre Fuentes era un sacerdote mexicano que fue designado postulador de
la causa para la beatificación de Jacinta y Francisco Marto. El
ya se había entrevistado con la Hermana Lucía el 10 de
agosto de 1955. El tuvo otras oportunidades de reunirse con ella, y así lo
hizo otra vez el 26 de diciembre de 1957. Después de esa reunión,
el sacerdote dio una charla el 22 de mayo de 1958 en la casa matriz de
la Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón y de Nuestra Señora
de Guadalupe. Durante esa charla el Padre Fuentes repitió palabras
de la Hermana Lucía en su charla de diciembre anterior y luego
se publicó el texto de esa charla. El Padre Alonso nos dice que
la charla del Padre Fuentes fue publicada con toda garantía de
autenticidad, y con la debida aprobación episcopal, incluida la
del Obispo de Leiría, diócesis en la que está localizada
Fátima.
El Padre
Fuentes dejó muy en claro que el mensaje del cual habló,
lo había recibido él mismo de los propios labios de la
Hermana Lucía, la vidente principal de Fátima. He aquí algunos
extractos transcriptos del texto original del Padre Fuentes en su idioma
español.
¡La Santísima Virgen está muy triste!
Dijo el
Padre Fuentes: “Quiero contaros únicamente la última
conversación que tuve con ella, que fue el 26 de diciembre del
año pasado: La encontré en su convento muy triste, pálida
y demacrada; y me dijo: ‘Padre, la Santísima Virgen está muy
triste, porque nadie hace caso a Su Mensaje, ni los buenos ni los malos.
Los buenos, porque prosiguen su camino de bondad; pero sin hacer caso
a este Mensaje. Los malos, porque no viendo el castigo de Dios actualmente
sobre ellos, a causa de sus pecados, prosiguen también su camino
de maldad, sin hacer caso a este Mensaje. Pero, créame, Padre,
Dios va a castigar al mundo, y lo va a castigar de una manera tremenda.
El castigo del cielo es inminente.’”
Así es
como comienza la entrevista. Recordemos, estas palabras fueron dichas
el 26 de diciembre de 1957. Eso fue antes de que la Hermana Lucía
fuera totalmente silenciada por los últimos cuarenta años
de su vida. Sin embargo, ya para entonces las entrevistas con la Hermana
Lucía se habían vuelto cada vez más raras. La visita
(anterior) ampliamente conocida fue la del Padre Lombardi, el bien conocido
fundador del Movimiento para Un Mundo Mejor. Pero sin embargo, en 1960,
incluso a su antiguo confesor –otro Jesuíta quien había
sido su confesor y director por diez años, entre los 30’s
y los 40’s- cuando volvió de Brasil en 1960, le fue imposible
ver a la Hermana Lucía.
La Hermana Lucía aislada en 1960
El permiso
para ver a la Hermana Lucía debía ser otorgado no por el
Obispo de Fátima, no por el Obispo de Coimbra, sino por el Cardenal
Prefecto del Santo Oficio, o por el mismo Papa. Y así, esta conversación
con el P. Fuentes fue, tal vez, la última entrevista irrestricta
con la Hermana Lucía de la que alguna vez se tuviera noticias.
Estoy al
corriente, por supuesto, de otras entrevistas publicadas, que pretenden
darnos palabras de la Hermana Lucía. En un capítulo de The
Devil’s Final Battle, Christopher Ferrara ha señalado
la falta de credibilidad de la que pretende ser una entrevista dada en
el 2001. El Sr. Ferrara dice que el texto está lleno de falsedades,
o más exactamente, inexactitudes y medias verdades.
Pero eso
es motivo para otra charla. Quiero hoy enfocar la entrevista de 1957
con el Padre Fuentes. Esa entrevista es muy profética y la considero
la última entrevista sin barnices, sin retoques que la Hermana
Lucía diera alguna vez.
¿Por qué Ella está triste?
La Hermana
Lucía dijo “La Santísima Virgen está muy
triste”. ¿Por qué Ella está triste? Ella está triste “porque
nadie hace caso a Su Mensaje, ni los buenos ni los malos”.
Es comprensible
que los malos no presten atención. Después de todo, ¿por
qué tendrían los pecadores –aquellos endurecidos
en el pecado- cuidado de las cosas de Dios? Pero lo que es notable aquí es
que la Hermana Lucía dice que tampoco los buenos prestan ninguna
atención al Mensaje de Nuestra Señora.
Aun más
sorprendente, como vemos hoy mirando desde la perspectiva de los últimos
cincuenta años, es que la Hermana Lucía dijo que el castigo
de Dios es inminente. Ella dijo eso como si en 1957 no hubiéramos
transitado la Segunda Guerra Mundial y otra guerra importante en Corea.
El peor castigo
¿Cuál
es, entonces ese castigo del que habló la Hermana Lucía?
Ella lo nombra más tarde en la conversación, pero usa los
ojos de la Fe para entenderlo. Por eso yo no aludo a la Fe en el Mensaje
de Nuestra Señora, sino mas bien a la comprensión de Su
Mensaje desde la perspectiva de la Fe Católica.
Esa perspectiva
está dada por San Juan Eudes citando la Sagrada Escritura. Jeremias
nos dice, hablando en nombre de Dios: “Volved, hijos rebeldes,
oráculo de Javé…, Yo os daré pastores
según Mi corazón, que os apacentarán sabiamente” (Jeremías,
3:14-15)
San Juan
Eudes deduce de este pasaje que si nosotros no volvemos a Dios,
luego Dios enviará sus pastores, quienes son solo pastores de
nombre –pastores que son verdaderamente lobos vestidos de ovejas.
El sigue diciendo que cuando Dios está enfadado particularmente
con Su pueblo, El le envía malos pastores. ¡Y este es el
peor castigo que El puede dar!
Este, creo,
es el castigo del está hablando la Hermana Lucía. Ella
alude a esto en el párrafo siguiente de su afirmación. “Sor
Lucía me decía también” dice el Padre Fuentes, “Padre,
el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen; y
como sabe qué es lo que más ofende a Dios y lo que, en
menos tiempo, le hará ganar mayor número de almas, está tratando
de ganar a las almas consagradas a Dios, ya que de esta manera también
deja el campo de las almas desamparado, y más fácilmente
se apodera de ellas”.
