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Pesadilla a 35.000 pies*

Francisco abre la puerta a la anticoncepción

por Christopher A. Ferrara
El 22 de febrero de 2016

El formidable Antonio Socci ha escrito un nuevo libro sobre la crisis de la Iglesia La Profezia Finale [La profecía final], en cuya primera parte considera la confluencia alarmante de las profecías marianas que señalan a nuestros días como un tiempo de apostasía sin precedentes entre la jerarquía católica y los fieles laicos. La segunda parte consiste en una larga carta abierta al Papa en la que denuncia incisivamente su pontificado hasta la fecha, documentando lo que la descripción del libro llama “el riesgo de apostasía…la situación de confusión y desconcierto que el pontificado del Papa Bergoglio ha creado en la Iglesia”.

Otro desastre que es fruto de la casualidad

El riesgo de apostasía y la situación de confusión y desconcierto que siguen a la estela de este Papa han alcanzado nuevas alturas. El momento se presentó una vez  más durante una conferencia de prensa en-vuelo, de regreso desde México a Roma, en la que Francisco todavía de nuevo vez se sintió libre de dar espontáneamente sus opiniones personales sobre las cuestiones más fundamentales de la moral, resueltas hace siglos por el magisterio infalible de la Iglesia. Aquí analizo apenas una de las bombas que Francisco ha dejado caer en esta ocasión: su opinión sobre la anticoncepción.

Tras haberse dedicado los últimos tres años a luchar por un cambio en la disciplina infalible mantenida sobre la Eucaristía con respecto a la situación de adulterio público de los que pretenden haberse “re-casado” sin una anulación válida, Francisco esta vez ha dirigido su ametralladora en dirección a la enseñanza infalible de la Iglesia contra el mal intrínseco de la anticoncepción. Aquí estaba contestando a uno de los muchos enredos que alegremente ofrece por someterse a las preguntas de periodistas astutos: ¿Pueden las mujeres con riesgo de contratar el virus Zika servirse de la anticoncepción para evitar el embarazo y el riesgo del defecto de nacimiento de microcefalia (cabeza anormalmente pequeña) de acuerdo con “el concepto del mal menor”?

En primer lugar, el Magisterio infalible rechaza totalmente cualquier análisis “del mal menor” sobre cuestiones morales, porque no se puede hacer el mal con el pretexto de alcanzar un bien mayor. La moral natural por sí misma ordena que el fin nunca justifica los medios y que ambos, el fin y los medios de una acción deben ser morales. Francisco, sin embargo, cayó sin precaución en la trampa, condenando el aborto mientras abría la puerta ancha a la anticoncepción:

El aborto no es el más pequeño de dos males. Es un crimen. Es echar a alguien fuera para salvar a otro. Eso es lo que hace la Mafia. Es un crimen, un mal absoluto.
Con respecto al mal menor de evitar el embarazo, estamos hablando en términos del conflicto entre el quinto y sexto mandamiento. Pablo VI, un gran hombre, en una situación difícil en África, permitió que las monjas usasen la anticoncepción en casos de violación.
No confunden el mal de evitar el embarazo en sí mismo, con el aborto… [E]vitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este caso [el virus Zika], y como en aquel caso [mirando hacia atrás sobre su hombro] que mencioné del Bendito Pablo VI, está claro

Esta afirmación, si fuese aceptada como una enseñanza válida, significaría el colapso de todo el edificio moral infaliblemente definido y mantenido en la Iglesia, empezando con su enseñanza sobre la anticoncepción y derribando todas las demás enseñanzas sobre la moral como fichas de dominó. Explicaré:

Primero, para citar el blog popular del Padre John Zuhlsdorf, el cuento de Pablo VI permitiendo que unas monjas en el Congo usasen la anticoncepción para “defenderse” contra una supuesta amenaza inminente de violación no es simplemente “una leyenda urbana, es una MENTIRA. Pablo VI NO dio permiso a las monjas para la anticoncepción”. “El Padre Z” cita una explicación detallada del origen de esta noticia falsa, que el lector puede leer aquí. En mi próxima columna, la Parte II de esta serie de dos partes, escribiré sobre las implicaciones de un Papa que por casualidad cita una invención histórica para apoyar una contradicción en la enseñanza infalible de la Iglesia sobre la no-permisibilidad moral de la anticoncepción.

