El encubrimiento del Tercer Secreto
por Christopher A. Ferrara
Esta parte de la conferencia del Sr. Ferrara explora
y analiza las declaraciones públicas siempre decepcionantes
del Cardenal Bertone en relación al Tercer Secreto. El
Sr. Ferrara demuestra, una y otra vez, que el Cardenal Bertone
está deliberadamente ocultando parte del Tercer Secreto
de Fátima. Mientras el Cardenal Bertone, con gran encanto
personal, hace esto en la televisión, al analizar sus
palabras está claro que el Cardenal Bertone reconoce que
de hecho hay más del Tercer Secreto que lo que él
afirma. Esta es una trascripción editada de la mayor parte
de la plática del Sr. Ferrara, dada el 21 de agosto del
2007 en el congreso Fátima: El único camino
para la paz mundial, en Botucatu, Brasil.
Esto nos lleva al año 2000 cuando el Vaticano
publicó la visión del Tercer Secreto. Ahora tenemos
que enfocarnos en el rol del entonces Arzobispo Bertone, el actual
cardenal Bertone, Secretario de Estado Vaticano. En ese entonces él
era el Secretario de la Congregación para la Doctrina
de la Fe.
En el año 2000 el Vaticano se confrontó con los
siguientes hechos: La existencia del “etc.” que
todos sabían que era el inicio del Tercer Secreto; la
existencia de palabras dichas por la Virgen. El mismo
Vaticano hacía referencia a las palabras de la Virgen
en 1960. Todos sabían, desde el tiempo de Pío XII
en 1930 hasta el año 2000, que esas palabras debían
referirse a una crisis de fe. E inclusive a eventos apocalípticos
para el mundo en general. De modo que en el año 2000 el
Vaticano publicó finalmente la visión del obispo
vestido de blanco, debido en gran medida a la presión
ejercida por el apostolado del Padre Gruner y de millones de
fieles alrededor del mundo. Pero al ser enfrontado a esos hechos,
que acabo de mencionar, el Vaticano no publicó nada que
hiciera referencias a los mismos. La visión nada dice
respecto de lo que va después del “etc.”.
La visión no contiene las palabras de la Virgen. La visión
no dice nada respecto de una crisis de fe en la Iglesia. De hecho,
la visión no dice absolutamente nada de las palabras de
la Virgen. La Virgen permanece silenciosa.
Eso no puede ser todo
En ese entonces los fieles alrededor del mundo dijeron inmediatamente: “Eso
no puede ser todo lo que hay respecto del Tercer Secreto”.
Más o menos un año después de la publicación
de la visión, la Madre Angélica dijo en televisión
(televisión en vivo, delante de millones de personas),
y cito textualmente: “Sucede que soy una de esas personas
que piensa que no nos lo han dado por completo”. Ella es
una monja muy leal; totalmente leal al Papa y al Vaticano. Y
con todo ella casualmente dice en la televisión nacional
que no nos lo han dado por completo. Porque millones de personas
creían, como ella cree, que no es posible que esta visión
sea el Tercer Secreto en su integridad.
¿Nuestra Señora no tiene nada que decir?
En primer lugar, ¿cómo podría la Virgen
habernos dejado una visión tan ambigua que el Arzobispo
Bertone y el Cardenal Sodano tuvieron que interpretárnosla?
Es inconcebible porque, como es sabido, cuando los videntes vieron
el infierno Nuestra Señora inmediatamente les explicó lo
que ellos habían visto, aunque era obvio el contenido
de lo que habían visto. Ellos habían visto las
almas quemándose y siendo arrojadas en el infierno como
carbones encendidos, como dijo Sor Lucía. Aún así la
Virgen inmediatamente les dijo: “Han visto el infierno
donde van las almas de los pobres pecadores”. Ella
les explicó lo que acababan de ver.
¡Y todavía se nos pide que creamos, en el año
2000, que la Virgen no tenía absolutamente nada que
decir en relación a cómo un Papa llega a ser
ejecutado por una cuadrilla de soldados en las afueras de una
ciudad agostada llena de cadáveres! ¡Nada que
decir al respecto! Se supone que debemos explicárnoslo
a nosotros mismos. Bueno, nadie cree en eso; claramente algo
nos está faltando.
La interpretación personal de Sodano
El Vaticano hizo pública una interpretación “oficial” llamada El
mensaje de Fátima. Es un fascículo publicado
en el año 2000 que está de acuerdo con el texto
de la visión. Aparentemente, en este fascículo,
el Vaticano decidió que iba a seguir una interpretación
de la visión avalada no por el Papa, ni siquiera por la
Congregación para la Doctrina de la Fe, sino por el Secretario
de Estado de aquél entonces, el Cardenal Sodano.
El fascículo El mensaje de Fátima declara
cuatro veces que va a seguir la interpretación del Cardenal
Sodano. Y el Cardenal Sodano afirma en ese fascículo que
la visión del obispo vestido de blanco se trata totalmente
de la persecución de la Iglesia en el siglo XX y que culmina
en el año 1981 en el intento de asesinato del Papa Juan
Pablo II.
Los sinsentidos de Sodano
Ahora bien, pensemos un poco sobre todo esto. Dejemos de lado
el intento de asesinato y consideremos esto: Si la visión
tiene que ver solamente con eventos del siglo XX, de
la Segunda Guerra Mundial, de la persecución de
la Iglesia por el comunismo y el nazismo, entonces lo
que el Cardenal está afirmando es que el Segundo
Secreto es lo mismo que el Tercer Secreto y viceversa. Ambos
secretos hablan respecto de las mismas cosas de modo
que en realidad no hay un Tercer Secreto.
Ahora bien, si realmente no hay un Tercer Secreto y si el Tercer
Secreto según el Cardenal Sodano es realmente sólo
una visión representando el Segundo Secreto, entonces ¿por
qué Sor Lucía no podía ponerlo por escrito? ¿Por
qué ella no dio a conocer la visión inmediatamente,
en vez de esperar hasta 1944? Y si el Segundo Secreto y el Tercer
Secreto son lo mismo, ¿por qué siempre se habló de
un Tercer Secreto de Fátima?
Además, si la visión se refiere a eventos que ya
han sucedido antes del año 2000, ¿por qué el
Vaticano mantuvo el secreto desde 1960? ¿Qué había
de tan explosivo en relación a este documento que no podía
ser revelado si, como afirmó el Cardenal en el año
2000, se refería a eventos que ya habían sucedido?
Esto simplemente no tiene ningún sentido.
La visión del Tercer Secreto
no puede ser Juan Pablo II
Ahora bien, examinemos la afirmación de que la visión
se refiere al intento de asesinato. Nadie cree eso. Es absurdo
porque el Cardinal está afirmando que una visión
de un Papa que es ejecutado por una cuadrilla de soldados que
dispara balas y flechas contra él es una representación
de Juan Pablo II que no es asesinado en 1981 por un
solo asesino; ¡el cual fue capturado y entregado a la justicia!
Debe decirse que el Papa, gracias a Dios, se recuperó de
sus heridas y continuó con vida y una vida muy activa. Él
volvió a practicar esquí. También practicaba
natación en Castelgandolfo. No murió sino veinticinco
años después de 1981. Entonces decir que la
visión de un Papa que muere es la visión de un
Papa que vuelve a practicar esquí, viviendo veinticinco
años más, es absurdo. Nadie cree esto. Ni siquiera
la prensa secular lo cree.
Bertone/Sodano
intentaron sepultar Fátima
Sin embargo en el fascículo del Vaticano El mensaje
de Fátima una y otra vez se nos dice que la visión
del obispo vestido de blanco y todo el Mensaje de Fátima “pertenece
al pasado” y esa es justamente la frase clave que han usado
en un modo repetitivo. Quieren hacernos pensar a todos
en el año 2000 que el Mensaje de Fátima está totalmente
consumado. Todo pertenece al pasado: Rusia ha sido consagrada,
el Papa ha escapado de la muerte y Fátima ha concluido.
Ahora todo el mundo puede irse a dormir en paz. Podemos olvidarnos
de Fátima porque ya no hay nada más.
Lo raro es que el mundo sigue cada vez peor. La inmoralidad se
está difundiendo en todas las naciones. Se practican millones
y millones de abortos. Hay guerras en todas partes. Y aún
así se nos dice que Nuestra Señora de Fátima
no tiene nada que decir respecto de estas cosas. Nada
que decirle a la Iglesia en los tiempos que corren. Nada que
decir a modo de advertencia de que el mundo se dirige a un desastre. ¡Oh
no!. Todo sucedió antes del año 2000. Repito, ¿quién
realmente cree esto? ¿Alguien realmente puede
creer en todo esto? He hablado con muchos sacerdotes, sacerdotes
rasos que he encontrado alrededor del mundo e inclusive con obispos.
Simplemente se da por hecho que no se nos ha dado la
totalidad del texto, precisamente como dice la Madre Angélica.
¡Gran avance!
Un pequeño grupo de “tradicionalistas” y “fatimistas” continúan
hablando de esto y el Padre Gruner sigue diciendo la verdad que
las personas conocen o sospechan. Y son denunciados y ridiculizados
como “Fatimistas” y “tradicionalistas extremos”; del
mismo modo en que son denunciados y ridiculizados cuando dicen
que Pablo VI nunca prohibió la Misa Tradicional. Estaban
en lo cierto desde el comienzo pero desde el comienzo fueron
escarnecidos. Y se burlaron de ellos cuando se preocupaban por
estas cosas.
