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Esenciales: Fatima Y el Inmaculado Corazůn de Maria

Fatima Y el Inmaculado Corazůn de Maria

Nuestra Señora se apareció a tres niños pastores en Fátima, Portugal, durante seis meses consecutivos desde mayo a octubre de 1917. El día señalado fue el 13 de cada mes. Nosotros enfocaremos aquí una parte de las apariciones y el diálogo entre Lucía, quien habló con Nuestra Señora, mientras que los otros dos niños observaban y escuchaban. Tomamos estos pasajes de las Memorias de la Hermana Lucía que documentan estos hechos, porque ilustran sobre la importancia de la devoción al Inmaculado Corazón de María.

13 de junio de 1917:

El 13 de junio de 1917, se apareció Nuestra Señora a los tres niños y les pidió que volvieran el 13 de julio. Les volvió a pedir que rezaran el Rosario todos los días. La conversación continuó:

Lucía preguntó: “Quería pedirle que nos llevase al Cielo.”

Nuestra Señora: “Si; a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto. Pero tu quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. A quien la abrazare, le prometo la salvación; y estas almas serán queridas de Dios como flores puestas por Mí para adornar su trono.”

Lucía preguntó tristemente: “¿Me quedo aquí sola?

Nuestra Señora: “No, hija. ¿Y tu sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré.  Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios.”

Lucía: “Fue en el momento en que dijo estas palabras, cuando abrió las manos por segunda vez. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora estaba un corazón cercado de espinos, que parecían estar clavados en él. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que pedía reparación.”

13 de julio de 1917:

El tema del Inmaculado Corazón de María está especialmente enfatizado en la aparición del 13 de julio. Su importancia central, para nuestro tiempo y para cada uno de nosotros, se comprende al reflexionar sobre la aparición. Citamos aquí de las Memorias de la Hermana Lucía. Lucía es quien habla primero.

“¿Que quiere de mi Vuestra Merced?” - pregunté.

“Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; que continuéis rezando el Rosario todos los días en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra, porque solo Ella lo puede conseguir.

Quería pedirle que nos dijera quien es Vd.,  que haga un milagro para que todos crean que Vd. se nos aparece.”

Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy, y lo que quiero y haré un milagro que todos han de ver para creer.

“Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: ‘Oh Jesús, es porTu amor, por la conversión de los pecadores, y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.’ ”

La Primera parte del Secreto

Continúa la Hermana Lucía:

“Al decir estas últimas palabras, abrió de nuevo las manos como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas de las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo cayendo por todos lados, semejantes al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor.(Debe haber sido a la vista de esto cuando dí aquel ‘¡Ay!’, que dicen haberme oído.) Los demonios distinguíanse por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa. (Aquí, en su ‘Tercera Memoria’ Lucía agregó) “Esa visión fue durente un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! en la primera aparición. De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.

“Asustados, y como para pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo entre bondadosa y triste:

“Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón.”

La Segunda parte del Secreto

Nuestra Señora continuó hablando, y lo que sigue constituye la segunda parte del Secreto de Fátima.

“Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.

“Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si atendieran Mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas”.

La Tercera parte del Secreto

(conocida hasta el momento)

“En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.”

La Conclusión del Secreto

“Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará.  El Santo Padre Me consagrará Rusia que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

Los pedidos de Fátima por la Devoción al
Inmaculado Corazón de María

Como anotáramos más arriba sobre el Segundo Secreto, el 13 de julio de 1917, Nuestra Señora prometió a la Hermana Lucía regresar posteriormente para pedir por las Comuniones de Reparación en los Primeros Sábados. La Santísima Virgen volvió a ver a la Hermana Lucía en la ciudad española de Pontevedra. El extracto que sigue es de Frère Michel, quien explica con más detalle esta aparición, y esa devoción.

Qué promesa tan admirable y asombrosa la que fue hecha el 13 de junio de 1917 cuando Nuestra Señora dijo: “A aquél que abrace esta devoción, Yo le prometo la salvación.” Aún, a pesar de esta promesa, todavía estamos tentados a dudar. La Beata Jacinta de Fátima, por una gracia especial, sentía su corazón consumido por un amor ardiente por el Corazón Inmaculado de María. ¿Pero nosotros? ¡Somos fríos, o nuestro fervor dura muy poco! ¿Podríamos alguna vez saber si tenemos devoción suficiente, para que Nuestra Señora estuviera obligada a mantenernos Su promesa?

