Memorandum al equipo de enlucir con cal Amoris Laetitia: Podéis dejarlo ya.

por Christopher A. Ferrara
El 18 de abril de 2016

¿Logrará Amoris Laetitia el objetivo que obviamente el Papa Francisco desde el inicio tuvo: la admisión de adúlteros públicos – los divorciados y “re-casados” – a la Santa Comunión en “ciertos casos” (lo que se significa finalmente todos los casos)? Por supuesto que sí.

Regocijado, el copresentador elegido a mano de Francisco, el Cardenal Christoph Schönborn, infame a causa de su orientación “pro-gay” y a favor del divorcio, durante la conferencia de prensa presenta este documento “catastrófico” al mundo: “Mi gran alegría a causa de este documento se halla en el hecho de que coherentemente supera aquella división clara, superficial y artificial entre ‘ regular’ e ‘irregular’ – lo que quiere decir la  diferencia “superficial” entre uniones sexuales lícitas e inmorales, entre el matrimonio cristiano por una parte y las relaciones por otra parte que involucran el adulterio y la fornicación.

Sobre la cuestión específica de la Santa Comunión dada a los adúlteros públicos, Schönborn siguió explicando lo que ya era obvio en el lenguaje de la nota a pie de la página 351:

El Papa Francisco reitera la necesidad de discernir cuidadosamente la situación, conforme Familiaris consortio (84) de San Juan Pablo II (AL 298).  “El discernimiento tiene que ayudar encontrar modos posibles para responder a Dios y crecer dentro de los límites. Por pensar que todo es blanco y negro, a veces cerramos el camino a la gracia y al crecimiento y desanimamos caminos de santificación que dan gloria a Dios” (AL 205)…

En el sentido de esta “via caritatis” (AL 306), el Papa afirma, de una manera humilde y simple, en una nota (351) que la ayuda de los Sacramentos puede ser dada “en ciertos casos”. Pero para este propósito no nos ofrece estudios de casos, o recetas, sino simplemente nos recuerda dos de sus frases famosas: “quiero que los sacerdotes se den cuenta de que el confesionario no debe ser una cámara de tortura sino un encuentro con la misericordia del Señor” (EG 44), y la Eucaristía “no es un premio para los que ya son perfectos sino una medicina y alimento poderosos para los débiles…”

Notad la frase “conforme Familiaris consortio (84) de San Juan Pablo II”. Así, el engaño a lo largo de años continúa, mientras tanto Francisco como Schönborn esconden el hecho de que en el parágrafo referenciado de Familiaris Juan Pablo II específicamente rechaza cualquier posibilidad de un “discernimiento” que permita a adúlteros objetivamente públicos recibir el Santísimo Sacramento – en “ciertos casos”, o encaso cualquier. Pero eso era antes cuando las cosas eran “blancas ó negras”, mientras bajo Francisco han llegado a ser todo muy gris.

Y ahora sabemos de Francisco mismo que rotundamente ha contradicho a su antecesor y a toda la tradición. Durante la conferencia de prensa en-vuelo durante el retraso del viaje a Grecia, se le preguntó, si, por el contrario a aquellos que dicen “nada ha cambiado” Amoris Laetitia autoriza “nuevas posibilidades concretas para los divorciados y re-casados que no existían antes de la publicación de esta exhortación”. Puntuando la respuesta con su mano e inclinando la cabeza para énfasis, Francisco replicó: “puedo decir que sí, punto final. ( Io posso dire sì. Punto.”)

Increíblemente, él también recomendó que todos leyésemos la presentación de Schönborn en la cual “vuestra pregunta tendrá una respuesta”. Digo “increíblemente” porque la respuesta de Schönborn fue: “el Papa afirma, de una manera humilde y simple, en una nota (351) que la ayuda de los Sacramentos también puede ser dada ‘en ciertos casos’”. Eso es, Francisco – siguiendo la manera de un político astuto – nos ha dado la evasiva mientras, al mismo tiempo, poniendo por delante a otra persona: ¡leed lo que mi asistente Schönborn ha dicho para saber lo que ha dicho yo en mi propio documento!

¿Es esto verdad? Claro que sí. Y ahora un pequeño consejo no solicitado para todos los “normalistas” que todavía están desesperadamente intentando dar una mano de cal blanca a este documento catastrófico (sobre el cual mucho más, más adelante, tendrá que escribirse en estas páginas): Dejen las brochas. No funcionará. Francisco está volviéndoles tontos, a todos vosotros.