La aprobación de la Iglesia y los ataques contra
Fátima ( 1930 - 2004 )

De acuerdo con la práctica prudente de la Iglesia en tales cuestiones, las autoridades eclesiásticas se mantuvieron reservadas después de terminado el ciclo de las apariciones en Fátima. Finalmente, en octubre de 1930 el Obispo de Leiría-Fátima anunció los resultados de la investigación canónica oficial en una carta pastoral sobre las apariciones, la que afirmó:

virtud de las consideraciones conocidas, y de otras que por razones de brevedad omitimos; invocando humildemente al Divino Espíritu y poniéndonos bajo la protección de la Santísima Virgen María, y después de haber escuchado las opiniones de nuestros Rev. Consejeros en esta diócesis, nosotros, por la presente, juzgamos válido:
1.  Declarar dignas de fe, las visiones de los niños pastores en la Cova da Iria, parroquia de Fátima, en esta diócesis, desde el 13 de mayo al 13 de octubre de 1917.
2. Permitir oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima.1

No obstante, a pesar del hecho de que Fátima recibió aprobación oficial en 1930 y fue consecuentemente reconocida por los mismos Papas (ver “Aprobación por los Papas”), hubo sin embargo, un ataque pertinaz contra Fátima, especialmente desde dentro de la Iglesia. Este ataque desde adentro ha servido para minar implacablemente el Mensaje de Nuestra Señora, que es en gran parte atacado porque se opone al progreso de la doctrinas modernistas y ecuménicas adoptadas por muchos hombres de la Iglesia. Aquí están resumidos los principales ataques emprendidos contra Fátima por aquellos dentro de la misma Iglesia.

El Padre Dhanis

Iniciado en 1944, el ataque más insidioso contra Fátima fue encabezado por un modernista belga, el jesuita Padre Edouard Dhanis. El Padre Dhanis comenzó su ataque contra Fátima en 1944 al publicar dos largos artículos sobre el tema. Aunque estos artículos parecían a primera vista estar escritos con prudencia y contenían numerosas precauciones, la tesis principal de su autor resultó clara: el Padre Dhanis acepta parte de las apariciones de la Santísima Virgen a los tres niños en 1917 como auténticas; sin embargo, respecto a las partes del Mensaje de Fátima que fueron publicadas más tarde, él expresa dudas en cuanto a su autenticidad. En estas dudas se incluyen las apariciones que la Hermana Lucía recibió en Pontevedra y Tuy.

A pesar del hecho de que todo el Mensaje de Fátima es un todo verdadero e indivisible sin contradicciones, el Padre Dhanis dividió el Mensaje de Fátima en dos partes separadas, “Fátima I” y “Fátima II”. De acuerdo a Dhanis, “Fátima I” se refiere al ciclo de las apariciones de Nuestra Señora en 1917, las cuales él acepta como auténticas a regañadientes. Sin embargo, clasificó todos los aspectos del Mensaje que la Hermana Lucía reveló después de 1925 como “Fátima II”, con lo cual socavó e intentó arrojar serias dudas al cuestionar si estas revelaciones no pudieron haber sido una “fabricación inconsciente” y un “embellecimiento” propio de la Hermana Lucía.

Los aspectos del Mensaje de Fátima que el P. Dhanis calificó como inventados por la Hermana Lucía fueron: las apariciones del Ángel en 1916; las partes del Secreto que incluyen la visión del infierno; la devoción al Inmaculado Corazón de María y la profecía de la Segunda Guerra Mundial; la “noche alumbrada por una luz desconocida”, y el papel de Rusia como la elegida para ser el castigo del mundo. También desdeñó la idea de que Nuestra Señora pudiera pedir la Consagración de Rusia, un acto que consideró como “prácticamente irrealizable” y “moralmente imposible” porque sería demasiado ofensivo tanto para la Ortodoxia cismática como para Rusia misma.

El Padre Dhanis rechazó estudiar los archivos oficiales de Fátima o consultar otros documentos puestos a su disposición por el Obispo de Leiría. También rechazó ir al Carmelo de Coimbra, a interrogar a la misma Hermana Lucía. Finalmente, cuando su tesis sobre Fátima fue refutada repetidas veces por acreditados expertos en Fátima, evadió tan importantes impugnaciones y no volvió sobre sus principales argumentos, para no tener que retractar sus falsas tesis.  Para decirlo en pocas palabras, el Padre Dhanis rechazó examinar la verdad de la situación; él no fue ni un estudioso ni un intelectual honesto.

A pesar de las impugnaciones hechas a sus críticas, los escritos del P. Dhanis se convirtieron en el punto de referencia para los adversarios de Fátima, y en los círculos “progresistas” él surgió como el principal “experto” en la materia. El Padre Dhanis nunca se retractó de ninguna de sus pérfidas críticas a Fátima, pero sin embargo, sus escritos continúan siendo consultados y citados por los oponentes a Fátima como una autoridad sobre el asunto. Por ejemplo, en El Mensaje de Fátima, el escritopublicado el 26 de junio de 2000 por el Cardenal Ratzinger y el Arzobispo Bertone, la única “autoridad” citada fue el P. Dhanis, a quien el Cardenal Ratzinger llamó “eminente conocedor de esta materia”.

1959 - La entrevista con el Padre Fuentes censurada

El 22 de junio de 1959, el relato de la entrevista de 1957 entre el Padre Agustín Fuentes y la Hermana Lucía—la última entrevista en la que se permitió a la Hermana Lucía hablar libremente sobre el Tercer Secreto—fue publicada en el diario portugués A Voz. [ver “Testimonios Publicados: Padre Fuentes (1957)” para el texto de la entrevista.]

Esta entrevista fue publicada con el Imprimatur del Obispo de Fátima. Fue muy leída y nadie cuestionó su autenticidad. Solo después de la muerte del Papa Pío XII (el 9 de octubre de 1958) pudo provocar alguna reacción negativa.

El 2 de julio de 1959, la oficina de la cancillería de Coimbra publicó una noticia anónima, cuyo texto es como sigue:

“El Padre Agustín Fuentes, postulador de la causa de beatificación de los videntes de Fátima, Francisco y Jacinta, visitó a la Hermana Lucía en el Carmelo de Coimbra y habló con ella exclusivamente sobre cosas concernientes al proceso en cuestión. Pero luego de regresar a Méjico, su país—si podemos creer a un artículo en A Voz, del último 22 de junio, y a una traducción de M.C. de Bragança publicada el 1º de julio por el mismo periódico—este sacerdote se permitió hacer declaraciones sensacionales de carácter apocalíptico, escatológico y profético, las que manifiesta que escuchó de labios de la Hermana Lucía.
“Dada la gravedad de tales afirmaciones, la cancillería de Coimbra creyó su deber ordenar una rigurosa investigación sobre la autenticidad de tales noticias, que personas demasiado ávidas por lo extraordinario, han propagado en Méjico, en los Estados Unidos, en España y finalmente en Portugal.
“Para tranquilidad de aquellos que han leído la documentación publicada en A Voz y se han alarmado en el pensamiento de cataclismos espantosos, que de acuerdo a tal documentación sobrevendrían en el mundo en 1960, y aun más, para poner fin a la campaña tendenciosa de ‘profecías’, cuyos autores, tal vez sin darse cuenta de ello, están provocando una tormenta de ridículo donde no solamente ellos mismos están involucrados sino también las cosas referidas como dichas por la Hermana Lucía, la Diócesis de Coimbra ha decidido publicar estas palabras de la Hermana Lucía, dadas en respuesta a preguntas hechas por alguien que tiene el derecho de hacerlo:
“‘El Padre Fuentes me habló en su calidad de Postulador de las causas de beatificación de los siervos de Dios, Jacinta y Francisco Marto. Nosotros solamente hablamos de cosas conexas con esta materia; por lo tanto, cualquier otra cosa más que él refiera, no es exacta ni verdadera. Yo lamento todo ésto, pues no comprendo que puede dar esto de bueno a las almas cuando no está fundado en Dios, Quien es la Verdad. Yo no se nada, y nada podría decir sobre estos castigos, cosa que me es atribuida falsamente.’
“La cancillería de Coimbra está en posición de declarar, que hasta el presente, la Hermana Lucía ha dicho todo lo que creyó su deber decir sobre Fátima, ella no ha dicho nada nuevo y consecuentemente no ha autorizado a nadie, al menos desde febrero de 1955, a publicar nada nuevo que pudiera serle atribuido sobre el tema de Fátima.”3

De acuerdo a ese anuncio, el Padre Fuentes fue acusado de inventar consumadamente su relato de las afirmaciones de la Hermana Lucía. Hasta el día de hoy, más de cuarenta años más tarde, ningún dignatario asumió responsabilidad alguna por ese informe.

