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Por la Gracia de Dios Todopoderoso y la intercesión de Nuestra Santísima Señora
y de los Santos, se le han dado al hombre armas poderosas para lograr la salvación
y para protegerse a sí mismo de las “trampas y maldades del diablo”. Entre
dichas armas, los Siete
Sacramentos, instituídos por Nuestro Señor Jesucristo y administrados por
Su Santa Iglesia Católica, deben tener, sin duda, un lugar de honor. Además
de los Sacramentos, y como complemento, el Cielo le ha dado también a la humanidad
muchas oraciones benéficas, prácticas y sacramentos a través de los cuales
se puede aumentar la virtud y alejar los peligros que acechan la fe y la moral.
En Fátima, la Madre de Dios hizo énfasis en la importancia vital de la recitación diaria del
Rosario, y transmitió su deseo de que todos los Católicos usaran el Escapulario
Color Café como símbolo visible de su devoción. Estas dos grandes devociones
de Fátima van unidas indisolublemente a aquéllas de los Cinco Primeros Sábados
(las cuales Nuestra Señora instituyó en Pontevedra, España, en 1925) y las
Siete Oraciones de Fátima que están tradicionalmente asociadas con Sus apariciones.
El
Santísimo Rosario
El Rosario ha sido un tesoro de la Iglesia durante muchos siglos. En un sentido
profundo, es un resumen de la Fe Cristiana en lenguaje y palabras inspirados
en la Biblia. El Papa Pío X escribió que "entre todas las devociones aprobadas
por la Iglesia, ninguna ha sido favorecida por tantos milagros como la devoción
del Santísimo Rosario."
Se dice tradicionalmente que el Rosario se originó con Santo Domingo, un monje
español del siglo XIII, quien fue el fundador de la Orden de los Predicadores
(más comúnmente conocidos como los Dominicos) y un importante misionero en
contra de las herejías. Una noche en que se encontraba orando profundamente,
se le apareció Nuestra Señora con el Rosario en Su mano y le dijo: "Regocíjate
Domingo, el remedio para los males que lamentas será la meditación sobre la
vida, la muerte y la gloria de Mi Hijo, unida a la recitación del saludo angélico
(El Ave María), a través de las cuales el misterio de la redención fue anunciado
al mundo. Esta devoción, que debes inculcar en tus sermones, es muy valiosa
para Mi Hijo y para Mí. Los fieles obtendrán a través de ella innumerables
ventajas y siempre me encontrarán dispuesta a ayudarlos en sus necesidades.
Este es el precioso regalo que te dejo a tí y a tus hijos espirituales."
A través de los siglos, inspirado en las enseñanzas de Santo Domingo y sus
seguidores, especialmente del Bendito Alain de la Roche y de San Louis de Montfort,
el Santo Rosario se ha convertido en la más querida y popular de todas las
devociones Católicas. Desde hace mucho tiempo se le ha asociado con innumerables
milagros de fe y de curaciones.
Respecto de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima (en donde Ella se
identificó a Sí Misma como “La Señora del Rosario”), Frère Michel de la Sainte
Trinité escribió que "si Ella deseó aparecerse en la Cova da Iria sosteniendo
(el Rosario) en Su mano ... fue para mostrarnos que ese es el medio más seguro,
por ser el más fácil y el más humilde, para ganar Su Corazón y obtener Sus
gracias."
COMO
REZAR EL ROSARIO
LAS
QUINCE PROMESAS DEL ROSARIO
LA
HERMANA LUCIA HABLA DEL ROSARIO
El
Escapulario Color Café
del Monte Carmelo
El Escapulario Color Café es un sacramental, uno de los artículos separados
o bendecidos por la Iglesia para inspirar la devoción e incrementar la santidad.
La Orden Carmelita, a la cual pertence el Escapulario, se originó en el Monte
Carmelo en la Tierra Santa, y el Escapulario mismo es una réplica en miniatura
del hábito que llevan los monjes como símbolo de su vocación y devoción.
El Escapulario consiste de dos piezas pequeñas de lana color café conectadas
por una cuerda, que se lleva sobre los hombros. El Escapulario debe ser de
color café, de forma rectangular y estar hecho de lana de cordero 100 por ciento
(como símbolo de Jesús, Cordero Dios). Las cuerdas que unen las piezas de lana
pueden ser de cualquier color o material y también se pueden colocar, opcionalmente,
retratos en los escapularios. Sin embargo, el Escapulario debe llevarse sobre
los hombros, una parte al frente y la otra a la espalda.
La devoción del Escapulario nació el 16 de julio de 1251, cuando Nuestra Santísima
Madre se le apareció a San Simón Stock, Superior General de la Orden Carmelita,
en respuesta a sus sinceras oraciones pidiendo ayuda. Sosteniendo el Escapulario
frente a él, Nuestra Señora le habló y le dijo:
“Toma este Escapulario. Quienquiera que lo lleve a la hora
de la muerte no sufrirá el fuego eterno. El Escapulario será un signo de
salvación, de protección ante el peligro y una promesa de paz”.
Esta importante promesa fue aumentada aún más unos ocho años después cuando
la Reina del Cielo se le apareció a Jean Drèze (quien más tarde sería el Papa
Juan XXII), a quien le dijo que “aquellos que han sido investidos con este
Hábito Santo serán liberados del Purgatorio el primer Sábado después de su
muerte”. Esta gran promesa secundaria asociada con el Escapulario es llamada
el Privilegio Sabatino (Sábado), y está basada en un decreto emitido por Juan
XXII en 1322 (y vuelto a confirmar 400 años más tarde por el Papa Pablo V).
En nuestro propio siglo, el Papa Benedicto XV, como signo de su aprobación,
otorgó 500 días de indulgencia por cada vez que se bese el Escapulario.
En esencia, el Escapulario es una oración en la cual Nuestra Señora nos acerca
más al Sagrado Corazón de Su Divino Hijo. Por más de setecientos años se ha
comprobado que la promesa del Escapulario tiene un firme fundamento teológico
y ha sido confirmada con milagros que la Beata Claude de la Colombiere ha llamado “más
numerosos y auténticos” que cualquiera otra devoción sacramental.
LA INVESTIDURA
DEL ESCAPULARIO COLOR CAFE
LA HERMANA
LUCIA Y EL ESCAPULARIO
COLOR CAFE
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Las Armas
del Cielo
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