Tomas de poder ominosas – III Parte

Francisco la emprende con los conventos de clausura

por Christopher A. Ferrara
el 25 de julio de 2016

En la I Parte de mi serie bajo este título, informé sobre la creación de la Maquina Práctica-Excelente de Remoción de Obispos por medio de un motu proprio declarando que cualquier obispo puede ser retirado por razón alguna que Francisco y sus colaboradores consideren suficiente. Esa acción confirma jurídicamente una situación que ya ha atestiguado la sumaria remoción/jubilación forzada de seis obispos conservadores consecutivos (más recientemente Obispo Aldo di Cillo Pagotto de Paraiba), retirado a causa de la alegación de escándalos que no tienen comparación con la corrupción endémica, incluso de actividad homosexual, de las diócesis de obispos liberales a lo largo y ancho del mundo. En efecto, Francisco ha nombrado como su propia cabeza de la casa pontificia a un destacado depredador homosexual, Mons. Battista Ricca (descubierto atrapado en un ascensor con un joven masculino objeto de sus “afectos”).

En la II Parte de la serie informé sobre un rescrito de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y Sociedades de la Vida Apostólica que en esencia bloquearía la formación de cualquier nueva sociedad tradicionalmente-orientada de rito diocesano por obispos locales comprensivos con la Tradición a menos que el Vaticano estuviese satisfecho con la “originalidad” de su “carisma” en ausencia de la cual, la tentativa de edificar la sociedad sería nula y sin efecto.

Ahora es el turno para las monjas de clausura de caer bajo el pulgar dictatorial. Con su constitución apostólica Vultum Dei Quaerere (“Buscando la cara de Dios”) (VDQ), que ha estallado como una poderosa bomba durante sus vacaciones, Francisco da como mandato cambios masivos para cada convento de clausura del mundo, que necesitarán la adopción de nuevas constituciones y de “formas de clausura” que serían aprobadas por el Vaticano, y la centralización del control de todos los claustros locales. El periódico liberal La Stampa resume con aprobación el documento como un todo de esta manera: “Francisco asigna como mandato importantes cambios para las religiosas contemplativas, pide la revisión de todas las constituciones”. Catholic News Agency llama a las “nuevas normas enfocadas en la oración, la centralización”.

VDQ también revoca toda la anterior legislación pontificia que daban como mandato el rigor de los “claustros papales” de monjas, tanto mayores como menores, que imponían sanciones severas contra el salir o el admitir que personas externas entrasen dentro del claustro sin permiso y razón grave, incluidas Sponsa Christi e Inter Praeclara (1950) de Pio XII y Verbi Sponsa (1999) de Juan Pablo II. Haciendo referencia a normas posteriores que van a ser promulgadas, VDQ claramente contempla el tránsito rutinario de monjas por dentro y fuera de sus claustros para tales cosas como “cursos específicos de formación fuera de su monasterio”. También recomendando el uso de Internet por monjas de clausura para su “formación” y “cooperación” con otros conventos, limitado apenas por la “debida discreción” sea lo que sea que eso significa.

VDQ manda además que hasta los monasterios de clausura papal estén abiertos al público para la Adoración Eucarística, lo que claramente es empleado como un pretexto para infringir contra la santidad antigua de ellos: “Cada monasterio, en la elaboración de su plan de comunidad y vida fraterna, además de la preparación cuidadosa de sus celebraciones Eucarísticas, debe poner aparte tiempo apropiado para la Adoración Eucarística, también invitando a los fieles de la Iglesia local a tomar parte de ella”.

