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La Oposición - Cronología de cuatro campañas de ocultamiento: El ocultamiento del Tercer Secreto

Cronología de cuatro campañas de ocultamiento:
El ocultamiento del Tercer Secreto

Un mensaje en tres partes

El Secreto de Fátima, impartido a los tres pastores en Fátima en julio de 1917, tiene tres partes. Las dos primeras partes fueron totalmente reveladas en la serie de cortas memorias de la Hermana Lucía, escritas por mandato de su obispo, comenzando en 1941. Estas se refieren a la visión del infierno y al camino para llegar a Dios a través del Inmaculado Corazón de María. También conciernen a Su pedido de la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón y a las consecuencias de dejar de atender ese pedido:

Al decir estas últimas palabras, abrió de nuevo las manos como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, [de los condenados] como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas de las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo cayendo por todos lados, semejantes al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debe haber sido a la vista de esto cuando dí aquel '¡Ay!', que dicen haberme oído.) Los demonios distinguíanse por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa.”1 “Esa visión fue durente un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en la primera aparición). De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.2
Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas.  Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre Me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí podéis decírselo.3

Sin embargo, la tercera parte del mensaje (excepto su primera frase, “En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.”) no fue revelado en las memorias de la Hermana Lucía. Nuestra Señora había pedido que esto fuera conservado secreto por un tiempo, y la Hermana Lucía fue muy reacia a escribirlo en adelante.

El ‘Tercer Secreto’ puesto por escrito

Cuando la Hermana Lucía se puso seriamente enferma en 1943, el Obispo José da Silva, de Fátima, se preocupó porque ella podía morir sin revelar jamás la tercera parte del Mensaje de Nuestra Señora. Por eso él le dio la orden formal de escribir el mensaje, lo cual ella hizo luego de recibir antes permiso de Nuestra Señora, en otra aparición. El documento de una página que ella escribió entonces iba a convertirse en el controvertible “Tercer Secreto de Fátima”. Este permanece secreto aún hoy, a pesar de que el Vaticano proclama que ha sido revelado.

El sobre sellado

No fue hasta junio de 1944 que el documento del Tercer Secreto, sellado en un sencillo sobre blanco, fue enviado al Obispo José da Silva en Fátima. Fue enviado a él por la Hermana Lucía en el entendimiento que su contenido debía ser revelado no más tarde de 1960. El obispo pudo haber leído el documento él mismo inmediatamente, pero eligió no hacerlo, conservando el sobre sellado.

El Papa hace indagaciones

En el otoño de 1952, el Papa Pío XII envió un sacerdote, el P. Joseph Schweigl, S.J., en misión especial a interrogar a la Hermana Lucía en su convento de Coimbra, Portugal. A su regreso, el P. Schweigl reveló que el Tercer Secreto completo consistía en dos partes, una de las cuales se refería al Papa. La otra contiene la continuación de las palabras dichas por la Santísima Vírgen. Las memorias de la Hermana Lucía indican que esas palabras comienzan con la frase: “En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.”

El sobre va a Roma

Tres años más tarde, en 1955, el Papa Pío XII envió un emisario de alto rango, el Cardenal Alfredo Ottaviani, a visitar a la Hermana Lucía en Coimbra. Cuando el Cardenal regresó a Roma, se envió una orden del Vaticano al Obispo de Fátima de que transfiriera el sobre con el Tercer Secreto al Vaticano. El Obispo José da Silva cumplió la orden en 1957, pero antes de la partida del sobre sellado, el Obispo Auxiliar João Venâncio puso el sobre a contraluz, y vio que este contenía una simple hoja de papel doblada, con unas 25 líneas de escritura manuscrita y unos márgenes de .7 centímetros a cada lado. En Roma, el sobre fue guardado en un cofre en los apartamentos papales. Hasta entonces nadie declaró haber leído el Secreto,  pero estuvo continuamente accesible al Papa desde entonces.

Una sorpresa mayúscula

La Hermana Lucía había dejado en claro que el Tercer Secreto debía ser revelado no más tarde de 1960. “Nuestra Señora lo quiere así,” dijo. Cuando le preguntaron por qué, la Hermana Lucía dijo, “Porque entonces se verá más claro”.

En lugar de revelar el contenido del sobre en 1960, como originariamente se acordó entre el Obispo de Fátima y el Cardenal Patriarca de Lisboa, el Vaticano emitió un anuncio anónimo en 8 de febrero de aquel año, diciendo que el Tercer Secreto no sería revelado en ese entonces. El anuncio vino a decir: “...es muy posible que nunca venga a ser abierta la carta en que la Hermana Lucía escribió las palabras que Nuestra Señora confirió a los tres pastorcitos, como secreto en la Cova da Iria.”