Recordemos,
la Hermana Lucía dijo eso en 1957. En 1965 había 455.000
sacerdotes católicos. En 1975 solo había 400.000. 55.000
sacerdotes –un poco más de la novena parte- habían
dejado su ministerio en solo diez años. Tal declinación
en el número de sacerdotes nunca se había visto en la historia
de la Iglesia.
Incluso
al presente, de acuerdo a las más recientes estadísticas
publicadas por l’Osservatore Romano, el número
de sacerdotes que permanecen en la Iglesia está en los 400.000.
Y por supuesto, el porcentaje de edad de los sacerdotes hoy, en lugar
de estar entre los cuarenta está en los sesenta años.
Aunque
el número de sacerdotes está en declinación, la
población de laicos que -aunque poco instruidos y poco prácticos-
se consideran católicos, se está incrementando. Esas almas
tienen menos y menos sacerdotes, por mil, para instruirlos y asistirlos.
Y la relación de sacerdotes por laicos resultará significativamente
más baja aún en los próximos diez años, por
el desgaste natural que alcanza a muchos de los sacerdotes ahora en sus
sesenta, setenta u ochenta años.
Nosotros debemos proclamar Fátima
Así,
el plan del diablo está esbozado aquí por la Hermana Lucía.
Yo creo que esto está en el mismo Secreto porque casi todo en
esta entrevista se refiere al Secreto. Para entender porque digo esto,
los refiero al libro The Third Secret (Toda la verdad
sobre Fátima) del Hermano Michel. Fue el propio Hermano Michel
quien me alertó sobre la entrevista del Padre Fuentes con la Hermana
Lucía. Fue en 1985, cuando nosotros dimos una conferencia para
Obispos en la ciudad del Vaticano, el día de la apertura del sinódo
extraordinario en noviembre de 1985. Nosotros tuvimos unos doscientos
sacerdotes y obispos asistentes, incluyendo a Su Beatitud Giácomo
Beltritti, Patriarca católico del Rito Latino de Jerusalem. El
me dijo “Continúe en su camino de hablar públicamente.
Yo continuaré en el mío de hablar a través de canales
privados”. El ha ido por su recompensa, Dios lo bendiga. Pero ha
sido mi convicción desde el principio, que como a Fátima
se le dificulta tortuosamente la obediencia cuando se la trae a colación
solo por canales privados, es por eso que debemos continuar hablando
públicamente.
Muchas naciones desaparecerán
La Hermana
Lucía pregunta al Padre Fuentes, “¿Qué falta,
Padre, para 1960; y qué sucederá entonces? Será una
cosa muy triste para todos; y no una cosa alegre si antes el mundo no
hace oración y penitencia. No puedo detallar más, ya que
es aún secreto que, por voluntad de la Santísima Virgen,
solamente pudieran saberlo tanto el Santo Padre como el señor
Obispo de Fátima; pero que ambos no han querido saberlo para no
influenciarse. Es la tercera parte del Mensaje de Nuestra Señora,
que aún permanece secreto hasta esa fecha de 1960.”
Ella continúa, “Dígales,
Padre, que la Santísima Virgen, repetidas veces, tanto a mis primos
Francisco y Jacinta, como a mí, nos dijo; Que muchas naciones
de la tierra desaparecerán sobre la faz de la misma, que Rusia
sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo,
si antes no alcanzábamos la conversión de ese pobrecita
Nación (...)”.
La única
manera de obtener la conversión de aquella pobre nación
es consagrarla, porque es “por ese medio” –la Consagración
de Rusia- que Rusia será salvada. No hay otro medio.
Cada uno de nosotros debe elegir
Así,
nosotros estamos frente a una elección. Nosotros podemos pensar
que tenemos otra elección, pero tenemos solo una elección.
Nosotros podemos obedecer a Nuestra Señora de Fátima o
no obedecerla. Nosotros no podemos desobedecerla con el pretexto de que
verdaderamente no sabemos lo que Ella quiere. Eso, simplemente, no es
cierto. Tampoco podemos desobedecerla con el pretexto de que no debemos
hacerlo porque es una “revelación privada”. Eso tampoco
es cierto. Pero nosotros podemos desobedecerla sencillamente porque hemos elegido no
obedecerla, Ella y nosotros somos totalmente honestos sobre esto. Pero
sigue siendo una elección el no obedecerla.
En la alternativa,
nosotros podemos obedecer y obtener las bendiciones que prometió Nuestra
Señora. No obedecerla es obtener la maldición de Fátima.
Nosotros seremos maldecidos, y nosotros hemos sido maldecidos, y hemos
sido maldecidos hasta el presente, por no obedecerla. Y la maldición
se volverá peor aún hasta el tiempo en el que los que sobrevivan
dirán “Esa generación ignoró a Nuestra Señora – no
cometeremos su eror. Finalmente obedeceremos. Nosotros obtendremos el
beneficio”.
Esta generación
ha sido elegida tanto para ser bendecida como para ser maldecida por
Fátima. No tenemos otra elección. No elegimos nacer en
esta generación pero estamos aquí y la elección
en nuestra.
No se trata
de dejar esa elección a su prójimo, a alguien con un más
alto rango, o a alguien que proclama ser más devoto que usted.
La elección es finalmente suya y usted será tenido por
responsable de ella.
Rusia será el instrumento de castigo
En el Antiguo
Testamento, se nos dice que Jeremías predijo la caida de Jerusalem.
Los sacerdotes de ese tiempo dijeron, “Dios no dejará a
los babilonios tomar Jerusalem, porque Jerusalem es la Ciudad Santa;
tiene la promesa”.
Y hay católicos
que dicen hoy: nosotros tenemos “la promesa del Nuestro
Señor; las puertas del infierno no prevalecerán contra
la Iglesia”. Por eso, “Dios no permitirá que la Iglesia
sea arrojada a las catacumbas. Dios no permitirá que el Papa sea
asesinado”.
Aún
cuando el Papa presente ha revelado la visión de Fátima,
lo que no le dijo, o lo que nosotros no comprendimos bien es que esta
es una visión de un Papa en el futuro, muy probablemente él
mismo. Pero esta no es una visión del intento de asesinato del
Papa en 1981. Es la visión futura de un Papa que está siendo
asesinado.
He estado
trabajando con el Mensaje de Fátima por veintinueve años.
