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Perspectivas Sobre Fátima

Una respuesta a Joanna Bogle con respecto
al Tercer Secreto de Fátima

III Parte:
La revelación del Padre Döllinger y la negativa del Papa Benedicto XVI en la línea de partido
vaticano

por Christopher A. Ferrara
el 5 de agosto de 2016

Tal y como las dos primeras columnas de esta serie deberían haber dejado claro, la duradera controversia sobre el Tercer Secreto de Fátima es un asunto complejo y misterioso. Pero Joanna Bogle piensa que lo tiene todo solucionado y explicado y los católicos que discrepan con ella son unos chiflados que deben ser declarados personas non gratas eclesiales a manera de una purga ideológica.

En el artículo que motivó esta serie, Bogle parece considerar el caso cerrado apenas porque un comunicado vaticano no firmado, en donde se citan dos frases aisladas de una afirmación supuestamente hecha este pasado mayo por el Papa Emérito que rehúsa el testimonio recientemente divulgado de su amigo y colega el Padre Ingo Döllinger. El testimonio se dio antes que la visión, por sí sola, se divulgase en el 2000: el entonces Cardenal Ratzinger le había confirmado que hay un texto perteneciente al Secreto que menciona “un mal Concilio y una mala Misa”.

Mientras el testimonio de Döllinger es otra pieza que encaja perfectamente en el mosaico de pruebas que indican la existencia de un texto suprimido, el caso para su existencia nunca ha dependido en él. No obstante, consideraremos el comunicado de prensa que Bogle juzga ser el fin definitivo de toda la controversia:

Benedicto XVI afirma “no haber hablado nunca con el Profesor Döllinger sobre Fátima”, claramente indica que los comentarios atribuidos al Profesor Döllinger sobre este asunto “son invenciones puras, completamente falsas”, y confirma decisivamente que “la publicación del Tercer Secreto de Fátima está completa”.

Primera observación: el comunicado de prensa es una caracterización de afirmaciones rumoreadas atribuidas a Benedicto, que no emitió ninguna afirmación propia al público directamente. Estamos proferidos apenas tres frases aisladas fuera de contexto. ¿Por qué no hay declaración alguna de primera mano de Benedicto mismo, quien ciertamente no tiene miedo de hablar directamente al público sobre otros asuntos? De hecho, acaba de firmar un acuerdo sobre la publicación de su autobiografía, un paso que difícilmente encuadra con su promesa, a partir de su abdicación papal, que se retiraría de vista y pasaría el resto de su vida en oración y soledad. En efecto, a partir de su abdicación bajo circunstancias misteriosas, que incluye lo que su propio secretario ha llamado un “conflicto dramático” Benedicto ha emprendido una sustancial vida pública de declaraciones, lecturas, entrevistas, y comparecencias en eventos vaticanos importantes. Sin embargo, cuando se trata del Tercer Secreto – y solamente cuanto a él – esperan que creamos que Benedicto debe esconderse detrás de un comunicado de prensa vaticano y no puede hablar en su propio nombre.

Segunda observación: ¿Sería probable que Benedicto hubiese declarado que su amigo y colega es un mentiroso descarado que simplemente inventó todo su relato? Aquí es útil proporcionar el contexto del testimonio del Padre Döllinger como es informado por el blogsite One Peter Five. Habiéndole sido contado antes por Ratzinger que el Tercer Secreto involucra una “mala Misa y un mal Concilio”, Döllinger, como los católicos a lo largo y ancho del mundo, no podríamos dar crédito a la “oficial” versión vaticana del Secreto:

Cuando, el 26 de junio del 2000, el Dr. Döllinger leyó y oyó lo que el Vaticano por fin había publicado como el restante Tercer Secreto de Fátima, estaba perturbado y profundamente inquieto a causa de la falta de integridad del mensaje [y se dio cuenta por su anterior conversación con el Cardenal Ratzinger sobre el contenido del Tercer Secreto, M.H.]. Había viajado desde Alemania a Roma expresamente para estar presente durante la divulgación pública del Secreto. Y una vez que hubo oído que el texto había sido revelado, fue inmediatamente – con su espontaneidad conocida – a la Basílica de San Pedro para hablar personalmente con el Cardenal Joseph Ratzinger sobre las palabras del mensaje que acababan de divulgarse. Había rezado más de lo normal de tal modo que pudiese encontrar y hablar en la sacristía privadamente con el Cardenal Ratzinger.
Después de la Misa en San Pedro, fue entonces a la sacristía reservada para los Cardenales y se reunió con el Cardenal Ratzinger – que estaba a solas revistiéndose – e inmediatamente empezó a hablarle sobre el recién revelado Tercer Secreto. El Dr. Döllinger saludó al Cardenal Ratzinger – a quien siempre podía acceder – y le dijo que ese día lo que había sido publicado no podría ser todo. Sabía que el Cardenal Ratzinger no mentiría por ser tan puro. El Cardenal Ratzinger por fin admitió: “Sí, hay todavía algo más” y después salió apurado de la sacristía – muy de prisa – como si se hubiese dado cuenta de que había dicho demasiado. Luego que el Dr. Döllinger se volvió a Alemania, inmediatamente comunicó todo lo que había sucedido a su secretaria quien recuerda muy bien, y en detalle, toda la historia.

