Perspectivas sobre Fátima

Aquí estamos otra vez:
¿Estará preparándose un nuevo Sínodo falso?

por Christopher A. Ferrara
el 27 de julio de 2017

Si la preparación del próximo Sínodo peor-que-inútil da una indicación – e indudablemente, sí, la da – vamos a sufrir un ataque más contra el matrimonio y la familia bajo el pretexto de defender a ambos. El Sínodo de 2018, intitulado “Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento vocacional”, tratará de “escuchar a los jóvenes” sobre cómo ellos piensan acerca de cómo la Iglesia debe encarar sus diversas situaciones en la vida (soltera, casada, divorciada, etc.). En otras palabras, los discípulos irán a instruir al maestro sobre cómo los ha de enseñar.

Vemos aquí la inversión diabólica que marca en general la crisis post-Vaticano II en la Iglesia, donde la Iglesia, encargada de hacer discípulos de todas las naciones, se ha hecho (en su elemento humano veleidoso) discípula del espíritu de los tiempos, escuchando con atención lo que el mundo le tiene que decir.

Para los fines del próximo Sínodo, el Vaticano ha creado una encuesta online ridícula, accesible a las contribuciones del gran público, que solicita, a través de una serie de veinte preguntas, información personal a los “jóvenes” para ser usada en el Sínodo, con varias preguntas compuestas a favor de la aceptación como un dado adquirido el actual status quo abismal entre los católicos sobre el matrimonio, la familia y la adherencia a las enseñanzas de la Iglesia sobre la moral sexual en términos generales. Como informa el Life Site News:

“La mayor parte de las respuestas son proporcionadas como opción múltiple, y excluyen muchas veces la opción más apropiada. Por ejemplo, en respuesta a la pregunta ¿‘Por qué es que no tienes hijos’? un joven puede escoger razones como la edad, salud y condiciones de vida…pero no por no ser casado o por estar discerniendo una vocación religiosa.

“Al indicar el estado de vida en la encuesta, Life Site News hacer notar además, una de las opciones que incluye ‘separado o divorciado, o soltero actualmente’, implicando que casarse otra vez es una opción”.

En su “Carta a los Jóvenes” a respecto del Sínodo, el Papa Francisco revela lo que Romano Amerio identificó como el curioso fenómeno de “juvenilismo” en la Iglesia post-conciliar, queriendo con esto decir la adulación de los “jóvenes” sólo porque son jóvenes (cfr. Iota Unum, págs. 196-200). Dice la Carta:

“Puede construirse un mundo mejor también como resultado de vuestros esfuerzos, de vuestro deseo de cambio y de vuestra generosidad. No tengáis miedo de oír al Espíritu que propone elecciones osadas; no os echéis atrás cuando vuestra conciencia os pida correr el riesgo de seguir al Maestro. La Iglesia también desea oír vuestra voz, vuestra sensibilidad y vuestra fe; y hasta vuestras dudas y críticas. Haced oír vuestra voz, dejad que resuene en las comunidades y dejad que la oigan vuestros pastores de almas. San Benito instó a los abades que consultasen a los jóvenes, antes de tomar cualquier decisión importante, porque ‘el Señor muchas veces revela a los más pequeños lo que es mejor’. (Regla de San Benito, III, 3)”

Fijaos, en primer lugar, en el abuso grotesco de la Regla de San Benito, que en la frase citada, se refiere a los miembros más jóvenes de un monasterio de clausura de monjes profesos, para votar sobre la conducta de los asuntos monásticos, no se refiere a consultar a “los jóvenes” de la sociedad en general para saber sus opiniones en materia de fe y moral a través de una encuesta online. Esto es cómico.

Fijaos también la falta de cualquier referencia en la Carta de que los “jóvenes” deberían hacer caso a la Iglesia en cuanto a las consecuencias de violar el Sexto Mandamiento, como Nuestro Señor Mismo enseñó. Por el contrario, los “jóvenes” son exhortados, sin orientación específica, a hacer “elecciones osadas” y a “correr riesgos” según la “conciencia” supuestamente informada por el “Espíritu”. Este consejo amorfo está en la línea del ataque sustentado contra el Sexto Mandamiento, que comenzó con el Sínodo sobre la Familia, ridículamente mal nombrado, que eventualmente vino a dar admisión a la Sagrada Comunión a los adúlteros públicos, basada en la supuesta iluminación por el “Dios de las sorpresas”.

Finalmente, la Carta exhorta a los “jóvenes” a “haced oír a vuestra voz” como si la Iglesia fuese una democracia cuyas “políticas” están determinadas por encuestas de opinión y los puntos de vista de la mayoría.

En resumen, todas las señales indican otro descarriamiento del tren sinodal que se aproxima. Estaría encantado si resultara que estoy equivocado, y quedaría feliz en decirlo si tal cosa no llegase a suceder.