He sido acusado de estar en contra del Papa, ¡pero la verdad es
que soy el mejor amigo del Papa! Yo estoy tratando de salvar su cuello,
literalmente. Pero estoy preocupado de no haber sido escuchado lo suficientemente
bien o claramente. Ningún sacerdote –ni yo ni nigún
otro- puede hacerlo por si mismo. Nosotros necesitamos otros sacerdotes
para transmitir el Mensaje, para explicar el Mensaje y para ayudar a
salvar el cuello del Papa y de los obispos.
¿Terminaremos como el Rey de Francia?
Se nos
transmitió de Nuestro Señor en Rianjo, “Participa
a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia,
en la dilación de la ejecución de mi petición, también
lo han de seguir en la aflicción”.
Con el “Rey
de Francia”, El se refiere a los reyes desde 1689 a 1789. El 17
de junio de 1689, el Sagrado Corazón ordenó al Rey de Francia
consagrar su país al Sagrado Corazón de Jesús. Pero
los reyes de Francia siguieron el consejo de sus confesores – ellos
casualmente fueron también jesuítas- y no obedecieron.
Lo que
ocurrió a los jesuítas fue que en 1759 fueron suprimidos
por el mismo Papa. Y treinta años más tarde, el 17 de junio –a
cien años del día posterior a la advertencia de Nuestro
Señor- el Rey de Francia fue despojado de su autoridad para legislar
por el advenedizo Tercer Estado. Unas tres semanas más tarde, él
fue encarcelado y cuatro años después de eso fue ejecutado
por los soldados de la revolución como si hubiera sido un criminal.
Nuestro
Señor está diciendo a los Obispos y al Papa y –aunque
en un menor grado pero no menos cierto- a los sacerdotes, que “en
vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación
de la ejecución de Mi petición, también lo han de
seguir en la aflicción”.
Nosotros
podemos tener la ilusión de que tenemos el mando. Yo a veces tengo
la ilusión que estoy a cargo de mi pequeño apostolado,
pero el hecho es que ocurren cosas sobre las que no tengo control. Estoy
seguro que ustedes deben encontrarse ante la misma experiencia en sus
diócesis. Esoy seguro que al Papa le ocurre lo mismo en la Iglesia.
Pero finalmente Dios tiene el control y El seguirá Su
camino con nuestra cooperación o sin ella.
Rusia es
el instrumento de castigo elegido por el Cielo para castigar a todo el
mundo por sus pecados.
El Papa
Pío XII nos dice en su encíclica Evangelii Praecones (2
de junio de 1951), “El mundo está peor ahora que antes del
Diluvio”. Si, como es seguramente el caso, está peor ahora
de lo que estaba en 1951, que podríamos decir hoy?
En 1951
el aborto no estaba legalizado, NO al menos en Occidente. Hoy,
por supuesto, tenemos el holocausto del aborto con 50 millones de muertos
cada año. El mundo está mucho peor hoy que antes de 1951,
y mucho peor que antes del Diluvio.
El Modernismo ataca al clero
El castigo
infligido sobre nosotros muestra que el diablo ha tenido su oportunidad
y la ha aprovechado. El ha triunfado no solo sobre aquellos 55.000 sacerdotes
que han dejado su ministerio, sino con todos aquellos quienes se han
rendido a la interpretación modernista de las Escrituras, de la
Liturgia e incluso del dogma –y en la interpretación modernista
de Fátima.
Debo confesar
que cuando leí la encíclica de San Pío X sobre el
modernismo (Pascendi Dominici Gregis, 1907) quedé muy
preocupado. Estaba volando de Londres a Canadá para entrar en
el seminario, cuando leí en la encíclica algo de las tortuosas
y diabólicas tretas que usa el Modernismo.
Una de
estas terribles tretas es redefinir los vocablos católicos. Cuando
ellos usan la palabra “transubstanciación” o “magisterio” o
cualquier otro término católico, ellos le aplican un nuevo
sentido a esa palabra, pero ellos no le hacen el favor ni tienen la honestidad
de decirle a usted que han redefinido el término. Ellos, sencillamente,
lo usan y usan y lo vuelven a usar otra vez, y finalmente usted viene
a redefinir el término en su propia mente y deja de pensar como
católico.
Me dije
a mi mismo, ¿quien podría vencer tal astucia? El Papa
León XIII, escribiendo en su encíclica Providentissimus
Deus sobre los estudios bíblicos, dijo que los estudiosos
de la Biblia debían estar fundamentados en el Dogma Católico,
porque si no lo estaban, ellos terminarían “embebidos de
la forzada erudición de los racionalistas”.
Y le diría
lo mismo a nuestros filósofos y teólogos. Sean ellos eruditos
en Dogma, en Moral o en Escrituras, que si ellos no están bien
fundados en las definiciones solemnes de la Iglesia Católica,
en el sentido que ellos están siempre indagando, luego ellos bien
podrían terminar aceptando el pensamiento distorsionado de los
racionalistas.
El Modernismo ataca a Fátima
Vemos que
ante nuestros propios ojos, el Modernismo –que también propaga
la forzada erudición de los racionalistas- está siendo
usado para atacar Fátima, para redefinir Fátima en otros
términos.
Aprendí la
primera regla del saber Escriturístico de San Agustín,
quien nos dice que debemos entender las Escrituras en su sentido literal
antes que nada, a menos que sea contrario a la fe o contraio a la recta
razón, de otra manera, esa es la primera regla de interpretación.
Ese es tambien el método que utilizo para interpretar las profecías.
Eso es lo que nunca me falló hasta aquí, y confirma mi
creencia en que las profecías de Fátima deben ser tomadas
literalmente, no en ningún sentido metafórico o simbólico.
Cuando
Nuestra Señora mostró a los niños videntes la visión
del infierno, los niños la comprendieron. Después de todo,
si usted nunca vió el infierno, lo cual tampoco me ocurrió,
usted comprendería lo que está viendo. Sin embargo, la
Santísima Virgen luego les explicó, “habéis
visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores”.
Ella les explicó todo. Los niños de Fátima no son
los únicos que necesitan que se les explique algo. Si verdaderamente
vamos a conocer Fátima, debemos ser, como lo dijo Nuestro Señor, “como
niños”.