¿Parece probable que una narración tan detallada fuese apenas una ficción inventada por un sacerdote anciano que, por mentir, no tiene nada que ganar y mucho que perder?

Tercera observación: La frase “no haber hablado nunca con el Profesor Döllinger sobre Fátima”, que está entre comillas y así se pretende que sean palabras de Benedicto mismo, es un claro indicativo de que no debemos confiar en el comunicado de prensa. Si estaba hablando por sí mismo, en primera persona, Benedicto nunca diría “no haber hablado nunca con el Profesor Döllinger sobre Fátima” sino que “Yo no he hablado nunca con el Profesor Döllinger sobre Fátima”. Es apenas una caracterización de alguien sobre aquello que Benedicto supuestamente ha dicho.

Además, ¿parece probable que el Padre Döllinger y su amigo y colega Cardenal Ratzinger en el jamás de los jamases habían hablado sobre Fátima durante su amistad de tan largo tiempo? ¿O sea el caso más probable de que el Papa Benedicto no se acuerda de tal conversación, lo que socavaría toda la “negativa oficial”? Mientras está claro que Benedicto nunca por sí mismo hablaría sobre este asunto, la respuesta queda poco clara. Lo que está claro, , es que al comunicado de prensa le falta credibilidad.

De todas formas, inmediatamente después de la publicación de esta rumoreada y fragmentaria “negativa del Papa Benedicto”, el P. Dollinger enfáticamente confirmó su reporte, rehusando la pretensión de que había inventado el relato por completo. Más tarde, sin embargo, se resignó a sí mismo a la “negativa oficial”: “Si Roma lo había negado, entonces tenemos que estar quietos y no defendernos”. Uno es recordado de una línea de Yes, Prime Minister (una popular serie británica televisiva de comedia): “Primera regla en lo político: nunca creer cosa alguna hasta que sea oficialmente negada”. Cualquier persona que piensa que este aparato vaticano actual no está involucrado en las políticas de poder sino simplemente emprendido humildemente en su solemne deber de defender la Fe es demasiado crédulo.

Cuarta observación: La declaración “La publicación del Tercer Secreto de Fátima está completa” es difícilmente una negativa de la pretensión especifica de que no ha sido publicado un texto explicativo relacionado, convenientemente denominado por ellos simplemente como una “añadidura” hecha por Sor Lucía (véase la I Parte). La única manera de negar esa pretensión sería afirmar inequívocamente: “Sor Lucía no escribió ningún texto en el que están registradas las pretendidas palabras de la Virgen explicando el significado de la visión publicada en el 2000. El único texto que Lucía escribió perteneciente al Tercer Secreto ha sido publicado”. Pero eso es exactamente lo que el Vaticano no hará a pesar de las repetidas demandas de una respuesta directa, aunque se sabe que esto siempre ha sido el verdadero asunto en cuestión.

Vale la pena notar que Antonio Socci intentó obtener una respuesta directa del Cardenal Bertone esperando con otros periodistas fuera de la sala donde Bertone estaba a punto de defender la “versión oficial” de tal modo que Socci pudiese plantar esta pregunta al Secretario de Estado Vaticano: ¿“Eminencia, está Usted dispuesto a jurar sobre el Evangelio que la famosa frase de la Virgen contenida en el Tercer Secreto de Fátima apuntada por el Vaticano en el 2000 – ‘En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre, etc.’ – dijo la Virgen – no es seguida de algo más”?

