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El Centro de Fátima
pide oraciones por
el Papa Benedicto XVI
NOTAS DEL PADRE GRUNER:
La elevación
del Cardenal Joseph Ratzinger a la Cátedra de San Pedro es un
acontecimiento de la mayor importancia para todos los Católicos.
Si bien la elección de un nuevo Papa siempre es altamente significativa,
el actual Pontificado, de Benedicto XVI, tiene inicio en un momento en
que la Iglesia (y, por supuesto, el Mundo entero) afronta desafíos
y peligros sin precedentes en la Historia de la Humanidad. El nuevo Papa
comienza su Pontificado con una Iglesia dilacerada por la discordia y
el caos, y se confronta con una cultura radicalmente secularizada, que
se caracteriza por una incesante e intransigente hostilidad hacia muchas
cosas relativas al Catolicismo. Se tiene la impresión de que el
terrible castigo con que la Madre de Dios nos amonestó en Fátima
realmente ya ha comenzado con todo rigor, y que este nuevo Papa, desgraciadamente, “tendrá que
sufrir mucho”, según Ella nos lo predijo.
En varias
oportunidades, el Apostolado de Nuestra Señora ha discordado firmemente
del Papa actual — en su anterior condición de teólogo
católico y dirigente del Santo Oficio — en especial, por
su interpretación del Mensaje de Fátima y, más específicamente,
por la divulgación que ha hecho de algo que, según creemos,
es una versión incompleta, parcial del Tercer Secreto. Dicho esto,
nos asociamos hoy a los millones de fieles católicos, en oración
por el Santo Padre (conforme lo ha ordenado Nuestra Señora), rogando
a Dios Todopoderoso, a su Santa Madre, y a todos los ángeles y
santos, que lo bendigan y le concedan la fortaleza y la determinación
para dirigir y reconstruir la Iglesia en su gloria, según designio
divino.
Como siempre,
quiero pedirle a Vd., que, en sus oraciones y en la Santa Misa, se acuerde
de mí y de los obreros de Nuestra Señora. Más que
todo lo que le pueda decir, contamos con sus oraciones, especialmente
con todos los Rosarios que pueda ofrecer en nuestra intención.
Le ruego que nos envíe sus intenciones, para que los demás
Sacerdotes del Apostolado y yo podamos recordarlas en nuestras Misas. ¡Que
Dios le guarde y le bendiga!
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