“Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón...Si atendieran a mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz.”

En la aparición del 13 de julio, Nuestra Señora le advirtió a los tres videntes que si la gente no ponía fin a las ofensas a Dios, El castigaría al mundo “por medio de la guerra, el hambre, la persecución a la Iglesia y al Santo Padre”, usando a Rusia como Su “instrumento elegido de castigo”. Nuestra Señora les dijo a los niños que “para prevenir esto, Yo vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado” y prometió que, mediante este único acto público, Rusia se convertiría y la paz le sería otorgada al mundo.

La Madre de Dios advirtió que si Sus peticiones no se le otorgaban, "Rusia propagaría sus errores por todo el mundo, levantando guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serían martirizados, el Santo Padre sufriría mucho y varias naciones serían aniquiladas."

Fiel a Su palabra, Nuestra Señora se le reapareció a la Hermana Lucía el 13 de junio de 1929 en Tuy, España, cuando en una gran y sublime visión que representaba a la Santísima Trinidad, Ella anunció que “Ha llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga enunión con todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio”

Cuando Dios envió a Nuestra Señora para que transmitiera Su pedido de que Rusia fuera consagrada, parece quedar claro que Él esperaba rápida obediencia por parte del Papa y de los obispos. Los pastores de la Iglesia, sin embargo, eligieron esperar y, el 19 de agosto de 1931, Nuestro Señor Mismo se le apareció a la Hermana Lucía en Rianjo, España, y expresó su enojo, diciendo "házles saber a Mis ministros que, dado que siguen el ejemplo del Rey de Francia al retrasar Mi pedido, también lo seguirán en su infortunio."

La advertencia de Nuestro Señor es ciertamente grave, refiriéndose como lo hace a Su pedido, a través de Santa Margaret Mary Aloacoque, dirigido al Rey de Francia, para que éste consagrara a su nación al Sagrado Corazón de Jesús. El Rey decidió ignorar el mandato, condenando así a su dinastía y al trono a los horrores de la revolución, el caos y la guillotina.

La petición de la Santísima Virgen de la consagración de Rusia continúa siendo uno de los aspectos más controvertidos de todo el Mensaje de Fátima. Aunque varios Papas (incluyendo al Papa Juan Pablo II, en 1982 y 1984) han emprendido la tarea de consagrar el mundo desde que la petición se hizo pública, pero lamentablemente ninguno de ellos ha cumplido los requisitos específicos de las peticiones de Nuestro Señor y Nuestra Señora. En repetidas visitas a la Hermana Lucía, el Rey y la Reina del Cielo han insistido que es Rusia (y solamente Rusia) lo que constituye el objecto de este acto público de obediencia y oración. Además, Nuestro Señor y Nuestra Señora han indicado que todos los obispos Católicos del mundo deben unirse al Santo Padre en este acto de consagración, el mismo día y a la misma hora, desde sus respectivas diócesis. Curiosamente, sólo la consagración del mundo llevada a cabo por el Papa Pío XII en 1942 incluyó una participación substancial por parte de los obispos. La Hermana Lucía escribió que aunque este acto imperfecto de obediencia no satisface la petición de Nuestra Señora de Fátima, éste aceleró, sin embargo, el fin de la Segunda Guerra Mundial, ahorrando así las vidas de decenas de millones de almas.

En respuesta a la pregunta de la Hermana Lucía de por qué Él no convertiría a Rusia sin que el Santo Padre hiciera la consagración de esa nación al Corazón Inmaculado de Su Madre, Nuestro Señor replicó: “Porque quiero que toda mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Inmaculado Corazón de Maria para después extender su culto y poner, al lado de la devoción de Mi Corazón divino, la devoción a este Corazón Inmaculado.”

12 Preguntas que se Hacen Frecuentement acerca de la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María


Una Suplica a Nuestra Santo Padre


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Pídale al Papa que Consagre a Rusia, como lo solicitó Nuestra Señora