Las almas arrastradas al infierno por el mal
clero
Así,
la Hermana Lucia nos explica lo que es este castigo inminente. “Lo
que aflige al Inmaculado Corazón de María y al (Sagrado)
Corazón de Jesús es la caída de las almas religiosas
y sacerdotales. El diablo sabe que los religiosos y sacerdotes que apostatan
de su hermosa vocación arrastran numerosas almas al infierno Estas
afirmaciones de la entrevista de la Hermana Lucía con el Padre
Fuentes aparecen en una traducción italiana fidedigna que el Hermano
Michel anota en el tercer libro de su trilogía TOUTE LA VÉRITÉ SUR
FATIMA (Todo la verdad sobre Fátima) nota 1 página 337.
“El
diablo quiere tomar posisión de las almas consagradas. El trata
de corromperlas para adormecer las almas de los laicos y llevarlas así a
la impenitencia final. El emplea todas las tretas, aún yendo tan
lejos como sugerir la demora en el ingreso a la vida religiosa.
“Resultado
de esto es la esterilidad de la vida interior, y entre los laicos frialdad
en materia de renunciar a los placeres y su total dedicación a
Dios”.
Nosotros
vemos que nuestra Fe Católica se ha vuelto cómoda, que
la Cruz ya no está allí, que ya no debemos hacer ningún
sacrificio.
Una persona
me dijo, “A mi no me gusta esta marca de catolicismo porque no
me dá satisfacción, así que, sencillamente, lo dejaré de
lado”. Ellos piensan que pueden buscar y elegir. He tenido gente
que me dijo que fue con el Confesor A, y si él les dijo algo que
ellos no querían escuchar, fueron con el Confesor B porque sabían
que este iba a ser más blando. Dios no va a ser burlado.
La Hermana
Lucía avanza en la solución. “Dígales también,
Padre, que mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron
siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones.
Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos
en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los
castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma; y no sabíamos
qué idear para encontrar en nuestra imaginación infantil
medios para hacer oración y sacrificio (...).”
Lo segundo
que santificó a los niños fue la visión del infierno.
La Hermana Lucía explica su propia misión
Por supuesto
que con un artefacto nuclear detonado por Corea del Norte justamente
hoy (9 de octubre de 2006), la visión tal vez es más dramática
o mas real para nosotros. Pero Lucía describe su propia visión
y su propia misión en algunos otros términos. “No
es mi misión indicarle al mundo los castigos materiales que ciertamente
vendrán sobre la tierra si el mundo antes no hace oración
y penitencia. No. Mi misión es indicarles a todos el inminente
peligro en que estamos de perder para siempre nuestra alma si seguimos
aferrados al pecado”.
Luego ella
continúa diciéndonos lo que debemos hacer a la luz de las
presentes circunstancias actuales. Yo se que es bastante común
para mí –y pienso que lo he visto en otros a mi alrededor-
decir “Bien, verdaderamente no es mi culpa, es la de aquella persona.
El debió haber hecho su trabajo, y si el o ella hubieran hecho
su trabajo, entonces yo hubiera hecho el mío. Pero hasta que ellos
hagan su trabajo mis manos estarán limpias; no debo hacer nada.”
Nosotros no debemos esperar
La Hermana
Lucía tiene una respuesta para eso en la entrevista. Ella también
dijo al Padre Fuentes (quien lo escribió), “Padre no esperemos
que venga de Roma una llamada a la penitencia, de parte del Santo Padre,
para todo el mundo; ni esperemos tampoco que venga de parte de los señores
Obispos para cada una de sus diócesis; ni siquiera tampoco de
parte de las Congregaciones Religiosas. No; ya Nuestro Señor usó muchas
veces estos medios, y el mundo no le ha hecho caso.
“Por
eso, ahora, ahora que cada uno de nosotros comience por sí mismo
su reforma espiritual; que tiene que salvar no sólo su alma, sino
salvar a todas las almas que Dios ha puesto en su camino. El demonio
hace todo lo que está a su alcance para distraernos y para alejar
de nosotros el amor por la oración. Seremos salvados juntos o
seremos condenados juntos.”
Estamos en los últimos tiempos
Para
darnos algún contexto del punto en que estamos en la historia
de la salvación, la Hermana Lucía nos dice que estamos
en los últimos tiempos. “Padre, la Santísima Virgen
no me dijo que nos encontramos en los últimos tiempos del mundo,
pero me lo dio a demostrar por tres motivos.
El
primero, porque me dijo que el demonio está librando
una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva es
una batalla final, en donde se va a saber de qué partido
es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que
ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término
medio.”
Yo quiero
comentarles algo que me ha tomado algún tiempo ordenar en mi propia
mente. Alguna gente puede sentir que si es obediente a su superior inmediato,
está, por lo tanto, del lado de Dios. Y ciertamente eso es verdad
en muchos casos. Sin embargo, nosotros tenemos el primer Papa, San Pedro,
haciendo esa distinción por nosotros; cuando el superior inmediato
está dándonos ordenes contrarias a la voluntad de Dios, “Nosotros
debemos obedecer a Dios antes que a los hombres”. (Hechos 5:29)
Así,
es importante para nosotros darnos cuenta que toda autoridad viene de
Dios. Por supuesto, usted encontrará ese pensamiento en la Sagrada
Escritura. La autoridad del Papa, la autoridad del Gobernador – en
realidad, usted encontrará esto definido en la bula Unam Sanctam
-, toda autoridad viene de Dios.
El Papa
Bonifacio VIII señala que hay dos espadas, la espada de la autoridad
temporal y la espada espiritual. Pero ambas son dadas por Dios. Y la
autoridad temporal es menor que la espiritual. Pero la espiritual misma
viene de Dios y la autoridad espiritual no puede contradecir la autoridad
de Dios. Y así, nosotros debemos elegir por la de Dios antes que
nada e incluso ante cualquier orden de un gobernante temporal o un gobernante
espiritual si ese gobernante temporal o espiritual está ordenándonos
hacer algo contrario a la voluntad de Dios.
¿Como
sabemos cual es la voluntad de Dios? Nosotros la conocemos sobre todo,
yo diría, por las Escrituras, por la Sagrada Tradición
y por el Magisterio Solemne –la definición infalible de
la Iglesia. Es sobre estas definiciones de la Iglesia que nosotros debemos
distinguir para saber cuales son nuestras obligaciones dadas por Dios.
La
segunda razón que Lucía da para saber
que estamos en los últimos tiempos, dice ella, es que “Lo
segundo, porque (la Santísima Virgen) me dijo, tanto a
mis primos como a mí, que dos eran los últimos
remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción
al Inmaculado Corazón de María; y , al ser los últimos
remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no
va a haber otros”.
