La crisis de nuestros tiempos


El mundo está siendo convulsionado cada vez más por una serie de crisis profundas cuyo alivio o solución parece estar más allá de la capacidad de los seres humanos. La evidente tensión social y la decadencia moral nos rodean por todos lados. En particular, la familia, fuente y garantizadora de la civilización, está siendo acosada y sitiada en todos los frentes, atrapada en una creciente marea de aborto, divorcio, abuso de drogas y alcohol y conflictos intergeneracionales. Al mirar alrededor, vemos un mundo que rápidamente se deshace en violencia, corrupción y pecado.Ya sea la sangre derramada en los “campos de muerte” del Líbano o Bosnia, o en las “sórdidas calles” de Nueva York o Los Angeles, las vidas de millones de personas comunes y corrientes permanecen en terrible (y creciente) peligro.

Dentro de la comunidad Católica existen además otras fuentes de preocupación. El aumento de bancas vacías en las Iglesias, en los confesonarios, en los seminarios y en los conventos, son un triste testimonio de la crisis continua dentro de nuestra Santa Fe. En la gran mayoría de los países industrializados, la asistencia a Misa has disminuido enormemente (en Alemania, por ejemplo, menos del cinco por ciento del total de Católicos asiste a Misa regularmente, y los porcentajes no son por mucho mejores en Norte América).crisis7.jpg - 11.4 KDesde la clausura del Segundo Concilio Vaticano, a principios de la década de los años sesenta, la Iglesia ha presenciado la declinación de su influencia y autoridad a un nivel que no se había visto a lo largo de más de ¡1800 años! Muchos teólogos y autoridades sobre Fátima creen ahora que la crisis dentro de la Fe Católica es a lo que se refiere el aún no divulgado Tercer Secreto de Fátima y que contiene la respuesta del Cielo a la crisis y confusión que se ha propagado dentro de la Iglesia.

Al acercarnos al nuevo milenio, el derecho a la vida que Dios le dio a todos los seres humanos está siendo atacado en todos los frentes. Desde la legalización del aborto en los Estados Unidos, más de 30,000,000 de niños han sido asesinados en el vientre de sus propias madres. Alrededor del globo, esta silenciosa “matanza de inocentes” continúa llevando a cabo un holocausto de muerte sin paralelo en la historia humana. Las tendencias actuales para legalizar la eutanasia y ampliar el uso de la llamada “muerte compasiva” en los Estados Unidos, Canadá y Europa, ciertamente tendrán como resultado la muerte de millones de personas de edad, ya sea porque están enfermas o porque se les considera seres humanos “indeseados".

Ciertamente, algunos de los terribles problemas que el mundo enfrenta pueden (y deben) ser resueltos dentro del círculo familiar, por hombres y mujeres de buena voluntad que trabajen dentro de su propio campo de influencia. Sin embargo, muchos problemas siguen estando fuera del alcance del individuo ordinario. El gobierno, lejos de dar soluciones, ha producido un gran desajuste social y cultural y ha dado lugar al nacimiento de tecnologías que amenazan las vidas y el bienestar de billones de hombres, mujeres y niños. No se necesita estar “en contra de la ciencia” para reconocer que difíciles dilemas, tales como el cambio en el clima atmosférico, la guerra nuclear y la contaminación nos amenazan a todos.
Mientras que algunos de los problemas que hoy enfrentamos son el resultado de procesos naturales o históricos, es cada vez más claro que muchos otros son el producto deliberado de fuerzas opuestas a la Fe Cristiana y que están dirigidos de manera consciente a destruir los más preciados valores e ideales de nuestra civilización. El surgimiento del Comunismo durante la primera parte del siglo XX, generó la extensa glorificación del materialismo y del ateísmo, estableciendo de esta manera una nueva “religión del hombre” sin, y opuesta, a Dios. Seis meses antes de la Revolución Bolchevique, Nuestra Señora advirtió en Fátima que si los hombres no dejaban de ofender a Dios, El utilizaría a Rusia como su “instrumento” elegido para castigar al mundo. Ella declaró además quesi las peticiones de Fátima (especialmente la de la consagración de Rusia) no se cumplían, Rusia “extendería sus errores alrededor de la tierra, creando guerras y... aniquilando varias naciones."

Y así como lo predijo la Madre de Dios, los “errores” de Rusia -- el materialismo, el ateísmo militante, el totalitarianismo, el aborto, la eutanasia y el genocidio -- se han extendendido por toda la faz de la tierra, dejando montañas de cuerpos como el “fruto” por el cual “se les habrá de reconocer” (Matías 7:16). Docenas de naciones y pueblos enteros han sido exterminados sin misericordia en nombre de filosofías y partidos políticos que provienen de la misma doctrina anti-Dios, antirreligiosa, que fue convertida por primera vez en reliquia de la ley en la Rusia Bolchevique en 1917. A pesar de la tan proclamada “muerte del Comunismo”, los 40,000 cuerpos que yacen hoy en Chechnia, demuestran que los “errores” de Rusia continúan exigiendo una cuota implacable y sangrienta a la gente del mundo.

En Fátima, Nuestra Señora declaró: “Sólo yo los puedo ayudar”. Tomando en cuenta la confusión, el caos y la violencia que hoy nos rodean por todas partes, Sus palabras parecen ser menos una promesa profética que una declaración obvia e innegable del estado del mundo.

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El Plan de Paz de Nuestra Señora