Socci, elegido como blanco para remoción de la propiedad si hubiese comparecido, fue movido a la fuerza por los guardas de seguridad y expulsado del edificio. Pero dejaron a los otros periodistas ilesos. Tal y como Socci narra el incidente (también informado en el importante periódico romano Corriere della Sera):

Ha sido indignante. Quería solamente hacer una pregunta de un minuto y recibir una respuesta seca: sí o no. Pero el Cardenal Bertone, advertido de mi presencia, entró directamente por una puerta de servicio en la sala de prensa. Una estratagema que hizo reír a todos los presentes. Inmediatamente tres gendarmes vaticanos me echaron fuera del local diciendo que no podía hacer entrevistas. Una escena ridícula que dejó pasmados a los colegas presentes y me ha puesto en cuestión puesto que soy un denodado defensor del Vaticano.

Por lo menos Bogle no aboga por el uso de la fuerza física contra aquellos que se atrevan a contrariar la línea del partido vaticano que insensatamente defiende. Prefiere el método de estigmatización y marginalización.

Lo que queda de la diatriba maliciosa de Bogle no necesita que nos detengamos mucho en ello. Repite no menos de cinco veces la insistencia de la línea de partido cómo el Mensaje de Fátima es reducible a la oración y penitencia y que los acontecimientos descritos en el Tercer Secreto, para citar el comentario del Vaticano del 2000, “pertenecen al pasado”. Por el contrario, nada menos que el Papa Benedicto XVI ha destruido esa pretensión durante su peregrinaje a Fátima en 2010, revelando que el Secreto tiene que ver no sólo con el escándalo de pedofilia sino también con:

futuras realidades de la Iglesia que poco a poco se están desarrollando y revelándose…Cuanto a la novedad que podemos descubrir hoy en este Mensaje, es la de que los ataques al Papa y a la Iglesia no vienen del exterior, antes sí que los sufrimientos de la Iglesia vienen precisamente del interior de la Iglesia, de los pecados que existen en la Iglesia. Esto siempre se sabe, pero hoy lo vemos de un modo realmente aterrador: que la mayor persecución a la Iglesia no viene de enemigos exteriores, sino que irrumpe del pecado en la Iglesia.

Pero esto es exactamente lo que no vemos en la visión publicada en 2000, la que representa apenas un ataque de enemigos externos contra la Iglesia y contra el Papa que es ejecutado encima de una montaña fuera de una ciudad asolada. Entonces ¿Dónde hallaremos el tema a que está aludiendo Benedicto? Bogle, por supuesto, no quiere saber. Pero católicos reflexivos de todas partes, sí, queremos saber, y Socci tenía razón en declarar que “Ahora el Papa ha abierto el dosier de Fátima de una manera tan precisa y obvia, que todos quienes, en los últimos años, han deseado alabar la oficial versión curial ya están pasmados y en pánico frente a las palabras del Papa…”

A la luz de la revelación explosiva de Benedicto de cómo el Tercer Secreto trata del pecado en la Iglesia y cómo esto es una amenaza más grande que sus enemigos externos, podemos añadir al rompecabezas otra pieza de pruebas. Sabemos del Cardenal Caffarra que Sor Lucía, escribiendo a la luz de lo que la Virgen había revelado a los videntes, advirtió en una carta que le envió durante los años 90: “la batalla final entre el Señor y el reino de satanás estallará cuanto al matrimonio y la familia. No tengan miedo, porque persona alguna que trabaje a favor de la santidad del matrimonio y la familia siempre será combatida y contrariada en todos los sentidos porque ésta es la cuestión decisiva”.

Adecuadamente informado por la última vidente sobreviviente de Fátima, el Cardenal Caffarra era uno de los cinco cardenales que, durante el desastroso “Sínodo sobre la Familia” – extensa y justamente ridiculizado como el “Sin-Nod” (inclinar la cabeza al pecado) – contribuyó a un libro defendiendo la enseñanza tradicional de la Iglesia, afirmada tanto por Juan Pablo II como por Benedicto XVI, sobre la imposibilidad de que los divorciados y “re-casados” reciban la absolución y Sagrada Comunión sin compromiso de abandonar sus relaciones inmorales. Ese libro fue literalmente robado o desviado de los apartados postales de los participantes del Sínodo por el Cardenal Baldisseri, que había sido escogido a mano por el Papa Francisco para presidir una reunión que apenas escondió el resultado ya predeterminado, revelado más tarde en Amoris Laetitia. Ese documento ha sacudido a la Iglesia hasta sus fundamentos precisamente sobre el asunto del matrimonio y de la familia.

