En 1970, después de una campaña en Portugal dirigida por algunos teólogos progresistas en contra del Rosario, la Hermana Lucía le escribió las siguientes líneas a una amiga, la Madre María José Martins:

"¡Es una gran pena lo que me dice acerca de la recitación del Rosario! Porque las oraciones del Rosario (15 decenas) y 'Las Cuentas' (5 decenas) son, según la Sagrada Liturgia de la Eucaristía, lo que más nos une a Dios mediante la riqueza de las oraciones que lo componen, todas provenientes del Cielo, y dictadas por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Gloria que recitamos con todos los misterios, le fue dictado a los Angeles por el Padre, cuando Él los envió a cantar cerca de Su Palabra, Que recién había nacido, y es un himno a la Santísima Trinidad. El ‘Padre Nuestro’ nos fue dictado por el Hijo, y es una oración dirigida al Padre. El ‘Ave María’ está impregnado en su totalidad de un significado Trinitario y Eucarístico: las primeras palabras le fueron dictadas al Angel por el Padre cuando Él lo envió para que anunciara el misterio de la Encarnación de la Palabra: 'Dios Te Salve María, llena eres de gracia, el Señor está Contigo.' ‘Llena eres de gracia’ porque en Tí yace la Fuente de esa misma gracia. Es a través de Tu unión con la Santísima Trinidad que llena eres de gracia. Impulsada por el Espíritu Santo, Santa Elizabeth dijo: ‘Bendita Seas entre las mujeres, y Bendito sea el fruto de Tu Vientre’. Si Eres bendita, es porque Jesús, el fruto de Tu Vientre, es bendito. Impulsada por el Espíritu Santo, la Iglesia ha añadido: ‘Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y a la hora de nuestra muerte’."