Homepage
Cruzada
Perspectivas
Sobre Fátima
Noticias
Recursos
Tercer Secreto
Consagración
Oración
Librería
Homepage
Apostolado
Para hacer un donativo
Más información
Nuestra señora de Fatima en línea
ImageMap for Navigation ¿Por qué Fátima? Mapa del sitio Contactar
Perspectivas Sobre Fátima

Una acusación implícita que no puede ser anulada

por Christopher A. Ferrara
el 14 de diciembre de 2016

En una alocución histórica pronunciada en la Fundación Lepanto y traducida en el LifeSiteNews, Mons. Athanasius Schenider – sería imposible que él tuviese un nombre más apropiado – lanzó la siguiente acusación implícita contra el programa bergogliano para derrocar la enseñanza doble-milenaria de la Iglesia, y la disciplina eucarística con él integralmente relacionada sobre los divorciados y “re-casados”. El programa propone ciertas “excepciones” a un precepto negativo de la ley divina y natural que a todos obliga sin excepción:

“El mandamiento de no re-casarse después de haberse separado de la legítima esposa no es fundamentalmente una norma positiva o canónica de la Iglesia; sino que es la palabra de Dios, como nos ha enseñado el Apóstol San Pablo…Por eso, y de acuerdo con la razón divina y humana, la Iglesia no tiene autoridad para aprobar, ni siquiera implícitamente, una unión más more uxorio (conyugal) fuera de un único matrimonio válido, dejando que tales personas adúlteras reciban la Sagrada Comunión.

Una autoridad eclesiástica que emita normas u una orientación pastoral que posibilite tal admisión a los Sacramentos está arrogándose a sí misma un derecho que Dios no le ha dado. Una pastoral de acompañamiento y discernimiento que no comunican a la persona adúltera –a dichos divorciados y re-casados – la obligación divinamente establecida de convivir en continencia como una condición sine qua non para la admisión a los Sacramentos; en la verdad, solo evidencia un clericalismo arrogante, pues no existe ningún clericalismo tan farisaico como aquel que se arroga a sí mismo, derechos que están reservados a Dios”.

Mons. Schneider no cita el nombre del Papa Bergoglio; sino que dirige el foco de atención al ultraje que todo el mundo católico sabe que él ha aprobado, en su campaña para extender a toda la Iglesia católica su “autorización” para un sacrilegio en masa, dada cuando él era Arzobispo de Buenos Aires. Para no dejar ninguna duda sobre este asunto, fue precisamente a los Obispos de Buenos Aires a los que Francisco escribió, confirmando que “no hay ninguna otra interpretación” de su Amoris Laetitia además de ofrecer las orientaciones a los Obispos para su “implementación”.

“Cuando las circunstancias concretas de un matrimonio llegan a ser viables, especialmente cuando ambos son cristianos con un trayecto de fe, es posible proponerles que hagan el esfuerzo de convivir en continencia…

“En otras circunstancias más complejas, y cuando no es posible obtener una declaración de nulidad, la opción supra mencionada puede, en efecto, no ser realizable [!]. No obstante, es también posible emprender un trayecto de discernimiento. Si se llega a la conclusión que, en determinados caso, hay limitaciones que disminuyen la responsabilidad y la culpabilidad… Amoris Laetitia abre entonces la posibilidad de acceder a los Sacramentos de Reconciliación y de la Eucaristía (cf.  [Amoris] notas 336 y 351)”

Por lo tanto, Francisco aprueba la noción de que puede no ser “realizable” la convivencia en continencia, y que algunas personas que están divorciadas y “re-casadas” en “circunstancias más complejas” – sea lo que sea que esto signifique… - pueden estar autorizadas a recibir la Sagrada Comunión, continuando en la misma teniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio. ¡La mente católica se desconcierta con el espectáculo que tenemos ante nosotros!

¿Por qué es que el Obispo Schneider llama a toda esta idea insana un “arrogante clericalismo” que es “tan farisaico… que [a sí mimo] se arroga derechos reservados a Dios”? La respuesta bastante increíble, es la de que Francisco – al igual que los Fariseos a los que él nunca se cansa de denunciar – ha hecho precisamente lo que Nuestro Señor condenó a los Fariseos: tolerar el divorcio. Se ha atrevido a arrogarse a sí mismo, derechos que están reservados a Dios – y, además, haciéndolo en nombre del “Dios de las sorpresas”.

De nuevo el Obispo Schneider ha evitado cualquier mención directa al autor de este arrogante clericalismo farisaico. ¿Pero habrá aún alguien que, sabiendo lo que pasa en la Iglesia, no sepa que, en última instancia, el autor es Francisco y nadie más sino él?

¿Qué deben hacer los fieles, cuando aparece un Papa que retrocede hasta la casuística de los Fariseos, al mismo tiempo que denuncia la casuística de aquellos a quienes llama Fariseos de hoy en día que son, como el Obispo Schneider, los que están defendiendo la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo contra el Papa y sus colaboradores? Solo podemos mantener la Esperanza y rezar para que Dios liberte a Su Iglesia de aquello que es, innegablemente, una situación casi apocalíptica.

Mientras tanto, la acusación implícita de Mons. Schneider no puede ser anulada, pues el Gran Jurado es el Cielo mismo y el juicio está hecho por toda la eternidad, a favor de la Verdad – la Verdad que nos libertará. Llegará el tiempo, inevitablemente, de revelar la terrible sentencia, que nos será transmitida por la Corte Celestial.




amigable a su impresora
Pagina inicial

imagemap for navigation Página inicial Mapa del sitio Contactar Buscar