El Arzobispo de Veracruz, México, Monseñor Manuel Pío López defendió al Padre Fuentes, sosteniendo “que él no había predicado nada que pudiera contradecir el Mensaje de Fátima, ni atribuyó profecías espantosas a la Hermana Lucía”. El Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Garibi y Rivera, también salió en defensa del P. Fuentes. Sin embargo, el P. Fuentes fue más tarde relevado de sus funciones como postulador de las causas de beatificación de Francisco y de Jacinta.

En 1976, el Padre Alonso, archivista oficial de Fátima, también defendería al P. Fuentes. Después de su designación, el Padre Alonso había adoptado los puntos de vista contenidos en la noticia de la cancillería, y los había expresado públicamente. En 1976, sin embargo, después de diez años de estudiar los archivos de Fátima y de haberse reunido muchas veces con la Hermana Lucía, el Padre Alonso cambió su posición. En su trabajo de 1976, La verdad sobre el secreto de Fátima - Fátima sin mitos, él intentó claramente rehabilitar al Padre Fuentes, afirmando que en el texto de la famosa entrevista “no dicen nada que la Hermana Lucía no ha dicho es sus numerosos escritos hechos públicos”. Y continuó, “el texto genuino (...) en mi opinión, no contiene nada que dé ocasión a la nota condenatoria de Coimbra. Antes al contrario, contiene una doctrina muy apta para edificar piadosamente al pueblo cristiano”.

El Secreto soterrado y la Hermana Lucía silenciada

A pesar de que Nuestra Señora pidió específicamente que el Tercer Secreto de Fátima fuera revelado no más tarde de 1960, el 8 de febrero de 1960 personas desconocidas en el Vaticano defraudaron a un mundo expectante al anunciar, por un comunicado de la agencia portuguesa de noticias A.N.I. (en Roma), que el Tercer Secreto no sería revelado y que probablemente “nunca llegue a ser hecho público.”

El primer párrafo del anuncio rezaba:
“En círculos altamente fidedignos del Vaticano se acaba de declarar al representante de la United Press Internacional que es muy posible que nunca venga a ser abierta la carta en que la Hermana Lucía escribió las palabras que Nuestra Señora confirió a los tres pastorcitos, como secreto en la Cova da Iría.4

Este rechazo a obedecer el pedído específico de Nuestra Señora fue, en realidad, un acto de sabotaje a todo el Mensaje de Fátima, y esto dejó descontento y desilusionado a un número incontable de personas. La devoción ferviente que los fieles habían exhibido, demostrada por la recepción entusiasta que las imágenes de Nuestra Señora de Fátima recibieron a lo largo del mundo y por el incremento notable de la devoción pública a la Santísima Virgen María, comenzó a declinar después de la decepción de 1960. Como lo observó el Padre Alonso, “El pueblo sencillo esperó hasta el día 13 de mayo, en que se seguía pensando que la revelación sería hecha (...) Después sintió profundamente un desencanto y una decepción que hizo mucho daño a la devoción a Fátima, tanto en Portugal como, sobre todo, en el extranjero.”5

Además del rechazo Vaticano a revelar el Tercer Secreto como lo había pedido Nuestra Señora, 1960 también marcó la censura de la última sobreviviente de los videntes de Fátima, la Hermana Lucía. Siguiendo a la publicación en 1959 de la entrevista de la Hermana Lucía con el Padre Fuentes (para conocer los comentarios de la Hermana Lucía, ver “Silenciamiento de los mensajeros: El Padre Fuentes (1959-1965)” , la cancillería de Coimbra publicó una declaración anónima desautorizando el testimonio del P. Fuentes y afirmando que la Hermana Lucía no tenía nada nuevo para decir sobre Fátima. Luego de esto, se volvió cada vez más difícil ver a la Hermana Lucía, y por años no se publicaron mas sus escritos. A ella no solo se le prohibió revelar el Secreto, sino también hablar para nada sobre el Tercer Secreto. Desde 1960 en adelante, ella no pudo recibir visitantes, excepto familiares muy cercanos.

Incluso a su confesor de muchos años, el Padre Aparicio, quien había estado en Brasil por más de veinte años, no le fue permitido verla durante una visita a Portugal. El P. Aparició afirmó: “no me ha sido posible hablar con la Hermana Lucía porque el Arzobispo no pudo darme el permiso para visitarla. Las condiciones de aislamiento en que ella se encuentra han sido impuestas por la Santa Sede. Consecuentemente, nadie puede hablar con ella sin un permiso de Roma.”

