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Perspectivas Sobre Fátima

Una respuesta a Joanna Bogle con respecto
al Tercer Secreto de Fátima

II Parte:
Lo que Bogle no verá

por Christopher A. Ferrara
el 3 de agosto de 2016

En la primera parte de esta serie prometí un breve resumen de los hechos y circunstancias, más plenamente resumidos aquí y aquí, que refutan la mentira de la absurda caricatura de Joanna Bogle sobre la posición “Fatimista” de que la visión publicada por el Vaticano en 2000, tomada por sí sola, no puede ser el Tercer Secreto en su totalidad.

En primer lugar, el comentario sobre la visión “oficial” del Vaticano (escrito por el entonces Cardenal Ratzinger) se describe como “difícil de descifrar”. Pero ¿por qué sería que la Madre de Dios nos dejase con un código para ser “descifrado” por un Secretario de Estado del Vaticano, 83 años después de las apariciones, cuando el resto del Mensaje de Fátima es simple y translúcido en sus predicciones, avisos y promesas?

Además, Sodano, un burócrata vaticano corrupto, es una elección inconcebible para hablar a favor de la Madre de Dios en cuanto al significado de lo que Ella reveló a los tres videntes. Ha sido Sodano quien durante décadas ha encubierto los crímenes del Padre Marcial Maciel Degollado, aceptando dinero y regalos de los Legionarios de Cristo de Maciel mientras bloqueaba cualquier investigación sobre la violación de niños, hijos ilegítimos, abuso de drogas e impropiedades financieras. El Cardenal Ratzinger finalmente ordenó una investigación y después, como Papa Benedicto XVI, aprobó las conclusiones de que Maciel era culpable de “actos muy serios y objetivamente inmorales…confirmados por testigos incontrovertibles” y de “crímenes verdaderos” que muestran “una vida sin escrúpulos ni autentica sensibilidad religiosa”. Maciel falleció en desgracia después de ser desposeído tanto de su liderazgo de los Legionarios como de sus facultades sacerdotales y obligado a pasar el resto de su vida en oración y penitencia.

El mero hecho de la absurda dependencia del Vaticano de Sodano y su sucesor Cardenal Tarcisio (“penthouse”) Bertone para promulgar una “versión oficial” del Tercer Secreto demuestra que algo tiene que estar faltando: es decir, la explicación de la Santísima Virgen Misma de lo que significa. Es imposible creer que Dios hubiese dejado a los cuidados de dos funcionarios del Vaticano embrollados en escándalos, la interpretación del precioso aviso-mensaje de Su Madre a la Iglesia y a toda la humanidad.

De todos modos, como The New York Times ha informado, el Cardenal Ratzinger aclaró durante la conferencia de prensa de junio de 2000 en la cual fue publicada la visión del Tercer Secreto que “No es la intención de la Iglesia imponer una sola interpretación. Pero a la luz de la historia, podemos descifrar la visión.” Ni una sola interpretación es impuesta. Pero podemos “descifrarla”. Por otra parte, otros son libres de “descifrarla” de diferente modo. Así, Nuestra Señora nos dejó con un enigma que podría solucionarse de varias maneras, - ¿escoge lo que quieres? Claro que no.

Pues bien, si los fieles no están obligados a aceptar la absurda interpretación de Sodano, esto nos deja – y deja a Bogle – sin ninguna explicación autorizada de lo que la visión realmente significa. ¿Parece probable que Nuestra Señora nos haya dejado completamente ignorantes sobre un asunto de una importancia tan extraordinaria? 

Pero la curiosa parte que emprende en este asunto el Secretario de Estado del Vaticano es apenas un elemento de una montaña de pruebas que indican que debería existir un texto en el que la Virgen, y no el Cardenal Sodano, explica cómo la visión se realizará y el quién, el qué, el por qué y el cuándo de la profecía. Esto estaría de acuerdo con la naturaleza detallada del resto del mensaje de Fátima, incluso el propio nombre el Papa (Pio XI) que estaría reinante al inicio de la Segunda Guerra Mundial y la predicción precisa de “una noche alumbrada por una luz desconocida” poco antes del comienzo de la guerra.

Las pruebas para un texto explicativo son tan abrumadoras que el decididamente no-tradicionalista Antonio Socci, que emprendió la redacción de un libro para demoler la posición “Fátimista”, se retractó completamente  y concluyó que el texto debería existir y que está “bien escondido” en el Vaticano. Tal y como él describe su propio cambio de mente: “Al fin, tuve que rendirme…Aquí describo mi viaje hacia el interior del misterio más grande del Siglo XX y expongo el resultado al que honestamente llegué. Y ha sido un resultado que sinceramente contradice mis convicciones iniciales”. Por parte de Bogle, sin embargo, no podemos esperar tal ausencia de prejuicios cuanto a argumentos serios y pruebas poderosas. Su compromiso ideológico al anti-tradicionalismo le imposibilita.

Mi propio estudio exhaustivo de la controversia, El Secreto todavía ocultado, fue inspirado por el trabajo pionero de Socci. Tanto el libro de Socci como el mío fueron escritos en un contexto de escepticismo bastante amplio sobre la totalidad de la revelación del Vaticano en 2000, que iba mucho más allá de los círculos “Fátimistas” y “tradicionalistas”. La Madre Angelica expresó la opinión de millones de católicos cuando declaró ante una audiencia global de televisión en directo: “Con relación al Secreto, lo que ocurre es que yo soy una de las personas que piensan que no hemos recibido la cosa completa.”

