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Esenciales: Bases para la Devociůn al Inmaculado Corazůn de MarŪa

Bases para la Devociůn al Inmaculado Corazůn de MarŪa

A través de los siglos, los papas, los santos y los buenos y santos teólogos, han enseñado la importancia de la devoción y de las oraciones dirigidas a la Santísima Virgen María. Es necesario que recemos a la Santísima Virgen María como nos lo enseñaron los santos.

La Santa Iglesia Católica, pilar y fundamento de la Verdad, inspirada y guiada por el Espíritu Santo, ha enseñado constantemente esta doctrina y esta práctica a través de los siglos. La Santísima Virgen María es: “Vida, dulzura y esperanza nuestra” como nos lo enseña la Salve Regina, oración ya de 1000 años, que lo expresa tan bien. Estos títulos y estas realidades son defendidas contra los ataques de Protestantes y de Modernistas por San Alfonso María de Ligorio en su libro, Las Glorias de María.

El Papa León XIII nos dice que todas las gracias vienen de Dios, a través de la Sagrada Humanidad de Jesucristo, y luego llegan a nosotros de manos de la Santísima Virgen María. Por supuesto, vemos en este orden que Dios ha establecido para nuestra salvación que Dios está ante todo y sobre todo, luego la Humanidad Sagrada de Jesucristo y luego María Santísima, Madre de Jesús. Luego de María, sigue en importancia la Iglesia Católica. María es la Madre de la Iglesia y es ella el miembro más alto después de Jesucristo, cabeza de la Iglesia.

El rol de la Santísima Virgen en la conducción de las almas al Cielo es mejor y más ampliamente entendido por los fieles Católicos (en los últimos 150 años) desde la definición de la Inmaculada Concepción en 1854 y del dogma de la Asunción definido en 1950. La razón de este rol creciente de la Santísima Virgen está explicado por San Luís María Grignion de Montfort en un pequeño ensayo incluido en este librito.

Por supuesto, el diablo, quien es Su enemigo, ha lanzado un contraataque contra Ella y contra la devoción hacia Ella. Nosotros hemos visto que esto ha tenido lugar especialmente en los últimos 40 años, desde el cierre del Concilio Vaticano II.

La batalla por vuestra alma, en estos tiempos de Apostasía hace estragos, y cada uno de nosotros es el blanco; los que somos Sus hijos, los que creemos en Jesucristo Su Hijo y quienes lo obedecemos.

Además de las enseñanzas de los santos (como San Alfonso María de Ligorio, San Luis María, San Bernardo, San Antonio María Claret, San Maximiliano Kolbe y muchos otros), así como las de los papas, (especialmente desde 1750 a 1960) sobre la importancia, utilidad y necesidad de la devoción a Nuestra Señora, la Iglesia Católica, guiada por el Espíritu Santo, ha tenido una asombrosa serie de intervenciones Divinas de Nuestra Señora. Ella se apareció en la Rue-du-Bac en 1830, en La Salette en 1846, en Lourdes en 1858, en Knock en 1878, y sobre todo en Fátima en 1917.

Estas apariciones en Fátima han sido certificadas por la Iglesia Católica como dignas de creencia y por Dios mismo con el Milagro Apocalíptico del Sol, del 13 de Octubre de 1917, ante 70.000 testigos.

Es en el Mensaje de Fátima, por intermedio de la Hermana Lucía de Fátima, que tuvo lugar el gran ímpetu para el florecimiento de la devoción al Inmaculado Corazón. Esto está analizado más adelante en este librito.

Función Providencial de María
en los Últimos Tiempos

por San Luis María Grignion de Montfort († 1715 a.D.)

Por  María comenzó la salvación del mundo, y por María debe consumarse.

María apenas se dio a conocer en la primera venida de Jesucristo, a fin de que los hombres, todavía poco instruidos y enseñados acerca de la Persona de Su Hijo, no se apartasen demasiado y se aficionasen demasiado imperfectamente a Ella, lo que probablemente hubiera sucedido, si María hubiese sido conocida, a causa de los admirables atractivos que Dios había puesto incluso en su exterior; lo cual es tan cierto que San Dionisio Areopagita nos dejó escrito que cuando la vió, la hubiera tomado por una divinidad, por sus incomparables atractivos y su incomparable belleza, si la fe en que estaba bien confirmado no le hubiera enseñado lo contrario (S.A., 842 Epistola ad Pauleum).

