¿Prelado vaticano anuncia disminución
de la misericordia durante el "Año de Misericordia"?

por Christopher A. Ferrara
el 7 de diciembre de 2015

Tal como en el Falso Sínodo de 2015, en que el documento final y la exhortación apostólica pos-sinodal fueron escritos aún antes de que empezó el Sínodo y sin cualquier contribución de la mayoría presente en el Sínodo, el “Año de Misericordia” que empieza mañana promete ser otro evento gestionado, concebido para lograr un fin predeterminado. Y, igual que el “Sínodo sobre la Familia” que no tuvo nada que ver con la familia, parece que el “Año de Misericordia” no tendrá nada que ver con la misericordia antes con una expansión de poder en nombre de la misericordia.

El Arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Concilio Pontificio para Promover la Nueva Evangelización – es decir la Nueva Nueva Evangelización, porque la primera Nueva Evangelización produjo nada más que más apostasía – acaba de explicar lo que el “Año de Misericordia” significará. Los comentarios revelan aquello que – debo decirlo con toda la franqueza – parece ser el equivalente eclesiástico de un esquema planeado.

En primer lugar, con gran trompetero, los “Misioneros de Misericordia” serán autorizados directamente por el Papa “para perdonar ‘hasta aquellos pecados reservados a la Santa Sede’”, para citar el Arzobispo Fisichella. El único problema es que según el Código del Derecho Canónica de 1983 ya no existen ningunos “pecados reservados a la Santa Sede”. Hay apenas sanciones canónicas ajuntadas a ciertos pecados que ahora pueden ser perdonados por cualquier párroco, hasta si la sanción – tal como la excomulgación –  aún sólo puede ser quitada por la Santa Sede. Están en esta categoría los pecados citados por Fisichella:

Todos estos cánones citados involucran apenas sanciones y no el poder de absolución, que, vuelo a insistir, cualquier sacerdote hoy tiene, en algunos casos con la autorización del Obispo. No hay indicación ninguna de que los “Misioneros de Misericordia” están autorizados a remitir sanciones, así como a absolver los pecados. Si no hay, entonces su comisión no les otorga nada que ya no esté dentro de la competencia del cualquier párroco normal con la facultad de oír confesiones. Por lo tanto, ¿para qué propósito sirven estos “misioneros”?

Fisichella también afirmó que el Papa “extenderá a todos los sacerdotes, para el Año Jubilar, la capacidad de discernimiento para absolver del pecado de aborto aquellos que lo han cometido y que, de corazón contrito, buscan el perdón para él”. Sin embargo, los sacerdotes ya tienen esa capacidad. Por lo tanto, otra vez, estamos ante un montón de nada.

He aquí donde entra el aparente juego de poder. Primero, y tal como Fisichella avisó, los “Misioneros de Misericordia” son nombrados exclusivamente por el Santo Padre, y la facultad de perdonar pecados reservados será dada personalmente a cada uno de ellos. Ningún Obispo en su propia diócesis puede nombrar estos Misioneros, ni otorgar facultades que él mismo no posea”.

¿Qué significa eso? Significa que los “Misioneros de Misericordia” que rinden cuentas directamente al Papa, ¿serán los únicos sacerdotes en el mundo que pueden perdonar “pecados reservados a la Santa Sede” aunque tales pecados sean perdonados ahora por párrocos normales en cualquier parte del mundo según el Código de 1983? Eso indicaría una severa disminución de la misericordia en el “Año de Misericordia”. Más aclaraciones se necesitan para evitar la amenaza de un descarrilamiento canónico mientras Obispos y sacerdotes intentan adivinar que pecados pueden ser aún perdonados al nivel diocesano normal.

Además de eso, ¿será otorgado a los “Misioneros de Misericordia” el poder de absolver pecados que un Obispo o párroco no absolvería, tal como el pecado del adulterio cometido por una persona divorciada y “re-casada” que no quería terminar sus relaciones sexuales adúlteras? Queda por verse, pero la perspectiva parece muy posible, teniendo en vista la campaña imparable del Papa para “integrar” los divorciados y “re-casados” como se ve en el párrafo 84 del informe final del Falso Sínodo. No sería misericordia, sino la falsa apariencia de misericordia, pretendiendo absolver un pecado que no puede ser absuelto porque el penitente no tiene la intención de enmendar su vida.

En segundo lugar, cuando preguntado sobre la ofensa de la “violencia física contra el Romano Pontífice”, Fisichella respondió: “Yo diría que necesitamos comprender bien la ‘violencia física’ – porque a veces también las palabras son rocas y piedras, y por eso creo que algunos de estos pecados son también mucho más extensivos que habíamos pensado”.

Eso es simplemente insidioso! La expresión violencia física es expandida arbitrariamente de modo a incluir actos verbales completamente no-físicos. ¡La ley canónica es así enmendada por una metáfora! Esto sería una enorme disminución de misericordia en nombre de la misericordia, arropando el Papa con el poder de acallar sus críticos bajo la pena de un pecado que sólo sus “Misioneros de Misericordia” podrían absolver.

¿Por qué tengo la impresión de que, cuando el “Año de Misericordia” acabare habrá menos misericordia en la Iglesia tal como había menos protección para la familia tradicional después que el “Sínodo sobre la Familia” había hecho su trabajo de sedición?

Y es también la franqueza que me lleva a decir que la evaluación del Arzobispo Bergoglio por uno de sus superiores jesuitas parece haber sido realizada hasta la fecha en este pontificado: “Él engendró lealtades divididas: ciertos grupos casi lo adoraban, mientras otros no tendría nada que ver con él, y él difícilmente les hablaría.... Tiene una aureola de espiritualidad que aprovecha para obtener el poder. Será una catástrofe para la Iglesia tener alguien como él en la Sede Apostólica”.

¡Qué Nuestra Señora de Fátima interceda por nosotros e impida la verdadera catástrofe que amenaza la Iglesia en este momento!