Homepage
Cruzada
Perspectivas
Sobre Fátima
Noticias
Recursos
Tercer Secreto
Consagración
Oración
Librería
Homepage
Apostolado
Para hacer un donativo
Más información
Nuestra señora de Fatima en línea
ImageMap for Navigation ¿Por qué Fátima? Mapa del sitio Contactar
Perspectivas Sobre Fátima

¿Por cuánto tiempo más continuará esto?

por Christopher A. Ferrara
El 16 de mayo de 2016

En esta etapa del pontificado del anterior Arzobispo de Buenos Aires, es justo preguntarse si Francisco será capaz de dar hasta un solo sermón o alocución sobre las Sagradas Escrituras que no tuerza para adaptarlas a su teología jesuítica liberal y a su idiosincrasia.

El ejemplo más reciente es la alocución de la Audiencia del 11 de mayo cuando Francisco, una vez más, adapta la parábola del hijo pródigo a su idea peculiar de la Divina Misericordia. “La misericordia del padre es rebosante, incondicional, y mostrada incluso antes de que el hijo hable”, dice Francisco del padre que ve a su hijo perdido volviendo. Eso es torcido en la mejor de las hipótesis, porque la misericordia del padre es claramente condicional en el retraso del hijo siguiendo su arrepentimiento.

Aquel arrepentimiento, sin embargo, Francisco lo hace liviano: “Ciertamente el hijo sabía que había errado, y lo reconoció: ‘He pecado… Trátame como a uno de tus siervos’. Pero estas palabras se desvanecen ante el perdón del padre”. ¿Qué quiere decir esto? El arrepentimiento del hijo no se “desvanece” sino que es la propia razón por la que él regresa a casa y se habilita ser perdonado. Sin esta conversión, el padre no lo hubiese podido recibir, porque, como el padre mismo dice, su hijo “estaba muerto”. Del mismo modo, el alma en estado de pecado mortal está muerta. Francisco simplemente hace caso omiso al significativo verdadero de la parábola de Nuestro Señor.

A partir de este entuerto Francisco salta a la falsa conclusión de que tanto el hijo fiel, que protesta de que su hermano sea tratado demasiado indulgentemente, como su hermano prodigo, que regresa a casa porque tiene hambre y está arrepentido, “actúan según una lógica extraña a Jesús: si haces bien, recibirás un premio, si haces mal serás castigado; y esto no es la lógica de Jesús, ¡no lo es”!

¿En verdad? Parece que Jesús no está de acuerdo con Francisco: “Saldrán los que hicieron buenas obras, a resucitar para la vida eterna; pero los que las hicieron malas, resucitarán para ser condenados (Juan 5:29)”.

Por supuesto, el bien que hacemos que es meritorio a los ojos de Dios es debido a Su gracia; no nos salvamos por ser bienhechores. Pero Francisco aquí parece dispensar por completo las buenas obras, a la manera de Martín Lutero, mientras sugiere que Dios nunca castiga a aquellos que hacen mal porque su misericordia es “incondicional”.

Por otra parte, Francisco, que habitualmente se contradice a sí mismo, ha exigido de los ricos precisamente las buenas obras para con los pobres como condición para la salvación y para librarse del infierno, mientras sugiere que los ateos pueden salvarse por hacer el bien.

¿Cuánto tiempo más continuará esta confusión? Sólo Dios lo sabe. Mientras tanto, en Roma, una coalición a nivel mundial de clérigos y laicos preocupados han pedido a Francisco que “reconozca los errores graves de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia recientemente publicada, en particular aquellas secciones que conducirán a la profanación de la Santa Eucaristía y al daño de nuestros hijos, y retirar la Exhortación Apostólica con efecto inmediato”.

¿Cuándo en la historia de la Iglesia han sido compelidos los fieles a hacer una tal súplica a un Pontífice Romano? Nunca. ¡Nuestra Señora de Fátima, interceda por nosotros!




amigable a su impresora
Pagina inicial

imagemap for navigation Página inicial Mapa del sitio Contactar Buscar