Pero entonces hubo un gran avance. En noviembre del año
2006, Antonio Socci, una celebridad importante de Italia, un
católico muy serio, conductor de un programa de televisión
y conocido personal del Papa Benedicto XVI y del Cardenal Bertone,
publicó un libro. Lo que Socci dice en su libro es que él
estaba del lado de todos aquellos que eran motejados de fatimistas. Él
pensaba que en el año 2000 el Vaticano había revelado
todo y que los fatimistas eran sólo un montón de
chiflados que promovían una loca teoría conspirativa.
Pero entonces comenzó a prestar atención a las
pruebas. Socci es un hombre honesto y como dice en su libro: “Al
final tuve que rendirme”.
Pruebas abrumadoras
Las pruebas era abrumadoras. La visión del obispo vestido
de blanco no podía ser todo el Tercer Secreto. Dice en
la introducción de su libro, El cuarto secreto de
Fátima, que llegó a la conclusión totalmente
contraria a la tesis con la que había comenzado. Quería
destruir a los fatimistas y acabó siendo convencido por
la evidencia de que ellos estaban absolutamente en lo correcto.
No sólo esto, Socci llegó a ser un experto en el
tema y alcanzó un profundo conocimiento del tema, incluyendo
una hipótesis, que expondré al final de esta plática,
que ayuda a poner toda la controversia en perspectiva. Pero él
hizo además algo que es muy importante. A parte de presentar
todas las pruebas que he esbozado aquí muy brevemente – y
hay mucho más al respecto pero no puedo abarcar todo – él
presentó al mundo el testimonio del Arzobispo Capovilla,
el testimonio fue puesto al descubierto por Solideo Paolini,
quien les hablará en este congreso. Mostró al mundo
lo que Solideo le había hecho ver.
¡El testimonio de Capovilla!
Socci puso de manifiesto que durante una conversación
telefónica con el Arzobispo Capovilla, Solideo examinó un
documento (vea la fotocopia del original en la página
25 y su traducción en la página 27 de esta edición)
en la cual el Arzobispo había anotado, allá por
el año 1960, que Pablo VI había leído un
texto del Secreto por primera vez en el año 1963, no en
el año 1965 como el Vaticano dijo en el 2000. Allí había
una discrepancia aparente: ¿Cómo pueden haber dos
fechas diferentes? ¿Es un error? Finalmente durante esta
conversación, el Arzobispo admitió delante de Solideo
que hay dos sobres diferentes; el sobre de Capovilla
y el de Bertone. Un sobre contiene obviamente la visión
del obispo vestido de blanco. El otro sobre era uno que estaba
en Barbarigo, el escritorio del departamento papal.
Entonces Solideo, como les contará con más detalles,
le preguntó sin rodeos al Arzobispo: “¿Está usted
diciendo entonces que habían dos textos diferentes del
Tercer Secreto de Fátima?” A lo que el Arzobispo
Capovilla replicó: “Per l’appunto” — que
significa, exactamente así. Antonio Socci publicó este
testimonio y esta respuesta para todo el mundo y hasta hoy el
Vaticano no lo ha desmentido.
¡El libro de Bertone!
Sin embargo, lo que sucedió fue que el Arzobispo Bertone
escribió un libro; y esto es bastante asombroso. Es el
actual Secretario de Estado Vaticano y escribe un libro para
responder a Socci. En ese libro titulado La última
vidente de Fátima el Cardenal da la apariencia de
responder a Socci, pero como Socci ha señalado en su sitio
web y en otros lugares, no hay una sola respuesta en este
libro a ninguna de las cuestiones que él ha planteado.
Bertone admite al
negarse a responder
Ante todo, en este libro de 187 páginas, el Cardenal nunca
habla del testimonio del Arzobispo Capovilla. Esto en sí mismo
termina por admitir toda la cuestión. Hay un testigo que
dice que hay dos textos del Secreto. Uno de esos textos está en
el departamento papal. El entrevistador que trabajó con
el Cardenal Bertone en su libro trae a colación esa afirmación
para su consideración y luego interroga al Cardenal, como
parte del libro, y el Cardenal evita responder la cuestión. No
quiere ni siquiera discutir el testimonio del Arzobispo
Capovilla.
Ahora bien imagínese si ustedes están siendo investigados
por un crimen. Alguien viene a su casa a entrevistarlo y le dice: “El
vecino de al lado afirma que usted entró en su casa y
le robó unas joyas de su caja fuerte, las trajo a su casa
y las ocultó allí. ¿Qué dice respecto
del testimonio en su contra de este testigo?” Y usted responde: “¿Le
gustaría una taza de café?” o “Hoy
es un lindo día, ¿no?” o “¿Por
qué no salimos a caminar por el parque?” o “Tengo
un compromiso muy importante en este momento”. Y ese es
el final de su entrevista. Usted nunca mencionó el testimonio
de su vecino de al lado. ¿No sería razonable para
el investigador concluir que usted está de acuerdo con
que su vecino ha dicho la verdad?
