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Los Cinco Primeros Sábados
En la tarde del jueves 10 de diciembre de 1925, después de la cena, la Hermana
Lucía dos Santos (quien entonces era postulante en el Convento de las Doroteas
en Pontevedra, España), recibió
la visita del Niño Jesús y de la Virgen María en su celda. Mostrándole a la
joven monja un corazón rodeado de espinas, Nuestra Señora le dijo:
“Mira, hija mía, mi
Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos en cada momento me
clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, haz por consolarme y
dí que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se
confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen
15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, yo prometo
asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para
su salvación."
Encargada con esta misión del Rey y la Reina de los Cielos, la monja de 18
años de edad comenzó inmediatamente a trabajar para que se dieran a conocer
estas peticiones por una nueva devoción. La monja le informó inmediatamente
a su Madre Superiora, así como a su sacerdote-confesor, el Padre Lino García.
Fue él precisamente quien le ordenó a Lucía que pusiera por escrito todo lo
concerniente a la revelación. Más tarde, la Hermana le escribiría con mayor
profundidad aún al Obispo Pereira Lopes y a muchos otros, luchando por establecer
en los corazones de aquéllos que la rodeaban la urgencia de promover este nuevo
y maravilloso regalo de gracia.
Dos años después de la visita de Nuestro Señor y Nuestra Señora, la Hermana
Lucía le escribió a su propia madre rogándole que adoptara esta nueva devoción
que “Sé que place tanto a Dios y que nuestra querida Madre Celestial ha solicitado”.
En otra carta escrita después de que los primeros pasos habían ganado la aprobación
oficial de la Iglesia, la Hermana Lucía hizo énfasis en la importancia crítica
de salvar almas: "No se puede imaginar cuán grande es mi alegría al pensar
en el consuelo ... que los Santos Corazones de Jesús y María van a recibir
y en el gran número de almas que van a ser salvadas a través de esta amable
devoción."
Mediante los esfuerzos incansables de la Hermana Lucía y de otros, esta gran,
aunque simple devoción se ha propagado durante las últimas décadas alrededor
del mundo, uniendo a millones en un acto universal y continuo de reparación,
cuyo propósito es dar consuelo a los Corazones de Jesús y María, y salvar almas
en todas partes. La misma Hermana Lucía escribió que “la mayor alegría”, ella
cree, "es ver que el Inmaculado Corazón de nuestra Madre sea conocido, amado
y consolado a través de esta devoción."
La
Magnífica Promesa
de los Cinco Primeros Sábados
Una
Breve Explicación de
los Cinco Primeros Sábados
La Hermana Lucia explica
La Devocion de los
Cinco Primeros Sábados
La
Medalla Milagrosa
Las
Siete Oraciones de Fátima
En el transcurso de las apariciones que tuvieron lugar en Fátima, se les enseñaron
a los tres niños videntes cinco oraciones únicas y poderosas, dos de ellas
por el Angel de la Paz y las otras tres por la Madre de Dios. Posteriormente,
Nuestro Señor Jesucristo se le apareció a la Hermana Lucía en Rianjo, España,
y le dictó dos oraciones más. Para millones de personas, estas oraciones son
hoy en día la encarnación viva del Mensaje de esperanza y de paz que Nuestra
Señora le dió al mundo en Fátima.
En los últimos años, a través de los esfuerzos del Apostolado de Nuestra
Señora, se ha desarrollado una práctica piadosa para recitar diariamente una
(o más) de estas tres oraciones. El siguiente horario o programa de oraciones
es sólo una sugerencia; siéntase en libertad de recitarlas en el orden que
usted encuentre más reconfortante y apropiado.
Lunes
“Dios mio, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón
por los que no creen, no adoran, no esperan y no Te aman.”
Martes
¡Oh, Jesús mio! Esto es por Tu amor, por la conversión
de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado
Corazón de María.
Miércoles
¡Oh mi Jesús! Perdónanos, libranos del fuego del Infierno,
lleva todas las almas al Cielo, especialmente las más necisitadas.
Jueves
¡Oh, Santisima Trinidad! Te adoro. Dios mio, Dios mio,
Te amo en el Santisimo Sacramento.
Viernes
Dulce Corazón de María, sé la salvación de Rusia, de España
y de Portugal, de Europa y del mundo entero.
Sábado
Por tu pura e Inmaculada Concepción, oh María, alcanzeme
la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero.
Domingo
“Santisima Trinidad, Padre, Hijo y Espiritu Santo: Yo
Te adoro profundamente y Te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma
y Divinidad de JesuCristo, presente en todos los sagrarios de la tierra,
en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo
es ofendido. Y por los infinitos méritos de Su Santisimo Corazón y del
Inmaculado Corazón de Maria Te pido la conversión de los pobres pecadores.”
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¡El Tercer Secreto
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