Perspectivas sobre Fátima

Socci sobre la apoteosis de los inmigrantes en Italia

por Christopher A. Ferrara
el 10 de enero de 2018

A medida que el elemento humano de la Iglesia parece que está siendo transformado en aquello que Antonio Socci ha denominado “un asistente social para el Nuevo Orden Mundial”, Europa está sufriendo el choque de la exaltación izquierdista de los inmigrantes, especialmente de los inmigrantes musulmanes ilegales, como una clase privilegiada a quienes todos deben estar subordinados. Implícita en esta operación, está la destrucción planeada de todo lo que aún queda de la identidad cristiana de Europa – un plan que sólo Hungría y Polonia están resistiendo exitosamente.

La columna de Socci compila algunos hechos asombrosos, de grande como de pequeña dimensión, sobre cuánto ha empeorado en Italia la apoteosis de la Izquierda del “inmigrante”. Señala que “el Obispo bergogliano Crescenzio Sepe” ha dado 500 regalos navideños a niños inmigrantes en Nápoles, pero ni uno a los hijos de los italianos pobres en su Archidiócesis. Así, la Epifanía – la versión italiana de Santa Claus – se ha hecho “la Epifanía de los inmigrantes”.

Mientras tanto, el número de italianos viviendo en la pobreza ha aumentado de 2.3 millones a 4.7 millones entre 2006 y 2016 y el porcentaje de ciudadanos italianos empleados (57.2%) es más bajo que el de los ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea (57.8%) porque los inmigrantes han reemplazado a los italianos en el mercado laboral. Es una situación totalmente opuesta a la de Alemania, donde los ciudadanos alemanes gozan de una tasa de empleo 50% más alta que la de los inmigrantes.

Peor todavía, el sistema italiano de pagos de subsidios familiares asigna apenas €1.7 mil millones a los ciudadanos, pero €4.6 mil millones a los inmigrantes, y el gasto total del Estado italiano por cada inmigrante ilegal se eleva a €1.050 al mes contra apenas €190 para cada ciudadano italiano. Los italianos están teniendo dificultades ahora para pagar hasta el gasto de calentar sus casas, estando en quinto lugar entre los países de la Unión Europea del índice de calidad de vida, y el nivel de los cuidados de salud para los italianos ha descendido tanto que, a partir de 2017-2020, caerá “debajo del límite mínimo fijado por la Organización Mundial de Salud”.

Al mismo tiempo, los italianos son forzados a pagar el gasto de las operaciones militares en Argelia para servir a “los intereses africanos de los franceses”, mientras las onerosas sanciones contra Rusia, supuestamente para beneficiar Ucrania, causan daño a la economía italiana, al mismo tiempo que Ucrania aumenta sus importaciones a Rusia.

En resumen, Socci concluye que Italia – a causa de los inmigrantes y de los intereses extranjeros – “ha sido destruida económica y socialmente y reducida como si hubiese perdido una guerra”.  Pero Italia en verdad ha perdido una guerra: la de la conservación de su identidad como país católico. Es esa misma guerra, ahora en sus etapas finales, que el Príncipe de las Tinieblas ha venido a librar contra el Reinado del Príncipe de la Paz a partir de 1789 en Francia y de 1917 en Rusia, con consecuencias que ahora amenazan lo que Nuestra Señora de Fátima ha descrito como la “aniquilación” de varias naciones. Terminará con la ejecución de un Papa en una colina fuera de una ciudad devastada y llena de cadáveres – muy probablemente Roma misma – como se ve en la visión del Tercer Secreto cuya “banda sonora” (las palabras de la Santísima Virgen explicando la visión) aún tenemos que escuchar.

Todas las cosas, en la Iglesia como en el mundo, parecen ahora apuntar hacia un cumplimiento del Mensaje de Fátima en la que sucederá una imposición dramática de la Voluntad divina sobre el curso de la Historia, visto que los planes insensatos y nociones vanas del liderazgo eclesiástico han frustrado (por ahora) el cumplimiento de la simple petición que la Santísima Virgen ha hecho, de la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón.