La llegada de los neo-Casuistas

por Christopher A. Ferrara
El 13 de julio de 2016

Entre los obispos, se oye apenas el canto de los grillos mientras Francisco alegremente sigue adelante. “Soy por naturaleza inconsciente y por eso sigo adelante,” Francisco informa a la ligera a un grupo de estudiantes en el Vaticano en mayo pasado.

Sin embargo los laicos y algunos sacerdotes valientes están creciendo en número cada vez más grande para hacer sonar la alarma sobre el curso temerario de este pontificado. Una nueva voz importante a este respecto es nada menos que la de Mons. Michel Schooyans, un consejero próximo al Papa Juan Pablo II y confidente del Papa Benedicto XVI, que como informa LifeSiteNews, “ha emitido un aviso grave sobre la trayectoria actual de la Iglesia católica”.

Lifesite ha publicado un informe por Schooyans cuyas conclusiones no podrían ser más devastadores del mito del pontificado Bergogliano de “misericordia” y “sencillez” que deja atrás el “rigorismo” farisaico del pasado. Por el contrario, Schooyans avisa que el Sínodo sobre la Familia “ha revelado…un profundo malestar en la Iglesia” cuyos síntomas incluyen “debates recurrentes sobre la cuestión de las personas divorciadas y re-casadas, modelos para la familia, el papel de las mujeres, el control de la natalidad, la maternidad de alquiler, la homosexualidad, la eutanasia”. Simplemente, dice Schooyans, “La Iglesia ha sido desafiada hasta sus propios fundamentos”.

Exactamente. Eso ha sido obvio durante los últimos tres años. Pero el análisis de Schooyans da una nueva y chocante luz sobre la situación. Escribe sobre los “mandatos de los nuevos juristas, herederos de los escribas y Fariseos”, que significa, evidentemente, el Cardenal Kasper, el Cardenal Baldisseri, el Cardenal Marx, el Arzobispo (“El arte de besar”) Fernández, el Arzobispo Bruno (“estimando” la “orientación homosexual”) Forte y el resto de la pandilla de locos, sofistas y súper-modernistas con que Francisco se ha rodeado en su círculo interior. Es decir, la misma pandilla que inventó el Falso Sínodo desde el inicio hasta el final.

Con una ironía magnífica que penetra como un cuchillo, Schooyans – sin hacer mención de quienes habla, aunque sabemos de quienes se trata – escribe sobre el “regreso de la casuística entendida, por haber permitido que moralistas examinen y solucionen asuntos de conciencia. Ciertos moralistas tienen la intención de ofrecer soluciones que agradan a aquellos que recurren a su conocimiento superior. Entre los casuistas de ayer y de hoy, los principios fundamentales de la moral están eclipsados por las opiniones (frecuentemente divergentes) pronunciadas por estos importantes consejeros espirituales”.

Y después, estas observaciones asombrosas del asesor y confidente de los dos predecesores inmediatos de Francisco:

Progresivamente, las reglas de comportamiento que vienen de la voluntad del Señor y transmitidas por el Magisterio de la Iglesia están languideciendo en el decaimiento. La evaluación moral de los actos entonces puede modificarse. Insatisfechos con amortiguar esta evaluación, los casuistas desean transformar la ley moral en sí. Esto será la tarea de casuistas, confesores, consejeros espirituales y, a veces, obispos. Todos deben tener solicitud por complacer…

Para complacer, el consejero espiritual tendrá que ablandar el rigor de la doctrina transmitida por la tradición. El pastor tendrá que adaptar sus palabras a la naturaleza del hombre, cuyas pasiones están naturalmente conduciéndolo al pecado. Por eso se da el hecho de relegar progresivamente las referencias al pecado original y a la gracia. La influencia de Pelagius (un monje de origen británico) es evidente: el Hombre debe salvarse a sí mismo y tomar su destino en sus propias manos. Decir la verdad no forma parte del papel del casuista, que debe cautivar, presentar una línea de argumento que sea atractiva, congraciarse con los otros, y hacer la salvación fácil, complacer a aquellos que aspiran tener una comezón extremada de oír. (2 Timotheo 4:3)

Schooyans dice todo, exceptuando nombrar Francisco como el líder de la pandilla, pero no hay necesidad de afirmar lo que es obvio. Simplemente resalta todo el programa sinodal y post-sinodal de Francisco – principalmente, Amoris Laetitia – para subvertir la enseñanza y la disciplina constantes de la Iglesia cuanto a la admisión a los Sacramentos de los divorciados y “re-casados”. Escribe él:

Los neo-casuistas [es decir Francisco y compañía] muestran gran interés en casos de personas divorciadas que están “re-casadas”. Al igual que en otros casos, las distintas etapas de su enfoque son un buen ejemplo de la táctica del salchichón. Según estas tácticas, lo que nunca se concedió como un todo es concedido trozo a trozo. Así sigamos el proceso.

Primer trozo: En el punto de partida encontramos, por supuesto, referencias a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras sobre el Matrimonio y la doctrina de la Iglesia acerca de esta cuestión. Segundo trozo: El énfasis se pone en las dificultades en “recibir” esta enseñanza. Tercer trozo, en forma de una pregunta: ¿Están las personas divorciadas y “re-casadas” en un estado de pecado grave? El cuarto trozo consiste en la intervención del consejero espiritual, que ayudará a las personas divorciadas y “re-casadas” a “discernir” es decir, elegir lo que sea que les apetece en su situación. El consejero espiritual debe mostrarse comprensivo e indulgente. Debe demostrar compasión, pero ¿qué compasión?

Porque el casuista en efecto, cuando emprende una evaluación moral de un acto, la solicitud de ser compasivo debe tomar precedencia sobre la evaluación de acciones que son objetivamente malas: el consejero debe ser lenitivo, adaptarse a las circunstancias. Con el quinto trozo de salchichón, cada individuo será capaz de discernir, personalmente y con plena libertad de pensamiento, lo que le apetece lo mejor. [saltos de párrafo y énfasis añadido]

¿Resulta esto familiar? En resumen, bajo Francisco la Iglesia ahora atestigua la venida de las mismísimas cosas que Francisco mismo ha condenado tan ostensivamente en otros: el neo-Farisaísmo, neo-Casuística y, más famosamente, “neo-Pelagianismo”. Nunca antes en la historia de la Iglesia ha existido un tal Papa. ¿Cómo puede ser vista esta situación asombrosa a no ser apocalíptica – en el sentido de “muy crítica o catastrófica” – aun cuando no estemos experimentando todavía elApocalipsis autentico de San Juan?  

¡Nuestra Señora de Fátima ruega por nosotros!