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Antonio Socci refuta el nuevo libro del Cardenal Bertone sobre el tercer secreto

Edición especial para el Centro de Fátima


La última vidente de Fátima, escrito por el Secretario de Estado del Vaticano Cardenal Tarcisio Bertone, fue publicado en Roma el 10 de mayo. El libro era una pretendida refutación del libro de Antonio Socci Il Quarto Segreto di Fatima (publicado en noviembre de 2006), en el cual Socci, un conocido autor, presenta fuertes evidencias de que existe un segundo texto del tercer secreto de Fátima que todavía no se ha publicado.

El libro de Bertone no responde a las preguntas hechas por Socci y por otros que han escrito sobre la posibilidad de un segundo texto del secreto que todavía no se ha revelado. Más bien el Cardenal recurre a ataques personales en contra del mismo Socci.

El 12 de mayo, Antonio Socci emitió una vigorosa respuesta originalmente titulada “Estimado Cardenal Bertone: ¿Quién - entre usted y yo - es el que está mintiendo y lo sabe? Y por favor no menciona la masonería”. El artículo apareció en Libero, el 12 de mayo, como “Socci Destruye a Bertone”.

Lo que sigue es un resumen de la refutación de Socci.

El Cardenal Bertone intenta descartar las afirmaciones de Socci como “meros inventos” sin dar ninguna prueba. Alcanzando un nuevo mínimo, Bertone dice que por proponer las problemáticas expuestas en su libro, Socci está jugando “el viejo juego de la Masonería de desacreditar la Iglesia”.

Pero Bertone, dice Socci, ignora la evidencia aducida en El cuarto secreto de Fátima, y simplemente llama mentiroso a Socci. “Desafortunadamente”, dice Socci, “él no muestra cómo y cuando he mentido”. La verdad del asunto es que Socci preguntó al Cardenal (por nombrar un solo tema) por qué en su comentario sobre el tercer secreto, publicado por el Cardenal Bertone, cita una carta escrita por la hermana Lucía, mientras que al mismo tiempo omite (sin decirlo), una frase decisiva que habría desacreditado toda su interpretación. Bertone no da explicación de por qué hizo esto, sino que simplemente repite la carta “modificada” de la hermana Lucía.

El Sr. Socci reitera que “el núcleo de la disputa” es que el Vaticano, en el año 2000, no reveló el tercer secreto en su totalidad. Recuerda al lector que él había aceptado al principio la afirmación del Vaticano de que había sido publicado en su totalidad, “pero después me di cuenta que los hechos indicaban lo contrario”. Señaló el número enorme de defectos y contradicciones contenidos en la versión oficial Vaticana.  Socci declara también, como se cuenta en su libro, que había pedido una entrevista con el Cardenal Bertone para preguntarle sobre estos temas, pero el pedido de Socci nunca fue aceptado.

El nuevo libro de Bertone, dice Socci, “no da ni siquiera una respuesta a la multitud de preguntas. Por el contrario, hace surgir nuevos problemas”. Dice que él se siente “avergonzado al leer algo tan desarticulado y tan perjudicial [para el propio Bertone]”. Socci explica que fue atacado por el Secretario de Estado del Vaticano “sin un solo indicio de argumento”. En primer lugar como uno hombre que se considera católico, en segundo lugar, periodista, “hubiera preferido que yo estuviera en terrible error y fuera refutado”. Lo que sucedió en lugar de eso fue algo que el Vaticano debería haber “evitado a toda costa”: Bertone “quedó él mismo expuesto públicamente sin contestar nada” y por el contrario añadió nuevos “descubrimientos” que son desastrosos para él y para el Vaticano.

Socci señala que el Cardenal Bertone fue enviado a hablar con la hermana Lucía tres veces: en el año 2000 antes de la publicación del secreto; en noviembre de 2001; y de nuevo en diciembre de 2003.

“Estos tres encuentros personales” dice Socci, “son una gran oportunidad de permitir que la última vidente viva, casi con 100 años, dejase a la cristiandad y a la humanidad su testimonio más preciado respecto de la aparición mariana más importante de la historia; una oportunidad monumental”.

Socci explica que Bertone debería haber grabado o filmado esa entrevista excepcional para dejarla a la posteridad. Al menos el debería haber organizado una transcripción de las preguntas y respuestas para ser firmada por la hermana Lucía “para evitar toda réplica previsible en el futuro”.

¿Pero qué es lo que hizo Bertone? “Increíblemente”, dice Socci, “esas tres entrevistas que duraron al menos 10 horas en total, según dice el prelado, no fueron grabadas o filmadas o transcriptas”. Bertone dice que meramente “tomó notas”. De modo que en los documentos oficiales de Fátima, hay "solamente unas pocas frases cortas supuestamente atribuidas a la hermana, frases de credibilidad incierta”; frases que no eran “satisfactorias porque él [Bertone] no le hizo preguntas decisivas, las únicas que servirían para despejar cualquier duda”, o al menos, esas preguntas no fueron grabadas por Bertone.

