Las Consagraciones de Portugal
(1931, 1938) y sus frutos

Cuando el Papa, junto con todos los obispos del mundo, consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María, ¿que veremos?, ¿como será el Triunfo del Inmaculado Corazón de María? Mucha gente no sabe que Nuestra Señora ya dio al mundo un indicio, un preludio, de como será el Triunfo de Su Inmaculado Corazón. Ella hizo eso en Portugal después de que los obispos portugueses consagraron su nación — por su nombre — al Inmaculado Corazón, el 13 de mayo de 1931.

Tal parece que Nuestra Señora usó a Portugal para demostrar en un nivel nacional lo que Ella hará con el mundo entero cuando el Papa, en unión con los obispos del mundo, consagre Rusia a Su Inmaculado Corazón. Quizás Nuestra Señora también nos dio esta prevista para que una insípida y pan-religiosa ‘civilización del amor’, nunca pueda disfrazarse exitosamente como el Triunfo de la Reina del Cielo.

La Consagración de Portugal (1931)

El 13 de mayo de 1931, en presencia de 300.000 fieles, quienes habían ido a Fátima para el evento, los obispos de Portugal consagraron solemnemente su nación al Inmaculado Corazón de María. Estos buenos obispos pusieron Portugal bajo la protección de Nuestra Señora, para preservarla del contagio comunista que se estaba difundiéndose a través de Europa, y especialmente en España. Como resultado de esa Consagración, Portugal experimentó un triple milagro. Nosotros trazaremos aquí las líneas generales de este milagro.

1) Hubo un magnífico renacimiento católico, un gran renacimiento de la vida católica, tan notable que aquellos quienes vivieron a través de él, lo atribuyeron, incuestionablemente, a la obra de Dios. Durante ese período, Portugal gozó de un drástico aumento en las vocaciones sacerdotales. El número de religiosos casi se cuadruplicó en 10 años. Las comunidades religiosas crecieron igualmente. Hubo una vasta renovación de la vida cristiana, que se mostró en muchas áreas, incluyendo el desarrollo de la prensa católica, la radio católica, las peregrinaciones, los retiros espirituales, y un robusto movimiento de Acción Católica se integró en el marco de la vida parroquial y diocesana.

Este renacimiento católico fue de tal magnitud, que los obispos de Portugal, declararon en una Carta Pastoral colectiva de 1942: “Cualquiera que hubiera cerrado los ojos hace veinticinco años y los abriera ahora, ya no reconocería a Portugal; tan vasta es la transformación obrada por el modesto e invisible factor de la aparición de la Santísima Virgen en Fátima. Verdaderamente, Nuestra Señora quiere salvar a Portugal”.1

2) Hubo un milagro de reforma política y social, de acuerdo con los principios sociales católicos. Poco después de la Consagración de 1931, un lider católico ascendió al poder en Portugal, Antonio Salazar, quien inauguró un programa católico contra-revolucionario. Salazar procuró crear, tanto como le fue posible, un orden social católico en donde las leyes del gobierno y las instituciones sociales harmonizaran con la Ley de Cristo, Su Evangelio y Su Iglesia.2 Fiero adversario del socialismo y del liberalismo, se opuso “a todo lo que rebaja, divide o disuelve la familia”.3

El presidente Salazar no solamente lo dijo: él promugó una legislación para protejer a la familia, incluyendo leyes que reprobaban el divorcio. Una de tales leyes decía, “En armonía con las características esenciales del Matrimonio católico: es comprensible que por el mismo hecho de la celebración de un Matrimonio canónico, los esposos renuncian al derecho legal de pedir el divorcio”.4 El efecto de esta ley fue que los Matrimonios católicos no disminuyeron en número, sino que se incrementaron, ya que para 1960, cerca del 91 por ciento de los que se celebraron en el país fueron Matrimonios canónicos.

Esa es una civilización de amor y no la que tenemos a la vista, entrados en el Tercer Milenio.

3) Y hubo un doble milagro de paz como resultado de la Consagración. Portugal fue preservada del terror comunista, especialmente el de la Guerra Civil Española, que bramó a sus puertas. Portugal también fue preservada de las devastaciones de la Segunda Guerra Mundial.

La Consagración de Portugal (1938)

En lo referido a la Guerra Civil Española, los obispos portugueses habían prometido en 1936 que si Nuestra Señora protegía a Portugal del Comunismo, ellos expresarían su gratitud renovando la Consagración Nacional al Inmaculado Corazón de María. Fieles a su palabra, el 13 de mayo de 1938, ellos renovaron la Consagración de Portugal al Inmaculado Corazón en acción de gracias por la protección de Nuestra Señora. El Cardenal Cerejeira reconoció públicamente:

Desde que Nuestra Señora de Fátima se apareció en 1917 ... Una especial bendición de Dios ha descendido sobre la tierra de Portugal ... especialmente si nosotros consideramos los dos años que han pasado desde nuestro voto, uno no puede dejar de reconocer que la mano invisible de Dios ha protegido a Portugal, librándola del flagelo de la guerra y de la lepra del ateísmo comunista.