Pero en la segunda venida de Jesucristo, María habrá de ser conocida y revelada por el Espíritu Santo, a fin de lograr que por Ella los hombres conozcan, amen y sirvan a Jesucristo, pues entonces las razones que movieron al Espíritu Santo a ocultar a Su Esposa durante su vida y a no manifestarla sino escasamente, después que se predicó el Evangelio no subsistirán ya.

La existencia de esta Función
y las Razones para ella:

Dios quiere, pues, revelar y manifestar a María, la obra más perfecta de sus manos, en estos últimos tempos:

  1. Porque Ella se ocultó en este mundo y se colocó debajo del polvo por su profunda humildad, habiendo alcanzado de Dios, de sus Apóstoles y de sus Evangelistas que no la diesen a conocer.

  2. Porque siendo Ella la obra más perfecta de Dios, tanto acá abajo por la gracia como en el Cielo por la Gloria, quiere Dios ser en Ella glorificado y ensalzado en la tierra por los hombres.

  3. Como es la aurora que precede y descubre al sol de justicia, Jesucristo, ha de ser conocida y vista, a fin de que lo sea su Hijo.

  4. Como fue el camino por donde Jesucristo vino la primera vez a nosotros, también lo será cuando venga la segunda, aunque no del mismo modo.

  5. Siendo María el medio seguro y el camino recto e inmaculado para ir a Jesucristo y hallarlo perfectamente, por Ella le deben encontrar también las almas que han de resplandecer en santidad. El que hallare a María, hallará la vida, (Prov. 8:35) es decir, a Jesucristo, Quien es el camino, la verdad y la vida (San Juan 14:6). Mas no es posible hallar a María ni no se la busca; no se la puede buscar si no se la conoce, pues no se busca ni se desea un objeto desconocido; es, púes, necesario que María sea mejor conocida que nunca, para mayor conocimiento y gloria de la Santísima Trinidad.

  6. En estos últimos tiempos, María ha de resplandecer más que nunca en misericordia, en poder y en gracia. En misericordia, para atraer y acoger a los pobres pecadores y extraviados que se convertirán y volverán a la Iglesia Católica. En poder, contra los enemigos de Dios, los idólatras, cismáticos, mahometanos, judíos e incrédulos obstinados; los cuales se revolverán terriblemente para seducir y derribar, con promesas y amenazas, a todos los que les sean contrarios. Finalmente, ha de resplandecer en gracia, para animar y sostener a los valientes soldados y fieles servidores de Jesucristo que luchen por sus intereses.

  7. Por último, María,  principalmente en estos últimos tiempos, ha de ser terrible al demonio y a sus secuaces, como un ejército en orden de batalla; porque sabiendo Satanás que le queda poco tiempo, y menos que nunca, para perder las almas, redoblará cada día sus esfuerzos y sus acometidas, suscitará en breve nuevas persecuciones, y tenderá terribles emboscadas a los siervos fieles y verdaderos hijos de María, a quienes le cuesta vencer mucho más que a los otros.

Ejercicio de esta Función en la Lucha
contra satán:

Es principalmente de estas últimas y crueles persecuciones del diablo, que irán en aumento de día en día hasta que llegue el reino del Anticristo, que debe principalmente entenderse aquella primera y célebre predicción y maldición de Dios, lanzada contra la serpiente en el paraíso terrenal, que juzgamos oportuno explicar aquí, para gloria de María Santísima, salvación de sus hijos y confusión del demonio:

“Pongo enemistad entre ti y la Mujer, y entre tu linaje y el Suyo: Ella te aplastará la cabeza, y tu le morderás a Ella en el calcañar.” (Gen. 3:15)

(Fin de la cita de San Luis María Grignion de Montfort)

 




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