Si iba a escribir un libro respondiendo a Socci, la primera cosa
que el Cardenal tenía que hacer era abordar el testimonio
del Arzobispo Capovilla. Se negó a hacer esto. Por lo
tanto admite que el testigo ha dicho la verdad.
Bertone admite: que
ciertamente había un segundo
texto
En su libro también pasa por alto el testimonio específico
de que hay un texto en el departamento papal. El entrevistador
en el libro llama su atención al respecto. Su respuesta
es algo así como: “¿Cómo pueden estar
seguros de que el texto permaneció siempre en el departamento
papal?” Observe que no está negando que hay un texto
en el departamento papal. Intenta desviar nuestra atención
de esto hacia otra cuestión; si el texto estuvo siempre
en el apartamento papal.
¿Qué significa esto? Básicamente está admitiendo
que allí hubo un texto y ahora dice: “bien, ¿y
cómo saben ellos que siempre estuvo allí?” Él bien
debería saber si el libro estuvo siempre allí.
Todo lo que tendría que haber hecho es preguntar: “¿Había
un texto en el departamento papal?” Le podría haber
preguntado a Juan Pablo II mientras todavía estaba con
vida. Le podría haber preguntado al Cardenal Ratzinger,
quien ciertamente sabía y sabe qué hay en el departamento
papal. Le podría haber preguntado al Arzobispo Dziwisz,
el amado secretario del Papa Juan Pablo II, “¿había
un texto en el departamento papal?” Podría haberle
preguntado a muchísimas personas si había un texto
en el departamento papal. ¿Por qué no le preguntó a
nadie? O lo hizo y no le gustó la respuesta, o no
preguntó porque no quería saber la respuesta. Sea
cual sea el caso, admite que había un texto en el departamento
papal.
Bertone admite el “etc.”
El Cardenal también pasa por alto el “etc.”.
El entrevistador específicamente llama su atención
sobre el problema del “etc.”, y específicamente
le dice a Bertone que “los fatimistas” y los tradicionalistas
dicen que este “etc.” señala las palabras
perdidas de la Virgen.
¿Qué dice al respecto el Cardenal Bertone? Dice
que esta es una hipótesis muy trillada. Pero no la
rebate. Realmente no quiere abordarla en absoluto. Sabe
que es un problema. Sin embargo, no responde a algunas simples
preguntas: Dado que afirma haber entrevistado a Sor Lucía ¿le
preguntó entonces respecto del “etc.”? El
Cardenal dice que llevó a cabo tres entrevistas con Sor
Lucía (la última duró cerca de diez horas
en total). ¿Le preguntó respecto del “etc.” durante
alguna de esas entrevistas? Aparentemente no. Socci en su libro
pregunta por qué el Arzobispo Bertone, el ahora Cardenal
Bertone, no le preguntó respecto de lo que sigue al “etc.”. ¿Dónde
están las palabras perdidas de la Virgen? ¿Por
qué, aparentemente, el Cardenal no quiere saber nada respecto
del “etc.”?
Y, a propósito, ¿por qué el Vaticano, en
el Mensaje de Fátima, no usa la Cuarta Memoria
donde aparece el “etc.”? ¿Por qué el
Vaticano usa la Tercera Memoria donde Sor Lucía no había
añadido todavía la frase: “En Portugal el
dogma de la fe se preservará siempre etc.”? ¿Por
qué el Vaticano usa la Tercer Memoria y no la Cuarta Memoria que
es más completa? ¿Por qué el Vaticano
dice en una nota a pié de página: Oh sí,
a propósito, existe una Cuarta Memoria y Sor Lucía
agregó una nota respecto de Portugal y el “etc.”?
No. No fue una “nota” de Sor Lucía. ¡Fueron
las palabras de la mismísima Virgen María! Y aún
así el Vaticano afirmó en el año 2000 que
esas palabras eran meramente una “nota” de Sor Lucía.
Como Socci pregunta en su libro: ¿Cómo se atreven
a afirmar que aquellas palabras de la Virgen son una nota de
Sor Lucía, cuando obviamente son las palabras de la Virgen? ¿Y
por qué el Cardenal Bertone no quiere hablar respecto
del “etc.” aun cuando le fue presentado como un problema? ¿Por
qué insiste en pasar por alto ese problema? ¿Por
qué insiste en pasar por alto el testimonio del Padre
Schweigl de que hay dos partes del Secreto: una que
respecta al Papa; y otra que es la continuación lógica
de las palabras que siguen al “etc.”? ¿Por
qué pasa por alto todo esto?
