Perspectivas sobre Fátima

Robert Royal habla sobre el Papa Dictador

por Christopher A. Ferrara
el 11 de diciembre de 2017

El Papa Francisco ha alienado a tantos fieles católicos con sus tácticas opresivas a favor de “reformas” temerarias, que las duras críticas al Papa ya son comunes en la prensa católica “principal” o “conservadora”. Esto es algo que no se ha visto en los últimos 50 años de la revolución eclesial y está claramente alcanzando su zenit con este Pontificado.

Considerad, por ejemplo, la recensión favorable de Robert Royal, respetado corresponsal de la EWTN en Roma, de El Papa Dictador, una exposición desalentadora del verdadero Francisco, que trabaja a puerta cerrada cuando no hay cámaras filmando. La recensión de Royal, que aparece en el sitio de Internet The Catholic Thing, que es decididamente de la línea principal, declara que el autor, que ha usado el pseudónimo de Marcantonio Colonna, porque “no podría publicar con su nombre auténtico, por miedo a represalias”, presenta un caso “largamente convincente” de que “el Papa Francisco, que ha cultivado una imagen al público de apóstol de la misericordia, de bondad y de apertura, en privado es autoritario, tiende a explosiones de cólera mezclada con profanidades, y es manipulador en la ejecución de su agenda”.

A lo que Royal añade, como si fuese la cosa más natural, que “No se puede decir que esto sea una novedad, y mucho menos en Roma”. La contribución de Colonna, sin embargo, es una descripción del verdadero Francisco que Royal dice ser “mucho más penetrante y detallada que cosa alguna que hasta la fecha se ha publicado. Por veces fuerza la evidencia, pero la enorme cantidad de datos que presenta es para asustarse. Cerca del 90 por ciento es simplemente incontrovertible, y no deja de aclarar quien es Francisco, y lo que él quiere”.

El Papa Francisco, escribe Royal, “es implacable” cuanto a la consecución de lo que quiere cuando se trata de los “divorciados y re-casados, el medio ambiente, los inmigrantes, la ‘Islamofobia’, [y] los pobres. Pero él no ha sido elegido para revolucionar la doctrina o la ‘disciplina’ matrimoniales. Ni ha sido escogido para desempeñar un papel en la política internacional. Ha sido elegido para ser un ‘reformador’ que principalmente limpiase las finanzas del Vaticano y se enfrentase con el lobby gay, dos cosas que han desempeñado un papel en la renuncia de Benedicto XVI”.

Con respecto a las dos cosas para las cuales Francisco había sido supuestamente elegido, él ha hecho poco o nada. Por el contrario, señala Royal, la reforma de las finanzas del Vaticano “se ha parado en la medida en que la vieja guardia ha retomado lentamente el control sobre las finanzas del Vaticano…[y] una serie de presidentes, funcionarios, contabilistas, etc. del Banco del Vaticano – que probablemente habían llegado demasiado cerca de la verdad – fueron despedidos sin una explicación adecuada”, mientras que el Cardenal Pell, que supuestamente iba a conducir la reforma, “tuvo que regresar a Australia para responder a acusaciones de abuso sexual de hace 40 años, y que, de un modo muy sospechoso, ha vuelto a la superficie después de haber sido examinados y archivados desde hace mucho”.

Cuanto al “lobby gay”, Francisco no sólo falló en desenraizarlo del aparato estatal del Vaticano, sino que hasta instaló a Monseñor Battista Ricca, “que había estado implicado en varios escándalos homosexuales notorios”, como nada menos que “los ‘ojos y oídos’ del Papa en el Banco del Vaticano y director de la Casa Santa Marta, donde Francisco reside”.

Y también, dice Royal, “están las resurrecciones perturbadoras y casuales de figuras como el Cardenal Gottfried Daneels, que estaba completamente desacreditado por el apoyo que daba a la anticoncepción, al divorcio, a las uniones homosexuales, y hasta a la eutanasia y al aborto – y una gestión ultrajante de casos de abuso por parte de sacerdotes. Pero estuvo al lado de Francisco en el balcón de San Pedro inmediatamente después del conclave, y leyó la oración por el nuevo Papa en la toma de posesión del Papado. Fue también uno de los individuos que Francisco invitó personalmente a reforzar su posición en los Sínodos”.

Sobre este asunto, Royal señala además el nombramiento de “otro radical, el Arzobispo Paglia, para liderar el ‘reformado’ Instituto de Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia. En un acto autoritario notablemente claro, el Papa tomó el lugar del Cardenal Sarah para la alocución de apertura de año académico de 2016, y habló de ‘un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto y casi artificial’. Debemos creer que el Cardenal Marx estaba expresando la verdad cuando dijo, al fin de los Sínodos, que esto era apenas el comienzo”.

Es simplemente espantoso que un comentarista principal tan respectado como el Royal sea constreñido a concluir que tenemos un Papa que “Usa poco de procedimientos establecidos, precedentes y hasta de estructuras legales dentro de la Iglesia. Pero estas no son simples reglas triviales, ni legalismo farisaico, ni resistencia a la acción del Espíritu Santo, etc. Son los medios por los cuales la Iglesia procura ser clara, justa y ordenada – y enfrentar actos injustos o abusos por parte de los poderosos”.

Royal se pregunta: “Cuando el propio jefe de la Iglesia no se siente limitado por la tradición o por las leyes imparciales que ha heredado, ¿qué irá a suceder? El simple hecho de tener que hacerse esta pregunta es perturbador”.

En verdad así es. Pero ahora la pregunta es tan urgente que se ha vuelto una preocupación de la principal prensa católica, y no apenas simplemente de los “tradicionalistas radicales” y de los “Fatimistas”, que han sido objeto de mofa y marginados durante años cuando han diagnosticado correctamente la enfermedad eclesial que ahora parece estar en su fase más aguda, y para la cual, parece ahora que sólo una cura divina, impuesta de forma muy dramática, será capaz de evitar una catástrofe final.

Y nosotros aguardamos – con miedo, pero sostenidos por la esperanza – el inevitable triunfo final del Inmaculado Corazón de María, hasta contra las depredaciones de un Papa que es un Dictador.