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¿Por qué calla la mayoría silenciosa?

por Christopher A. Ferrara
el 4 de enero de 2018

Mientras el desastre de este pontificado continúa, ha llegado a ser común ya, hasta en la prensa católica “principal” reconocer que el Papa Francisco es un problema grave para la Fe, ante el cual algo tiene que ser hecho.

Así, en el momento en que dos Arzobispos se asocian a los tres Obispos de Kazajstán declarando que la tentativa de Francisco de autorizar la Sagrada Comunión para los adúlteros públicos es “ilícita” y “ajena a toda la Tradición de la Fe católica y apostólica”, hasta el Padre Alexander Lucie-Smith, escribiendo en el moderado Catholic Herald, dice que “la noticia de que cinco Obispos han hecho una declaración sustentando la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y su doctrina sobre el divorcio es una noticia alentadora”.

Considerad las implicaciones: Debemos considerar “noticia alentadora” la intervención de apenas cinco Obispos contra la tentativa del Papa de dar la falsa impresión de que su oficio le permite derribar la enseñanza y disciplina constantes de la Iglesia enraizadas en la propia ley divina.

El Padre Lucie-Smith señala que “es deprimente ver que solo cinco (por ahora) han firmado [la declaración],” considerando que “[l]os Obispos no dicen nada de nuevo, sino que repiten lo se ha creído siempre y en todas partes”. Pero Francisco no está declarando de nuevo lo que la Iglesia ha creído siempre y en todas partes, y es por eso, que está equivocado y que deben de oponérsele todos los sucesores de los Apóstoles. Pero sólo cinco han emprendido el desafío. “Deprimente” es un eufemismo.

Pero ¿dónde están los restantes de los aproximadamente 5,100 Obispos que hay en el mundo? Escribió el Padre Lucie-Smith:

“Habrá muchos que no firmen, pero que aprueban de corazón lo que se ha dicho, y puedo acordarme de varios. Solo necesitamos recordar que pocos han aprobado las directrices de los Obispos malteses, por ejemplo, y que la vasta mayoría de los Obispos de todo el mundo no han dicho nada sobre este tema. ¿‘Pero se han dado cuenta que la mayoría de los Obispos en todo el mundo están notablemente callados’?  como se ha preguntado el Padre Thomas Weinandy. Estos Obispos constituyen la mayoría silenciosa; sería óptimo si todos hablasen, pero podemos tal vez comprender sus razones para quedar shtum [callados]”.

¿Realmente? ¿Por qué debemos “comprender” las razones de la mayoría silenciosa de Obispos que se mantienen callados frente un ataque directo contra los fundamentos del edificio moral de la Iglesia, sus enseñanzas sobre la indisolubilidad del matrimonio y la dignidad infinita del Santísimo Sacramento? Puedo pensar en una sola razón: el miedo a las represalias del “Papa Dictador”.

El Padre Lucie-Smith, sin embargo, señala que no tuvo miedo de firmar “la carta de los quinientos y tales sacerdotes” en Inglaterra durante el Falso Sínodo, que declararon su “fidelidad inquebrantable a las doctrinas tradicionales sobre el matrimonio y el verdadero significado de la sexualidad humana, fundadas en la Palabra de Dios y enseñadas por el Magisterio de la Iglesia durante dos milenios.

Entonces ¿cuál es la disculpa de los Obispos? Y, una vez más, ¿dónde están los Cardenales Burke y Brandmüller, que hace mucho que prometieron una corrección formal del error que el Papa Francisco está ahora intentando imponer como si fuese “Magisterio autentico”? Parece que se ha dejado que el temor de un hombre se sobreponga al temor de Dios y a Su juicio, dejando a cinco Obispos, unos pocos sacerdotes valientes, y laicos a lo largo y ancho del mundo, de levantarse en defensa de la verdad de Cristo.

Algo parecido a la situación existente en Inglaterra del Rey Henrique VIII, en dónde solo un Obispo, San Juan Fisher, resistió su exigencia de un divorcio, está ahora, por increíble que parezca, repitiéndose en todo el elemento humano de la Iglesia. Y es una señal más de que será necesario para reencaminar las cosas, una intervención divina desemejante a cualquier otra en la historia de la Iglesia.



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