¿Por qué pasa por alto todas y cada una de
las afirmaciones de los “fatimistas”, como él
los llama en su libro? ¿Por qué responde a Socci sin
darle una respuesta? Como Socci dice en su sitio web: “El
Cardenal nunca me respondió. No respondió a una
sola de las preguntas que he planteado”.
Ahora bien, si se hacen acusaciones en su contra y usted responde
con 187 páginas sin respuesta alguna, ¿no está admitiendo
esas acusaciones porque tuvo la oportunidad de refutarlas y fracasó en
hacerlo? Se explaya a lo largo de 187 páginas y no
dice absolutamente nada.
¡Rehén de la opinión
personal de
Bertone!
Hay otra cuestión que me gustaría mencionar. El
Papa Juan Pablo II leyó un texto del Tercer Secreto en
1978. Su propio vocero, Joaquín Navarro Valls, lo admitió a
la prensa. En el libro de Bertone, La última Vidente
de Fátima, el entrevistador le pregunta al Cardenal
Bertone: ¿Qué opina al respecto? ¿Leyó Juan
Pablo II un texto del Tercer Secreto en 1978?
Esto es lo que el cardenal respondió: “En mi opinión
no lo hizo”. ¿Qué quiere decir con “en
mi opinión”? Todo lo que tenía que hacer
el Cardenal era preguntarle a Navarro Valls: “Disculpe, ¿leyó el
Papa un texto del Tercer Secreto en 1978?” Todo lo que
el Cardenal tenía que hacer era preguntar a Juan Pablo
II, mientras todavía estaba en vida: “Santo Padre, ¿leyó un
texto del Secreto en 1978?” Todo lo que el Cardenal tenía
que hacer era preguntarle a Mons. Dziwisz, quien vive todavía
y es el actual Arzobispo de Cracovia: “¿El Papa
leyó un texto del Secreto en 1978?” Todo lo que
el Cardenal tenía que hacer era preguntarle a cualquiera
de los cientos de personas que podrían saberlo: “¿El
Papa leyó un texto del Secreto en 1978?”
Y su respuesta a esta pregunta en su propio libro: “En
mi opinión no lo hizo”. En otras palabras nunca
preguntó, se limitó a sí mismo y a su opinión,
porque no quería conocer la respuesta. O preguntó y
no quiere decirnos la respuesta.
La cuestión Bertone depende
totalmente de su opinión
personal
Ahora bien, ¿por qué el cardenal está tan
preocupado en no abordar el tema de si el Papa leyó un
texto del Tercer Secreto en 1978? Le diré por qué.
Si el Papa leyó un texto del Secreto en 1978 toda la
explicación oficial del Vaticano cae por tierra.
El Vaticano dice que Juan Pablo leyó un texto del Secreto
en 1981 y que ese texto volvió al archivo del Santo Oficio. Pero
no hay registro de ningún texto que fuese sacado del archivo
del Santo Oficio en 1978; de modo que si el Papa leyó el
texto en 1978, no vino del archivo del Santo Oficio y
no volvió al archivo del Santo Oficio. ¿De dónde
vino y a dónde volvió? Respuesta: Del departamento
papal, lo cual concuerda con el testimonio del Arzobispo Capovilla
de que hay un texto en el departamento papal; y ese es un testimonio
que el Cardenal Bertone se niega a abordar.
El público ahora sabe que
Bertone está ocultando
algo
Ahora bien, después de que fuera publicado el libro del
Cardenal Bertone y Socci le dijese “No me ha respondido”,
el Cardenal Bertone se volvió blanco de ridículo.
Por esto Socci dijo que el libro del Cardenal es un desastre
para él y para el Vaticano. Hubo muchas acusaciones en
contra del Vaticano. “Usted tuvo la posibilidad de responderlas.
Y en vez de responderlas, usted eludió todas las cuestiones
y nunca respondió ni siquiera una. Ahora tiene un problema,
porque ahora la gente no le cree". Socci dijo “Esto
no me pone contento porque soy católico antes que periodista.
No quiero que el Vaticano dé una mala imagen. Antes preferiría
estar equivocado – dijo. – Más bien preferiría
que el Cardenal Bertone hubiera demolido todas mis cuestiones
en su libro, en vez de que no haya respondido nada. Ahora todos
saben que el Vaticano debe estar ocultando algo”.
A continuación Bertone
va a la televisión
¿Qué sucedió después? El Secretario
de Estado del Vaticano va a la televisión para intentar
responder a Socci de nuevo. Sabemos que fue a la televisión
para responder a Socci porque el título de ese episodio
del programa Porta a Porta era “El cuarto secreto
de Fátima no existe”. De modo que todo el programa
se trataba del título del libro de Socci.