No se dio razón alguna para no revelar el texto, y cuando se hicieron esfuerzos para interrogar a la Hermana Lucía, se supo que se le había prohibido hablar sobre el tema y que estaba bajo orden de silencio, la que se mantuvo en vigor por más de 40 años. Esos acontecimientos dejaron perplejos y decepcionados a millones de católicos, quienes habían estado esperando ansiosamente la revelación del Secreto.

En lugar del cumplimiento del pedido de Nuestra Señora, los católicos devotos se encontraron presenciando el espectáculo escandaloso del Vaticano ocultando lo que la Madre de Dios había querido que fuera revelado. La conducta del Vaticano causó general desilusión entre los fieles, a quienes se les había anticipado por muchos años la revelación del Tercer Secreto en 1960, como lo había pedido Nuestra Señora.

Se encarga una historia

En 1966, alarmado por el crecimiento de los intentos modernistas de revisar y re-interpretar el Mensaje de Fátima, el entonces Obispo de Fátima, João Venâncio comisionó al Padre Joaquín Alonso, un docto sacerdote claretiano español para que escribiera una historia extensa de las apariciones, desde el tiempo en que ocurrieron en adelante. Con acceso a todos los documentos relevantes, el P. Alonso comenzó una tarea que le iba a consumir casi una década, y el resultado de su investigación sería la colección de más de 5.700 documentos, que llenarían 24 volúmenes de unas 800 páginas cada uno.

Confirmado, una sola hoja

A pesar de la afirmación del Vaticano de 1960 que la carta de Lucía probablemente “nunca venga a ser abierta”, el Cardenal Ottaviani reveló en una conferencia de prensa en 1967 que él había leído el documento del Tercer Secreto. El no reveló su contenido,  pero confirmó lo que el Obispo Venâncio había determinado en 1957, a saber, que el manuscrito está escrito en una sola hoja de papel, en forma de carta.

La impresión detenida

En 1975, el P. Alonso completó su exhaustivo trabajo en 24 volúmenes sobre la historia de Fátima, el cual incluye más de 5.700 documentos. Sin embargo, por una sorprendente disposición, el Obispo de Fátima literalmente detuvo la impresión para evitar que los libros fueran publicados. No se dio ninguna razón oficial para detener la impresión de la obra, pero el hacerlo fue obviamente concorde con las decisiones vaticanas anteriores de ocultar el Tercer Secreto mismo, y de prohibir a la Hermana Lucía hablar sobre el tema. Hasta la fecha, solo habían sido publicados dos volúmenes y ambos pesadamente editados.

Dos partes confirmadas

Cuando Juan Pablo II ascendió al pontificado, en 1978, leyó el Tercer Secreto pocos días después de su elección, de acuerdo a un testimonio de su vocero de prensa, Joaquín Navarro-Valls. Sin embargo, otro dignatario, Mons. Tarcisio Bertone (ahora Cardenal), entonces Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dijo que el Papa no había leído el Secreto hasta julio de 1981. Estos informes contrapuestos pueden reconciliarse si el Tercer Secreto realmente tiene dos partes, como indicó el P. Schweigl allá por 1952.  El Papa leyó el texto de una hoja conservado en el cofre de sus apartamentos en 1978, y luego leyó la segunda parte, evidentemente otro documento, en 1981.

Habla el P. Alonso

Cuando murió el P. Alonso, a fines de 1981, mucho de su obra monumental sobre Fátima permanecía sin publicarse. Sin embargo, en un breve libro aprobado para su publicación,  poco antes de su muerte, el experto sostuvo que el Tercer Secreto se refiere a “la crisis de fe de la Iglesia y a la negligencia de los mismos Pastores ”. El fundamentó esa conclusión en el hecho que, como la Hermana Lucía indicó en sus memorias, las palabras de la Santísima Vírgen comienzan: “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe”. Si la Fe será siempre conservada en Portugal, razonó el P. Alonso, de esto resulta que no será conservada en otras partes. La Hermana Lucía nunca ha corregido o negado esa interpretación.

La Hermana Lucía escribe una carta

El 12 de mayo de 1982, la Hermana Lucía escribió una carta que fue hecha pública muchos años más tarde por el Vaticano, en relación con la alegada revelación del Tercer Secreto, en  junio de 2000. El Vaticano dijo que la carta, fechada 12 de mayo de 1982, estaba dirigida al Santo Padre, pero ese no puede ser el caso, porque se refiere al Tercer Secreto como a algo “que usted está ansioso por conocer”. Eso no tendría sentido si el destinatario fuera el Papa, ya que él ya conocía el contenido del Tercer Secreto en ese entonces. Significativamente, las propias traducciones del Vaticano del original portugués a otras lenguas, omitieron esa frase, indicando que los dignatarios quienes publicaron esos documentos sabían que la carta no estaba dirigida al Papa, y estaban tratando de ocultar ese hecho. La frase reveladora no pudo ser omitida en el manuscrito original, ya que fue publicada como una fotocopia.