La
tercera razón, nos dice Lucía, por la
que ella entiende que nosotros estamos en los últimos
tiempos es “porque siempre en los planos de la Divina Providencia,
cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los demás
medios; y cuando ha visto que el mundo no le ha hecho caso a
ninguno de ellos, entonces, como si dijéramos a nuestro
modo imperfecto de hablar, nos presenta con cierto temor el último
medio de salvación, Su Santísima Madre. Porque
si despreciamos y rechazamos este último medio, ya no
tendremos perdón del cielo; porque hemos comitido un pecado,
que en el Evangelio suele llamarse pecado contra el Espíritu
Santo.
“Este
pecado consiste en rechazar abiertamente, con todo conocimiento y voluntad,
la salvación que se presenta en las manos; y también porque
Nuestro Señor es muy buen Hijo; y no permite que ofendamos y despreciemos
a Su Santísima Madre, teniendo como testimonio patente la historia
de varios siglos de la Iglesia que con ejemplos terribles nos indica
cómo Nuestro Señor siempre ha salido en defensa del honor
de Su Santísima Madre.”
Así,
la Hermana Lucía nos está diciendo en esta entrevista –la última
pulicada sin interferencias- que nosotros estamos en los últimos
tiempos por tres razones. En primer lugar, el diablo está empecinado
en librar una batalla final, decisiva. En segundo lugar, Nuestra Señora
dice que estos son los últimos remedios dados a la humanidad.
En tercer lugar, por la forma en que Dios actúa es porque El Mismo
agota todos los otros medios antes de castigar, y si este Mensaje no
es tenido en cuenta, entonces Dios castigará al mundo.
Ella luego
continúa hablándonos de otros medios. “Me decía
Sor Lucía ”, afirma el Padre Fuentes, “Dos son los
medios para salvar al mundo ... la oración y el sacrificio”
Un nuevo poder al Rosario
Con respecto
al Santo Rosario, la Hermana Lucía dijo, “Mire, Padre, la
Santísima Virgen, estos últimos tiempos en que estamos
viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal
manero que ahora no hay problema, por más difícil que sea,
sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal
de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias
del mundo o Comunidades Religiosas; o la vida de los pueblos y naciones;
no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no
podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario
nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor
y obtendremos la salvación de muchas almas.”
El Inmaculado Corazón de María
Al fin
de esta entrevista, la Hermana Lucía habla sobre la devoción
al Inmaculado Corazón de María. Dirigiéndose todavía
al Padre Fuentes, ella dice, “(Y finalmente consideremos), la devoción
al Corazón Inmaculado de María, Santísima Madre,
poniéndonosla como sede de la clemencia, de la bondad y el perdón;
y como puerta segura para entrar al cielo.”
La respuesta al Padre Fuentes
Allí tienen
ustedes la entrevista de la Hermana Lucía con el Padre Fuentes,
publicada con la aprobación del Obispo de Leiría-Fátima,
y también con la aprobación del propio Obispo del Padre
Fuentes, Monseñor Pío Lopez, Arzobispo de Veracruz, y con
el apoyo del Cardenal Arzobispo de Guadalajara, México.
Es esta
una muy simple afirmación. En realidad, la Hermana Lucía
ha dicho cosas más enérgicas que las que el Padre Fuentes
publicó. Y aquellas otras afirmaciones fueron publicadas sin problemas,
pero esta entrevista con el Padre Fuentes dio la vuelta al mundo y gozó de
amplia circulación. Y –¡sorpresa, sorpresa!- el Padre
Fuentes fue atacado personalmente. El fue acusado de hacer esto premeditadamente.
El fue acusado de fabricar esto.
Ataques anónimos
Hay signos
reveladores por cuales usted debería saber a quien creer. El
primer signo revelador fue cuando usted tuvo una nota anónima
venida de la Cancillería de Coimbra. Esto es, de nadie en la Cancillería –ni
del Obispo, ni del Vicario General, ni del Canciller- ninguno está dispuesto
a decir “Yo asumo la responsabilidad por esta afirmación”.
Si embargo, esta nota anónima fue publicada, y nadie hasta el
día de hoy se atribuyó la autoría de esa nota anónima
atacando al Padre Fuentes.
Mi padre
me enseñó cuando era un niño, “Si recibo
una carta anónima ni siquiera debo leerla. Solo debo hacerla pedazos.
Si la persona no tuvo el coraje de asumir la responsabilidad por lo que
escribió, entonces no tendré tiempo para leerla”.
Desafortunadamente, esta nota anónima fue creída.
Ahora nosotros
sabemos, según la ley, que para dar una orden, en una sociedad
abierta –a diferencia de la de los Masones, quienes reciben ordenes
anonimamente, pues esa es su costumbre- en una sociedad abierta, sea
la Iglesia o sea el Estado, la persona que da una orden debe estar dispuesta
a asumir la responsabilidad de hacerlo. Debe estar dispuesta a firmar
la orden si se le pide.
Ahora,
sin embargo, tenemos que la Iglesia está siendo manejada con notas
anónimas: la nota anónima de 1960 diciéndonos que
el sercreto no sería revelado, luego la nota anónima en
1961 diciéndonos que el Padre Fuentes mintió sobre la entrevista.
En El
Tercer Secreto de Fátima del Padre Alonso, usted
puede leer todo el texto de la entrevista. Esto también
le dá a usted los antecedentes. Usted debería saber
que en un principio, en 1965, el mismo Padre Alonso estuvo de
acuerdo con la linea del partido sobre la nota anónima.
Pero en 1975, despues de hacer diez años de investigación, él
dio su apoyo al Padre Fuentes y dijo que no había nada
en esa entrevista que no fuera auténtico. Y él
también dijo que no había nada que no hubiera sido
confirmado por la Hermana Lucía en muchos otros lugares
donde dijo cosas como esa.
Así,
urge a aquellos quienes quieren averiguar los detalles, leer el libro
del Hermano Michel, The Whole Truth about Fatima (Toda la verdad
sobre Fátima), Volumen III, The Third Secret (El
Tercer Secreto). (Toda la entretrevista con el Padre Fuentes
está publicada allí.) Para aquellos de ustedes que no tienen
problemas para comprender o creer esto, los urgiría también
a leer el libro tan importante de Humano Michel, especialmente Volumen
III, que fuera publicado en 1985. En ese tiempo, el Hermano Michel no
tuvo el beneficio de los últimos veinte años de investigaciones.