Así que Bertone va a la televisión para abordar
el cuarto secreto. Se presenta en el programa Porta a Porta,
el programa de debates más popular de la televisión
en Italia. Todos en Italia ven Porta a Porta. Al cardenal
se le unen el antiguo primer ministro de Italia, el periodista
Marco Politi, una mujer periodista Paola Rivetta, el entrevistador
que trabajó con el cardenal en su libro (Giuseppe De Carli)
y el anfitrión del programa de televisión, el Sr.
Vespa. Y estaban todos allí para hablar respecto del libro
de Antonio Socci.
¿Quién faltaba? Antonio Socci. No invitaron
a Socci al programa dedicado a hablar sobre el libro de Socci. Todos
ellos querían atacar el libro de Socci sin darle
a Socci la posibilidad de defenderse. Como dijo Socci, se pusieron
un arco vacío para patear y hacer goles. ¿Que sucedió durante
este programa? Socci nos lo cuenta en su sitio web. El Cardenal
Bertone se hizo goles en contra de sí mismo en ese programa
de televisión.
De nuevo Bertone admite
el testimonio de Capovilla
¿Que fue lo primero que sucedió? Pues estaban todos
allí para hablar respecto del libro de Socci y de la gran
cuestión que Socci introduce en su libro, que es el testimonio
del Arzobispo Capovilla. Parafraseando lo que Capovilla dice: “¡Oigan!
hay dos textos. Les digo en este momento que hay dos textos.
Uno está en el apartamento papal en el cajón de
un escritorio de madera, el escritorio llamado Barbarigo, y el
otro está en el archivo del Santo Oficio. Estoy vivo.
Estoy bien. Les estoy diciendo esto. Todo el mundo lo sabe”.
Y aquí están el Cardenal Bertone y cuatro invitados
y ¿qué dicen en relación a Capovilla? ¡Nada! Nunca
mencionan al Arzobispo Capovilla ni siquiera una vez durante
todo el programa de televisión. Increíble, pero
es lo que sucedió.
De modo que han abandonado el caso. El testigo ha hablado en
su contra. Van a la televisión. Nunca mencionan el testigo.
Obviamente el testigo está diciendo la verdad, dado que
no quieren hablar de su testimonio. También es obvio que
todos los participantes deberían haberse acordado entre
sí que no debían poner al Cardenal en una situación
embarazosa en el programa, mencionando este testigo que hace
estallar la historia del Cardenal en pedazos.
Ahora Bertone admite el testimonio
del Cardenal Ottaviani
Durante la misma transmisión mencionan el testimonio del
Cardenal Ottaviani de que existe un texto del Tercer Secreto
que consiste en veinte a veinticinco (25) líneas, escrito
en una sola hoja (teniendo en cuenta que, como sabemos, el texto
de la visión del obispo vestido de blanco es de sesenta
y dos (62) líneas y de cuatro páginas). Inclusive
el Cardenal Bertone admitió en el programa que el Cardenal
Ottaviani declaró “categóricamente” que
había allí solamente veinticinco (25) líneas
y una sola página de texto. Admite que el Cardenal
dice esto.
¿Y su respuesta? No tiene respuesta. ¡Intenta justificar
esto mostrando el texto de la visión en cámara
y sugiriendo que el Cardenal Ottaviani pasó por
alto dos de las cuatro páginas y 37 de las sesenta y dos
líneas!
La evidencia más reciente de Bertone
toda en contra
de su propio encubrimiento
Ahora bien, he estado hablando respecto de dos sobres a lo largo
de esta plática. A los cincuenta minutos de la transmisión
el Cardenal muestra los sobres que él dice que forman
parte del “embalaje" del Tercer Secreto. Cuando el
anfitrión dice: “Y ahora, Eminencia, el sobre”.
.Entonces el Cardenal saca un gran sobre. Y del sobre grande,
que fue sellado por el Obispo de Fátima, extrae un sobre
más pequeño que no está sellado. Y
en ese sobre, según el Cardenal, Sor Lucía había
escrito el nombre del Obispo de Fátima. Dice que este
sobre no está sellado porque estaba dentro del primero,
que sí estaba sellado.
De modo que tenemos un sobre de Sor Lucía. Abrió este sobre,
del cual saca un tercer sobre. Este último está sellado
y el sello está roto. Ahora en la parte exterior de este
sobre que él muestra en cámara ¿qué podemos
ver? Ella escribió en el sobre: “Por orden expresa
de Nuestra Señora, este sobre puede ser abierto solamente
en 1960 por el Cardenal Patriarca de Lisboa o por el Obispo de
Fátima".
