Capítulo 4

La devoción de los Primeros Sábados

Como hemos visto, el 13 de julio de 1917, en un Mensaje considerado auténtico por la Iglesia y confirmado por un milagro público sin precedentes, la Madre de Dios prometió: “Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión de reparación los Primeros Sábados”.

Fiel a su palabra, el 10 de diciembre de 1925 Nuestra Señora se apareció a la Hermana Lucía, en Pontevedra, España, donde ella estaba viviendo entonces. Nuestra Señora honró una parte de su doble promesa al pedir la devoción de los Primeros Sábados. Ella se apareció con el Niño Jesús a Su lado, sobre una nube luminosa. Nuestra Señora mostró su Corazón rodeado de espinas y el Niño Jesús dijo a la Hermana Lucía:

“Ten compasión del Corazón de vuestra Santísima Madre, cubierto de espinas, con las que los hombres ingratos lo traspasan en todo momento, y no hay quien haga un acto de reparación para quitarlas.”
Entonces, como fielmente recordó la Hermana Lucía, la Santísima Virgen dijo:
“Mira, hija mía, Mi Corazón, rodeado de espinas con las que los hombres ingratos lo traspasan a cada momento por sus blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y anuncia en Mi nombre que Yo prometo asistir en el momento de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que, en los primeros Sábados de cinco meses consecutivos se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen cinco decenas del Rosario y Me hagan compañía durante quince minutos mientras meditan sobre los quince misterios del Rosario, con la intención de hacerme reparación.”

Como Nuestro Señor explicó más tarde a la Hermana Lucía, la devoción incluye cinco sábados porque hay cinco formas en las cuales la gente ofende o blasfema contra el Inmaculado Corazón:

“Hay  cinco clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
He aquí, hija, la razón por la que el Inmaculado Corazón de María me inspiró a pedir este pequeño acto de reparación.”

Poco después de esta aparición, Nuestra Señora se aparecería nuevamente –esta vez para cumplir Su promesa referente a la Consagración de Rusia.