Por otra parte, hay una opinión discutida, que algunos acreditados teólogos morales sostienen, pero que otros rechazan, de que en el caso restringido de violación una mujer puede rechazar la inseminación violenta como una forma de asalto físico tratando de impedir la entrada de esperma en el útero, pero no después (con una pastilla o mediante un dispositivo intrauterino) porque de este modo es posible la anticoncepción y el asalto ya ha sucedido. Según esta opinión, bajo el principio del “doble efecto” el efecto intencionado es impedir un asalto físico mientras que el efecto no intencionado es que no haya concepción. Por lo tanto, el incumplimiento de la prohibición moral contra la anticoncepción no es aquí directamente intencionado, sino que es simplemente la consecuencia inevitable de una forma legítima de autodefensa.

El supuesto caso de violación, sin embargo, difícilmente apoya el uso de la anticoncepción para evitar la concepción debido a posibles defectos de nacimiento que se siguen de relaciones sexuales consentidas – una práctica eugenésica descaradamente inmoral que Francisco aparentemente acaba de perdonar, tal y como el Padre Lombardi confirma ahora (véase más abajo). El escenario Zika no altera el carácter “intrínsecamente malo” de la anticoncepción, cuyo uso de evitar el embarazo directamente e intencionada como tal no puede ser considerado lícito bajo ninguna circunstancia. Como pasa con cualquier acto intrínsecamente malo, aún cuando la culpabilidad subjetiva pueda estar rebajada en ciertos casos extremos, el mal queda y nunca puede se moralmente justificado.

Lo que es bastante alarmante es que Francisco aquí parece rechazar la enseñanza infalible de la Iglesia de que la anticoncepción es intrínsecamente mala. Mientras describe el aborto como un “mal absoluto”, describe la anticoncepción explícitamente como “un no mal absoluto”. Hay una confusión seria aquí entre los conceptos “absoluto” e “intrínseco”, como si Francisco pensase que algo que no es “absolutamente” malo pudiese a veces ser permitido. Aquí Francisco aparentemente no reconoce que ambos el aborto y la anticoncepción pertenecen a la misma categoría de males intrínsecos y que ni uno ni otro admiten “excepciones” en su inmoralidad. Es verdad aún cuando el aborto, siendo un asesinato, es una ofensa más seria, sin embargo la anticoncepción también constituye un asesinato cuando sus efectos son abortivos – un hecho del que Francisco hace caso omiso.

Segundo, no se puede cometer nunca un “mal menor” – que significa un pecado – para evitar un “mal mayor”. La transcripción publicada tiene comillas en torno al uso de Francisco de las palabras “mal menor”, pero como se puede ver en este video  Francisco no mostró tal escepticismo cuando se sirvió de la terminología del periodista en italiano – “male minore”. Francisco claramente acepta la noción falsa de que la perpetración deliberada del “mal menor” de la anticoncepción podría ser justificada para evitar una infección de Zika porque podría causar un defecto de nacimiento.

Esto es simplemente el error de consecuencialismo o proporcionalismo, específicamente condenado por Juan Pablo II en Veritatis Splendor (cf. Parágrafo 75). El consecuencialismo pretende juzgar un acto malo como un acto moral si sus consecuencias en general son buenas. En este caso, el mal de la anticoncepción estaría considerado moralmente justificado a causa de la consecuencia “buena” porque la mujer infectada por el virus Zika no daría a luz a un niño con microcefalia. Con base a aquella lógica moral, que Francisco ha acabado de ratificar, la anticoncepción podría ser empleada en toda clase de propósitos eugenésicos para evitar cualquier tipo de defecto serio de nacimiento.

Tercero, la contención de Francisco de que el escenario del virus Zika implicaría “el conflicto entre el quinto y sexto mandamiento” es una torpeza ultrajante que indica, en el mejor de los casos, una ignorancia profunda de la ley de Dios, y en el peor de los casos la intención de subvertirla. No puede haber ningún “conflicto” verdadero entre los mandamientos de Dios. Obedeciendo un mantenimiento nunca implica que desobedeces otro.