Pero sin embargo, es el mayor jalón de investigación sobre
la parte del Secreto de Fátima, que aún no ha sido
revelado.
Nuestra Señora está triste, Ella espera
su respuesta
Yo quiero
grabar en usted, una vez más, que Nuestra Señora está muy
triste porque nadie ha prestado atención a Su Mensaje. Así,
cada uno de nosotros –no quiero significar la persona al lado suyo,
o a su derecha o a su izquierda, o delante o detrás de usted,
quiero decir ustedes, usted mismo- cada uno de nosotros puede tomar esta
decisión por si mismo, ciertamente en su corazón, que nosotros
haremos, al menos, nuestra parte, para hacer que la Santísima
Virgen se sienta menos desdichada, menos triste. Nosotros podemos tomar
la decisión de que prestaremos atención a Su Mensaje,
antes que nada y sobre todo nosotros podemos decidir vivir para Su Mensaje,
ser guiados por el. Rezar por el. Promoverlo en nuestras mentes, en nuestros
corazones, en nuestra voluntad, en nuestras palabras y en nuestras oraciones.
El Escapulario Marrón
Nosotros
viviremos el Mensaje de Fátima rezando cinco decenas del Rosario
todos los días, y usando el Escapulario Marrón de Nuestra
Señora del Carmen que la Santísima Virgen sostenía
en su mano el 13 de Octubre, en la última aparición a los
tres niños. Ella quiere que todos nosotros usemos el Escapulario
del Monte Carmelo, como explicó la Hermana Lucía. Ella
explicó que el Rosario y el Escapulario van juntos.
Mucha gente,
incluyéndome yo mismo, ha tenido esta gracia, que cuando se pone
su Escapulario y lo usa en todo momento, usted encuentra más fácil
rezar el Rosario todos los días. Yo recuerdo haberme puesto el
Escapulario en el lugar donde Nuestra Señora dio la promesa del
Escapulario. En 1251 Ella se apareció a San Simón Stock
y le dijo, “Lleva mi Escapulario. Será un signo de salvación
y de protección en el peligro y una prenda de paz. Quienquiera
que muriera usando este Escapulario no sufrirá el fuego eterno”.
Todos los Papas desde el año 1280 han usado el Escapulario de
Nuestra Señora del Monte Carmelo.
El Escapulario
es una versión acortada del manto carmelita. Del manto de Elías
se ha escrito en la Sagrada Escritura. Elías, cuando quiso cruzar
el Jordán, se quitó el manto, tocó el río
y lo cruzó sin mojar sus pies. Cuando Elías fue ascendido
al Cielo y su profeta sucesor le pidió su poder, el dijo “Si
te dejo mi manto, sabe que has recibido mi autoridad profética”.
Y cuando el carro encendido separó a Elías y a Eliseo,
entonces el manto de Elías fue dejado para Eliseo.
El manto
es, por consiguiente el símbolo de Elías. ¿Por qué de
Elías? Elias fue el que rogó para que hubiera una sequía.
Elías, como todos los profetas, supongo, tuvo el problema de llamar
la atención de la gente. Y así, al poco rato, cuando él
no pudo llamar la atención de la gente de otra manera, pidió a
Dios que parara la lluvia que estaba cayendo. Así, por tres años
y medio no hubo lluvia. ¡Elías lo había logrado; él
finalmente atrajo su atención!
Elías
pidió luego a Dios que volviera la lluvia. Después de todo,
la gente estaba hambrienta. El estaba en el Monte Carmelo. El tenía
a su ayudante con él y pidió la lluvia. Y él envió a
su ayudante desde la cumbre del Monte Carmelo hasta el mar. El hombre
subió a la montaña y dijo “no hay lluvia”.
Elías pidió una segunda vez y una tercera vez, y aún
una cuarta y una quinta y una sexta vez. Cada vez él hizo bajar
al hombre de la montaña, y cada vez el hombre volvió a
subir la montaña con el mismo mensaje, “no hay lluvia”.
Entonces
Elías pidió a Dios una séptima vez que enviara lluvia.
Su ayudante bajó la ladera de la montaña, fue al mar, y
percibió, saliendo del agua salada del mar una pequeña
nube. Era del tamaño de un pie. Esa nube creció y creció y
creció hasta que cubrió toda la tierra de Israel. El hombre
subió corriendo la montaña intentando contarle a Elías
de la lluvia. La nube estaba allí ante el hombre. Pero Elías
comprendió algo sobre esta nube.
Aparte
de contestar a su pedido, él comprendió que esa nube simbolizaba
a la Santísima Virgen María, porque era del tamaño
de un pié. Esto simbolizó el pié que aplastará la
cabeza de la serpiente, el pié de la mujer prometido por Dios
en el Génesis 3:15. Es por eso que Elías fundó un
grupo de eremitas para vivir en el Monte Carmelo, para preparar la venida
del Salvador y de Su Madre. Ese grupo de eremitas continuó en
el Monte Carmelo por siglos y se convirtió en la Orden Carmelita
de nuestros tiempos presentes.
San Buenaventura
nos dice que hay otra razón por la cual la nube representa a la
Santísima Virgen. La nube era de agua dulce pero vino del agua
salada del mar. De la humanidad pecaminosa, representada por esta agua
salada de mar, viene la Unica, como fue llamada la Virgen, la Inmaculada
Concepción.
Otros Doctores
de la Iglesia han discernido una tercera razón para ver a Nuestra
Señora prefigurada por esa misma nube. Fue de una nube que vino
la lluvia. Y el agua representa simbólicamente la gracia. Todas
las gracias que vienen a la humanidad vienen a través de la Santísima
Virgen María, vienen a través de Nuestra Señora,
quien es la Mediadora de todas la Gracias.
Siglos
más tarde, Nuestra Señora se apareció al Superior
General de los Frailes Carmelitas, quienes fueron los sucesores de los
Eremitas del Monte Carmelo. Ella prometió que si ellos usaban
el Escapulario – El Escapulario, dicho sea de paso, usado sobre
los hombros, de frente y de espaldas, como un manto- lo pone a usted
simbólicamente bajo Su protección, bajo Su manto.