En el libro de Socci, preguntó por qué de más de 10 horas de entrevista Bertone dio a conocer solamente unas pocas frases de la hermana Lucía, frases que ocuparían cerca de 4 minutos.  “¿Qué más se dijo durante esas horas?” Socci preguntó a Bertone. “¿Por qué no hizo a la hermana Lucía las preguntas fundamentales [las más importantes], o por qué no publicó sus respuestas? Bertone no da respuesta en su libro. Él meramente acusa a Socci de “jugar el antiguo juego de la masonería de desacreditar la Iglesia” porque Socci tuvo la integridad de plantear esas preguntas legítimas. [¡Socci nota que ni siquiera El Código Da Vinci de Dan Brown, recibió este tipo de respuesta de Bertone!]

Peor aún, Bertone atribuye a la hermana Lucía, que ahora está muerta y no puede desmentir nada, algunas extrañas frases que no se informaron en el documento del año 2000.

Bertone afirma que después que la hermana Lucía vio el documento del año 2000, ella dijo: “este es el tercer secreto”, el “único texto”, y “jamás escribí nada más”.

Pero si la hermana Lucía realmente dijo estas cosas, nota Socci, entonces ¿por qué ese testimonio importantísimo nunca fue reportado en el comentario oficial del Vaticano?

“Y ¿por qué - pregunta Socci - el Prelado no pregunto a la vidente si ella alguna vez escribió la continuación de esas palabras misteriosas pronunciadas por Nuestra Señora y que quedaron pendientes a causa del ‘etc.’” (“En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre, etc.”), considerada por todos los estudiosos de Fátima como el inicio del Tercer Secreto?

Bertone dice ahora que la hermana Lucía afirma, cuando ella escuchó del intento de asesinato contra el Papa Juan Pablo II en 1981, “ella pensaba que la profecía del tercer secreto se había cumplido”.

Pero Socci pregunta, “¿Por qué posible razón no se informó nunca en el documento oficial una confirmación tan impactante?”

Esta afirmación de Bertone, como nota Socci, es contradictoria a la carta escrita por la hermana Lucía a Juan Pablo II en 1982: “...si no hemos visto todavía el cumplimiento completo de la parte final de la profecía (tercer secreto), estamos yendo gradualmente hacia él con grandes avances. Si no rechazamos el camino del pecado, del odio, la venganza... Ellos se están preparando el castigo para sí mismos”.

Socci también nota que el Cardenal Ratzinger había dicho en el año 2000 que la interpretación vaticana era meramente una hipótesis y no una interpretación oficial, pero ahora el Cardenal Bertone “exige imponerla como la versión oficial”.

Socci continúa notando varios hechos que apoyan la tesis de dos textos del Secreto: uno publicado en el año 2000 y otro todavía no publicado:

• la evidencia de que el secreto fue escrito en una hoja de papel;
• la evidencia que el tamaño del papel era cerca de 9x14 cm contenido en un sobre de cerca de 12x18 cm;
• la evidencia que el secreto consistía de solamente 20 a 25 líneas de texto;
• la evidencia que aparece en la revista Paris Match, de la hermana Pasqualina, ayudante de confianza del Papa Pío XII; y de Mons. Capovilla, secretario personal del Papa Juan XXIII que dijo que el secreto se conservaba en el escritorio del departamento del Papa, lo cual entra en conflicto con el comentario del año 2000 que afirma que se guardaba en el Santo Oficio.

“Bertone no responde a esos testimonios en su libro”, dice Socci. El prelado meramente dice que “las construcciones cinematográficas del sobre oculto en el escritorio del Papa son pura fantasía”, pero no da ninguna evidencia excepto su propio testimonio.

Bertone continua ridiculizando la idea que el secreto habla de “apostasía" en la Iglesia.

Socci responde, “Yo no hablo de apostasía, el Cardenal Ottaviani y el Cardenal Ciappi lo hicieron”. (“En el tercer secreto, se profetiza, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará de lo más alto”– Ciappi).

Más indicios de que el tercer secreto habla de una apostasía en la Iglesia, nota Socci, se encuentran en la entrevista de la hermana Lucía con el Padre Fuentes en 1957, y en dos declaraciones del Cardenal Ratzinger.

Socci dice que no tiene espacio para enumerar “todos las metidas de pata” en el libro de Bertone. Por dar un ejemplo más: Bertone afirma que Gorbachev, en su encuentro histórico con el Papa Juan Pablo II el 1 de diciembre de 1989, “pronunció un mea culpa delante del Papa”. Sin embargo este hecho “fue explícitamente desmentido por la Oficina de Prensa Vaticana el 2 de marzo de 1998”.

Uno de los más fascinantes aspectos de la refutación de Socci es su comentario conclusivo en relación a la carta del Papa Benedicto XVI, que aparece en el libro de Bertone.

Socci escribe: “Obviamente, la carta del Papa al Prelado se usa como una introducción al libro, aunque el Papa mantiene sus palabras tan generales tanto como le es posible. Desde mi punto de vista, conservo la carta que Benedicto XVI me escribió en relación a mi libro, agradeciéndome por los ‘sentimientos que provocaron sus escritos’. Palabras son un consuelo para mí, mientras afronto los insultos y los patéticos argumentos de que estoy ‘jugando el juego de la masonería’”.

El Centro de Fátima tendrá más para decir sobre el libro del Cardenal Bertone en el futuro próximo.




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