Perspectivas sobre Fátima

A medida que el III Falso Sínodo se aproxima, el
Cardenal Parolin hace alusiones sobre la próxima catástrofe

por Christopher A. Ferrara
el 12 de enero de 2018

Una video-entrevista con el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano nos abre una ventana sobre la próxima catástrofe que se cernerá sobre la Iglesia: el “Sínodo sobre los jóvenes, la Fe y el discernimiento vocacional”. En el momento en el que la Iglesia tiembla por los efectos de la Bomba H eclesial que es Amoris Laetitia (AL), Parolin revela que el próximo Falso Sínodo, que será manipulado de principio a fin como los dos anteriores, culminará probablemente en un documento – que ya está redactado – como el predeterminado “fruto del proceso sinodal”.

Parolin informa – o mejor, avisa – que el próximo Sínodo implicará “una búsqueda de una nueva relación de la Iglesia para con los jóvenes” según la cual la Iglesia “entrará en un diálogo con la juventud” que incluirá “la realidad y comprensión de la juventud”. Esto será “un paso en la evolución” de acuerdo con AL, que hace nacer “un nuevo paradigma de responsabilidad que excluye cualquier paternalismo”, “un cambio de actitud”, “un nuevo espíritu, un nuevo abordaje”.

Hay un gran peligro oculto en esta ensalada de palabras. ¿Qué será, exactamente “una nueva relación…para con los jóvenes” que el Sínodo va a “buscar”? ¿Qué quiere decir “el nuevo paradigma de responsabilidad” sin “paternalismo”? ¿Qué “cambio de actitud” es el que se espera?  ¿Y cómo será “el nuevo espíritu, un nuevo abordaje” que supuestamente aparecerá?

Esto es para que ellos lo sepan y nosotros lo descubramos. El único misterio es lo que ellos están preparando ya para imponernoslo a nosotros. El proceso reflejará con certeza lo de los I y II Falsos Sínodos sobre la Familia, después de los cuales AL ha introducido precisamente lo que los Padres del Sínodo habían rechazado insistentemente: la admisión de adúlteros públicos a la Sagrada Comunión. O sea, los I y II Falsos Sínodos no tenían nada que ver realmente con el resultado predeterminado de AL. Y lo mismo sucederá casi con certeza con el III Falso Sínodo.

Encontramos una pista alarmante en el comentario de Parolin de que el “diálogo con la juventud” en el III Falso Sínodo involucrará sus “debilidades y miedos”. Me gustaría llamar atención aquí al título increíble del Capítulo VIII de AL: “Acompañar, discernir e integrar la debilidad”. Es decir, “integrar” la “debilidad” de los “divorciados y re-casados” admitiéndolos a la Sagrada Comunión mientras ellos continúan practicando sus relaciones adúlteras – una enormidad que el Papa Francisco tuvo la audacia de clasificar como “Magisterio auténtico”, al mismo momento en que numerosos Obispos rehúsan discretamente a implementarla y siete Prelados, incluso un Cardenal, la condenan públicamente como “una disciplina ajena a toda la Tradición de la Fe católica y apostólica”.

Lo que parece, pues, que esta venida es una aplicación de AL a la “debilidad” de la juventud, de modo que se institucionalice la tolerancia de sus “uniones irregulares”, o sea, la cohabitación sin matrimonio. Para citar AL (n. 78), que atreve a invocar el nombre de Nuestro Señor para sancionar la subversión moral introducida en el Capítulo VIII:

“La luz de Cristo ilumina a todas las personas (cf. Jn. 1:9; Gaudium et Spes 22). Ver las cosas con los ojos de Cristo inspira los cuidados pastorales de la Iglesia para con los fieles que viven juntos o están casados sólo por lo civil, o que están divorciados y re-casados…Cuando una pareja en unión irregular alcanza una estabilidad digna de nota a través de un vínculo público – y, se caracteriza por el profundo afecto, responsabilidad para con los hijos y capacidad para superar dificultades – esto puede verse como una oportunidad, donde sea posible, de conducirlos a celebrar el Sacramento del Matrimonio”.

Por lo tanto, según el “nuevo paradigma” el concepto de vivir en pecado fue abolido a favor de la cohabitación y del adulterio como simples etapas que llevan – posiblemente, pero no necesariamente – al Sacramento del Matrimonio. El hecho de que las personas enredadas en esas uniones pecaminosas estuvieren en peligro de condenación fue completamente eclipsado por el “nuevo paradigma”. Y así es de prever que el III Falso Sínodo intentará convalidar las relaciones entre “los jóvenes” que constituyen, objetivamente, un pecado mortal habitual. De hecho, hablando prácticamente, la aplicación de AL tiende a la abolición del concepto en sí de pecado mortal a favor de la idea insana de que los comportamientos pecaminosos no son más que puntos en un continuum de lo bueno que es más o menos bueno, pero nunca simplemente inmoral como tal.

Debemos, por lo tanto, prepararnos para lo peor en la medida en que el III Falso Sínodo se aproxima – pero con la confianza de que Dios sacará un bien mayor “de este papado desastroso”. Fue por Su Voluntad permisiva que Dios ha permitido que tal catástrofe haya sucedido, tal vez porque ocasionará una gran purificación de la Iglesia, que se revelará tanto a sus enemigos como a sus defensores como preludio del gran clímax histórico en la Consagración de Rusia hace ya tanto postergada – que se realizará, a lo mejor, en el contexto de los más impresionantes acontecimientos para la Iglesia y para el mundo.