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¿Que Pueden Hacer los Hombres de Estado y La Gente de los Media?

¿Que Pueden Hacer los Hombres de Estado y La Gente de los Media?

Todos, no importa cual sea nuestra posición o estado en la vida, tiene influencia. Si cada uno de nosotros pudiera simplemente hablar a su familia, amigos y vecinos sobre Fátima, todo el mundo conocería pronto su Mensaje. Mire, por ejemplo, la influencia que la gente tuvo durante las apariciones de Nuestra Señora en Fátima. En Mayo de 1917, Nuestra Señora apareció a tres humildes niños pastores, Lucía, Francisco y Jacinta. Jacinta lo contó a su madre, quien lo contó a la vez al padre, y luego ambos lo contaron a amigos y vecinos. Debido a eso, 50 personas fueron a la Cova da Iria para la aparición de junio. Esas 50 personas lo contaron a otras, y en julio hubo 5.000 personas presentes para la aparición. El 13 de agosto llegaron 15.000 personas a la Cova da Iria, y en Octubre, 70.000 personas estuvieron presentes para el Milagro del Sol. Esas 70.000 personas resistienron la lluvia y el lodo, y el desaliento de la prensa y aún de algunos en el clero, debido a un puñado de personas que hablaron a sus amigos y familiares solo unos pocos meses antes.

La gente de los medios y los hombres de estado tienen medios particularmente efectivos para alcanzar a la gente e influenciarla. La gente de los medios puede escribir artículos, subir información a la web, investigar, escribir y recomendar libros y transmitir información a otros. Ellos pueden usar las herramientas a su disposición para diseminar información a una más amplia audiencia y alentar a la acción.

Específicamente, los periodistas católicos, autores y publicistas pueden:


• escribir la verdad sobre Fátima y hacerla tan conocida como les fuera posible,

• escribir la verdad sobre los sucesos actuales en la Iglesia y sus causas, como se la presenta en libros tales como La última de batalla del diablo, Fatima in Twilight y Esclavizacion del mundo o paz,

• investigar, exponer y condenar la conspiración contra Fátima. (Ver “El silenciamiento de la Hermana Lucía”, “El ocultamiento del Tercer Secreto”, “La desinformación sobre la Consagración de Rusia” y “La persecución al Padre Gruner”).

Los hombres de estado pueden usar su plataforma y su posición para hacer conocido al público el Mensaje de Fátima, y ponerlo en acción. Ellos también pueden usar su influencia y sus canales para pedir al Papa que haga la Consagración y a los obispos que participen en ella.

Los laicos católicos que son líderes políticos; capitanes de la industria, del comercio y de la finanza; los líderes diplomáticos y militares pueden:

• implorar al Papa emprenda el plan del Cielo para la paz como nos fue dado en Fátima, más que la diplomacia falible y los tratados meramente humanos, incluyendo a los diplomáticos vaticanos,

• apoyar con medios jurídicos y financieros a aquellos apóstoles e iniciativas apostólicas que promuevan, hagan progresar y defiendan el auténtico Mensaje de Fátima,

• usar su influencia para persuadir a los miembros de la jerarquía de la Iglesia para cooperar a llevar a cabo los imperativos del Mensaje de Fátima para el bien de todo el mundo.

“No debemos esperar un lla¬mado al mundo que venga de Roma, de parte del Santo Padre, para hacer penitencia.”, dijo la Hermana Lucía al Padre Fuentes. “Ni debemos esperar que el llamado a penitencia venga de los Obispos de nuestras diócesis, ni de las congregaciones religiosas. ¡No! Nuestro Señor ya ha usado muy a menudo esos medios y el mundo no ha prestado atención. Por eso ahora es necesario a cada uno de nosotros comenzar a reformarnos nosotros mismos y ayudar también a todas las almas que Dios ha puesto en nuestro camino.” (Por más información sobre la entrevista del Padre Fuentes con la Hermana Lucía, ver “Silenciando a los Mensajeros: el Padre Fuentes (1959-1965)”.)

Aunque la instrucción de la Hermana Lucía al Padre Fuentes se aplica a hacer penitencia, el principio subyacente se aplica a la acción de los laicos. Nosotros no deberíamos esperar un llamado que viniera de nuestro Obispo, del Vaticano o del Santo Padre antes de actuar. Dios y Nuestra Señora ya han apelado a nosotros; ellos han manifestado su voluntad. Ahora ellos esperan nuestra respuesta, para usar los talentos y la influencia que Dios nos ha dado para cumplir los pedidos de Jesús y de María.

Artículos relativos:


De la “Cronología de cuatro campañas de ocultamiento”:




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