SUPLICA A NUESTRO
SANTO PADRE, EL PAPA
JUAN PABLO II
SANTÍSIMO PADRE:
De acuerdo con la Sagrada Constitución de la Iglesia,
los fieles tienen el derecho y, aún más, la
obligación de darles a conocer a sus pastores sus
necesidades espirituales. Tanto el Concilio Vaticano I
como el Concilio de Lyons declararon
solemnemente nuestro derecho de recurrir a Su
Santidad en lo que concierne a nuestro bienestar
espiritual.
A sabiendas de que primero y siempre está mi obligación
con Jesús y María, me presento ahora ante Su Santidad
con la más profunda reverencia y respeto para suplicarle que:
- Divulgue públicamente el Tercer Secreto de Fátima, en la forma como Nuestra Señora pidió que se hiciera, dejando que los fieles tengan acceso completo y abierto a Sus palabras de esperanza y advertencia.
- Revoque el mandato de silencio impuesto por su antecessor a la Hermana Lucía, la única vidente de Fátima viviente, dándole así libertad para hablarle abiertamente al mundo.
- Consagre a Rusia al Corazón Inmaculado de María, en la forma solemne y pública pedida por Nuestro Señor y Nuestra Señora, reconociendo que es sólo “de esta manera” que
Rusia podrá convertirse y el mundo podrá tener paz.
Presentada respetuosamente en el Santo Nombre de Jesús y de María.