En mi tesis
para los Dominicanos en Roma en los 70’s, señalé que
por ponerse uno bajo el manto de Nuestra Señora, usted está reconociendo
que usted es un hijo, haciéndose Su hijo. San Luis María
Grignion de Montfort y San Agustín nos dicen que tal como nosotros
morimos con Cristo, y nacemos con Cristo, así nosotros,
como Cristo, somos llevados en el seno de la Santísima Virgen
María, y, que nosotros nacemos de la Santísima Virgen
cuando vamos al Cielo.
Nuestra
madre y nuestro padre naturales pueden ser nuestras hermanas y hermanos
en el Cielo, pero María, Nuestra Madre Celestial permanece
como Nuestra Madre en el Cielo porque fuimos nacidos de Ella cuando entramos
en el Cielo. Nosotros somos llevados místicamente en Su seno y
eso es simbolizado por el uso de Su Escapulario. Usted está bajo
Su manto.
Y por eso
Nuestra Señora ofrece Su manto –el Escapulario del Monte
Carmelo-, y nos pide a todos que lo usemos. Esto es parte de Sus pedidos
en Fátima. Todos nosotros podemos entonces hacer esta promesa
a Ella en nuestras oraciones.
Hagamos
lo que Nuestra Señora pide de nosotros: recemos al menos cinco
decenas del Rosario todos los días; usemos el Escapulario del
Monte Carmelo; cumplamos nuestros debers diarios; guardemos los Mandamientos;
y consagrémonos a Su Inmaculado Corazón.
En segundo
lugar, hagamos todo lo que podamos, desde donde estemos, para hacer conocido
el Mensaje de Nuestra Señora de Fátima. Los sociólogos
nos dicen que todos nosotros conocermos, al menos, doscientas personas.
Algunos de nosotros conocermos, personalmente, tanto como cinco mil personas.
Todos nosotros, a través de otros, podemos llegar a cinco mil
personas. Todos nosotros, a través de otros, podemos alcanzar
miles, si no decenas de miles o millones.
Dios ha
dado a cada uno de nosotros un pequeño mundo. Por lo tanto nosotros
debemos hacer nuestra parte para usar la influencia que Dios nos ha dado.
Dondequiera que nosotros estemos, para alcanzar a otros con el Mensaje
de la Santísima Virgen.
Nosotros
debemos elegir, por lo tanto, estar del lado de Dios más que del
lado del diablo. Yo he trabajado en exorcismos y puedo decirles que la
mayor parte del tiempo el diablo se oculta. Su obra es evidente si usted
observa cuidadosamente, pero él no se manifiesta a la mayoría
de la gente, como usted ve en el exorcismo. No es un lindo cuadro. El
no es un buen maestro. Pero se nos pide elegir nuestro maestro. Nosotros
debemos elegir entre Dios y el diablo.
Digamos
entonces que haremos nuestra parte.
El Movimiento de Sacerdotes de Fátima
Me
gustará decirles más sobre nuestro propuesto Movimiento
de Sacerdotes de Fátima. Hay otro movimiento de sacerdotes que
depende de locuciones. Yo no tengo locuciones. El mensaje está basado
simplemente en la Fe Católica como lo subrayó la Santísima
Virgen María. Me refiero a la Fe Católica entendida, no
en sentido modernista sino en el de la enseñanza clásica
tradicional de Santo Tomás de Aquino, quien solo resume y sintetiza
las enseñanzas de todos los Doctores y los Padres de la Iglesia
hasta su tiempo.
Tomando
el Mensaje de Fátima como nuestra luz, nosotros podemos comprender
la jerarquía de las verdades y la jerarquía de quien y
la que debemos obedeceer. Primero es a Dios Padre, luego por supuesto
a Dios Hijo en Su sagrada humanidad, y luego a la Santísima Virgen
María, en ese orden. Luego tenemos la Fe Católica que ha
sido enseñada y comprendida en todos los tiempos. Eso no incluye
lo que la Iglesia nos enseña hoy, sino solamente lo que
está de acuerdo con lo que la Iglesia Católica enseñó siempre.
Las enseñanzas tradicionales de la Iglesia son, por supuesto,
consecuentes con lo que Jesús y Su Santísima Madre María
nos han enseñado en el Mensaje de Fátima.
Como señaló el
Secretario del Concilio Vaticano Segundo, nosotros debemos seguir al
Concilio Vaticano Segundo en todo aquello que la Iglesia siempre ha enseñado. Pero en
las cosas nuevas, nosotros debemos tener precaución. Si lo nuevo
contradice lo que la Iglesia ha enseñado siempre, entonces debemos
seguir lo que la Iglesia ha enseñado siempre, porque el Concilio
Vaticano Segundo rechazó empeñar su autoridad para definir
infaliblemente. Hizo eso explícita y deliberadamente. Usted encontrará que
en la Nota Preliminar publicada al término de la tercera sesión
el 21 de noviembre de 1964, el Papa Paulo VI hizo de eso parte
de los Documentos Conciliares.
Así volvemos
al Mensaje de Fátima. ¿Cuál es su papel? Santo Tomás
nos dice, en Parte II – II, QQ 171-176, entre otras cosas, que
Dios envía profetas a todas las generaciones. El lo hace así,
no para darnos una nueva doctrina, sino para recordar a los fieles que
deben salvar sus almas.
Mi abuelo
era investigador del cancer. Por la obra por él realizada en 1915,
recibió un premio en 1965. Usted puede decir que él se
adelantó a su tiempo. El dijo que los doctores –algunos
de ellos o muchos de ellos- están en las manos o en los bolsillos
de las compañías farmacéuticas. Ellos hacen lo que
las compañías farmacéuticas les dicen que hagan,
para vender sus píldoras. (Yo no quiero clasificar a los doctores.
Mis abuelos, ambos fueron doctores. Tengo un hermano que es doctor y
los doctores hacen montones de obras buenas.) Pero sea en la medicina
o en la ley, la gente a veces se permite ser persuadida por quienes están
a su alrededor, aún contra su mejor juicio.
Los abogados,
por ejemplo, a menudo van tan lejos como para preocuparse más
por los derechos de los acusados que por los de las propias víctimas.
Usted encontrará eso en los contadores y también lo encontrará en
el sacerdocio. Hay manías en las que caen incluso los profesionales,
aún siendo ellos quienes deben saberlo mejor. Allí es
cuando ellos necesitan un profeta –alguien para corregirlos y recordarles
sus deberes y lo que es correcto.