Tal y como Socci mantiene, el texto explicativo se encontraría en el sobre en el que el fallecido Arzobispo Loris Capovilla, secretario personal a Juan XXIII, escribió los nombres de aquellos que habían leído el texto y el juicio del Papa Juan, dictado a Capovilla por el Papa, que dejaría a sus predecesores la decisión de publicarlo (aunque la Iglesia entera estaba esperando la publicación en 1960, año que la Virgen había especificado). Antes de su fallecimiento en 2016 a la edad de 100 años, el Arzobispo Capovilla repetidamente confirmó la existencia del “sobre Capovilla” y hasta su ubicación precisa (un escritorio en el aposento de Juan XXIII, del cual Pablo VI lo recuperó). Hizo eso hasta en una entrevista televisiva editada que el Cardenal Bertone presentó durante un programa televisivo organizado para reprimir la controversia. El Vaticano no ha negado nunca que el sobre existiese. Pero el sobre jamás ha sido presentado.

A la luz de apenas estos pocos, pero muy reveladores detalles, católicos razonables, inteligentes e imparciales queremos saber la verdad del asunto. Considerad el ejemplo de Robert Moynihan, un licenciado de Harvard con también un Doctorado de Yale y editor del periódico de los principales medios de comunicación Inside the Vatican. Es merecedor de honor porque Moynihan hizo caso omiso a lo políticamente correcto post-conciliar y el riesgo a perder su propia posición (por parte de ideólogos como Bogle y otros en cargos más importantes) cuando reveló en el número de agosto de 2011 de su revista que su amigo, el fallecido Arzobispo Pietro Sambi, quien era nada menos que Nuncio Apostólico a los Estados Unidos, le había recomendado que leyese mi libro:

Estábamos discutiendo el Tercer Secreto de Fátima, los reclamos de que el Vaticano no ha publicado el texto íntegro del Tercer Secreto que fue revelado a Sor Lucía, y la respuesta del Cardenal Tarcisio Bertone, el Secretario de Estado vaticano, en un libro donde Bertone afirma que no hay nada más que revelar. Sambi dijo, “Perdón”, se levantó, salió del cuarto y volvió con un libro.

“Mire,” dijo, “¿Conoce este libro? Debe leerlo.” Era El Secreto todavía ocultado por el Dr. Christopher Ferrara. “Espere,” dije. “Usted es el Nuncio Apostólico en EEUU, y ¿Usted está urgiéndome a leer un libro que cuestiona lo que escribió el Secretario de Estado? Sambi contestó, “Sólo digo que hay cosas interesantes en este libro que merecen una lectura. Y a final de cuentas, todos nosotros e estamos en busca de la verdad, ¿no? Lo importante es la verdad…”

Moynihan, que era también amigo personal del fallecido Mons. Capovilla, muy recientemente expresó el escepticismo duradero de católicos sensatos a lo largo y ancho del mundo en dos e-mails a sus subscritores. El 27 de mayo escribió lo siguiente al respecto del “sobre Capovilla”

Hubo un segundo sobre” – el fallecido Cardenal Loris Capovilla, hablando conmigo a principios de 2007 en su residencia en Sotto il Monte, cuando le pregunté por qué la carta del Tercer Secreto mostrada en la televisión italiana por el Cardenal Tarciscio Bertone no contenía ninguna escritura. Capovilla me dijo que había escrito algo en el sobre en agosto de 1959, cuando Capovilla, junto con Papa Juan XXIII, leyeron el Tercer Secreto en Castel Gandolfo. El Papa Juan mandó a Capovilla escribir en el sobre que los dos habían leído el texto ese día, y que él, Papa Juan, había decidido no publicarlo, sino dejar que uno de sus sucesores lo publicasen. Capovilla, sí, escribió esas palabras en el sobre, él me dijo. Capovilla falleció ayer en Italia a la edad de 100 años. Qué su alma descanse en paz y qué la luz perpetua brille sobre él.

Y después, apenas hace unos días, Moynihan pasó a una segunda etapa cuanto a su carta del 27 de mayo. Reveló, además, lo siguiente:

Él [Capovilla] me había llevado a creer intencionadamente que había algo poco claro sobre la publicación del secreto o de los secretos – que tal vez hubiesen existido dos cartas diferentes, con dos sobres diferentes, con dos textos distintos, me había dejado en ignorancia sobre lo que ese algo podría ser. Claramente sufrió alguna irresolución de hablar definitivamente sobre el tema de la carta, como si hubiese sido pedido no hacerlo por alguna autoridad más alta.

Citando conversaciones que había tenido con fuentes romanas durante el verano, Moynihan llegó a esta conclusión:

A pesar de esto, en Roma durante junio y julio, sí, tuve conversaciones que abordaron el tema del Tercer Secreto.

Aquellas conversaciones me convencieron de que hay una ambigüedad y falta de transparencia sobre el modo en que los textos se han presentado al mundo.

No sé en lo que consiste la ambigüedad o falta de transparencia, pero me parece, de lo que Capovilla me dijo, y de lo que oí en Roma que algo es imperfecto o incompleto en la manera en que el secreto ha sido publicado.

Como veremos en la parte final de esta serie, esta cosa que le falta fue revelada por Benedicto XVI mismo, que, para citar a Socci, “reabrió el dosier” sobre el Tercer Secreto de Fátima.




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