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Perspectivas Sobre Fátima
Perspectivas sobre Fátima

En la medida en que la Iglesia se ahoga en un mar de palabras,
la Fe de nuestros Abuelos es olvidada

por Christopher A. Ferrara
el 18 de noviembre de 2017

Uno de los síntomas que indican la gravedad sin precedentes de la actual crisis eclesial es el nivel espantoso de prolijidad de los documentos eclesiales en comparación con la simplicidad de las declaraciones docentes de la Iglesia antes de Vaticano II.

Hasta las mayores encíclicas preconciliares (por ejemplo, Mystici corporis de Pio XII o Pascendi de San Pio X) sólo llegaban a unas 20.000 palabras, incluyendo extensas notas de pie de la página, y sus textos son modelos de nitidez y precisión. Hoy en día, sin embargo, estamos rutinariamente sobrecargados con manifiestos del tamaño de un libro, tales como Laudato si’, Evangelii Gaudium y, por supuesto, Amoris Laetitia, que tienen casi el duplo de extensión, pero que dicen poco o nada sobre el verdadero contenido de la Fe, y en muchos casos hasta parecen socavarla con una ambigüedad calculada. Leemos también página tras página de comentarios sobre “visiones” de la Iglesia y observaciones variadas, y meras opiniones que no tienen nada que ver con el Depósito de la Fe, que es el verdadero objeto del Magisterio auténtico. Considerad apenas dos párrafos de Laudato si’:

“La sustitución de la floresta virgen por plantaciones de árboles, generalmente mono-cultivos, es raras veces analizada debidamente. Pero esto puede comprometer seriamente una biodiversidad que la introducción de nuevas especies no acomoda. De la misma manera, las tierras húmedas transformadas en tierra cultivada pierden la enorme biodiversidad que anteriormente tenían. En algunas áreas de la costa, la desaparición de ecosistemas sustentados por manglares es una fuente de grave preocupación.

“Los océanos no sólo contienen la mayor parte del suministro de agua de nuestro planeta, sino también la mayoría de la inmensa variedad de criaturas vivas, muchas de las cuales son aún desconocidas y están amenazadas por varias razones. Más todavía, la vida acuática en ríos, lagos, mares y océanos que alimenta gran parte de la población mundial, está afectada por la pesca descontrolada, que lleva a una disminución drástica de ciertas especies. Formas selectivas de pesca, que echan fuera mucho de lo que toman, continúan sin disminución. Están particularmente amenazados los organismos marinos a los que tendemos a pasar por alto, tal como algunas formas de plancton; ellas representan un elemento significativo de la cadena alimentaria oceánica, y las especies utilizadas para nuestra alimentación dependen, en último análisis, de ellas”.

Da ganas de preguntar: ¿Es esto un chiste? ¿Qué tiene que ver esto con el deber de un Papa de enseñar, gobernar y santificar su grey para conducirla al Cielo?

Y ahora los Obispos estadounidenses se quejan de que se están ahogando en un mar de “textos catequéticos” verbosos, que no son capaces de examinar adecuadamente. Como se lee en el artículo indicado:

“Hemos asistido un aumento dramático de variedad y número de estos textos”, dijo Caggiano el 14 de noviembre durante la asamblea general de Otoño de los Obispos estadounidenses en Baltimore.

“El Arzobispo Leonard P. Blair, de Hartford, Connecticut, presidente de la Comisión de los Obispos sobre la Evangelización y la Catequesis, había dicho antes que serían enviadas unas 5.000 páginas para examen de la subcomisión. Pero, señala Caggiano, ‘un solo editor ha enviado una única serie que consistía en 10.000 páginas. Con apenas dos funcionarios a tiempo completo superentendiendo el proceso de examen para la educación religiosa en todo el país, la situación está llegando a ser simplemente inmanejable.’

“Y esto es apenas en el formato de impresión tradicional en inglés”.

El Evangelio de Nuestro Señor es luminoso en su simplicidad, que está sencillamente de acuerdo con Su mandato “Sea pues vuestro modo de hablar, sí, sí; o, no, no: que lo que pasa de esto, de mal principio proviene”. (Mat. 5:37) Este mandato fue dicho, irónicamente, en el mismo Sermón de la Montaña en el que Él afirmó la verdad sobre la insolubilidad del matrimonio, que está hoy bajo asedio debido a lo que parece ser el documento papal más verboso de la historia de la Iglesia: Amoris Laetitia que llega a unas desconcertantes 58.000 palabras.

Yo diría a los Obispos de los Estados Unidos que la crisis de prolijidad tiene una solución muy simple: abandonad esos “textos catequéticos” inútiles, regresad a los catecismos de la época preconciliar, que son más simples, y volved a predicar y enseñar los Diez Mandamientos, los Cuatro Novísimos y las consecuencias eternas del pecado. Predicad y enseñad también la verdad simple sobre la “alegría” que estáis siempre evocando sin siquiera explicarla claramente: la alegría de la libertad que viene de conformarse con la verdad de Cristo, opuesta a la miseria – que vemos por todas partes a nuestro alrededor – que deriva del rechazo de la Verdad que nos liberta.

En suma, dadnos otra vez la Fe de nuestros Abuelos. La Fe que Nuestra Señora de Fátima vino a defender en el preciso momento de la historia de la Humanidad en la que el Adversario estaba empezando su ataque final contra la ciudadela de la Iglesia. Solo cuando esa Fe fuere restaurada en toda su simplicidad será cuando acabe la crisis de la Iglesia. Pero esa restauración solo será posible cuando sean atendidas las peticiones de Nuestra Señora de Fátima.




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