“Más de cuarenta años más tarde, la Hermana Lucía permanece bajo impuesto silencio. Solo el Papa o el Cardenal Ratzinger pueden otorgar el permiso necesario para que ella pueda hablar abiertamente o ser visitada.

“El 15 de noviembre de 1966, el Papa Paulo VI revisó el Código de Derecho Canónico, derogando los cánones 1399 y 2318, los cuales prohibían y penalizaban, entre otras cosas la publicación de cualquier material referente a cualquier aparición (aprobada o no) sin obtener previamente el imprimatur de un obispo. Después de esa revisión, entonces, a cualquier persona de la Iglesia le fue permitido publicar libremente sobre las apariciones marianas, incluyendo las de Fátima. No obstante, a la Hermana Lucía le está aún prohibida revelar el Secreto de Fátima. La Hermana Lucía permanece bajo una orden de silencio hasta el día de hoy, imposibilitada de hablar libremente sobre Fátima sin permiso especial del Vaticano. (“La censura de la Hermana Lucía” y “El ocultamiento del Tercer Secreto”.)

La distorsión de los hechos sobre la Consagración

Los falsificadores de Fátima no han cesado en sus esfuerzos por convencer al mundo que la Consagración de Rusia ya ha sido realizada, a pesar de que ellos no pueden proveer ninguna certeza para apoyar sus falsas pretensiones, ni pueden refutar la evidencia que demuestra claramente que la Consagración de Rusia nunca ha sido realizada como lo pidió Nuestra Señora de Fátima. (Por más información, ver los tres artículos de marzo de 1984 en La última batalla del diablo, “Una Cronología del encubrimiento de Fátima ”).

Desde la censura de la Hermana Lucía en 1960, se ha manejado una campaña de mentiras y distorsiones contra la verdad sobre la Consagración de Rusia para aumentar la confusión. Los hechos a continuación son apenas unos pocos ejemplos de la campaña para distorsionar la verdad sobre la Consagración.

El 21 de marzo de 1982, Monseñor Sante Portalupi, Nuncio Papal en Portugal, el Obispo Alberto Cosme do Amaral de Leiría-Fátima y el Dr. Francisco Lacerda fueron enviados por el Papa Juan Pablo II a reunirse con la Hermana Lucía, para conocer de ella los requerimientos necesario para cumplir la Consagración de Rusia. La Hermana les informó los requerimientos para la Consagración válida de Rusia, acordes con los pedidos de Nuestra Señora de Fátima: el Papa, junto con todos los Obispos católicos del mundo, en el mismo día, deben consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María. Sin embargo, el Nuncio no transmitió al Papa el mensaje de la Hermana Lucía en su totalidad. El Obispo Alberto Cosme do Amaral dijo al Obispo Portalupi que no mencionara al Santo Padre el requerimiento de que los obispos del mundo debían participar en la Consagración.

El 13 de mayo de 1982, en Fátima, el Papa Juan Pablo II consagró el mundo pero no a Rusia. Los obispos del mundo no participaron en el acto. Sin embargo, en julio/agosto de ese año, la revista Soul, del Ejército Azul, publicó una supuesta entrevista con la Hermana Lucía, en la cual ella afirmó que la ceremonia de mayo había cumplido la Consagración de Rusia. Los Padres Caillon y Gruner revelaron más tarde que esa entrevista fue falsa. (Ver “El Complot para silenciar a Nuestra Señora (Parte I)”, “El complot para silenciar a Nuestra Señora (Parte II)”, y “La comandancia del Ejército Azul ha seguido una política intencionada de falsificar el Mensaje de Fátima”.)

Después de la consagración del mundo que hizo el Papa Juan Pablo II en 1984, las afirmaciones de la Hermana Lucía en múltiples entrevistas, confirmaron que la Consagración de Rusia todavía no había sido realizada. Incluso, en 1989 aparecieron repentinamente notas y cartas generadas por computadora supuestamente firmadas por la Hermana Lucía, que contradecían rotundamente todas las afirmaciones anteriores que ella había hecho sobre la consagración a lo largo de más de cincuenta años. En octubre de 1990, en un informe escrito, un experto forense altamente respetado estableció que la supuesta firma de la Hermana Lucía en una carta generada por computadora, era una falsificación. Extractos de esas cartas de 1989, publicadas en una revista católica italiana en marzo de 1990, circularon ampliamente y fueron presentadas como una “prueba” de que la Consagración había sido realizada. Varias agencias noticiosas difundieron también la historia de la revista, contribuyendo así a divulgar mundialmente la afirmación fraudulenta.

