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Lo que generalmente se conoce como el “Tercer Secreto” es, en realidad, la
parte tercera y final de la totalidad del Secreto profético que la Santísima
Virgen les dio a los tres niños videntes el 13 de julio de 1917. La otras dos
secciones del Secreto (la visión del infierno y el
surgimiento de Rusia Comunista) fueron públicamente reveladas con la publicación
de las Memorias de la Hermana Lucía en la década de 1940. La parte
final de la revelación sigue estando en posesión del Vaticano y aún no ha sido
revelada al mundo.
Fue bajo la orden directa de su obispo y con la ayuda de Nuestra Señora, que
la Hermana Lucía dos Santos puso por escrito la tercera parte del Secreto el
2 de enero de 1944. La Reina del Cielo le dijo a la Hermana Lucía que era la
Voluntad de Dios el que pusiera por escrito el Secreto y que se lo confiara
a su obispo y, a través de él, al Papa Pío XII. En aquella ocasión la Santísima
Virgen indicó también que esa parte del Secreto sería revelada a los fieles
a más tardar en 1960.
Al darse cuenta de que su obispo no estaba dispuesto a abrir el sobre que
contenía el Secreto, la Hermana Lucía “le hizo prometer”, en palabras del Canónigo
Galamba,“que el Tercer Secreto sería abierto y leído al mundo después de su
muerte o a más tardar en 1960, lo que ocurriera primero”. En caso de que su
obispo muriera primero, se acordó que el Secreto le sería confiado al Cardenal
Patriarca de Lisboa. A pesar de este acuerdo, el Secreto fue, en efecto, entregado
al Vaticano, donde ha permanecido sin ser revelado al público por más de cincuenta
años.
"Peligros que amenazan la fe y la vida de los Cristianos
... y por lo tanto al mundo."
Desde 1960, cuando después de leer el Secreto el Papa Juan XXIII decidió no
hacer público su contenido, ha existido una creciente especulación en lo que
respecta a su contenido. Mientras que en el pasado la especulación con frecuencia
identificaba el Secreto con todo tipo de cataclismos y desastres, eruditos
más contemporáneos han indicado que lo más probable es que el Secreto se refiera
al caos generalizado, a la confusión y la pérdida de la fe que ha dominado
a la Iglesia en las últimas tres décadas y media.
En una entrevista llevada a cabo en noviembre de 1984, el Cardenal Ratzinger
(de la Santa Sede) confirmó que, con el permiso del Papa, había leído el Secreto
y que éste se refería, en sus palabras, “a un llamado radical a la conversión,
la absoluta gravedad de la historia, los peligros que amenazan la Fe y la vida
de los Cristianos y, por lo tanto, el mundo. Y también la importancia de los últimos
tiempos”. El Cardenal explicó también que "si no se publica ... es para evitar
que se confunda la profecía religiosa con el sensacionalismo. Lo que contiene
el Tercer Secreto corresponde, en cambio, a lo que ha sido anunciado en las
Escrituras y que ha sido confirmado por muchas otras apariciones de María."
Mientras que la fraseología exacta del Secreto sigue sin ser del conocimiento
público, el esfuerzo de eruditos en Fátima, de expertos tan conocidos como
el Padre Joachim Alonso (quien fue archivista oficial de Fátima) y Frère
Michel de la Sainte Trinité, han brindado, a pesar de todo, intuiciones de
valor incalculable en lo que se refiere a su significado y contenido. La monumental
obra de 850 páginas de Frère Michel, El
Secreto de Fátima es particularmente digna de mencionarse dentro de
este contexto.
"El demonio ha tenido éxito en traer el mal (a la Iglesia)
bajo el disfraz del bien y los ciegos han comenzado a guiar a otros."
En su libro, Frère Michel relata que cuando le preguntaron a la Hermana Lucía
acerca del Secreto, ella dijo: “Está en el Evangelio y en el Apocalipsis, ¡léalo!” Nota
también que la Hermana Lucía indicó en particular los Capítulos del VIII al
XIII del Apocalipsis (el Capítulo XIII se refiere específicamente a la venida
del Anticristo). En su estudio sobre el Tercer Secreto, Frère Michel desarrolla
un poderoso y atractivo argumento, y sostiene que el Tercer Secreto es un serio
aviso de apostasía dentro de la Fe Católica y una seria acusación hacia aquéllos
que dentro de la Iglesia han promovido el disentimiento y las herejías.
A pesar de que a la Hermana Lucía no le está permitido revelar el Secreto
final de Nuestra Señora hasta que el mismo Santo Padre lo considere oportuno,
nada le ha impedido dar su opinión como persona acerca de la crisis dentro
de la Iglesia. En una serie de cartas escritas entre 1969 y 1972, la Hermana
Lucía reaccionó vigorosamente en contra de los modernizadores y otros dentro
de la Iglesia, en particular en contra de aquéllos que intentan minimizar la
importancia del Rosario. “Esta desorientación es diabólica”, escribió, y “¡es
triste que tantas personas se dejen dominar por la ola diabólica que arrasa
al mundo! ¡Y están cegados hasta el punto de ser incapaces de ver el error!
Su culpa principal es que han abandonado la oración”. Lo más triste de todo
es que, de acuerdo con la Hermana Lucía, tantos sacerdotes, religiosos y obispos
se hayan dejado llevar por la confusión. “El demonio ha tenido éxito en traer
el mal (a la Iglesia) bajo el disfraz del bien y los ciegos han comenzado a
guiar a otros, como el Señor nos lo dice en Su Evangelio”.
En la conclusión de su estudio sobre el Tercer Secreto, Frère Michel resume
sus resultados de la siguiente manera:
"Una vez que hemos llegado al final de nuestra investigación, estamos
en posición de poder discernir, casi con toda certeza, los elementos esenciales
del secreto final de Nuestra Señora: Mientras que ‘en Portugal, el dogma de
la Fe siempre será conservado’, en muchas naciones, quizás en casi todo el
mundo, se perderá la Fe. Los pastores de la Iglesia fallarán seriamente en
el cumplimiento de los deberes que su cargo les impone. Por su culpa, almas
consagradas y un gran número de fieles se dejarán seducir por errores perniciosos
esparcidos por todas partes. Este será el momento de la batalla decisiva entre
la Santísima Virgen y el demonio. Una ola de desorientación diabólica se alzará sobre
el mundo. Satanás llegará incluso hasta la cima de la Iglesia. Cegará las mentes
y endurecerá los corazones de los pastores. Y Dios los abandonará a su suerte
en castigo por negarse a obedecer las peticiones del Corazón Inmaculado de
María. Esta será la gran apostasía predicha para los ‘últimos tiempos’; ‘el
Falso Cordero’ y ‘el Falso Profeta’ traicionarán a la Iglesia para beneficio
de‘La Bestia’, de acuerdo con la profecía del Apocalipsis."
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