Incluso, el Papa Pío XII expresó asombrado que Portugal fue librada de los horrores de la Guerra Civil Española y de la amenaza comunista. En una alocución al pueblo portugués, el Papa habló “del Peligro Rojo, tan amenazante y tan cercano a vosotros, y sin embargo evitado de manera tan inesperada.”5

Los portugueses pasaron este primer peligro indemnes, pero inmediatamente había un segundo peligro que saltaba a la vista. Iba a estallar la Iia. Guerra Mundial.

El 6 de febrero de 1938, siete meses antes de la declaración de la guerra, la Hermana Lucía escribió a su obispo, Mons. da Silva. Ella le dijo que la guerra era inminente, pero luego habló de una promesa milagrosa. Ella dijo: “en esta guerra horrible, Portugal será librada por la consagración nacional al Inmaculado Corazón de María hecha por los obispos.”6

Y Portugal fue librada de los horrores de la guerra; los detalles de esto son muy numerosos para ser relatados aquí.7 Aún más notable, la Hermana Lucía escribió al Papa Pío XII el 2 de diciembre de 1940, para decirle que Portugal estaba recibiendo protección especial durante la guerra, que otras naciones hubieran recibido si los obispos hubieran consagrado sus naciones al Corazón Inmaculado de María. Así lo escribió:

Santísimo Padre: Nuestro Señor promete que, durante la guerra, nuestro País recibirá una protección especial, gracias a la Consagración de Portugal al Corazón Inmaculado de María, realizada por los Prelados portugueses; y sirve como prueba de las gracias que le serían concedidas a otras naciones, si también fuesen consagradas a Ella.8

De la misma manera, el Cardenal Cerejeira no dudó en atribuir a Nuestra Señora de Fátima las grandes gracias que habían sido obtenidas por Portugal durante ese tiempo. El 13 de mayo de 1942, él dijo,

Para expresar lo que ha estado ocurriendo aquí durante veinticinco años, el vocabulario portugués no tiene sino una palabra: milagro. Sí, estamos firmemente convencidos de que debemos a la protección de la Santísima Virgen la maravillosa transformación de Portugal.9

El Cardenal Cerejeira explicó más adelante que las milagrosas bendiciones que Nuestra Señora obtuvo para Portugal debido a la Consagración de 1931, fueron una visión anticipada de lo que Ella haría por el mundo entero después que Rusia fuera consagrada debidamente a Su Inmaculado Corazón. El Cardenal dijo: “Lo que ha ocurrido en Portugal proclama el milagro, y preanuncia lo que Inmaculado Corazón de María ha preparado para el mundo”.10

Por tanto, no es difícil de comprender porqué en ese tiempo Portugal fue llamado la “Vidriera de Nuestra Señora”. Y ese triple milagro de Portugal no es sino una presentación de como la Consagración colegial de Rusia afectará a Rusia y al mundo.

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Notas:
  1. Carta Pastoral Colectiva para el Jubileo de las Apariciones, en 1942, Merv. XX’s, p. 338. Citada de The Whole Truth About Fatima, Vol. II: The Secret and the Church, Frère Michel de la Sainte Trinité (edición inglesa, Immaculate Heart Publications, Buffalo, NY, 1989) p. 410.


  2. La influencia de Salazar en el gobierno portugués fue creciendo desde 1928. En 1933 se convirtió en Presidente del Consejo. Más tarde, Salazar recibió el elogio y la bendición del Papa Pío XII. El Papa Pío dijo: “Lo bendigo con todo mi corazón, y abrigo el deseo más ardiente que pueda completar exitosamente su obra de restauración nacional, tanto espiritual como material”. Citado de The Whole Truth About Fatima, Vol. II, p. 412.


  3. Ibid., p. 415. (palabras textuales de Salazar)


  4. Ibid., p. 421.


  5. Ibid., p. 422.


  6. Ibid., p. 427-428.


  7. Ver The Whole Truth About Fatima, Vol. II, pp. 369-439.


  8. Ibid., p. 428.


  9. Ibid., p. 405. El Cardenal Cerejeira dijo estas palabras en 1942, durante el Jubileo en celebración de las apariciones de Fátima.


  10. Cardenal Cerejeira, Prefacio a Jacinta (1942), Obras Pastorais, Vol. II, p. 333. Cf. también su homilía del 13 de mayo de 1942, Merv. XX’s, p. 339. Citado de The Whole Truth About Fátima, Vol. II, p. 437.