En un golpe devastador contra la autonomía de los monasterios de clausura, del que VDG habla con palabras insinceras y cínicas, el documento da como mandato que inmediatamente se inscriban en “federaciones” gobernadas por Presidentas y Consejos. La legislación anterior de Juan Pablo II y Pio XII apenas permitían que los conventos fuesen federados, mientras que insistían en que la autonomía individual de ninguna manera sea disminuida por la existencia de cualquier tal federación voluntaria. La mayoría de las federaciones existentes (las nuevas deben ser formadas donde se necesitan, evidentemente) son pozos negros de corrupción modernista o empresas de “justicia social” alineadas con políticas liberales o los dos juntos. Pero eso es, precisamente, el punto: los pocos conventos tradicionales aún existentes tales como las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, que ya han sido colocados bajo una comisaría liberalizadora vaticana, se les exigirá inclinarse ante el “espíritu” de las federaciones liberales que ahora están siendo compelidas a participar, y las nuevas órdenes tradicionales de monjas serán ahogadas en sus cunas.

Lo que es increíble, el Papa de las Periferias ahora prohíbe que los monasterios admitan candidatas de otros países (como de África o de Filipinas) para asegurar su continuación: “reclutamiento de candidatas de otros países solamente por el bien de la supervivencia de un monasterio debe ser absolutamente evitado”. La palabra “solamente” no tendrá ningún o poco significado en la práctica, y por eso, el reclutamiento transnacional será de facto prohibido. ¿Pero qué tiene que ver el origen nacional de una monja con su libertad de unirse con un convento, si ella tiene una vocación? Absolutamente nada. No obstante, el Papa de las Periferias, que siempre está insistiendo en la “inclusión”, ahora insiste en la exclusión, o sea, la discriminación basada en el origen nacional de las candidatas. La muerte de muchos conventos de clausura será así, cierta. ¡Qué locura!

Más increíble aún, el anciano pontífice exige discriminación por edad en los conventos, declarando: “La autonomía jurídica necesita ser igualada a una autonomía genuina de vida. Esto implica un cierto, aun minino, número de hermanas, a condición de que la mayoría no sean mayores…” ¿Que tiene que ver la edad de las monjas con su autonomía en el claustro? Otra vez, absolutamente nada. Es apenas otra táctica para asegurar la liberalización de conventos que aún están alineados con la Tradición.

¡Si las condiciones para “autonomía” no son cumplidas – incluida una mayoría de miembros que no sean mayores! – entonces “la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de la Vida Apostólica estudiarán la posibilidad de establecer una comisión ad hoc formada por el ordinario, la presidenta de la federación, una representante de la federación y la abadesa o superiora del monasterio. En todos los casos, el propósito de esta intervención sería iniciar un proceso de dirección para la revitalización del monasterio o para encaminarlo a su cierre”.

El respetable Catholic Herald describe esta previsión como “un reglamento explicando en términos generales los criterios que se necesitan para que un monasterio mantenga su autonomía jurídica o en caso contrario, sea absorbido por otra entidad o que se enfrente con el cierre.

Y así terminamos con la Iglesia de las Periferias. Francisco otra vez está concentrando todo el poder en sus propias manos. Como cualquier dictador, predica la libertad mientras practica la tiranía, anulando cualquier cosa que sus antecesores hayan hecho que le detenga – no sólo en esto, sino también en cuanto a la enseñanza de sus antecesores sobre los divorciados y “re-casados”, en especial, Juan Pablo II en Familiaris consortio.

Sí, por supuesto, el Papa tiene poder plenario en la Iglesia. Pero este Papa hace caso omiso a los límites de este poder enunciado por el mismísimo Papa que inesperadamente reemplazó bajo circunstancias tan misteriosas:

El Papa no es un monarca absoluto cuyos pensamientos y deseos son la ley. Por el contrario: el ministerio del Papa es una garantía de obediencia a Cristo y a Su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino constantemente atar a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios en presencia de cualquier tentativa de adaptarla o diluirla, y ante todas las formas de oportunismo.

En Francisco, que Dios nos ayude, tenemos un Papa que habitualmente descuida virtualmente todas las amonestaciones de Benedicto. ¡Qué Dios salve Su Santa Iglesia!

P.D. El Vaticano dice que no consideran tomar medidas semejantes para las órdenes masculinas. No lo creo.