Volvamos al año 2000. En el año 2000 el Cardenal
Bertone dijo que él había entrevistado a Sor Lucía
y que ella le dijo que la Virgen nunca le había dado orden
alguna respecto de que el secreto no fuese abierto hasta el año
1960. Esta era sólo una fecha que eligió ella misma,
afirmaba el Cardenal Bertone en el año 2000. Y ahora,
siete años después, él muestra en cámara
escrito en la propia letra manuscrita de Sor Lucía: Por
orden expresa de Nuestra Señora este sobre puede ser abierto
solamente en 1960. Ya sabemos hay una gran contradicción.
Luego el Cardenal sacó un segundo sobre del interior
de éste. Otro sobre sellado en el que escribió exactamente
lo mismo en su exterior: “Por orden expresa de Nuestra
Señora, este sobre puede ser abierto solamente en 1960
por el Cardenal Patriarca de Lisboa o por el Obispo de Fátima".
El mismo Bertone muestra
los dos sobres
De modo que ahora tenemos, ¡quién lo iba a decir!, dos
sobres con advertencias idénticas de que solamente
puede ser abierto en el año 1960. Es justamente como lo
dijo el Arzobispo Capovilla: hay dos sobres diferentes. Y el
Cardenal Bertone nos pide que creamos que Sor Lucía puso
un sobre sellado en el interior de otro sobre sellado, con advertencias
idénticas en ambos.
Pero pregúntense: ¿Pondría usted en el exterior
de un sobre: “Esto puede ser abierto solamente en el año
1960", lo sellaría y luego lo pondría en el
interior de otro sobre que dice en su exterior "Esto
puede ser abierto solamente en el año 1960" y luego
sellaría también este último?
No creo que Sor Lucía padezca de un trastorno obsesivo
compulsivo. Pienso que ella usó dos sobres porque había
dos textos diferentes. Así lo dijo el Arzobispo Capovilla
y el Cardenal Bertone finalmente lo reveló en televisión
al mundo.
Él tenía que mostrarnos esos dos sobres porque
ahora todos saben que hay dos sobres. Entonces ¿qué es
lo que hace? Si él no muestra ahora ambos sobres, las
dudas nunca se disiparán. Nos mostró ambos sobres.
Puso uno dentro del otro. Esa es mi teoría, de todos modos,
y pienso que es la única explicación posible. No
tiene sentido que ella hubiera armado dos sobres sellados diferentes
con la misma advertencia para un solo documento y que el Vaticano no
lo hubiera mencionado jamás, ni siquiera una vez, antes
del programa de televisión.
Bertone está haciendo reserva mental
Permítanme concluir haciendo una pregunta. Aquí hay
mucho más de lo que podemos alcanzar. Podríamos
pasar tres o cuatro horas hablando del tema. ¿Estoy diciendo
que el Arzobispo, ahora Cardenal, Bertone es un mentiroso? ¿Está simplemente
mintiendo respecto de esto?
Socci no piensa de este modo y yo quisiera proponerles lo siguiente.
No es necesario concluir que esto implica una mentira deliberada.
Lo que Socci dice es que se está haciendo una reserva
mental. Decidieron en el año 2000 que debían revelar
la visión del obispo vestido de blanco, pero que debían
retener el texto. Permitirían que el Papa hablase respecto
del texto en su sermón de mayo del año 2000 en
Fátima cuando dijo que el Mensaje de Fátima es
una advertencia respecto de la cola del dragón barriendo
la tercera parte de las estrellas del Cielo, que representan
a los sacerdotes y a los religiosos. Y que nosotros deberíamos
ser precavidos, temerosos y deberíamos evitar la cola
del dragón. La referencia apocalíptica del
Papa no tiene sentido en relación a las dos primeras partes
del Mensaje de Fátima, pero es perfectamente lógica
en relación al texto perdido del Tercer Secreto.
Socci concluye que ellos pueden haber tenido que regatear con
el Papa: Santo Padre, no podemos revelar todo el asunto. Revelemos
la visión. Usted habla del texto en su sermón y
la gente tendrá la idea que se habla respecto del capítulo
12, versículos 3 y 4 del Apocalipsis.
El “texto auténtico”
Y nosotros llegamos a la conclusión, Santo Padre, que
ese texto que ella escribió, ese texto de una página,
con esas cosas terribles en su interior, no es realmente auténtico.
No podemos realmente verificarlo y Juan XXIII dijo más
o menos lo mismo, según Capovilla. Realmente no sabemos
si es sobrenatural. De modo que no podemos decir que en realidad
sea auténtico. Así que lo trataremos como si no
existiese. Entonces cuando decimos haber revelado la integridad
del Tercer Secreto de Fátima, queremos decir el texto auténtico.
Si ven el programa de televisión, el Cardenal habla repetidamente
del texto “auténtico”. Dice muy significativamente
que él estuvo en una reunión en el año 2000
cuando se decidió revelar, preste cuidadosa atención
a esto, “todo lo que realmente existía en los archivos
del Santo Oficio”. Sin embargo no todo en realidad. No
el sobre con el escrito de Sor Lucía sobre él.
