The Fatima Movement of Priests

Introducciˇn

¿Qué católico creyente de hoy no se aflige por las crisis de Fe y disciplina en tantos sectores de la Iglesia, y por el peligro de tantas almas en riesgo de eterna condenación? ¿Qué católico prudente no se alarma ante la acelerada declinación de toda nuestra civilización, una declinación que parece acercar con cada hora que pasa el castigo divino para toda la humanidad?

Pero sin embargo desde el Cielo no se ha ignorado nuestra situación. La misma Madre de Dios, a quien nos dirigimos como “Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra”, y a quien acudimos en tiempos de desgracias, ha enviado para nosotros un mensaje especial desde el Cielo mismo, reconocido como tal por las más altas autoridades de la Iglesia: el Mensaje de Fátima.

En ese Mensaje, María Inmaculada ha prometido un camino alejado del peligro y encaminado hacia el triunfo glorioso de Su Inmaculado Corazón, que traerá la salvación de muchas almas y la paz en el mundo.

En su sermón en Fátima del 13 de mayo de 1982 el Papa Juan Pablo II preguntó: “¿Puede la  Madre de Dios, con todo el amor que Ella abriga en el Espíritu Santo y que quiere la salvación de todos, puede Ella permanecer en silencio cuando ve minada en sus bases mismas la salvación de Sus hijos?” El Papa contestó luego su propia pregunta: “No, Ella no puede permanecer en silencio”.

Aquí el Papa presenta claramente el Mensaje de Fátima como el remedio del Cielo para la crisis de hoy en la Iglesia, que pone en riesgo la salvación de las almas porque la fe está siendo minada en muchos lugares. Y en el mismo sermón, el Santo Padre habló también de las amenazas casi apocalípticas que penden sobre las naciones y la humanidad toda. El Mensaje de Fátima se ocupa de la amenaza a toda la raza humana que surge a partir de lo que el Papa identifica en su sermón como “el mal que está difundiéndose a lo largo del mundo y que amenaza a cada uno de los seres humanos, a las naciones, y a la humanidad toda…”

El 13 de mayo del 2000, el Papa regresó a Fátima para presidir la beatificación de Jacinta y Francisco, los dos videntes que murieron poco después de las apariciones en Fátima en 1917. En esa ocasión, el Papa dejó en claro que el contenido del Mensaje de Fátima que incluye el Tercer Secreto es de naturaleza apocalíptica y se refiere al Capítulo 12 del libro del Apocalipsis. Ante la gran multitud reunida para las beatificaciones el Papa dijo:

“El Mensaje de Fátima es un llamado a la conversión, alertando a la humanidad para que no siga el juego del Dragón, que con su cola arrastró una tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra (Apoc. 12:4). La meta final del hombre es el cielo, su verdadero hogar, donde el Padre Celestial nos espera a todos con su amor misericordioso.

“Dios no quiere que nadie se pierda; por eso hace dos mil años envió a Su Hijo al mundo, ‘para llamar y salvar a los perdidos’ (Lc 19:10). Y Él nos salvo por su muerte en la Cruz. ¡Nadie despoje a esa Cruz de su poder! Jesús murió y se alzó de la muerte para ser ‘el primogénito entre muchos hermanos’ (Rom 8:29).

“Con su solicitud materna, la Santísima Virgen vino aquí, a Fátima, a pedir a los hombres: ‘dejen de ofender a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido’. Es ese dolor de madre que la impulsa a hablar; está en juego el destino de Sus hijos. Por eso pedía a los pastorcitos: ‘Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas’.”

El Mensaje de Fátima, por lo tanto, se refiere a “la cola del dragón” –el diablo– mencionado en el Libro del Apocalipsis, que barrió una tercera parte de las estrellas del cielo, interpretadas tradicionalmente como una referencia a las almas consagradas. El Papa vinculó la propia misión de Cristo y Su Revelación a las advertencias y prescripciones de la Madre de Dios en Fátima.  

Sobre el fin de su sermón de 1982 en Fátima, el Papa declaró específicamente que como el Mensaje de Fátima se relaciona estrechamente con el Evangelio y la Tradición, impone como obligación a la Iglesia obedecer lo que el Mensaje prescribe. Sirvan las mismas palabras del Papa como argumento de este cuadernillo:

“El llamamiento de la Señora en el Mensaje de Fátima está tan profundamente enraizado en el Evangelio y en toda la Tradición que la Iglesia siente que el mensaje impone un compromiso para Ella.”

