El Tercer Secreto
revela el Gran Castigo

Parte IV

por el Padre Paul Kramer, B.Ph., S.T.B., M.Div., S.T.L. (Cand.)

En su última entrevista en el “Art Bell Show” (1998), el fallecido Padre Malachi Martin declaró que en el Tercer Secreto de Fátima había algo muy chocante y horrible. No se trata de la aniquilación de las naciones, ni de una guerra nuclear, ni de una persecución sangrienta contra la Iglesia. Se trata de algo mucho peor. El Papa Pío XII ya se había referido a esto cuando declaró en 1945: “El mundo se encuentra al borde de un precipicio asustador. (…) Los hombres deben prepararse para un sufrimiento de tal envergadura que jamás ha sido visto por la Humanidad.” E Tercer Secreto es apocalíptico y, por lo tanto, corresponde a los textos escatológicos de la Sagrada Escritura. Fue esto lo que indicó el Cardenal Ratzinger, cuando reveló que el Secreto se refería a los ‘novissimi’ — las últimas cosas — y corresponde a lo que se revela en la Sagrada Escritura.

Cuando, en Alemania, le preguntaron al Papa Juan Pablo II acerca del Tercer Secreto, él respondió que “debemos estar preparados para pasar por grandes tribulaciones en un futuro no muy distante, tribulaciones que exigirán que estemos dispuestos a sacrificar nuestras vidas…”1 Durante una visita a Estados Unidos en 1976, el Cardenal Wojtyla, futuro Papa Juan Pablo II, abordó este tema, declarando:

“Nos encontramos actualmente ante la más grave confrontación histórica por que ha pasado la Humanidad. No creo que gran parte de la sociedad norteamericana, ni tampoco gran parte de la comunidad cristiana, tengan una clara comprensión de lo que significa esto. Actualmente estamos en presencia de la confrontación final entre la Iglesia y la Antiiglesia, entre el Evangelio y el Antievangelio.2 Se trata de una prueba que la Iglesia debe afrontar.”

Es éste el núcleo del Tercer Secreto de Fátima.

Toda la furia del Infierno se desencadenará sobre la Tierra con la intención de destronar a Cristo Rey e instalar a Satanás en Su lugar; será la culminación del “misterio de la iniquidad”, representada por la imagen de la Torre de Babel — el apocalíptico “misterio de Babilonia”: la falsa “iglesia”, la “iglesia de la herejía” y su “papa”. Las persecuciones contra los cristianos en la Antigüedad son insignificantes cuando se comparan con los horrores que tendrán lugar en esta gran “tribulación” que Nuestro Señor profetizó en el Evangelio y que era inminente, según la predicción de Pío XII. Es éste el corazón, el núcleo del Tercer Secreto.

Por lo que parece, la Consagración de Rusia no se hará a tiempo de evitar la tribulación del Gran Castigo, ampliamente previsto en las profecías de los Santos desde la época de los primeros Padres. Sin embargo, se hará a tiempo de impedir la consumación del “misterio de la iniquidad”. Nuestro Señor Jesucristo anunció que el Príncipe de este Mundo ha sido destronado, y que, por tanto, no podrá restaurar su trono. El reino de Satanás será destruido antes que llegue a instaurarse por completo; por consiguiente, la Torre de Babel jamás será erigida.

Con base en las conclusiones a que he llegado — después de haber estudiado desde 1970 la profecía católica —, creo que la Gran Apostasía, profetizada en las Escrituras y en el Tercer Secreto de Fátima, se formalizará bajo el poder del antipapa, anunciado por San Francisco de Asís, durante el pontificado del sucesor inmediato del Papa Juan Pablo II; dicho sucesor tendrá que huir de Roma y no tendrá condiciones de realizar la Consagración. Según mi humilde opinión (y, también, según la profecía del romano estigmatizado Antonio Ruffini), será el Papa que suceda a aquél, es decir, el segundo Papa después de Juan Pablo II, quien, en unión con todos los Obispos del Mundo, finalmente consagrará Rusia al Corazón Inmaculado de María. Rusia se convertirá. Su Corazón Inmaculado triunfará. Una inmensa multitud de tradicionalistas rusos ingresará en la Iglesia Católica. Rusia se convertirá y la Iglesia volverá a Sus tradiciones. Habrá paz. Pero esto sucederá después del Castigo.

Según una fuente altamente confiable en Fátima, poco antes de la primavera de 1991, cuando visité Fátima, Nuestra Señora había informado a la Hermana Lucía que el Tercer Secreto sería revelado durante una guerra de grandes proporciones. El Tercer Secreto aún no ha sido completamente revelado, conforme lo admitió el propio Cardenal Ratzinger, en una conversación privada que mantuvo con una persona de lengua alemana, amigo personal de muchos años del Papa Juan Pablo II (y a quien conozco personalmente); esa persona le confrontó al Cardenal con la supuesta publicación “íntegra” del Tercer Secreto. Ratzinger respondió: “De hecho, aquello no era todo”. El Tercer Secreto sí será revelado, pero ya será tarde: Solamente después de haber estallado la próxima guerra mundial.

La profanación de iglesias y santuarios católicos por cultos paganos y la mezcolanza de la religión verdadera con falsas religiones son la señal de que el Castigo llegará en un futuro próximo. La profanación del santuario, del Lugar Sagrado de Dios, es un acto sacrílego y blasfemo de impiedad, que, por estricta justicia, exige un castigo inmediato. Por ese motivo, Dios, en Su justicia eterna, no puede tolerar la presencia de las sacrílegas abominaciones que actualmente están ocurriendo en iglesias y santuarios católicos. Precisamente para esta especie de pecados, Dios declara: “¡Pues Yo también obraré con furor! No tendré piedad con ellos, ni compasión. (…) Pues tampoco Yo les volveré piadoso mis ojos, ni tendré compasión. Les pido cuenta de sus obras.” (Ezequiel 8:18; 9:10)

Notas

  1. Cf. Stimme des Glaubens de noviembre de 1980.

  2. “Notable and Quotable”, Cardenal Karol Wojtyla, en The Wall Street Journal de noviembre de 1978.