Perspectivas sobre Fátima

El juego de Amoris Laetitia: Que ellos conjeturen
mientras nosotros hacemos lo que habíamos planeado hacer

por Christopher A. Ferrara
el 4 de diciembre de 2017

Sólo los ingenuos incurables continúan insistiendo en que, con la publicación de Amoris Laetitia (AL), el Papa Francisco y sus colaboradores no han autorizado con conocimiento de causa y por voluntad propia la absolución y admisión a la Sagrada Comunión de “ciertas” personas que están involucradas en “segundos matrimonios” adúlteros y que tienen la intención de continuar en sus relaciones adulteras.

Recordemos las directrices infames para implementar AL, publicadas por los Obispos de Buenos Aires, en las cuales leemos lo siguiente:

“Cuando las circunstancias concretas de un matrimonio lo hagan viable, especialmente cuando son ambos cristianos con un camino de fe, puede proponerse que ellos se comprometan a vivir en continencia.”…

“En otras circunstancias más complejas, y cuando no es posible obtener una declaración de nulidad, la opción atrás citada puede, de hecho, no ser viable. No obstante, es igualmente posible emprender un camino de discernimiento…[S]i se llega al reconocimiento de que, en un caso concreto, hay límites que disminuyen la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona juzga que caería en una falta subsecuente al causar daño a los hijos de la nueva unión, Amoris Laetitia abre la posibilidad de acceso a los Sacramentos de Reconciliación y de la Eucaristía (cf. notas 336 y 351).”

En otras palabras, la doctrina constante de la Iglesia – afirmada por Juan Pablo II en Familiaris consortio – de que nadie involucrado en una unión adultera puede ser admitido a los Sacramentos sin un compromiso de continencia está ahora reducida a una simple “propuesta” de que podrá hasta estar exento, dependiendo de “circunstancias complejas”.

Recordemos también la carta que Francisco envió a los Obispos de Buenos Aires en la que aprobaba sus directrices como la única interpretación correcta de AL: “El documento es muy bueno y explica completamente el sentido del Capítulo VIII de Amoris Laetitia. No hay otras interpretaciones”. Esta carta fue más tarde publicada en su original español en la página de internet del Vaticano.

Desde entonces, la brigada “normalista” ha estado trabajando furiosamente para negar que el Papa Francisco ha hecho lo que ha hecho, recogiendo bocados de otros pronunciamientos para argüir, a la desesperada, que AL ha sido mal interpretada por sus críticos y que Francisco, de ninguna manera, nunca ha tenido la intención de permitir la admisión de adúlteros públicos a los Sacramentos.

Por ejemplo, los normalistas citan la alocución de Francisco a la Rota Romana el 25 de noviembre, en la que él describe su reforma radical del proceso de anulación como un camino “para estar cerca de la soledad y del sufrimiento de los fieles que esperan de la justicia eclesiástica ayuda competente y factual para restaurar la paz de sus conciencias y la voluntad de Dios sobre la readmisión a la Eucaristía”.

¡Ved!, declaran los normalistas, el Papa Francisco no tenía intención de que nadie en un “segundo matrimonio” sea admitido a los Sacramentos a menos que haya primero obtenido una anulación. Pero, como el Padre Brian Harrison señala, “la observación del Papa deja de declarar o inferir lo que los Cardenales de las dubia y otros que están preocupados por Amoris Laetitia desean con razón oírlo enseñar, a saber, que si y apenas si una declaración de nulidad fuese concedida es que las personas en cuestión pueden eventualmente ser readmitidas a la Eucaristía. El discurso de Francisco el 25 de noviembre deja en abierto la posibilidad de que algunas de estas personas puedan ser absueltas y readmitidas a la Eucaristía por un camino diferente – el del ‘dialogo’, ‘acompañamiento’ y ‘discernimiento’ – que no exige ni un compromiso de continencia ni el reconocimiento por parte de la Iglesia de que el primer matrimonio era inválido”.

Es, en efecto, la carta de Francisco a los Obispos de Buenos Aires sobre cómo “no hay otras interpretaciones” fue publicada en las Acta Apostolicae Sedis (AAS), la compilación oficial de la Santa Sede de pronunciamientos papales, en el volumen designado 2016/10, con un rescrito papel, fechado el 5 de junio de 2017, en donde el Cardenal Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, declara en nombre del Papa Francisco que la carta es “Magisterio auténtico”.

En agosto de este año, el canonista Ed Peters minimizó la importancia de la carta precisamente porque no había sido publicada en las AAS, que, según el Canon 8§ 1 del Código de Derecho Canónico de 1983, es el lugar donde “las leyes eclesiásticas universales son promulgadas a través de la publicación…” Peters (que era evidentemente inconsciente de la publicación en las AAS dos meses antes) argüía en ese momento que “hace más de un siglo las Acta Apostolicae Sedis (Documentos de la Sede Apostólica)…han sido el vehículo casi exclusivo para la publicación de documentos oficiales y obligatorios de la Santa Sede”.

Bueno, ¿y ahora, Dr. Peters? Y ¿ahora para la brigada normalista en general?

Lo que pasa aquí es un viejo juego del libro de jugadas de los modernistas para la subversión eclesial. Está bien explicado aquí por el Profesor Claudio Pierantoni:

“[P]ensar que algunas frases ortodoxas que ‘pueden ser consideradas’ como que expresan la doctrina correcta en la materia en disputa pueden hacer callar a los críticos papales muestra una completa falta de comprensión de las taticas de Francisco. Se ha verificado en muchas ocasiones que él intenta ‘tranquilizar’ a su interlocutor con frases que ‘pueden ser consideradas’ en sentido ortodoxo; pero sin excluir ‘excepciones’ o ‘precisiones’ viniendo del punto de vista opuesto…Por lo tanto, no hay nada sorprendente en el hecho de que él pueda decir muchas cosas que pueden ser ortodoxas, o por lo menos que suenen de esta manera”.

Ya está muy pasado el momento en que los normalistas se enfrenten con la realidad. Como observa el Prof. Pierantoni, tiene que concluirse “después de más que un año y de una serie de ocasiones que han sido dadas al Papa para aclarar su posición, que él [Francisco] no mantiene realmente la doctrina a la que se refieren las dubia…”

Mientras Pierantoni concluye que Francisco “ha caído en herejía” esto es, en último análisis, algo que ninguno de nosotros podemos juzgar definitivamente, sino apenas la Iglesia (un Concilio Ecuménico o un futuro Papa, como en el caso de Honorio I). Sin embargo, lo que no se puede negar es que la Iglesia está angustiada al presente por un pontificado sin precedentes, que está socavando abiertamente “el dogma de la Fe” para recordar el inicio de la profecía de la Santísima Virgen en el Tercer Secreto de Fátima, la parte del secreto que el Vaticano no nos ha permitido ver – por razones que, actualmente, ya deben ser evidentes.