El Mensaje de Fátima, por lo tanto, no es “simplemente una revelación privada”. Todos los miembros de la Iglesia tienen el deber de honrar el compromiso impuesto a la Iglesia por la mismísima Madre de Dios en Fátima. Como dejó en claro el Papa, está en juego nada menos que el destino eterno de incontables almas y la suerte temporal del mundo todo.

El propósito de este cuadernillo es mostrar cómo el Mensaje de Fátima contiene la respuesta a los peligros que amenazan la Fe y la vida de todos los Católicos y la de todos en el mundo en la hora presente, y proponer un camino a los miembros del sacerdocio para honrar y obedecer los compromisos que el Mensaje nos impone a cada uno de nosotros como sacerdotes.

Nosotros proponemos aquí la formación de un Movimiento Mundial de Sacerdotes por Fátima –un movimiento de sacerdotes dedicados a promover la comprensión y la adhesión al Mensaje de Fátima por parte de todos los miembros de la Iglesia, para el bien de las almas y la seguridad y protección del mundo. Este movimiento no requerirá la creación de ninguna entidad canónica formal, sino más que nada una unidad de propósitos de oración y acción por parte de  sacerdotes que actúen en forma individual para responder a los pedidos de Nuestra Señora de Fátima. Los miembros del movimiento mundial podrían comunicarse entre sí con respecto a esta cuestión de vital importancia para la Iglesia por varios medios, siguiendo las recomendaciones de las leyes de la Iglesia y el Concilio Vaticano II.

No habrá en este movimiento ningún liderazgo ni estructura organizativa de las usuales. La líder de este movimiento es la Virgen Madre de Dios, y su estructura es el sacerdocio católico. El estatuto del movimiento no es otro que los derechos y deberes de todos y cada uno de los sacerdotes católicos, como lo enseñó en todos los tiempos el Magisterio de la Iglesia y lo explicó a través de sus Santos y Doctores. En cumplimiento de nuestro divino cometido, nuestro deber primero como sacerdotes es “ir y predicar el Evangelio a todas las naciones, enseñándoles a observar lo que les he ordenado”. Como dejó en claro el Papa Juan Pablo II, el Mensaje de Fátima está unido a esta misma misión de la manera más íntima. Si nosotros sacerdotes hemos de ser fieles al mandato divino según se pone en práctica en nuestro tiempo, no podemos ignorar el Mensaje, que nos ha sido entregado a través de María justamente para asistir a la Iglesia de hoy.

¿Por que nosotros necesitamos un Movimiento de Sacerdotes por Fátima? Las razones básicas son estas:

En suma, si nosotros sacerdotes del siglo XXI somos fieles a nuestra misión de salvar almas mediante la administración de los sacramentos y la predicación del Evangelio, no tenemos opción: debemos incorporar el Mensaje de Fátima en nuestra misión. El Mensaje de Fátima es el conjunto de indicaciones específicas del mismo Cielo para cumplir la misión salvífica de la Iglesia aquí y ahora, complementado con las oraciones y devociones que el Cielo mismo ha juzgado esenciales para nuestro tiempo. El Mensaje de Fátima es un verdadero catecismo de la Fe para nuestro presente dentro de la historia de la salvación. No es un sustituto de la divina revelación, sino un compañero en el camino, para la instrucción espiritual y el crecimiento en la gracia en todos los católicos.

El cuadernillo está dividido en dos partes. En la primera parte, aquellos que puedan no estar familiarizados con la historia del Mensaje de Fátima van a conocer algo de su historia y contenido. También se hará referencia a la controversia que rodea a la Consagración de Rusia pedida por Nuestra Señora de Fátima y al Tercer Secreto de Fátima, que contiene casi ciertamente los elementos más importantes del contenido apocalíptico al que Juan Pablo II aludió en sus homilías en Fátima en 1982 y 2000.

En la segunda parte, nosotros exponemos los cinco principios propuestos para el Movimiento de Sacerdotes por Fátima. Además, ofrecemos sugerencias prácticas para poner en práctica estos principios y así apresurar el cumplimiento del Mensaje de Fátima y asegurar los milagrosos beneficios materiales y espirituales para la Iglesia y el mundo prometidos por Nuestra Señora.

Hemos puesto este cuadernillo a disposición de miles de sacerdotes, esperando y rezando que en alguna pequeña medida pueda ayudar a hacer más cercano el triunfo final del Inmaculado Corazón –un don glorioso para la Iglesia, para las almas necesitadas de salvación, y para un mundo en necesidad desesperada de la verdadera paz que sólo la Gracia de Dios puede producir. ¡Nuestra Señora de Fátima, intercede por Nosotros!