Es aquí que quedamos asombrados por la ilimitada Misericordia Divina y el carácter profundamente católico de las revelaciones de Fátima. ¡En todo el mensaje, no hay ni un gramo de subjetivismo protestante! Aquí el Cielo va hasta los límites de la indulgencia, y las profecías más sublimes (“Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado”) son cambiadas y transformadas en muy pequeños pedidos, claros y precisos; pedidos fáciles que no dan cabida a la duda. Todo el mundo puede saber si los ha cumplido o no. Una “pequeña devoción”, practicada con un buen corazón, es suficiente a todos nosotros para recibir infaliblemente esta gracia ex opere operato, es decir, como sucede con los sacramentos; y qué gracia, ¡la gracia de la salvación eterna! Vale la pena el esfuerzo de estudiar cuidadosamente esta promesa tan magnífica. Este es el cumplimiento y la expresión perfecta de la primera parte del gran Secreto, que se refiere en su totalidad a la salvación de las almas.

De Fátima a Pontevedra:
El cumplimiento del Secreto:

Al describir las apariciones y explicar el mensaje de Pontevedra, simplemente hablaremos de las palabras pronunciadas por Nuestra Señora el 13 de julio de 1917. Son palabras concisas pero muy ricas en significado:

“Si hacen lo que Yo os diga, muchas almas se salvarán... vendré a pedir ... la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados del mes”.

Aquí, entonces, está el primer “Secreto de María”, que debemos descubrir y entender. Ésta es una forma segura y fácil para alejar a las almas de los peligros del infierno; primero nuestras almas; luego las almas de nuestros vecinos; e inclusive las almas de los más grandes pecadores, porque la misericordia y poder del Corazón Inmaculado de María no tienen límites.

Pontevedra - 10 de diciembre de 1925:
La Aparición del Niño Jesús
y de Nuestra Señora

Frère Michel continua:

Temprano en la noche del jueves, 10 de diciembre, después de cenar, la joven postulanta Lucía, quien tenía apenas 18 años, regresó a su celda. Allí ella recibió la visita de Nuestra Señora y del Niño Jesús. Escuchemos su narración: (escrita en tercera persona).

“El 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se le apareció a ella, y a Su lado, elevado en una nube luminosa, estaba el Niño Jesús. La Santísima Virgen puso Su mano en el hombro de Lucía, y mientras lo hacía, le mostró un Corazón rodeado de espinas que Ella tenía en la otra mano. Al mismo tiempo, el Niño le dijo:

‘Ten compasión de Corazón de Tu Santísima Madre, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas.’

Luego la Santísima Virgen le dijo:

‘Mira, hija Mía, a Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos a cada momento me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, consuelame, y dí que a todos aquellos que durante cinco meses consecutivos, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me acompañen 15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles a la hora de la muerte con todas la gracias necesarias para su salvación.’”

El Espíritu de la Devoción Reparadora
La Revelación del 29 de mayo de 1930

Frère Michel continua:

La Hermana Lucía estaba en Tuy en esa época. Su confesor, el Padre Gonçalves, le había hecho una serie de preguntas por escrito. Recordemos aquí sólo la cuarta: “¿Por qué han de ser cinco sábados (preguntó él), y no nueve o siete, en honor de los dolores de Nuestra Señora?” Esa misma noche, la vidente le imploró a Nuestro Señor que la inspirara con una respuesta a estas preguntas. Pocos días después, ella envió lo siguiente a su confesor.

“Cuando estaba en la capilla con Nuestro Señor en la noche del 29 al 30 de este mes de mayo de 1930 (sabemos que era su costumbre tener una hora santa de las once a las doce de la noche, especialmente los jueves por la noche, según los pedidos del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial), y , hablándole de las dos preguntas, 4 y 5, me sentí de repente poseída más íntimamente por Su Divina Presencia, y, si no me engaño, me reveló lo siguiente:

 “Hija Mía, el motivo es sencillo. Cinco son las clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1. Las blasfemias contra Su Inmaculada  Concepción.

