Homepage
Cruzada
Perspectivas
Sobre Fátima
Noticias
Recursos
Tercer Secreto
Consagración
Oración
Librería
Homepage
Apostolado
Para hacer un donativo
Más información
Nuestra señora de Fatima en línea
ImageMap for Navigation ¿Por qué Fátima? Mapa del sitio Contactar
Perspectivas Sobre Fátima

Francisco proclama que hay un nuevo pecado:
el “pecado contra el ecumenismo”

por Christopher A. Ferrara
el 5 de octubre de 2016

Durante su viaje a Georgia, el Papa Francisco fue indagado por un seminarista: “cómo pueden los católicos georgianos fomentar mejores relaciones con los ortodoxos”. Su respuesta ilustra por qué la novedad del “ecumenismo” ha debilitado casi totalmente a la Iglesia militante:

Vamos a dejar a los teólogos estudiar las cosas que son abstractas. ¿Qué debo hacer con un amigo que es ortodoxo?... Ser abierto, ser un amigo… Nunca debes ganar prosélitos de los ortodoxos. Son nuestros hermanos y hermanas, discípulos de Jesucristo, pero las complexas situaciones históricas nos han hecho así…la Amistad. Andad juntos, rezad uno por el otro, y haced obras de caridad juntos cuando puedan. Esto es el ecumenismo.

Por lo tanto, el ecumenismo significa “ser un amigo” y hacer buenas obras juntos con acatólicos, incluso con los ortodoxos cismáticos. Todo lo demás es apenas doctrina “abstracta” que los teólogos pueden discutir mientras el “ecumenismo” continua su marcha implacable a ninguna parte.

Pero la primacía del Papa como cabeza de la Iglesia universal, que los ortodoxos rechazan, no es una abstracción. Es la voluntad del mismísimo Dios que fundó la Iglesia sobre la Roca de Pedro.

El dogma católico sobre la absoluta indisolubilidad del matrimonio, del que los ortodoxos han inventado convenientes excepciones farisaicas, permitiendo segundos y hasta terceros “matrimonios” no es una abstracción. Es la voluntad de Cristo con respecto a una realidad ontológica que proviene de una unión sacramental.

La doctrina católica sobre el Purgatorio, que los ortodoxos rechazan, no es una abstracción. Es una verdad revelada sobre un estado de la existencia después de la muerte, que la Iglesia católica ha enseñado infaliblemente a lo largo de los siglos.

El dogma católico sobre el Pecado Original que supone la culpa heredada de Adán, que los ortodoxos rechazan, manteniendo que apenas el castigo de la muerte es heredado, no es una abstracción. Es una verdad sobre la condición caída de la humanidad y su necesidad de Redención.

El dogma católico de la Inmaculada Concepción que los ortodoxos rechazan porque también rechazan la enseñanza católica sobre el Pecado Original, no es una abstracción. Es una verdad revelada sobre la condición única de la Santísima Virgen María a diferencia de todo el resto de la humanidad.

Finalmente, el mal del cisma y la necesidad, para la salvación, del “retorno a los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo” no es una abstracción. Es una verdad de la Fe sobre la cual depende el destino eterno de las almas.

Nuestro Señor Mismo declaró: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Es la verdad que nos salva. No es el ecumenismo, la amistad o hasta las buenas obras. Porque es por oír la verdad y asentirla que recibimos la gracia de la justificación. Así el Papa Pío X exigía que los seminaristas, clérigos y teólogos católicos hiciesen el Juramento Antimodernista que afirma:

Mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades tenebrosas del subconsciente, moralmente informado bajo la presión del corazón y el impulso de la voluntad, sino que es un verdadero asentimiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente por la enseñanza recibida “ex auditu”[por audición] asentimiento por el cual creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro creador y nuestro Maestro.

Pero el Juramento Antimodernista se abandonó después del Vaticano II, junto con la oposición de la Iglesia contra el Modernismo en sí.

Hoy, en nombre del ecumenismo – un término novedoso desprovisto de significación concreta – las verdades de nuestra religión se han reemplazado por sentimientos mientras la doctrina es desechada, hasta por el Papa, como siendo apenas una abstracción para que los teólogos discutan en su tiempo libre.

Como Francisco declaró en Georgia: “Hay un muy grave pecado contra el ecumenismo: el proselitismo. ¡Nunca debemos ganar prosélitos entre los ortodoxos”!  ¿Un pecado contra el “ecumenismo”? ¿Cómo puede ser que una pura innovación desconocida en la vida de la Iglesia antes de 1962, proviniendo de un movimiento protestante condenado por Pio XI en 1928, es tratada ahora como si fuese un artículo de la fe divina y católica?  Tal y cómo es la crisis que la Iglesia soporta ahora, diferente a cualquier otra que nunca ha atestiguada antes. 




amigable a su impresora
Pagina inicial

imagemap for navigation Página inicial Mapa del sitio Contactar Buscar