El Rosario no es algo opcional
por el Padre Patrick Perez
Esta es una transcripción editada de la disertación
del Padre Perez sobre el Santo Rosario en el Congreso del Centro
de Fátima: La última oportunidad para la Paz
Mundial, en Tuy, España en octubre de 2006.
En las apariciones verdaderas, Nuestra Señora, o quien es enviado desde
el cielo, no derrocha palabras, ni las usa vagamente.
En Fátima, en la más relevante y apremiante aparición
de nuestros tiempos, Nuestra Señora se presentó ella misma
a tres niños pastores y dijo “Yo soy la Virgen del Rosario“. No
fue sin motivo que ella eligió esas palabras. ¿Por qué ahora
eligió ese título? De los ciento diecisiete títulos
que Nuestra Señora ha asumido a través de la historia de
la Iglesia, ¿Por qué ella misma ahora se presenta, en
nuestra época moderna, como la Virgen del Rosario?
En pocas palabras, cada uno de nosotros, nuestras familias, nuestras ciudades,
nuestras naciones, nuestra Iglesia y de hecho todo el mundo necesita
del Rosario ahora más que en cualquier otro momento de la historia.
El Rosario no es sólo una devoción que podamos tomar o
dejar. Sabemos esto a partir de las palabras de la misma Madre de Dios.
Según las palabras de Sor Lucía (que puso por escrito): “las
personas necesitan rezar el Rosario todos los días”.
Nuestra Señora lo repitió en todas las apariciones. En todas
las apariciones de Nuestra Señora de Fátima en 1917 ella
dijo muchas cosas. Pero, sobre todo, ella dijo: “todas las personas
deben rezar el Rosario todos los días”.
Ahora bien, están aquellos que pueden disentir, pero creo que resulta
que cuando la Madre de Dios se le aparece y le dice de hacer algo, usted
realmente debería hacerlo; sea rezar el Rosario o consagrar Rusia
a su Corazón Inmaculado.
Debemos rezar el Rosario todos los días
Si la Madre de Dios nos da una orden que viene del trono de Dios en el cielo,
no somos libres de rechazarla. Se vuelve esencial en ese momento. Y Nuestra
Señora ha indicado claramente que debemos rezar el Rosario todos
los días. Esto es una orden. Esto no es algo periférico.
Esto no es algo que podemos tomar o dejar.
No es tampoco una necesidad casual. No es cuestión de decir: bueno,
ya vamos al Cielo, pero que si rezamos el Rosario obtendremos un poco
más de gracia y eso nos ayudará con algo. No. No tenemos
sólo una necesidad casual de Nuestra Señora del Rosario,
por el contrario tenemos una necesidad urgente y desesperada. Ella se
nos apareció simplemente para decirnos esto. Y darnos a su hijo,
esperanza en estos últimos tiempos.
Este título nos recuerda también que las quince promesas que
ella hizo para aquellos que rezan el Rosario están todavía
vigentes. Y para aquellos de ustedes que no las conocen, les puedo decir
que existen. (Uno de los folletos que el Padre Gruner ha vuelto a publicar
contiene las quince promesas que Nuestra Señora hizo a aquellos
que rezan el Rosario.) Y cuando usted las lee toma conciencia de que
tiene necesidad de cada una de esas gracias y que no podría prescindir
de ellas.
15 Promesas del rezo del Santísimo Rosario
1) Quienquiera que fielmente me sirva por medio del rezo del Rosario
recibirá gracias excepcionales.
2) Prometo mi especial protección y las gracias más
grandes a todos los que recen el Rosario.
3) El Rosario será una defensa poderosa en contra del infierno. Destruirá el
vicio, disminuirá el pecado, y derrotará las herejías.
(De hecho, si fuese ésta la única promesa, valdría la
pena rezarlo por esa razón. Porque ¿qué tenemos
en el mundo de hoy en día? Estamos rodeados, dondequiera que estemos
en el mundo, por el vicio, el pecado y la herejía).
4) Provocará el florecimiento de las buenas obras y las virtudes.
Obtendrá la abundante misericordia de Dios para las almas.Apartará los
corazones de los hombres del amor del mundo y de sus vanidades,
y les suscitará el deseo de las cosas eternas. ¡Oh,
si sólo las almas se santificasen por estos medios!
5) El alma que se encomienda en mí por medio del rezo del Rosario
no perecerá.
6) Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio
de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en
su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo,
permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa
de la vida eterna.
7) El que tenga una verdadera devoción por el Rosario no morirá sin
los Sacramentos de la Iglesia.
8) Todos los que recen fielmente el Rosario tendrán en vida
y en muerte la luz divina y la plenitud de Sus gracias y al morir
participarán de los méritos de los santos en el
paraíso.
9) Liberaré del Purgatorio a aquellos que hayan sido devotos
del Rosario.
10) Los hijos fieles del Rosario gozarán en el cielo de una
gloria singular.
11) Obtendrán todo lo que me pidan a Mí, rezando el
Rosario.
12) Socorreré en todas sus necesidades a los que difundan el
Santo Rosario.
13) He obtenido de mi Hijo Divino que todos los devotos del Rosario
tengan como intercesores en vida y en muerte a todos los bienaventurados
de la corte celestial.
14) Los que rezan el Rosario son todos hijos míos muy amados
y hermanos de mi Unigénito Hijo Jesucristo.
15) La devoción a mi Rosario es una gran señal de predestinación.
