Perspectivas sobre Fátima

Ahora ya sabemos por qué el Papa Francisco ha destruido la Academia Pontificia para la Vida:

Uno de los nuevos nombrados declara que la anticoncepción puede ser un deber

por Christopher A. Ferrara
el 13 de enero de 2018

Siempre ha sido obvio por qué razón el Papa Francisco ha destruido la Academia Pontificia para la Vida de Juan Pablo II, despidiendo a todos sus miembros, en total 172 personas, ordenando que sus estatutos fuesen reescritos y aboliendo el juramento pro-Vida que hasta entonces se pedía a los miembros jurar. El plan era convertir la Academia Pontificia para la Vida en un vehículo para promover su increíble programa, ahora en marcha, de intentar socavar la doctrina de la Iglesia sobre el mal intrínseco de los actos contrarios al Sexto Mandamiento a través de la promoción de Amoris Laetitia (AL) (en el Capítulo 8) en una forma de ética situacional basada en “circunstancias complejas”. Ese programa ahora avanzará, a través de la Academia Pontificia reconstituida, en un ataque contra las enseñanzas de la Iglesia sobre el mal intrínseco de la anticoncepción.

Tenemos ahora una prueba positiva de que esta es la intención. Como el indispensable Life Site News informa, el llamado teólogo moral Padre Maurizio Chiodi, nombrado ahora para la Academia, ha declarado en una conferencia pública en la Gregoriana el 14 de diciembre que hay “circunstancias – me refiero a Amoris Laetitia, Capítulo 8 –que, precisamente debido a la responsabilidad, exigen la anticoncepción”. Chiodi continuó, diciendo que cuando “los métodos naturales son imposibles o impracticables, es necesario encontrar otras formas de responsabilidad” y que “un método artificial para la regulación de los nacimientos podría ser reconocido como un acto de responsabilidad que es ejecutado, no para rechazar radicalmente el don de un niño, sino porque en esas situaciones la responsabilidad llama al matrimonio y a la familia a otras formas de bienvenida y hospitalidad”.

Estamos ahora, por tanto, informados por el hombre del Papa en la Academia Pontificia para la “Vida”, que un elemento-clave de lo que Juan Pablo II llamó “la cultura de muerte”, la anticoncepción, no es solamente permisible sino hasta obligatoria cuando la obediencia al Sexto Mandamiento, y también al Quino Mandamiento (porque los anticonceptivos son muchas veces abortivos en sus efectos), es “imposible o impracticable”. Esta noción perversa significaría, por supuesto, el fin de toda la moralidad. Citando al Profesor Josef Siefert a este respecto, Chiodi, teniendo AL como su única autoridad, “colocaría la responsabilidad subjetiva por encima de las situaciones morales objetivas”, y ese error es “destructivo no solo de la doctrina moral de la Iglesia católica, sino también de la esencia de moralidad y, en realidad, de cualquier verdad o doctrina de la Iglesia”.

Es exactamente así. Y, al mismo tiempo, una comisión no muy secreta de cuatro hombres está “estudiando” Humane Vitae, cuyo 50º aniversario se está aproximando. Hay no pocas dudas de que esta comisión dará su apoyo a la tesis herética de Chiodi. Al fin y al cabo, Francisco mismo ha declarado ya, en comentarios cuya intención ha sido confirmada por el Vaticano, que la anticoncepción está justificada como “un mal menor” para limitar la expansión del virus Zika. La opinión de que se puede cometer un “mal menor” para evitar un mal supuestamente mayor contradice, en sus propios fundamentos, la ley moral.

¿Qué más pruebas quieren los “normalistas” de que nada es normal en este pontificado, sino que representa una novedad apocalíptica en la historia de la Iglesia, tal vez excediendo en magnitud hasta la crisis arriana del Siglo IV? Sin embargo, este apostolado continuará informando sobre la verdad de nuestra situación mientras esperamos, con confianza, su gloriosa resolución por intervención de la Virgen Madre de Dios – en precisamente la manera en cómo Ella la profetizó en Fátima.