Perspectivas sobre Fátima

Mientras esto continúe así, Rusia no se convertirá

por Christopher A. Ferrara
el 8 de noviembre de 2017

Se ve en la foto el mausoleo donde está el cadáver momificado y cubierto de cera de Vladímir Lenin, autor de genocidios – meticulosamente conservado, a expensas del gobierno, en una parodia grotesca de los cuerpos incorruptos de los santos católicos. Esta monstruosidad se ubica en la Plaza Roja (nombre que, en ruso antiguo, significaba Bella Plaza), en Moscú – de donde yo regresé hace poco, después de haber participado en la histórica Conferencia de The Fatima Center en la capital rusa.

Lo que en la foto no se ve es el mal casi palpable que irradia de la estructura, cuando se pasa por ella. Y la foto tampoco evidencia totalmente la sensación de repugnancia que se siente por el extraña color del edificio, rodeado de lindas construcciones – un marrón feo que apenas hace recordar el color de las heces humanas. ¡Es realmente una cosa inquietante de ver!

Que ha habido cambios para mejor en Rusia desde los últimos 30 años, es cosa que está fuera de cuestión. De la perspectiva de Fátima, parece que las ceremonias de “consagración” hechas por Juan Pablo II en 1982 y 1984, de las cuales deliberadamente se ha omitido cualquier mención de Rusia, pueden haber traído algunos beneficios (tal y  como Sor Lucía misma había dicho a propósito de la ceremonia de 1982), pero no han traído la conversión de Rusia. Lo mismo se dice de la consagración del Mundo al Inmaculado Corazón de María, realizada por el Papa Pio XII en 1942 (trajo la abreviación de la II Guerra Mundial; pero no la prometida conversión de Rusia – tal y como Nuestro Señor dijo dos veces a Sor Lucía explícitamente). Tales cambios también se deben a los millones de Rosarios y de otras oraciones ofrecidas por la conversión de Rusia.

Pero como Sanislaw Protasenko – uno de los oradores de nuestra Conferencia – ha demostrado ampliamente en su alocución, la conversión de Rusia está lejos de realizarse, y la era de Fátima está lejos de acabar. El Dr. Protasenko – antiguo Lector de Historia y Ciencia política en la Universidad Estatal de S. Petersburgo – advirtió que el culto a Lenin y hasta a Estalín están aún muy vivos por toda Rusia, el aborto está aún en crecimiento, así como la anticoncepción y la pornografía, y el tan alardeado recrudecimiento de la Ortodoxia rusa no ha sido acompañada por un aumento apreciable de la práctica religiosa por parte de los rusos comunes.

El Dr. Protasenko señaló además que la Ortodoxia rusa aún exhibe, mutatis mutandis, la “adopción sergiana” de la Iglesia ortodoxa rusa después de la Revolución Bolchevique, que debe el nombre al Metropolita Sergio. Fue Sergio quien enunció la política eclesial que determina que la Iglesia Ortodoxa Rusa observaría “la falsa separación de todas las necesidades espirituales del Hombre en los campos puramente religiosos y socio-políticos…sin tocar en el socio-político, que serían resueltas y satisfechas por la ideología oficial” del Partido Comunista. El Partido ya ha sido sustituido, para propósitos de adaptación, por el actual régimen oficialmente seglar del Kremlin. Por lo tanto – observa Protasenko – la Iglesia Ortodoxa Rusa no se opondrá a la política gubernamental sobre el aborto y la anticoncepción, o cualquier otro elemento de la política del Kremlin que infrinja la Ley de Dios.

Y no – advierte Protasenko – debemos atribuir a algún motivo de conversión religiosa la aprobación reciente de leyes que restringen la “propaganda homosexual”, porque incluso durante los años de Estalín la homosexualidad fue “recriminalizada” – no por motivos religiosos, sino para el fin puramente nacionalista de intentar evitar los efectos perniciosos del vicio en el proletariado. Lo mismo se dirá de las recientes restricciones de Rusia cuanto al aborto – que se deben a la intención de promover el crecimiento de la población y no para hacer cumplir la ley divina y natural por su propia causa. Y el hecho de que el aborto continúe siendo legal en todo y en cualquier caso y por toda Rusia, sería suficiente para negar, en sí y por sí solo, cualquier argumento de que Rusia se ha convertido.

Entonces, ¿qué podemos decir de la situación actual de Rusia?  El máximo que se puede decir es que representa una preparación remota para el día en que, por fin, Rusia será consagrada al Inmaculado Corazón de María, y en que “esa pobrecita nación” emprenderá una verdadera transformación espiritual que constituye, precisamente, aquello que la Virgen Santísima ha prometido, si se hiciese lo que Ella había pedido: un milagro de Gracia que introducirá un tiempo de Paz a todo el mundo – una verdadera Paz, no apenas la ausencia de conflicto armado.

Es cierto que Rusia se convertirá – regresando al aprisco de la Única y Verdadera Iglesia. Igualmente, es cierto, no obstante, que el día de su conversión aún está por venir. Y podemos también tener la certeza de que, cuando ese día llegue, el túmulo de Lenin habrá sido arrasado hasta el suelo, y su cadáver momificado – un ícono del mal radical – habrá sido reducido a polvo. Hasta ese momento, ¡qué nadie diga que Rusia se ha convertido!

Esta conferencia en Moscú es – así lo esperamos – no sólo el cumplimiento de uno de los sueños del Padre Gruner para este Apostolado, sino también el inicio de un proceso por el cual el Mensaje de Fátima vendrá a entrar en la conciencia del Pueblo Ruso, en preparación para el día en que la profecía de Nuestra Señora de Fátima tendrá su gloriosa realización.