Hubo otros innumerables actos de sabotaje contra el Mensaje de Fátima, referidos especialmente a la Consagración de Rusia y al Tercer Secreto. Así, aunque queda claro que la Consagración de Rusia como la pidiera Nuestra Señora de Fátima aún no ha sido hecha, aquellos cuya agenda continúa en oposición a Fátima siguen haciendo todo lo que esté a su alcance para enterrar Fátima.

La instrucción de 1989

En julio de 1989, el Padre Messias Coelho, en presencia de tres testigos, reveló que la Hermana Lucía acababa de recibir una “instrucción” de dignatarios vaticanos no identificados, en la que le hacían saber que tanto ella como sus hermanas en religión, debían decir, a partir de ese momento, que la Consagración de Rusia había sido cumplida por la ceremonia de consagración del mundo de 1984, en la cual no tomaron parte los obispos del mundo ni se hizo mención a Rusia.

Después de esa revelación, varias personas comenzaron a desdeñar sus afirmaciones anteriores de que la Consagración de Rusia no había sido realizada. Esas personas habían sostenido abiertamente, hasta 1989, que Rusia no había sido consagrada como lo había pedido Nuestra Señora de Fátima porque Rusia no había sido explícitamente nombrada y porque los obispos del mundo no habían participado. Por más información sobre la distorsión de los hechos relativos a la Consagración de Rusia, ver “La desinformación sobre la Consagración de Rusia”.

También a partir de 1989, el Padre Robert J. Fox comenzó una campaña de desinformación sobre la Consagración de Rusia. Por detalles, ver “Father Fox’s Fabrications”, o para un tratamiento más completo, ver igualmente “El asalto Modernista del Padre Fox contra Fátima”.

Conclusión

Podemos ver así, por los ejemplos arriba anotados, que hay numerosos ataques contra Fátima, incluso después de su aprobación oficial, y que miembros de la Jerarquía de la Iglesia han conducido los ataques más efectivos. Esos ataques adoptan la forma de una subversión gradual del Mensaje de Fátima, especialmente por medio de la distorsión y la desinformación. 

Notas:
  1. De Marchi, Juan, I.C.M., Fatima from the Beginning (Missões Consolata, Fátima, 1986) p. 227.

  2. Para un estudio crítico sobre Fátima y la refutación de la posición del P. Dhanis, ver Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Vol I: Science and the Facts, versión inglesa, (Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, 1989) pp. 381-528.

  3. Este texto fue publicado el 4 de julio en Novidades, el diario católico portugués. El original en idioma portugués es citado por el P. Sebastião Martins dos Reis, en O Milagre do sol e o Segredo de Fátima, pp. 126-27. Hay una traducción francesa, aparecida en Documentation catholique del 7 de agosto de 1960, col. 981-982. Citado en Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Volume III: The Third Secret, (Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, 1990) pp. 549-551.

  4. Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Volume III: The Third Secret, p. 578.

  5. Padre Joaquín María Alonso, La verdad sobre el Secreto de Fátima, Fátima sin mitos 2ª edición, Ejercito Azul, Ediciones Sol de Fátima, Madrid 1976) p. 46. Citado en Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Volumen III: The Third Secret, p. 591.
Artículos relacionados:

La aprobación por los Papas
La Última Entrevista Publica de Sor Lucía
Testimonios Publicados: Padre Fuentes (1957)
Silenciando a los Mensajeros: El Padre Fuentes (1959-1965)

De la “Cronología de cuatro campañas de ocultamiento”

La censura de la Hermana Lucía
Ocultamiento del Tercer Secreto
La persecución al Padre Gruner
La desinformación sobre la Consagración de Rusia

La refutación al Padre Fox:

El asalto modernista del Padre Fox contra Fátima
El complot para silenciar a Nuestra Señora (Parte I)
El complot para silenciar a Nuestra Señora (Parte II)
La comandancia del Ejército Azul ha seguido una política intencionada de falsificar el Mensaje de Fátima

Ver también:

Una Cronología del encubrimiento de Fátima
La última batalla del diablo
El Tercer Secreto