2. Las blasfemias contra Su Virginidad Perpetua.

3. Las blasfemias contra Su Maternidad Divina,  rehusando al mismo tiempo reconocerla como la Madre de los hombres.

4. Las blasfemias de aquellos que públicamente  buscan sembrar en el corazón de los niños la   indiferencia, el desprecio y hasta el odio para con esta Inmaculada Madre.

5. Los ultrajes dirigidos a Ella en Sus sagradas  imágenes.

“He aquí, hija Mía, por qué el Inmaculado Corazón de María se movió Mi misericordia a pedir esta pequeña reparación...”

Es también cierto, que los pecados más graves contra la Santísima Virgen son en primer lugar los pecados cometidos contra la Fe. Esta lección tan importante debe ser tenida en cuenta.

La Devoción de Reparación:
Un secreto de misericordia para los pecadores

Frère Michel continua:

Después de enumerar las cinco blasfemias que ofenden gravemente a Su Santísima Madre, Nuestro Señor le dio a la Hermana Lucía la explicación decisiva que nos permite penetrar dentro del secreto de Su Corazón Inmaculado, que rebosa de misericordia por todos los pecadores, inclusive por los que La desprecian y ultrajan:

“He aquí, hija Mía, por qué el Inmaculado Corazón de María se movió Mi misericordia a pedir esta pequeña reparación y, en atención a ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a Mi Madre. En cuanto a ti, procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas pobres almas”.

“El pecado contra el Espíritu Santo”

Aquí tenemos unos de los temas principales del Mensaje de Fátima: Puesto que Dios ha decidido manifestar más y más Su gran designio de amor, que consiste en conceder todas las gracias a los hombres a través de la mediación de la Virgen Inmaculada, parece que el rechazo de los hombres a someterse con docilidad a la voluntad de Dios es la falta que más gravemente hiere Su Corazón; por la cual Él ya no encuentra en sí mismo ninguna inclinación para perdonar. Este pecado parece imperdonable, porque para Nuestro Salvador no hay un crimen más imperdonable que el de despreciar a Su Santísima Madre y el de “ultrajar Su Corazón Inmaculado, que es el Santuario del Espíritu Santo. Esto es cometer ‘la blasfemia contra el Espíritu Santo, que no será perdonada en este mundo ni en el próximo’.”

En 1929, en la aparición de Tuy, que es el cumplimiento final de Fátima, Nuestra Señora concluye la manifestación extraordinaria de la Santísima Trinidad con estas palabras sorprendentes: “Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta intención y ora”.

La guerra y la paz dependen de la
devoción de Reparación

En efecto, además de la conversión de los pecadores y de nuestra salvación eterna, Nuestra Señora ha dispuesto que la Comunión Reparadora esté unida a otra promesa magnífica: El don de la paz. El 19 de marzo de 1939, la Hermana Lucía escribió:

“De la práctica de esta devoción, unida a la consagración al Corazón Inmaculado de María, depende la guerra o la paz del mundo. Por eso yo deseo tanto su propagación, y, sobre todo, por ser esa la voluntad de Dios y de nuestra tan querida Madre del Cielo...”

Y el 20 de junio del mismo año, ella escribió:

“Nuestra Señora prometió retrasar para más adelante el flagelo de la guerra si fuera propagada y practicada esta devoción. Se ve que Ella va apartando ese castigo de acuerdo con los esfuerzos que se hacen para extenderla; pero tengo miedo que podamos hacer más de lo que hacemos, y que Dios, descontento, levante el brazo de Su Misericordia y permita que el mundo sea asolado con ese castigo que será, como nunca fue, horrible, horrible.”

El Pedido de la Consagración de Rusia

El 13 de julio de 1917, como vimos en la segunda parte del Secreto, Nuestra Señora dijo a Lucía que mas adelante ella vendría a pedir la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón. Nuestra Señora volvió para hacer este pedido, como lo había prometido.