Pero ¿qué decimos sobre la oración y la penitencia que con certeza son partes integrales del mensaje de Fátima? ¿Por cuales intenciones, según Bogle, rezaríamos y haríamos penitencia a la luz de Fátima? Su anterior compromiso ideológico no le dejará mencionar las intenciones que Nuestra Señora en verdad había indicado: que Rusia fuese consagrada por su nombre a Su Inmaculado Corazón y así convertida y unida a Roma; que triunfase el Inmaculado Corazón y que la devoción al Inmaculado Corazón se estableciese en el mundo; que la paz verdadera reinase en la sociedad y en los corazones de los hombres según el Reinado Social de su Divino Hijo, Cristo Rey, que envió a Su Madre a Fátima porque quiere que la devoción al Inmaculado Corazón sea colocada al lado de la devoción a Su Divino Corazón. Todo esto, sabemos, es muy “anti-Vaticano II”

Lo correctamente político post-conciliar no le permite a Bogle mencionar el ultimátum de Nuestra Señora de si Sus peticiones no fuesen atendidas, habría guerras (incluso la Segunda Guerra Mundial), hambre y persecuciones a la Iglesia y por último que “varias naciones serán aniquiladas”. Difícilmente armoniza con la idea post-Vaticano II de un Dios que es simplemente misericordioso y nunca castiga o condena nadie.

Finalmente está la patada en la espinilla dada al Padre Nicholas Gruner más de un año después de su fallecimiento (una bruja literaria no tiene vergüenza). Bogle cita una carta que recibió del Cardenal Burke, después que ella se le había quejado sobre el Padre Gruner y los “Fatimistas”: “Usted tiene razón que hay mucha confusión sobre el mensaje de Nuestra Señora de Fátima, causada especialmente por el Padre Nicholas Gruner, un sacerdote que no tiene buena reputación en la Iglesia, y que esta confusión es perjudicial a mucha buena gente que está siendo llevada por mal camino sobre este importante mensaje de Nuestra Señora de Fátima”.

El Padre Gruner fue válidamente incardinado en la Arquidiócesis de Hyderabad, cuyo Arzobispo en ese entonces recusó rescindir la incardinación bajo presión del infamemente corrupto Cardenal Sodano. Ha fallecido un sacerdote de buena reputación. Hecho caso omiso de eso, Bogle consigue cometer cuatro falacias de lógica en un solo párrafo: (1) envenenando el pozo (no creed a los locos “Fatimistas” cualesquiera que sean porque el Padre Gruner no era un “sacerdote de buena reputación”; (2) argumentum ad hominem (las contenciones del Padre Gruner cuanto a Fátima son falsas porque “no era un sacerdote de buena reputación”, (3) non sequitur todas sus pretensiones cuanto a Fátima deben ser falsas; y (4) el argumento a partir de la autoridad (Cardenal Burke me dijo que el Padre Gruner estaba llevando la gente por mal camino, por eso ipso facto el Padre Gruner estaba llevando la gente por mal camino).

Sin embargo, hasta si el Padre Gruner nunca hubiese existido, los hechos serían los que son, y aún necesitarían la consideración razonable en vez de los golpes bajos de Bogle. Pero Bogle no quiere que nadie dé cuenta de su aplicación instintiva de lo que es una de las Reglas para Insurgentes de Saul Alinsky, es decir Regla 12: “Escoja el blanco, congélelo, personalícelo, y polarícelo – persiga a la gente…la gente se daña más rápidamente que las instituciones”. (Esto es cruel, pero muy eficaz. El directo y personalizado criticismo y escarnio funciona).

Reduce el evento de Fátima al Padre Gruner y después ennegrece su nombre, aún después de su fallecimiento. ¡Es la estrategia demagoga!

Bogle concluye con una pedantesca rectificación: “Es tiempo de parar de ser llevado por mal camino y por el contrario rezar y hacer penitencia”. Nos preguntamos cuánta oración y penitencia Bogle ha dedicado a la que Nuestra Señora de Fátima en verdad pidió: la conversión de Rusia y el Triunfo de Su Inmaculado Corazón – los mismísimos temas que lo políticamente correcto post-conciliar procura purgar de la memoria de la Iglesia.

Bogle tiene razón sobre algo: Es tiempo de dejar de ser llevado por mal camino cuanto a Fátima. Es decir, que es tiempo de dejar de escuchar a ideólogos como Joanna Bogle y hacer lo que debe hacer cualquier católico en vista de la gravedad de la situación actual en la Iglesia y el mundo sobre la cual el Tercer Secreto en su integridad es sin duda una advertencia: estudiad desapasionadamente las pruebas cuanto al Secreto y llegad a vuestras propias conclusiones intelectualmente honestas. Porque la honestidad intelectual no se halla en la propaganda indigna de Bogle.




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