El Mensaje dirigido a los individuos

En Fátima, la Madre Santísima no pidió a los individuos nada nuevo o particularmente difícil; antes bien, Ella repitió a los hombres el mensaje que ellos habían estado ignorando constantemente por tanto tiempo.

Nuestra Señora de Fátima insistió en la necesidad de que los individuos dejaran de pecar y volvieran a Dios, ya que Dios está siendo cruelmente ofendido e incontables almas están cayendo en el Infierno a causa de sus pecados. Nuestra Señora de Fátima recalcó la necesidad de la oración, del sacrificio y de la penitencia — no necesariamente de penitencias austeras, sino y más importante, la penitencia de cada persona de cumplir bien con sus diarios deberes — obedeciendo las leyes de Dios, evitando las ocasiones próximas de pecado y actuando de acuerdo con Su voluntad en todas las cosas.

Por supuesto, Dios recompensará a aquellas almas que generosamente realizan penitencias adicionales, como lo hicieron los tres niños pastores. Cuando los niños ataron la ruda soga en sus cinturas como penitencia, Nuestra Señora les dijo: “Dios está satisfecho con vuestros sacrificios”. Se nos dijo: “A quien mucho se le da, mucho se le reclamará.” (Lc. 12:48). A aquellos de nosotros a quienes Dios ha dado mucho, deberíamos usar generosamente de nuestros talentos y hacer mayores sacrificios por Su mayor honor y gloria, para no ser juzgados por malgastar nuestros dones.

Nuestra Señora señaló también a cada persona la necesidad y el gran valor de la oración. San Alfonso nos dice que “el que reza será salvado; y el que no reza será condenado”. Nuestra Señora instruyó a los niños en la necesidad de rezar diariamente al menos cinco decenas del Rosario, y a rezar específicamente por la paz, por los pobres pecadores y por el Santo Padre. Por el Mensaje de Fátima sabemos que si nos volvemos a Dios en humilde oración — confiada y perseverante — Él nos responderá, y nos dará muchas gracias a cambio: “Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas”, dijo el Ángel a los niños. La devoción de los Cinco Primeros Sábados fue dada también para los individuos, para ganar la gracia de la perseverancia final a la hora de la muerte y para consolar el Corazón herido de María.

Si los individuos responden a los pedidos de Nuestra Señora de Fátima, ellos obtendrán muchos beneficios. Se les dará la paz en sus corazones y en sus familias. Ayudarán a salvar muchas almas del Infierno. Ellos aplacarán a Dios y consolarán al Inmaculado Corazón de María, y recibirán numerosas gracias. Y cuando las suficientes almas hayan respondido a los pedidos de Nuestra Señora de Fátima, entonces el Papa y los obispos, finalmente, consagrarán Rusia y habrá paz en el mundo.

Si los individuos no responden a los pedidos hechos por el Cielo en Fátima, tendrán, por lo tanto, un precio terrible a pagar. El mundo será afligido por guerras, hambre, el martirio de los buenos, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre, la aniquilación de naciones, y la apostasía de la única Fe verdadera. Aún peor que estos castigos materiales, ellos estarán en grave peligro de perder sus almas en el Infierno por toda la eternidad.

El estado presente del mundo da fe del hecho de que muchos individuos han elegido ignorar los pedidos de Nuestra Señora de Fátima: se levantan guerras alrededor del mundo, la Iglesia está en estado de crisis, la apostasía está en casi todas partes, millones de aún no nacidos inocentes son asesinados cada año. Y mientras tanto Dios y el Inmaculado Corazón son cada vez más ofendidos, los hombres continúan atrayendo la ira de Dios sobre ellos mismos por su adhesión obstinada al pecado y su rechazo a reformar sus vidas en conformidad con la voluntad de Dios.