El 13 de junio de 1929, la Hermana Lucía estaba en la capilla de su convento en Tuy, España, una ciudad en la frontera con Portugal. La misma Hermana Lucía dejó una descripción del hecho, y así, nosotros citamos en detalle, agregando solo unos pocos subtítulos.

La Hermana Lucía escribió:

“Fue en esta época cuando Nuestro Señor me avisó que había llegado el momento en que quería que participase a la Santa Iglesia Su deseo de la Consagración de Rusia y de Su promesa de convertirla... La comunicación fue así:”

La Hora Santa de Adoración y Reparación:

(13/6/29) -  “Había pedido y obtenido licencia de mis superioras y del confesor, para hacer la Hora Santa de once a medianoche,  de los jueves a los viernes. Estando una noche sóla, me arrodillé entre la balaustrada, en medio de la capilla, postrada, para rezar las oraciones del Ángel. Sintiéndome cansada, me incorporé y continué rezando con los brazos en cruz. La única luz era la de la lámpara.”

Una Teofanía Trinitaria Espectacular:

“De repente, se iluminó toda la capilla con una luz sobrenatural y sobre el altar apareció una cruz de luz que llegaba hasta el techo. En una luz más clara se veía, en la parte superior de la cruz, un rostro de un Hombre y Su Cuerpo hasta la cintura.

“Sobre su pecho había una paloma igualmente luminosa,

“Y clavado en la cruz, el cuerpo de otro hombre.

“Un poco por debajo de la cintura, suspendido en el aire, se veía un Cáliz y una Hostia grande sobre la cual caían unas gotas de Sangre que corrían a lo largo del Rostro del Crucificado y de una herida en Su pecho. Escurriendo por la Hostia, esas gotas caían dentro del Cáliz.

“Bajo el brazo derecho de la Cruz estaba Nuestra Señora con Su Inmaculado Corazón en Su Mano... (Era Nuestra Señora de Fátima con Su Inmaculado Corazón ... en Su mano izquerda... sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas... ).

“Bajo el brazo izquierdo (de la Cruz), unas grandes letras, como si fueran de agua clara cristalina, que corrían hacia el altar, formaban estas palabras: ‘Gracia y Misericordia’.

“Comprendí que me era mostrado el misterio de la Santísima Trinidad y recibí luces sobre este misterio que no me es permitido revelar.”

El pedido de la Consagración de Rusia:

“Luego Nuestra Señora me dijo: ‘Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este medio.

‘Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta intención y reza.’

“Di cuenta de esto a mi confesor, quien me ordenó escribir lo que Nuestra Señora quería que se hiciese.”

La Terrible Revelación del verano de 1931
“No han querido atender Mi petición”

Como el Papa y sus consejeros eligieron, durante dos años, ignorar la palabras de Nuestra Señora de Fátima que afirmaban explícitamente el pedido solemnísimo de Dios de consagrar Rusia, Jesús mismo habló a la Hermana Lucía en Rianjo, España, en agosto de 1931.

Primeramente citemos de la carta de la Hermana Lucía del 29 de agosto de 1931, donde la vidente transmite a su obispo este mensaje, el cual es de la mayor importancia en la economía del Mensaje de Fátima:

“Señor Obispo: mi confesor me manda que participe a V. Ex.cia lo que hace poco ocurrió entre mí y Nuestro Buen Dios: pidiendo a Dios la conversión de Rusia, de España y Portugal, me pareció que su Divina Majestad me dijo:

‘Me consuelas mucho pidiéndome la conversión de esas pobres naciones. Pídelo también a mi Madre, diciendo muchas veces: Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de España y de Portugal, de Europa y del mundo entero. Y otras veces: por vuestra pura e Inmaculada Concepción, oh María, alcanzadme la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero.’

Luego Jesús dijo:

‘Participa a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción. Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María.’

“Mas tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor  me dijo, quejándose:

‘No han querido atender Mi petición... Al igual que el Rey de Francia se arrepentirán, y la harán, pero ya será tarde. Rusia habrá ya esparcido sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. ¡El Santo Padre tendrá que sufrir mucho!’”




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