Ahora bien, ¿Por qué el cardenal diría: “todo
lo que realmente existía en los archivos del
Santo Oficio” en vez de simplemente decir que decidimos
revelar el Tercer Secreto íntegro? Sabe que
hay un testimonio respecto del texto en el apartamento papal,
sin embargo él habla respecto de lo que ellos revelaron
del archivo del Santo Oficio.
¿Por qué? Parece que el Cardenal está haciendo
una distinción mental entre lo que él ahora considera
el texto "auténtico" en el archivo – al
que se refiere como el texto "auténtico" en
el archivo del Santo Oficio – y lo que ha sido
considerado el texto "inauténtico" o "no
auténtico" en el departamento papal.
La acrobacia mental
de Bertone explicada
Esto explicaría por qué el cardenal no quiere hablar
respecto del texto que el Papa leyó en 1978 o del texto
al que se refiere el Arzobispo Capovilla. Él está tomando
la postura de que esos otros textos no existen porque, según
la explicación “oficial” en sus mentes, no
son “auténticos”. De modo que no están
mintiendo en modo estricto si ellos dicen “le hemos dado
el texto auténtico en el archivo del
Santo Oficio” porque ellos nos han dado esto.
Y eso es todo lo que nos dan. Porque en su opinión esto
es todo lo que es “auténtico”. Entonces es
una reserva mental.
Sin embargo, después del programa de televisión,
el Cardenal fue a la radio en junio e hizo esta curiosa declaración.
Dijo: “estoy firmemente convencido” de que no hay
nada más en el Secreto. ¡Esto es asombroso! ¿Cómo
es posible que diga “estoy firmemente convencido”? ¿Se
ha convertido esto en materia opinable? ¿O nos está sugiriendo,
por si acaso sale a la luz más tarde, que podría
haber algo más, que algunas personas afirmarán
más tarde que existe otra parte del Tercer Secreto, mientras
que yo personalmente estoy “firmemente convencido” de
que no hay nada más? No viene a caso estar “firmemente
convencido” si uno sabe con certeza que no hay
nada más. Él simplemente diría no hay nada
más. Está dejando para sí un cierto margen
de maniobra con esta declaración radial de Junio.
¡Mucha gente todavía
en la oscuridad!
Así que ¿dónde nos deja esto? Bien, básicamente
ya conocemos el Tercer Secreto. Queda suficientemente claro del
testimonio que he bosquejado. Pero el problema es que no todos
lo saben. Algunas personas están en la oscuridad y tienen
la obligación de descubrirlo. Y el Vaticano tiene la obligación
de decirles lo que hay en el Secreto.
Porque como Socci señala en su libro, estas son palabras
de la Beata Virgen María. Contienen una advertencia del
mismo Cielo. Y debe ser una advertencia de cosas tan terribles
que el resultado de ignorar la advertencia será la pérdida
de millones de almas por toda la eternidad y la destrucción
de una gran parte de la humanidad.
¡Cómo se atreven!
¿Cómo se atreven los del Vaticano, no importa cuán
alta sea su autoridad en al Iglesia, a ocultarnos esas palabras,
escondiéndolas en una caja fuerte en el apartamento papal
y tomando la posición de que no son auténticas? Al
menos deberían revelar aquellas palabras y decirnos por
qué ellos piensan que no son auténticas. Pero no
quieren ni siquiera hacer esto.
Ayúdenos a liberar el Tercer Secreto
Me gustaría decirles, como les dije ayer, que cuando vuelven
a sus diócesis, que comiencen un movimiento en toda la
Iglesia para la Consagración de Rusia, y que también
comiencen un movimiento en sus diócesis para la revelación
completa del Tercer Secreto. Porque como Fray Michel dijo en
1985, la Consagración de Rusia, en su opinión,
no sucederá hasta que sea reparado el insulto a Dios que
implica la censura del Tercer Secreto. Y el único modo
de reparar la censura es revelar el resto del Tercer Secreto.
Así como el destino del mundo y de la Iglesia de nuestro
tiempo están atados a la Consagración de Rusia,
del mismo modo la Consagración de Rusia está atada
a la total y completa revelación del Tercer Secreto de
Fátima.
Les imploro que cuando vuelven a sus diócesis, que continúen
lo que Socci ha comenzado tan valientemente en Italia, también
lo que Solideo Paolini ha comenzado en Italia y lo que el Padre
Gruner ha estado haciendo en Canadá y a través
del mundo con su apostolado. Sean apóstoles para la Consagración
de Rusia y para la revelación del Tercer Secreto
de Fátima, para el bien de la Iglesia y del mundo entero.
Muchísimas gracias.