En todo caso, es positivamente absurdo para Francisco sugerir que el mandamiento de No Matarás sería violado a menos que una mujer infectada por el virus Ziki evitase la concepción usando medios anticonceptivos violando el mandamiento de No Cometer Actos Impuros. El virus causa no más que una enfermedad breve semejante a la gripe, mientras que correr el riesgo de dar a luz a un niño con un defecto de nacimiento no constituye asesinato. Además de eso, una mujer infectada con el virus simplemente puede evitar las relaciones sexuales hasta que el virus se haya purgado de su cuerpo – lo que sucede en apenas dos o tres semanas.

¡El Padre Lombardi confirma el error!

Desesperado como siempre por la defensa del indefenso e intentando encubrir el desconcierto constante de este pontificado, la prensa católica “de los principales medios de comunicación” inmediatamente se ha apresurado en un intento de explicar de modo no honesto el significado claro del comentario del Papa. Este ejemplo de trampa verbal es típico. Pero los esfuerzos de costumbre para el control de los daños fueron deshechos por el portavoz de prensa del Vaticano el Padre Federico Lombardi, que más tarde dijo a la prensa que Francisco sabía exactamente lo que quería decir, y que lo que quería decir, fue lo siguiente:

El Papa distingue claramente entre la radicalidad del mal del aborto que elimina una vida humana, y la posibilidad del recurso de la anticoncepción o preservativos, en casos de emergencia o situaciones especiales, en los que no se elimina una vida humana sino que se evita un embarazo. Ahora no es que diga que este recurso puede ser usado y aceptado sin discernimiento, sino que ha dicho claramente que puede ser tomado en consideración en casos particulares de emergencia.
El ejemplo del Pablo VI y la autorización del uso de la Pastilla para aquellas religiosas que estaban bajo el riesgo serio de violación por parte de revolucionarios en el Congo...muestra que esto no era una situación normal en la que se lo tomó en consideración.... Así, la anticoncepción o uso de preservativos, en casos graves o de una emergencia particular, pueden ser el objeto de un discernimiento de conciencia serio. Eso es lo que ha dicho el Papa.

¡Qué desastre total ha causado este Papa verbalmente imprudente! Sus comentarios abren la puerta al uso de la anticoncepción en cualquier situación que se considere “grave” o de “emergencia” o hasta de una “situación especial”, que significa cualquier situación en la que un embarazo no deseado produciría un sufrimiento serio, o un sufrimiento percibido, a la madre, tal como un defecto de nacimiento o cualquier condición que hiciese que el embarazo fuese de riesgo. Y el permiso explícito del uso de la Pastilla con “discernimiento” aunque sea frecuentemente abortiva en sus efectos, abre la puerta de atrás al aborto mismo, y que Francisco pretende prohibir en la puerta de la fachada.

La enseñanza de Humanae Vitae, que expone la enseñanza permanente de la Iglesia, es así de modo efectivo derrocada por una “excepción” a lo que es un mal intrínseco que nunca puede admitir excepciones. (De nuevo, sin embargo, el escenario hipotético de la violación no implicará cualquier perpetración directa e intencionada de un acto intrínsecamente malo cuando antes era apenas una forma de autodefensa). Y si puede haber una excepción al mal intrínseco de la anticoncepción, ¿por qué no también al mal intrínseco de la sodomía, o a los males de la fornicación y del adulterio? ¿Y qué llegaría a ser entonces, cualquier prohibición moral de la enseñanza de la Iglesia si hasta de los males intrínsecos se dice que pueden admitirse excepciones que los hacen permisibles?

Por supuesto, Francisco se ha equivocado gravemente y nadie debe seguir su errónea opinión, que no tiene ningún peso a pesar de lo que diga el Padre Lombardi. Pero eso no detendrá el error del Papa en erosionar la adherencia ya desastrosamente erosionada de los fieles laicos a la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la procreación.

Todos sabemos que Sor Lucía avisó al Cardenal Caffarra que “la batalla final del Señor contra el reino de Satanás será sobre el matrimonio y la familia.” ¿Sabía ella también que las fuerzas a las que los fieles tendrían que oponerse en este conflicto final iban a incluir un Papa veleidoso? No hay duda de que en el Tercer Secreto íntegro se halla la respuesta.

*Parece que otro blogger se me ha adelantado en el uso de este títular, pero como ya yo había pensado en él por mí mismo, lo uso aquí (actualizando la altitud conforme a las aeronaves modernas).




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