En el caso
de la Iglesia, en el caso de los sacerdotes y teólogos, nosotros
tenemos el correctivo enviado por el Cielo que es llamado voz de
profecía. La Escritura nos dice que la Iglesia está construida
sobre los Apóstoles y los profetas. Ahora, el mensaje
más profético de nuestro tiempo, el mensaje más
auténtico y el más autorizado, es el investigado y probado Mensaje
de Fátima. Los sucesos contemporáneos en la Iglesia y en
el mundo están explicados por el Mensaje de Fátima. Ninguna
otra explicación fuera de la Fe y de Fátima tienen ningún
sentido.
La Iglesia
y cada uno de nosotros estamos frente a una elección. Como cualquiera
lo puede ver, tanto vamos a tener guerra como vamos tener paz. La
idea Masónica de darnos paz es para que dejemos de lado
el dogma, para que dejemos de lado la verdad religiosa como cosa primordial
y digamos, “Nosotros aceptamos a las autoridades temporales que
nosotros mismos instalamos como supremas, y si usted se pone de pié contra
ellas sobre las bases de la conciencia o del dogma definido, usted será encarcelado
o matado”. Esa es su solución. Eso es lo que ellos nos ofrecen
y lo que le están ofreciendo hoy a la Iglesia.
La otra
solución es la de Nuestra Señora de Fátima, cual
es: convertir a nuestros enemigos a la verdad de la Fe y a la práctica
de la Fe –no solo a Rusia sino a todo el mundo.
En el Mensaje
de Fátima se dice que todo el mundo, no solamente Rusia, necesita
conversión. Pero Dios hará esto en un cierto orden. Dios
lo hará antes que nada convirtiendo a Rusia, por intermedio del
Papa y los obispos obedeciendo la orden de Nuestra Señora. Cuando
eso ocurra, entonces se convertirá el resto del mundo y se realizará la
profecá de Isaías, 2: 3-4. Isaías profetiza nuestro
tiempo cuando finalmente el Papa y los obispos obedezcan la orden de
Fátima.
Parafraseando
a Isaías, “Venid y subamos al monte de Yavé”.
Veamos que la voluntad de Dios está a favor de nosotros. Eso será cuando
todas las naciones del mundo entren a la Iglesia. Esa profecía
de todas las naciones y pueblos viviendo en paz y todas convertidas a
la Fe Católica será realizada por medio de la Consagración
de Rusia.
Lo mismo
en cuanto al ecumenismo. Está el camino Masónico del
falso ecumenismo y el camino señalado por Fátima, el verdadero
ecumenismo. Obedeciendo a Fátima, todas las religiones serán
convertidas a la Fe Católica pero solamente por los caminos de Dios,
no por el camino de los hombres. No será por diluir la verdad
o negar la verdad, no por decir (que) esto es “menos esencial…” Si,
hay una jerarquía de verdades, pero cuando estas verdades son
dogmas definidos usted no puede negarlos. Si, por supuesto, usted puede
negar dogmas definidos, porque de acuerdo a los modernistas estos son
secundarios; pero haciendo tal cosa, negando cualquier dogma definido,
usted será incluso enviado al infierno si usted no se arrepiente
de eso.
Asi, para
nosotros, todos los dogmas definidos son esenciales para nuestra salvación
y no podemos dejar pasar una iota de ellos. Nosotros tendremos la verdadera
paz mundial y el ecumenismo realizados solo cuando tengan lugar la Consagración
y la conversión de Rusia, con la Consagración en
primer lugar.
De lo contrario,
la alternativa ofrecida a la Iglesia por los Masones y los Modernistas
es decir “Suavicemos la verdad. No hablemos de dogmas religiosos.
No hablemos de estas cosas; ellas solo nos dividen”. Pero al hacerlo,
estamos negando a Cristo.
Cristo
dijo a Pilatos, “Yo para esto he nacido y para esto he venido
al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad
oye Mi voz.” (San Juan 18:37)
Así, o bien re-establecemos el orden mundial que Cristo quiere, cual
es la Cristiandad fundada en las bases del Evangelio y en todas las enseñanzas
infalibles de la Iglesia Católica y extendemos Su reino a través
del mundo entero, o tendremos el “Nuevo Orden Mundial” Masónico
que no es nada más que el establecimiento del reinado del Anticristo
y de satán, al cual Gorbachov, Castro y varios líderes
políticos Americanos han llamado por más de los 30 años
pasados y lo están promoviendo alrededor del mundo. La frase “Nuevo
Orden Mundial” aparece en el reverso de los billetes de un dólar
en latín (“Novus Ordo Seculorum”), que
varias influencias Masónicas a lo largo de los años han
puesto en los símbolos oficiales Americanos, tales como el Gran
Sello de los Estados Unidos. Y la frase misma se remonta a 1776 con los
Iluminati Masónicos promoviendola precisamente antes de las Revoluciones
Americana y Francesa.
Si se hace
por el poder de la espada o de los ejércitos Rusos, o si se hace
con el poder de la influencia Americana y el imperialismo, no hay diferencia. ¡De
cualquier manera es un Nuevo Orden Mundial Masónico que está bajo
el reinado de satán!
¡No
tenemos otra elección! Usted debe pensar que no tiene otra elección,
pero déjeme decirselo, usted no la tiene. Usted debe obedecer
al Reino de Dios, “Venga a nos el Tu reino, hágase Tu voluntad
así en la tierra como en el Cielo”.
Elegir
luchar contra el Mensaje íntegro de Fátima –no importa
cuan sincero uno pueda ser- es, en efecto, adelantar el nuevo orden mundial
de Satán.
Hoy Nuestra
Señora de Fátima nos pide que tomemos una nueva decisión.
Me gustaría pedir a los sacerdotes, incluyendo por supuesto a
los obispos, que se unan a un movimiento de sacerdotes por Fátima – el
Movimiento de Sacerdotes de Fátima. Este es un movimiento de aquellos
quienes serán fieles al Mensaje de Nuestra Señora en su
integridad; de quienes defiendan el Mensaje sin preguntar por el costo
personal; de quienes vivirán el Mensaje en si mismos, por el rezo
diario del Rosario, usando el Escapulario Marrón y consagrándose
al Inmaculado Corazón de María. Quiera Dios bendecirlos
y Nuestra Señora guiarlos cuando ustedes lo decidan. Muchas gracias.
Notas
- Ibid.
- Ibid.
- Ibid las últimas dos afirmaciones.
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