Contundentemente, la misma carta de 1982 afirma que el Tercer Secreto todavía no había sido cumplido, aunque el Vaticano pudiera pretender más tarde que el Secreto se refería solamente al intento de asesinato contra el Papa Juan Pablo II en 1981—todo un año anterior a la carta.

Habla el Cardenal Ratzinger

Las opiniones del P. Alonso y de la Hermana Lucía fueron reforzadas en 1984, cuando el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dio una entrevista en el Vaticano a una revista italiana llamada Jesús, publicada por las Hermanas Paulinas. En la entrevista, el Cardenal afirmó que había leído el Tercer Secreto, y sostuvo que este se refiere a “ los peligros amenazando la fe y la vida del Cristiano, y por tanto la del mundo”. Interrogado sobre por que no había sido revelado, él contestó: “Si no se ha hecho público – por lo menos al presente – es  para evitar que la profecía religiosa sea tomado equivocadamente por una búsqueda de lo sensacional”. Ratzinger no dijo nada sobre que el secreto se refería al intento de asesinato de 1981. Cuando un año más tarde apareció un relato de esa entrevista en un libro, El informe Ratzinger, esos comentarios—sobre  el Tercer Secreto como profético y sensacional—estuvieron misteriosamente ausentes del texto.

Dos publicados, veintidós todavía ocultos

En 1992, editado a duras penas, fue finalmente publicado el primer volumen del estudio crítico del P. Alonso; sin embargo, otros 23 tomos aún esperaban aprobación para su publicación. El texto publicado no incluye la interpretación del contenido del Tercer Secreto del P. Alonso. Un segundo volumen, editado pesadamente también, fue publicado en 1999.

¿El Secreto revelado?

En mayo de 2000, durante las ceremonias en Fátima para la beatificación de los dos difuntos videntes, Jacinta y Francisco Marto, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Angelo Sodano, anunció que sería revelado el Tercer Secreto. En junio siguiente, el Vaticano publicó un texto que pretendía ser todo el Tercer Secreto. Ese texto describió una visión en la cual un “Obispo vestido de blanco” era asesinado por una banda de soldados, mientras estaba arrodillado al pie de una gran cruz de madera en lo alto de una montaña, después de haber atravesado una ciudad medio en ruinas, llena de cadáveres. A eso siguió el asesinato de muchos obispos, sacerdotes y laicos a manos de los soldados. El documento no contenía las palabras dichas por la Santísima Virgen.

Un comentario contradictorio

La revelación de ese texto fue acompañada por un larguísimo comentario preparado por el Cardenal Ratzinger y Monseñor Bertone. En el comentario, ellos trataron de imponer una interpretación del texto que incluía evidentes inconsistencias y contradicciones. El asesinato del “Obispo vestido de blanco”, sostuvieron, se refiere al intento fallido de asesinato al Papa en 1981. El Cardenal Ratzinger no ofreció ninguna explicación del hecho que, cuando él dio su entrevista a la revista Jesus, en 1984, tres años después del intento de asesinato, se refirió al contenido del Tercer Secreto como “profecía religiosa”. Ni explicó la ausencia, en el texto publicado, de alguno de los otros contenidos que él previamente había dicho estaban en el Tercer Secreto, incluyendo referencias a “los peligros amenazando la fe” y “lo que ha dicho muchas otras apariciones marianas”.

Serios interrogantes

Los expertos de Fátima suscitaron inmediatamente algunos serios interrogantes. Ellos señalaron que los textos publicados no contienen ninguna palabra de Nuestra Señora, aun cuando el propio Vaticano, cuando anunció la no revelación del Secreto en 1960, se refirió a “las palabras que Nuestra Señora confirió a los tres pastorcitos, como secreto”. Ni contiene  palabras que pudieran suponerse referidas al “etc.” que la Hermana Lucía usó para terminar la misteriosa frase de Nuestra Señora: “En Portugal se conservará siempre la doctrina de la fe, etc.” Además, el contenido del documento, en cuatro hojas de papel de cuaderno, no corresponde a la única hoja sellada en el sobre que la Hermana Lucía entregó a su obispo en 1944. Parece obvio que el documento publicado es la segunda parte del Secreto, la parte que el P. Schweigl dijo “concierne al Papa”. La primera parte, la carta sellada por la Hermana Lucía y guardada por tanto tiempo en los apartamentos papales, todavía no ha sido revelada. En realidad, cuando un amigo germano-parlante del Papa, confrontó este punto, Ratzinger admitió que la versión publicada del “Obispo vestido de blanco” “en verdad, no es todo [el Tercer Secreto]”.

