Oración por la Iglesia
Oh Espíritu
Santo, Creador, Esposo de María, ten misericordia de la
Iglesia Católica. Por Tu Poder Celestial, hazla fuerte
y segura contra los ataques de sus enemigos exteriores e interiores.
Renueva en caridad y en gracia el espíritu de Tus siervos,
a quienes has revelado que deben glorificarte a Ti y al Padre,
y a Su Hijo Unigénito, Jesucristo, Nuestro Señor.
María, Virgen
Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, Tu que ves como la
Fe Católica es asaltada por el diablo y el mundo, esa
Fe en la cual nos proponemos, con la ayuda de Dios, vivir y morir.
A Ti encomendamos nuestro firme propósito de nunca unirnos
a asambleas de herejes o a sociedades secretas. Tu, Santísima
Virgen Madre de Dios, ofrece a Tu Hijo Divino nuestras resoluciones
y obtén de El las gracias necesarias para que las guardemos
hasta el final. Amén.
María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.
Oración por el Santo Padre
Oremos por nuestro
Santo Padre, el Papa_________. Dios lo conserve, haga feliz en
la tierra y no permita que caiga en manos de sus enemigos.
Oración por los Obispos y Sacerdotes
Sagrado Corazón
de Jesús, Divino y Eterno Sumo Sacerdote, haz fluir las
aguas vivientes de Tu amor en los corazones de Tus Obispos y
Sacerdotes y transfórmalos en imágenes vivientes
de Ti. Por Tu Gracia hazlos verdaderos apóstoles de Tu
Sagrado Corazón.
Salva a las almas
a través de Tus Obispos y Sacerdotes; acompañalos
a lo largo de su vida. Dales la gracia especial de llevar a los
pecadores a Tu Sagrado Corazón, Refugio de los pecadores,
para que puedan encontrar perdón y salvación.
Sagrado Corazón
de Jesús, ruego por el cumplimiento de la promesa que
Tu hiciste a Santa Margarita María: “Daré a
los sacerdotes el don de conmover los corazones más endurecidos.” Venga
Tu Reino a los corazones de los hombres por la actividad de Obispos
y Sacerdotes verdaderamente santos.
Protege, Tu, Oh
María, Madre del Sumo Sacerdote, a todos los Obispos y
Sacerdotes de los peligros contra sus santas vocaciones. Sea
Tu Inmaculado Corazón su refugio y consuelo durante las
tentaciones, pruebas y soledades, para que podamos pronto ver “todo
instaurado en Cristo.”
Sabemos que para
combatir el terror espiritual que asalta a la Santa Madre Iglesia
en nuestros tiempos, la Sabiduría Encarnada envió al
Inmaculado Corazón de María a Fátima a ayudarnos,
a aconsejarnos, a iluminarnos y a proteger a todos los fieles
de Jesucristo, para que podamos salvar nuestra propia alma y
las almas de aquellos que Dios pone en nuestro camino.
Reconocemos que la
Santísima Virgen también hizo un pedido muy importante
al Papa y a los Obispos para que pública y solemnemente
consagren en forma específica a Rusia,
el mismo día, al Inmaculado Corazón de María.
Rezamos para que todos ellos reciban las gracias necesarias para
cumplir pronto este deber, para que podamos alcanzar la paz mundial
y la salvación de millones de almas. Amén.
Jesús, Salvador del mundo, santifica a Tus sacerdotes y sagrados ministros.
María, Reina del Clero, ruega por ellos y por nosotros;
danos muchos Obispos y Sacerdotes santos.
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