Homepage
Cruzada
Perspectivas
Sobre Fátima
Noticias
Recursos
Tercer Secreto
Consagración
Oración
Librería
Homepage
Apostolado
Para hacer un donativo
Más información
Nuestra señora de Fatima en línea
ImageMap for Navigation ¿Por qué Fátima? Mapa del sitio Contactar
Perspectivas Sobre Fátima

Deceptus Laetitia – II Parte

por Christopher A. Ferrara
El 27 de abril de 2016

En mi primera columna de esta serie sobre cómo Amoris Laetitia (AL) se aprovecha de argumentos y fuentes engañosas, he hecho notar la proposición reiterada y en efecto fraudulenta de cómo en Familiaris consortio Juan Pablo II ratificó una forma de “discernimiento pastoral” que permitiría a quienes viven públicamente en adulterio en los llamados “segundos matrimonios” recibir la absolución y Santa Comunión en “ciertos casos”, junto con otros pecadores públicos y habituales dentro de la categoría de impureza, sin cualquier propósito de enmienda.

También mostré como AL literalmente oculta al lector, a través de 256 páginas, la insistencia de Juan Pablo II en el párrafo 84 de Familiaris, en conformidad con la Tradición, de que bajo ninguna circunstancia  pueden los divorciados y “re-casados” ser admitidos a los sacramentos porque “su estado y condición de vida objetivamente contradice aquella unión de amor entre Cristo y la Iglesia que es significada y efectuada por la Eucaristía” y “si estas personas fuesen admitidas a la Eucaristía, los fieles serían conducidos al error y a la confusión con respecto a la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio”.

Finalmente, mostré cómo en la nota a pie de la página 329, esta enseñanza de Juan Pablo II es engañosamente reducida a una mera “posibilidad de vivir ‘como hermanos y hermanas’ que la Iglesia les ofrece”. Como la nota a pie de la página 329 es un pequeño nido de engaño por sí solo, es el tema de esta II Parte.

En primer lugar, la enseñanza de Juan Pablo que no consiste simplemente en una mera “posibilidad de vivir ‘como hermanos y hermanas’ que la Iglesia les ofrece [es decir adulterio público]” – sino que es efectivamente un imperativo moral que no admite ninguna excepción – es también astutamente rechazada como impracticable e irrazonable. Para citar la nota del pie de la página por completo:

En tales situaciones, mucha gente, conociendo y aceptando la posibilidad [¡] de vivir “como hermanos y hermanas” que la Iglesia les ofrece, señala que si faltan ciertas expresiones de intimidad, “a menudo sucede que la lealtad se pone en peligro y el bienestar de los hijos sufre” (Concilio Ecuménico de Vaticano II, Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno, Gaudium et Spes, 51).

Así, tenemos un Pontífice Romano que está proponiendo seriamente que, de acuerdo con “mucha gente”, la enseñanza de Juan Pablo II en línea con la Tradición – que AL ha ocultado ya del lector y reducida a una “posibilidad” –privaría a una pareja adúltera de la “intimidad” y que su “lealtad” a esta unión adúltera podría ser “puesta en peligro” así como “el bienestar de los hijos”. En apoyo de esta proposición llanamente ultrajante, AL extrae una frase del párrafo 51 del documento del Vaticano II Gaudium et Spes. Aquí se perpetra otro engaño. Para citar el párrafo completo de que la frase sola fue extraída como aparece en inglés en el sitio web del Vaticano:

Este Concilio se da cuenta de que ciertas condiciones modernas a menudo impiden a las parejas ordenar sus vidas matrimoniales armoniosamente, y que se encuentran en circunstancias donde por lo menos temporalmente el tamaño de sus familias no debe ser aumentado. Como resultado, el fiel ejercicio del amor y de la intimidad completa de sus vidas es difícil mantener. Pero cuando la intimidad de la vida matrimonial es interrumpida, su lealtad puede a veces ser comprometida y su calidad de fecundidad arruinada, porque luego la educación de los hijos y el coraje de aceptar nuevos hijos están puestos ambos en peligro.

En contexto, el Concilio está hablando de parejas válidamente casadas que evitan relaciones matrimoniales o les transigen con la anticoncepción a causa del miedo a concebir hijos. Además, este párrafo aparece en una sección de un documento titulado “Fomentando la Nobleza del Matrimonio y de la Familia”, que, algunos pocos párrafos antes, habla de la “plaga del divorcio…” Peor aún, la cita cortada de AL es gravemente imprecisa: la frase “a menudo sucede que la lealtad está puesta en peligro y el bienestar de los hijos sufre” ni aparece en párrafo 51; parece ser algún tipo de paráfrasis adaptada a las necesidades retóricas de AL.

¿Qué puede decirse cuando un Pontífice Romano, aunque en una nota a pie de página, falsamente dice que el Vaticano II apoya la idea monstruosa de que las personas divorciadas y “re-casadas” necesitan la “intimidad” para ser “fieles” a sus copartícipes en adulterio? Podemos decir que AL representa un giro de los acontecimientos apocalíptico en lo que es ya la crisis más profunda en la historia de la Iglesia – verdaderamente la “batalla final” entre el demonio y la Iglesia sobre la cual Sor Lucía avisó al Cardenal Caffarra.

Pero esto es apenas el inicio del modo en que AL intenta engañar a los fieles. Hay más que decir en columnas subsecuentes.

¡Nuestra Señora de Fátima, interceda por nosotros!




amigable a su impresora
Pagina inicial

imagemap for navigation Página inicial Mapa del sitio Contactar Buscar