Perspectivas sobre Fátima

Otro amigo atrapado en la corrupción

por Christopher A. Ferrara
el 28 de diciembre de 2017

Después de que la prensa seglar haya pasado al mundo católico pruebas ocultas del enorme escándalo de la Archidiócesis de Tegucigalpa, presidida por el “Vice-Papa” Cardenal Maradiaga, de Honduras, el Papa Francisco se ha apresurado a defender a su amigo, diciéndole “no te preocupes” [sic] Ya está claro que Maradiaga va a ser protegido, a pesar de las declaraciones de 50 testigos sobre la corrupción endémica de la Archidiócesis – sobre la cual es imposible que Maradiaga no supiese – incluso los pagos mensuales, que le han hecho a él, de cerca de 40.000 dólares mensuales de la Universidad católica de Honduras, lo que ha sucedido durante años.

Y ahora parece que otro amigo de Francisco está siendo protegido del escándalo que lo está tragando. Como Sandro Magister informa, el argentino Gustavo Óscar Zanchetta, que fue hecho Obispo de Orán, Argentina por Francisco en 2013, acabó de ser nombrado “asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA)” – una posición que “no existía y que fue inventado para la ocasión”.

La creación de esta sinecura del Vaticano se sigue al misterioso y repentino abandono de su diócesis por Zanchetta, en base a un “‘problema de salud’ no especificado, para el cual, dijo, necesitaba recibir tratamiento urgente en otro lugar”. A continuación de su salida abrupta de la diócesis, Zanchetta se trasladó – o tal vez, más precisamente, huyó – a “Corrientes, a 500 millas de distancia, para aparecer aún más lejos, en Madrid, aparentemente en buena condición física”. Francisco aceptó después la renuncia del Obispo, siguiendo la invención para él del nuevo cargo en el Vaticano.

Magister informa cómo Zanchetta dejó su diócesis en un “estado desastroso…semejante a lo que ha sucedido en la diócesis de la que había sido anteriormente vicario, la de Quilmes”. A pesar de eso, observa Magister, “Este es el hombre a quien Francisco ha confiado un papel tan importante en la Curia, en contacto próximo con el presidente de la APSA, Cardenal Doménico Calcagno, que se encuentra regularmente con el Papa y es un oponente tenaz de la reorganización drástica de las finanzas del Vaticano, intentado sin éxito por el Cardenal George Pell, Prefecto del Secretariado para la Economía”.

Parece que casi todos los días recibimos más confirmaciones de la tesis del libro de Marcantonio Colonna El Papa Dictador: que “El gran reformador” no reformó nada, sino que ha presidido un empeoramiento de la corrupción en el Vaticano, mientras gobierna a la manera de un “cacique del partido Peronista”, premiando y protegiendo a sus amigos y vengándose de los que entiende ser sus enemigos. Y todo este régimen dictatorial, como el importante vaticanista Marco Tosatti ha observado, incluye un “nivel de control sobre los emails, líneas terrestres y hasta algunas categorías de móviles en el Vaticano [que] está alcanzando niveles ‘que hasta serían envidiados en Corea del Norte’…”

Extrañamente, en su denuncia anual de la curia Romana navideña, el Papa Francisco se ha mofado de la “lógica desequilibrada y degenerada de las conspiraciones o de los pequeños círculos que en realidad representan – a pesar de todas sus justificaciones y buenas intenciones – un cáncer que lleva a la auto-referencia, que se infiltra en los organismos eclesiásticos como tales, y particularmente en las personas que allí trabajan”. Personas así, declara, “han sido elegidos con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo [eclesial] y a la reforma, pero, no comprendiendo el elevado nivel de sus responsabilidades, se dejan corromper por ambición o vanagloria, y cuando son despedidos delicadamente [de sus cargos] declaran erróneamente ser mártires del sistema, del ‘Papa que no está informado’, de la ‘vieja guardia’ en vez de rezar el mea culpa [‘por mi culpa’]”.

Pero las únicas personas que el Papa Francisco “ha despedido delicadamente” son los defensores de la ortodoxia católica, y no los que “se dejan corromper por ambición o vanagloria…” Entre los que han sido despedidos se incluyen el Cardenal Burke, el Cardenal Müller y tres miembros importantes de la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como todo el personal de la Congregación para el Culto Divino y de la Academia Pontificia para la Vida. Y ninguna de las víctimas de estas purgas han declarado que son mártires. ¿Será esto alguna especie de fantasía paranoica?

Un pontificado con ningún otro hasta ahora visto puede estar revelándose. También aquí encontramos algo que debe haber sido aludido en el texto integral del Tercer Secreto de Fátima.