Mis amigos, estas promesas están todavía
vigentes. Nuestra Señora no hace promesas que tengan fecha de
vencimiento sobre ellas. Estas promesas no sólo están todavía
vigentes sino que lo están ahora más que nunca. ¿Cómo
puedo decir ahora más que nunca? A causa de otra cosa que Sor
Lucía nos dio a conocer.
Hoy en día el Rosario es aún más poderoso
Ya conocemos el poder del Rosario, por medio de la historia - Lepanto y Austria
- y la multitud de milagros a través de la historia de la Iglesia.
Y ahora, en nuestros tiempos, ¿qué ha sucedido? Una vez
más Sor Lucía dijo: “La Santísima Virgen,
en estos últimos tiempos...” (interesante que Sor Lucía
se refiere a los tiempos en que vivimos como ‘estos últimos
tiempos’). - “La Santísima Virgen María, en
estos últimos tiempos en que vivimos, ha dado una
nueva eficacia al rezo del Santo Rosario...”
Una nueva eficacia, más poder.
Si el Santo Rosario en el pasado era un arma demoledora, ahora es un
arma nuclear, es lo que ella está diciendo: nueva eficacia. Ella
le ha dado esta eficacia:
“hasta tal punto que no hay problema ni cuestión,
por más difícil que sea, temporal, o sobre
todo, espiritual, en la vida personal de cada uno de
nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo,
o de las comunidades religiosas, o inclusive de la vida
de los pueblos y de las naciones, que no puedan ser resueltas
por el Rosario. No hay problema, les digo, ni cuestión
por difícil que sea, que no pueda resolverse por
medio de la oración del Santo Rosario”.
Mis queridos amigos, los que son realistas saben demasiado bien que salvar
nuestras almas no es fácil. Soy de los Estados Unidos que fue
fundado, sobre todo, como una nación protestante, de modo que
estamos rodeados de principios protestantes. Tenemos el principio falso
de que casi todo el mundo va al cielo. No es necesario hacer nada en
particular, excepto un vago acto de fe en cierto momento de la vida.
Pero nosotros sí sabemos, somos concientes de que la salvación
es difícil. El camino es estrecho.
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Padre Patrick Perez |
Tenemos una gran necesidad
Incluso en 1917, los niños tuvieron una visión del infierno
en la que las almas caían en él como copos de nieve en
una tormenta de nieve. Y pensábamos entonces, 1917, que las cosas
estaban bastante bien en aquellos tiempos. ¿A dónde hemos
llegado desde 1917? Si entonces había una tormenta de nieve cayendo
en el infierno, ¿qué sería ahora? Algo muchas veces
peor, se lo prometo. ¿Cómo pueden decir algunos que desean
salvar su alma y al mismo tiempo se rehúsan a rezar el Rosario
fielmente? Esto no tiene ningún sentido. Les diría que
se contradicen los que dicen que quieren ir al cielo y no rezan el Rosario,
especialmente después de que Nuestra Señora nos ha dicho
que tenemos que rezar el Rosario.
Hay esperanza para nosotros y esta esperanza es el Corazón Inmaculado
de Nuestra Señora. Y la clave hacia su Corazón es su Santo
Rosario. El mensaje del Rosario es un mensaje de esperanza. Nuestra Señora
no muestra a los niños la visión del infierno para desalentarlos.
Lo hizo para incentivarlos en el camino de la verdad y de la virtud.
Para confirmarlos en la vía recta.
Nosotros los sacerdotes debemos rezar el Rosario
Quiero concluir con una cita de los escritos de San Luis María
Griñón de Montfort que se encuentra en su gran
obra El secreto del Rosario. Debería ser
de gran aliento para todos nosotros. Él dice: “Si
reza el Rosario fielmente hasta la muerte, le aseguro que a pesar
de la gravedad de sus pecados recibirá la corona de gloria
que no se marchita. Aún si se encuentra al borde de la
condenación, aún si tiene un pie en el infierno...” Mis
queridos compañeros sacerdotes y obispos, esto se aplica
a nosotros en particular, porque de aquellos que más se
les ha dado, más se les pedirá. Me doy cuento cada
día que en eso mi pie puede estar en la orilla, o tal
vez al borde del precipicio, a causa de la gran responsabilidad
que conlleva mi sacerdocio. De modo que esto se aplica
más a nosotros que a cualquier otro.
Recuerden que San Juan Crisóstomo decía que “el infierno
está pavimentado con calaveras de obispos” y esto es en
razón de que los sacerdotes y obispos tienen una responsabilidad
tan grande. San Luis María continúa: “incluso si
usted está ahora al borde de la condenación, incluso si
está con un pie en el infierno, incluso si ha vendido su alma
al diablo, antes o después usted se convertirá. El cielo
enmendará su vida y salvará su alma si usted reza el Rosario
devotamente cada día de su vida”.
Mis queridos amigos, nos comprometamos nosotros mismos al rezo del Rosario.
Sin importar como haya sido la jornada. Hay días en que no podemos
rezar los quince misterios; simplemente hay días así. Pero
nunca dejemos pasar un día en el que no encontremos unos pocos
minutos para obtener las gracias de Nuestra Señora y de Nuestro
Señor rezando al menos cinco misterios. Si este discurso sólo
produce un fruto, debería ser una renovada devoción en
el poder del Rosario y en su indispensabilidad como un medio de la gracia
en nuestros tiempos modernos.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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