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Perspectivas Sobre Fátima
Perspectivas sobre Fátima

¿Piensa que la comunidad cristiana es un castillo en el aire?
Entonces piensa bien.

por Christopher A. Ferrara
el 3 de enero de 2018

En el momento en que el aparato de Estado del Vaticano parece obsesionado en convertir la Iglesia católica en aquello que Antonio Socci ha llamado “una asistente social para el Nuevo Orden Mundial”, completada con un nuevo Evangelio de inmigración sin restricciones de musulmanes en Europa, “alteraciones climáticas”, la eliminación utópica de la “desigualdad” y la “paz mundial” sin el Príncipe de la Paz, los pueblos bautizados de Europa del este están siguiendo su propio rumbo: un regreso al camino de que todo el mundo occidental se ha retirado a la fuerza durante la época de la “revolución democrática”.

En Hungría, una alianza de católicos y protestantes ha conseguido adoptar por aplastante mayoría una constitución explícitamente cristiana, que entró en vigor en 2012, y que declara: “Tenemos el orgullo de que nuestro Rey Santo Esteban [canonizado por el Papa Gregorio VII], hubiese construido, desde hace ya mil años, el Estado húngaro sobre terreno sólido y  hubiese hecho de nuestro país una parte de la Europa cristiana”. Y el mismo documento declara aún:

“Cada ser humano tendrá el derecho a la vida y a la dignidad humana; la vida embrionaria y fetal será sujeta a su protección a partir del momento de la concepción.

“Hungría protegerá la institución del matrimonio como una unión de un hombre y una mujer establecida por decisión voluntaria, y la familia como la base de supervivencia de la nación”.

Lanzar un ‘NO’ de desafío a los poderes establecidos de la Unión Europea y a los agentes de George Soros, que están intentando deshacer la negativa inaceptable de Hungría en descender a un abismo terminal de secularismo amoral, como el resto de Europa está haciendo, el presidente de Hungría, el protestante Viktor Orban, ha declarado que “la era de las democracias liberales ya se ha acabado”. Al mismo tiempo, Hungría ha puesto barreras fronterizas que prácticamente han eliminado aquel flujo de “refugiados” musulmanes del sexo masculino y en edad militar que ahora infestan a Alemania, Italia y Francia.

En Polonia, el Parlamento ha adoptado por gran mayoría una ley “que irá a imponer gradualmente una prohibición de hacer compras el Domingo” en el año 2020, así “satisfaciendo la exigencia de sus sustentadores católicos conservadores”, incluso la Jerarquía polaca. Esa propuesta de ley, que aguarda ser aprobada por el Senado y por el presidente, iría a restaurar un elemento fundamental del orden social católico: la observancia religiosa de los Domingos, que ha sido siempre un blanco primario de los revolucionarios, que derribaron el orden del altar y trono en las Naciones una vez católicas de la Cristiandad.

En el pasado mes de octubre, más que un millón de polacos han participado en un “Rosario Fronterizo” cuyo tema era la salvación de Polonia y de toda Europa, y que incluía una conmemoración de la victoria sobre el Islán en la Batalla de Lepanto. Véase lo que ha declarado el Arzobispo de Cracovia, Marek Jedraszewski, con respecto al acontecimiento: “Pedimos a Dios que las otras naciones de Europa y de todo el mundo comprendan que necesitamos regresar a las raíces cristianas de la cultura europea, si queremos que Europa continúe siendo Europa”.

Tanto Polonia como Hungría han rehusado la exigencia de la Unión Europea de obedecer al sistema de cuotas para inmigración, que es un instrumental para la islamización en marcha de Europa occidental. Como ha dicho Orban, con una osadía que se nota poco en el elemento humano de la Iglesia de hoy (fuera de Polonia y en algunos otros lugares):

“Los fundamentos de la vida en la Unión Europea están bajo ataque. No queremos que nuestros mercados navideños sean renombrados, y no queremos retirar para atrás de los bloques de cimiento (…) No queremos que nuestras Misas navideñas estén permeadas de miedo y angustia. No queremos que nuestras mujeres, nuestras hijas sean asediadas en el medio de la muchedumbre de la Víspera del Año Nuevo…

“El sistema inmunitario de Europa está siendo deliberadamente debilitado. Quieren que dejemos de ser quienes somos. Quieren que nos convirtamos en aquello que no queremos ser. Quieren que nos mezclemos con personas de otro mundo y que cambiemos para que no haya problemas. A la luz de las velas navideñas, podemos ver claramente los ataques contra la cultura cristiana, las tentativas para disolver Europa. Quieren llevarnos la vida y sustituirla por algo que no es nuestra vida.

Por otras palabras, en el Nuevo Orden Mundial todos los grupos tienen el derecho de preservar su identidad, excepto los cristianos. Pero también todo el vasto proyecto de modernidad política, que es promovido en todas partes a través de la violencia revolucionaria original y hoy impuesto por una “dictadura de relativismo”, ha tenido precisamente siempre en mente la eliminación del Reino Social de Cristo y hasta de la propia mención de Su Santo Nombre en la vida pública.

¡Pero el Espíritu Santo aún actúa en los corazones de los bautizados, y Dios no será impunemente escarnecido! Las señales de un renacimiento cristiano en aquello que una vez fue la Cristiandad son pocas, pero inconfundibles. Y no son más de que una prefiguración de aquel Triunfo del Inmaculado Corazón de María prometido por Nuestra Señora de Fátima una vez que Rusia, por fin, sea consagrada a Su Inmaculado Corazón.




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