18 de septiembre de 2007

Declaración del Dr. Solideo Paolini

Algunos de los medios de comunicación (no muchos aquí en Italia) transmitieron las noticias de una entrevista de Su Excelencia Loris Francesco Capovilla, arzobispo y secretario personal de Juan XXIII, durante la cual sostienen que negó la existencia del “Cuarto Secreto” de Fátima. Habiendo tratado el asunto muchas veces con el Arzobispo Capovilla y publicado la información que me dio (pues en ese momento me había dado su permiso expreso para publicarlo), por tanto señalo lo siguiente:

  1. Extraña muchísimo su retractación, sobre todo porque han pasado diez meses desde la divulgación muy difundida de su declaración inicial. Su desmentido también se publicó cuatro meses después de que el conocido periodista Antonio Socci señaló, en el periódico Libero el 12 de mayo, que era notablemente débil la refutación de las revelaciones del Arzobispo Capovilla que hizo el Cardenal Bertone en su libro publicado el 10 de mayo (esto no fue sino uno de los muchos puntos débiles en el libro del Cardenal Bertone). Cabe notar que el desmentido del Arzobispo Capovilla lo hace muy poco después de un congreso en Brasil donde pronuncié un discurso ante varios obispos y unos 200 sacerdotes el 21 de agosto. En ese congreso afirmé lo mismo, es decir, sugerí que a estas alturas un desmentido “de la 25ª hora” no sería muy convincente. Es curioso también que el supuesto desmentido se haya publicado por vez primera en la revista Donna Diva. Francamente no me parece esa publicación el medio más apropiado para divulgar un asunto tan importante. Creo que todos estamos de acuerdo en este hecho evidente.
  1. En mi discurso mencionado arriba y en un ensayo mío que está a punto de publicarse, analizo cómo estas retractaciones son más aparentes que verdaderas. [Se puede ver y escuchar este discurso en la página www.fatimaondemand.org , y el texto está disponible en inglés en www.fatima.peaceconferences/solideo_paolini_2007_en.asp y en italiano en www.fatima.org/it/brazil_conf_2007/solideo_paolini_it.asp ].  Allí pongo de relieve las invenciones y las astucias verbales que se usan en este asunto. Por ejemplo, en la entrevista reciente del Arzobispo Capovilla, nos aseguran que el texto publicado por el Vaticano el 26 de junio de 2000 es el mismo que leyó el Arzobispo Capovilla en compañía de Juan XXIII en agosto de 1959, y que no es distinto el texto publicado el 26 de junio de 2000 y el texto que leyó en agosto de 1959. En este punto estamos de acuerdo, pues según la formulación del desmentido, la afirmación contraria – es decir, que de alguna manera el texto del año 2000 ha sido manipulado o cambiado del original leído por el Papa Juan XXIII – no es mi punto de vista ni el de Antonio Socci. (Cabe señalar que la fecha en que la Virgen entregó el Secreto fue el 13 de julio, no el 17 de julio como afirma el supuesto desmentido).
  1. En los eventos organizados para presentar el libro del Cardenal Bertone, los invitados que hacen una crítica de su libro están seleccionados de una manera que evite toda contradicción posible o punto de vista diverso. Este hecho es bien sabido. Y esta forma de comportarse dice mucho. Puedo afirmar y dar pruebas de los siguientes puntos para cualquier auditorio:

Ese texto (el “anexo” al Secreto), según los exponentes del Vaticano, no se podría identificar como el Cuarto Secreto y ni siquiera como parte del Tercer Secreto. Porque a su juicio, son sólo palabras de Sor Lucía y no las de la Virgen. Pero dejando de lado por un momento sus opiniones personales y no oficiales [que se trata simplemente de un anexo, de opiniones sin importancia de Sor Lucía, y por tanto carece de “autenticidad”], repito: ¡publíquelo todo, de todas formas publíquelo! Así cada uno podrá crear su propio juicio de este documento.

Dr. Solideo Paolini
Consultor e investigador del “Centro de Fátima” de Roma
Notas:
1. Es evidente que estas medidas para proteger las pruebas son necesarias; por ejemplo, cuando regresaba de una entrevista televisada con mis pruebas documentales, me robaron el portafolios. Sin embargo, no se perdió ninguno de los documentos, pues había hecho copias anteriormente.