Un contexto alarmante

La manipulación del Tercer Secreto por parte del Vaticano adquiere dimensiones muy alarmantes cuando se la considera en el contexto de lo que ha estado ocurriendo en la Iglesia desde 1960. Antes de esa fecha, las apariciones de Fátima todavía eran consideradas oficialmente “dignas de fe”, y toda la Iglesia creía en Fátima, con la bendición de las autoridades de todo nivel.  Todavía parecía probable que la Iglesia finalmente atendiera al mensaje de la Madre de Dios. La decisión de no revelar el Secreto en 1960 marcó un viraje decisivo en la historia de Fátima.

Apenas cinco años más tarde, los cambios radicales impuestos por el Vaticano II pusieron en marcha las fuerzas divisivas que han reducido a la Iglesia a la condición profundamente conflictiva de hoy. ¿Es mera coincidencia que estas calamidades hayan acontecido en la Iglesia mientras el Mensaje de Fátima continúa desatendido? ¿O son estos y los otros acontecimientos espantosos de las últimas cuatro décadas el resultado directo de ignorar los pedidos de Nuestra Señora, de lo cual Ella misma nos advirtió que tendría terribles consecuencias?

Como nos transmitió la Hermana Lucía, Nuestra Señora dijo: “Si mis pedidos no son atendidos... los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir y varias naciones serán aniquiladas”. Esa advertencia resuena hoy en una Iglesia desgarrada por las divisiones doctrinales y los escándalos de los clérigos, y en un mundo asolado por plagas y guerras, asediado por odios y atrocidades terroristas.

Enigmas sobre enigmas

Dos testigos independientes (el Obispo Venâncio y el Cardenal Ottaviani) han afirmado que el documento del Tercer Secreto es una simple hoja de papel con unas 25 líneas de escritura manuscrita. Otros tres, el P. Schweigl y el P. Alonso (quienes ambos entrevistaron a la Hermana Lucía) y el Cardenal Ratzinger (quien verdaderamente leyó el documento), han confirmado que contiene una continuación de las palabras de Nuestra Señora ya reveladas por la Hermana Lucía respecto a la conservación de la fe en Portugal. Los comentarios del Cardenal Ratzinger sobre que el texto se refiere a “peligros amenazando la fe” son también consecuentes con la interpretación del P. Alonso sobre su contenido. Estos son los hechos sobre el documento que el Vaticano supuestamente iba a revelar en 1960.

A todos estos testigos, debemos agregar el testimonio del Cardenal Mario Luigi Ciappi, quien era nada menos que el teólogo personal del Papa Juan Pablo II. En una comunicación personal al Profesor Baumgartner de Salzburgo, el Cardenal Ciappi reveló que:

‘En el Tercer Secreto está profetizado, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará en la cima’4

El rechazo del Vaticano a revelar el Tercer Secreto fue el primer paso enigmático de una serie que continúa hasta el día de hoy. La única explicación alguna vez ofrecida para no revelar el secreto fue la declaración del Cardenal Ratzinger de 1984, de que eso se hacía “para evitar que la profecía religiosa sea tomado equivocadamente por una búsqueda de lo sensacional”. E incluso, 16 años más tarde, el mismo Cardenal afirmó que un documento completamente diferente—y lejos de ser sensacional—es el verdadero Tercer Secreto, contradiciendo sus propias declaraciones públicas anteriores sobre el mismo tema. Sus argumentos hacen caso omiso de los hechos, y plantean más preguntas de las que contestan. La controversia que el Vaticano ha intentado enterrar permanece incluso mucho más viva.

Notas:

  1. Hermana Lucía, “Cuarta Memoria”, en Memorias de la Hermana Lucía, Vice-Postulação, Fátima, Portugal, 3ra. ed., 1988, p. 114. Ver también Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fátima (Toda la verdad sobre Fátima), Volumen I, Science and the Facts (La ciencia y los hechos), Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, U.S.A., 1989, pp. 181-182.

  2. Hermana Lucía, “Tercera Memoria”, en Memorias de la Hermana Lucía, p. 102. Ver también The Whole Truth About Fátima (Toda la verdad sobre Fátima), Volumen I,  p. 182.

  3. Hermana Lucía, “Cuarta Memoria”, en Memorias de la Hermana Lucía, Vice-Postulação, Fátima, Portugal, 3ra. ed., 1988, p. 114. Ver también: Hermana Lucía, Memorias e Cartas da Irmã Lúcia, (Porto, Portugal, 1973, editado por el Padre Antonio María Martins) pp. 340-341; en la frase manuscrita de la Hermana Lucía no hay elipsis después del “etc.”. Ver también Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fátima (Toda la verdad sobre Fátima) -  Volumen I: Science and the Facts (La ciencia y los hechos), Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, U.S.A., 1989, p. 182

  4. Padre Paul Kramer, ed., The Devil’s Final Battle (ver la traducción española: La última batalla del Diablo), The Missionary Association, Terryville, Connecticut, 2002) p. 33.






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