Homepage
Cruzada
Perspectivas
Sobre Fátima
Noticias
Recursos
Tercer Secreto
Consagración
Oración
Librería
Homepage
Apostolado
Para hacer un donativo
Más información
Nuestra señora de Fatima en línea
ImageMap for Navigation ¿Por qué Fátima? Mapa del sitio Contactar
Perspectivas Sobre Fátima

Socci rehusa ser servilmente lisonjeado

por Christopher A. Ferrara
El 3 de marzo de 2016

La II Parte del nuevo libro de Antonio Socci, La Profezia Finale (La Profecía Final), es una carta abierta de 140 páginas al Papa Francisco que proporciona un resumen mordaz de su papado a la luz de la confluencia notable de profecías marianas, de dimensión apocalíptica, que empezaron en el Siglo XX – la primera de ellas, evidentemente, Fátima.

Por ‘apocalíptica’, debo decir que no quiero significar el Apocalipsis, o el fin del mundo, sino que ‘apocalíptica’ en el sentido secundario de un “gran desastre: un repentino acontecimiento muy grave que trae consigo miedo, pérdida, o destrucción” y “algo visto como una revelación profética” (diccionario inglés de Merriam Webster). Y este tipo de apocalipsis es precisamente lo que vemos en la visión del “Obispo vestido de Blanco”, publicada por el Vaticano sin la explicación de la Santísima Virgen sobre su significado preciso – un texto que no hemos visto aún pero que indudablemente existe.

Poco después de la publicación de la crítica mordaz que hace sobre este pontificado, Socci recibió una carta escrita a mano de Francisco mismo, no muy diferente a la llamada telefónica que Francisco hizo a Mario Palermo, el fallecido coautor de otra crítica punzante  del pontificado duramente titulada “Este Papa no nos gusta ”. La esencia tanto de la carta como de la llamada telefónica ha sido: Aprecio la crítica que haces de mí.

Bien está esto, porque demuestra que los fieles están, de verdad, dentro de su derecho de ser críticos con un Papa cuando la crítica se justifica. Al fin y al cabo, el Papa no es un dictador absoluto. Sin embargo no hay ninguna indicación – por lo menos hasta la fecha – de que Francisco haya sido conmovido por tal crítica a fin de que altere el rumbo emprendido, a pesar de la súplica de Socci en las líneas de conclusión de su libro, de que Francisco “Fuese uno de nuestros verdaderos pastores en el camino de Cristo, con el Papa Benedicto que le apoya con la oración y sus consejos: que ayudase también Usted a la Iglesia, hoy confundida y desconcertada, para recuperar el camino de su Salvador y de esta manera encender de nuevo la luz que permitirá a la humanidad no perderse en un abismo de violencia”.

Dicho sea en su honor, Palmaro no dejó que lo elogiasen por una demostración halagadora de atención personal por parte del Pontífice Romano. Durante su conversación telefónica con Francisco, hasta se atrevió a decir que no se detendría en hablar públicamente si continua la crisis manifiesta de este pontificado. Y ha mantenido su enérgica crítica al liderazgo eclesial de Francisco hasta su muerte, dando así muestras evidentes de sus fuertes motivaciones que le impelían a defender en conciencia el bien común de la Iglesia.

Lo mismo aplica a Socci. Al seguir su columna acerca de la nota que recibió de Francisco, Socci dirige una crítica severa sobre el fracaso total de Francisco de oponer la introducción en Italia de la abominación de las “uniones homosexuales”. Para ello cita una carta en la que se condenan las “uniones homosexuales” que Francisco había escrito cuando era Arzobispo de Buenos Aires, Socci advierte agriamente: “Palabras muy fuertes. Pero Bergoglio como Papa no las ha repetido hoy porque – como él ha dicho – [durante la conferencia de prensa en-vuelo volviendo desde México] ‘el Papa es para todos’: es decir, quiere satisfacer a todos”.

Observando que ambos Francisco y Matteo Renzi, el Primer Ministro de Italia, habían expresado una fuerte oposición a las “uniones homosexuales” antes de haber subido a sus posiciones de poder, Socci concluye: “evidentemente el poder (tanto eclesiástico como político) provoca la amnesia. O, en cualquier caso, surge en ellos [Francisco y Renzi] el deseo de no pisar los pies de ciertas fuerzas que les han ayudado a llegar finalmente a las sillas que ocupan y que hoy les mantienen en ellas”.

Palabras duras de verdad. Sin embargo, ciertamente justificadas en vista de la situación apocalíptica en que la Iglesia se halla ahora – como sin duda ha sido vaticinada en la “Profecía Final” que conocemos como el Tercer Secreto de Fátima.




amigable a su impresora
Pagina inicial

imagemap for navigation Página inicial Mapa del sitio Contactar Buscar